martes, 31 de diciembre de 2024
SUCESIÓN DE HECHOS HISTÓRICOS HACIA LA COMPRENSIÓN DEL COLAPSO DEL RÉGIMEN DE LA FAMILIA AL ASSAD EN SIRIA.
SUCESIÓN DE HECHOS HISTÓRICOS HACIA LA COMPRENSIÓN DEL COLAPSO DEL RÉGIMEN DE LA FAMILIA AL ASSAD EN SIRIA (PRIMERA PARTE). Autor: Ronald Obaldía González
Bashar al Assad, un oftalmólogo formado en el Reino Unido, “el rostro” de un régimen dinástico, islámico (chiita, alauí) - secular, instalado en Siria (en el Medio Oriente asiático), toda vez despiadado y sanguinario (AFP, 08/12/2024), sorpresivamente, abandonó hace tres semanas, el poder. Todavía los sirios continúan celebrando su caída, al igual que los refugiados, que comienzan a regresar a sus hogares.
Ese mandatario dirigió Siria durante 24 años y reprimió con violencia una revuelta prodemocrática en 2011”, la cual se transformó en una de las encarnizadas guerras de este primer cuarto de siglo, la que excedió los 500.000 muertos. Asumió las riendas del país en el año 2000, sucediendo a su padre Hafez al-Assad, quien gobernaba “con mano de hierro” desde 1971.
Así, entonces, esa familia (al Assad), quien falseaba los procesos electorales, ejerció el poder durante más de 50 años por encima de una población étnica y culturalmente diversa, en tanto que la minoría alauita - chiita gobernó sobre una subordinada mayoría sunita, al cabo de la existencia de la política de división étnica, religiosa, sectaria, impulsada por feudos y grupos rivales, la mayoría de las veces hostiles entre sí (Charles Kupchan; Sinan Ülgen).
La repentina entrada en Damasco de la organización rebelde – islámica (sunita), Hayat Tahrir al Sham (HTS), antes aliada de las agrupaciones terroristas al Qaeda y del Estado Islámico (EI), en 11 días puso fin a al - Asad, cuyo ejército tampoco ofreció resistencia.
El gobierno - ahora derrotado - dio lugar a un narco – Estado (Abu Malek al Shami. En: AFP). Se apoyó en sus disminuidos socios Rusia - enfrentado con Ucrania - e Irán y el movimiento libanés Hezbolá – ambos contendientes de Israel -, a fin de asegurar el hermético poder gubernamental.
En el ambiente de una guerra, se había presentado ante el pueblo y la comunidad internacional en “el único líder viable”, capaz de proteger las minorías sirias; “impulsar la apertura política” (incumplida); así como eliminar la amenazante ofensiva del terrorismo, fraguado por agrupaciones fundamentalistas islámicas (AFP, ídem), las cuales estuvo a punto de vencer.
Los soldados del ejército oficial desertaron. El dictador encontró asilo en Rusia, su aliado, quien, por cierto, está perdiendo los beneficios y ventajas de carácter estratégico – militar, alcanzados en el territorio de Siria: un país árabe, castigado por una guerra civil, iniciada en el 2011, en el contexto de la multitudinaria, pero fallida, “Primavera Árabe”, que demandó la destitución del gobernante alauita.
La Primavera fue un movimiento popular, en su ocasión comprometido a modernizar las rigurosas y conservadoras estructuras políticas, sociales, culturales, en cuenta la falta de equidad, el denominador común en la totalidad de las sociedades nacionales del islámico Medio Oriente.
Al final los grupos yihadistas y extremistas sacaron ventaja de las movilizaciones, a fin de reforzar su presencia y el poder territorial en los últimos 13 años, estrategia anteriormente empleada en el 2003, en razón de la eliminación en Irak del poderío de Saddam Hussein.
En la presente coyuntura de la convulsionada región, subordinada a los intereses geopolíticos, con el derrocamiento del régimen familiar, llega a quedar reducido “el eje de la resistencia”, conformado, entre otros, por el régimen de al-Assad, los ayatolas musulmanes chiitas de Irán; Hezbolá en el Líbano; las milicias chiitas de Irak; Hamás, “la palestina organización terrorista”, gobernante en la Franja de Gaza, hoy en guerra con Israel; así como los hutíes de Yemén.
En cambio el destierro del autócrata sirio significa un peso menos, favorecedor de Israel, por cuanto lo denominó “un eslabón central del eje del mal”, respaldado por su enemigo Irán. En adelante, la nación hebrea habrá de convertirse en la fuerza dominante del Medio Oriente (Shlomo Ben Ami).
De acuerdo con la óptica del Estado hebreo, en dicha región a la vez habrá alteración significativa “en las dinámicas regionales, en particular en el frente del conflicto israelí-iraní”, a sabiendas de la enemistad con la familia gobernante ahora derrocada, la cual facilitó siempre el territorio de su nación a los ayatolas y su “proxi” Hezbolá en los objetivos de atacarlo, por la vía armada.
A efecto de disipar las suspicacias y las desconfianzas hacia el ascenso del extremismo musulmán, Abu Mohammad al Halabi, alto cargo de la milicia HTS, ha anunciado a los cautelosos Estados Unidos de América y la Unión Europea, que se apartarán “del radicalismo, fundamentalista, del yihadista Estado Islámico (EI) y del mismo al Qaeda.
En el fondo (HTS) habrá de agradecer a las fuerzas armadas israelíes que, al reducir militarmente a Hezbolá e Irán, protectores del gobernante sirio, enemigos de ambos, los milicianos sunitas lograron derrotarlo.
Aun cuando la alta dirigencia del Estado hebreo acumula sospechas de las verdaderas intenciones de los islámicos facciosos, ganadores, tan mal que se transformen en una amenaza terrorista, a diferencia de al – Assad, que le era conocido. Hasta se pudo pensar que era preferible que él “permaneciera en el poder” (Shlomo Ben Ami).
De ahí que previniendo que los musulmanes radicales una vez en el poder utilicen el armamento sirio, de inmediato Israel procedió a destruir los arsenales “para evitar que caigan en manos” de sus potenciales enemigos.
Según al Halabi procederán a desarmar el conjunto de las milicias rebeldes, en aras de la reconciliación, la pacificación. Le darán acceso al poder a las diferentes denominaciones étnicas, religiosas y políticas, así también a los grupos étnicos, con tal de construir un gobierno nacional.
Con todo su historial de represión, el HTS, guiado por Mohammad al Jolani, intentó convencer en que se aspirará a restaurar las relaciones con Occidente (Charles Kupchan; Sinan Ülgen). Y de paso que, en la fase de la reconstrucción, se considere prioritario que le sean levantadas al país las sanciones diplomáticas y económicas, las cuales han conducido al colapso la economía doméstica.
El sentido de los propósitos antes dichos contrasta con la determinación ya anunciada de implantar la Sharia, es decir, el riguroso sistema legal islámico que establece un (oscurantista) código de conducta, regulador de todos los aspectos de la vida de los musulmanes. Un código fielmente impuesto brutalmente por los yihadistas, además de los talibanes que lo aplican contra el pueblo afgano.
RAÍCES HISTÓRICAS.
Mencionado por los textos bíblicos, el territorio de Siria fue un objetivo constante de los apetitos de los antiguos imperios de Egipto, los persas, los griegos, los romanos y posteriormente los turcos.
Entre los siglos Xll y Vll a.C la civilización cananea, conocida también como los fenicios, crearon allí una sociedad de marinos y comerciantes en las partes centrales de sus costas, lindantes con el mar Mediterráneo. Por ello fueron la primera economía mercantil del planeta.
De las contribuciones suyas (de los fenicios) a los griegos y de seguido a la civilización occidental, se registran la invención del alfabeto, el primer sistema de escritura lineal, que data de 1600 años a.C; la ampliación de los primeros conocimientos geográficos; la construcción de embarcaciones hacia mar abierto, adaptadas a la circunnavegación de África; así también la fabricación de cerámicas y tejidos. La difusión de tales realizaciones civilizatorias, lo facilitó la ubicación del espacio físico sirio en el ámbito mediterráneo (Instituto del Tercer Mundo – IteM. Guía del Mundo, 2008).
Tras la muerte de Alejandro Magno (326 a.C) y de las divisiones en Grecia, el territorio se convirtió en el centro del Estado seléucida (por Seleuco, general de Alejandro), extendido hasta la India.
Con el predominio romano y la aparición del imperio de los Partos (un pueblo, nacido dentro del actual Irán, siglos lll a.C y 224 d.C), constantemente Siria llegó a ser un territorio agitado por las guerras.
La arabización siria (660 y 750), llevada a cabo por los califas Ummaia, hizo de Damasco la capital del imperio. Pero, las pugnas entre los califatos, debilitaron el poder político que le otorgaron, el cual luego asumió Bagdad, la nueva capital. Aunque (Siria) conservó su relevancia económica y cultural.
La irrupción de los cruzados cristianos (Siglos Xl – Xlll) en los lugares santos de Medio Oriente habría de poner en evidencia la indiferencia de Bagdad para con los desplazados sirios; por lo que Egipto, en su acometida de expulsar los invasores europeos, así como enfrentar a los invasores mongoles y tártaros, llegó a declarar a Siria una provincia suya, en la cual por su parte los cristianos (maronitas) se habían fortalecido, a causa de la heredada protección de los cruzados europeos. En el Siglo XVl el imperio Otomano arrebató esa provincia a los egipcios.
En 1831 Egipto vuelve a conquistar el territorio sirio, imponiendo impuestos y el servicio militar. La rebelión de los cristianos y musulmanes contra tal incursión y las medidas arbitrarias citadas, facilitaron los entendimientos entre los sultanes turcos y los europeos, lo que hizo posible la salida violenta de los egipcios (1840). Al tiempo que Francia asumió la defensa de los cristianos maronitas; aparte que se restauró allí el dominio turco otomano.
Las discordias confesionales entre los cristianos y los musulmanes brotaron en 1860. Los primeros habían acumulado predominio, cuestionando el sistema feudal de la tenencia de la tierra, del cual dependían los islámicos – tanto los chiitas y los sunitas, pese a su antagonismo - , además de los drusos. Sistema, el cual luego quedó abolido (Instituto del Tercer Mundo – IteM. Guía del Mundo, 2008).
De aquellas reyertas se conformó la separada y pequeña provincia del Líbano, en ella los cristianos adquirieron preeminencia frente a sus rivales. En tanto que a través del acuerdo Sykes – Picot, quedó sentado el predominio de Europa, extendido en el Medio Oriente.
Siria y el Líbano cayeron en las manos de los franceses; por su parte, los ingleses se apoderaron de Palestina, Jordania e Irak. En medio de la Primera Guerra Mundial la resistencia siria y árabe en general fue aplacada.
Hasta 1932 hubo relativa calma en Siria, en donde la extracción de petróleo constituiría la mayor actividad económica e industrial, con frecuencia sometida a la volatilidad de los precios a nivel global, que, adicionado a las guerras regionales, todavía terminan agravando los ingresos nacionales. Sin embargo, Francia le impedía una gran autonomía, Líbano se mantenía separado; la reunificación se frustraría.
Nuevamente, afloraron los enfrentamientos con los árabes. Algún sector de ellos prestarían colaboración a las fuerzas del nazismo en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, con tal de deshacerse del poder francés. Las tropas de este país (Francia) recuperaron el control, mas el mandato extranjero continuaba provocando agitación.
Concluida la Segunda Guerra, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ejerció presiones diplomáticas y políticas, con el propósito de materializar la retirada europea del Medio Oriente, lo cual determinó el fin del mandato francés en Siria, ello en 1946.
Al desprenderse del predominio europeo, el gobierno de Siria se plegó a las políticas panarabistas, nacionalistas, unificadoras y anti - israelí de la mayoría de las sociedades árabes. Igualmente, en 1948 luchó contra la partición de Palestina entre judíos y árabes. Se unió a Jordania, Egipto, Irak y Líbano, a efecto de atacar la proclamación en 1948 del Estado de Israel, guiada por David Ben Gurión.
En la guerra como tal, la nación hebrea logró obtener un 40% de territorio adicional, aparte del que se le había otorgado en el plan de partición (Instituto del Tercer Mundo – IteM. Guía del Mundo, 2008).
En 1956 Damasco se solidarizó con Egipto, debido a la incursión militar de Israel, Gran Bretaña y Francia, al nacionalizar Gamal Abdel Nasser (por lo demás anti-sionista) el canal de Suez.
Inmediatamente después, Nasser impulsó los proyectos fallidos de la República Árabe Unida (1958), así también el de la Federación de Repúblicas Árabes (1971), en los cuales la nación Siria fue partícipe. Asimismo, en 1978 esta nación fracasó en su propósito de formar un Estado único con Irak, a través de los sendos partidos políticos Baath.
En cuanto a los combates armados, Siria participó activamente en las Guerras Árabes – Israelíes de 1967 y 1973, durante las cuales el ejército hebreo ocupó los Altos del Golán, territorio que fuera parte esa nación árabe, el cual perdió para siempre: fuente de altas tensiones, habida cuenta de los objetivos de defensa y seguridad sionistas.
En otro orden se opuso a la política extranjera de los Estados Unidos de América en el Medio Oriente, en particular de los acuerdos de “Camp David l y ll”, relacionados con el apaciguamiento de las hostilidades, y en algún sentido con la cuestión de Palestina. Rechazó el Pacto de Israel con Egipto (1979) y después con Jordania (1994), así también los Acuerdos de Oslo de la década de 1990, entre otros instrumentos diplomáticos.
En su lugar Siria ha cumplido un rol interventor, con tal de impedir la partición del Líbano, país sobre el cual posee señalados intereses, puesto que en el pasado llegó a ser una de sus provincias.
EL REVELAMIENTO DEL PODER DE LA FAMILIA AL - ASSAD.
A principios de la década de 1960 surge un movimiento popular, que dio lugar al Partido Baath Árabe Socialista, de rasgos seculares, socialistas, ajenos al fundamentalismo yihadista islámico, el cual le servirá de plataforma al general Hafez al-Assad - el padre del actual mandatario derrocado Bashar al Assad) - , quien asumió el poder “e introdujo reformas en las estructuras económicas y sociales” (Instituto del Tercer Mundo – IteM. Guía del Mundo, 2008).
Al-Assad (primero) se engolosinó con el poder. Contando con el respaldo de la minoría alauita, fundó una dictadura, sostenida bajo parodias electorales hasta su fallecimiento.
En materia de política exterior mantuvo fuertes acercamientos con la entonces Unión Soviética (URSS), potencia que instaló unidades militares (navales y aéreas) en su territorio, a cambio de suministrarle armas. Los intercambios continuaron con Moscú tras la caída del sistema comunista a principios de la década de 1990.
Excepto con Irak del dictador Saddam Hussein, el gobierno de al-Assad comenzó a recomponer sus vínculos políticos con Egipto, Arabia Saudita y con el mismo Washington, dado que enseguida se incorporó a la alianza anti-iraquí cuando Kuwait fue invadido.
Posteriormente, se decidió por una relativa liberalización de la economía nacional, estimulando el capital privado (Instituto del Tercer Mundo – IteM).
Tampoco con el mandatario del Partido Baath se descartó el rebuscamiento de los vínculos con Rusia, Irán y la organización chiita Hezbolá, financiada por Teherán. Así, ellos fueron los aliados durante la lucha armada doméstica, iniciada 13 años atrás, cuando estalló la frustrada Primavera Árabe, movilización popular, cuya propuesta de reformas políticas de carácter liberal puso en vilo al régimen de la familia al – Assad.
Las relaciones exteriores sirias experimentaron doblamiento. Al percibir una amenaza la alianza turco – israelí, avanzaba en 1997, porque con esos dos Estados había reñido. Sorpresivamente, Damasco se acercó a Irak - enemigo de Occidente - , con quien también había sostenido relaciones tirantes. A lo último, tanto Recep Tayyip Erdogan como Benjamín Netanyahu llegaron a ser parte de los verdugos, quienes dieron al traste con la cruel tiranía de la familia al – Assad.
En 1991 Bagdad fue invadido por los Estados Unidos de América y su coalición internacional, en vista de la ocupación militar del ejército de Saddam Hussein sobre Kuwait.
Al-Assad se negaba a correr los mismos riesgos, por eso creyó hacer baza, arrimándose a Bagdad. Con la ventaja que Irán se sumó a las negociaciones sirio – iraquíes; a pesar que Bagdad fuera enemigo suyo por las hostilidades en la década de 1980.
Siria, dominado por al- Assad, de ninguna manera perdió la perspectiva de influir en el Líbano, país el cual le había pertenecido. Por lo tanto, intervino cuando este país entró en guerra civil durante la década de 1980, con tal de apagar la sangrienta convulsión.
Damasco consiguió desarmar las milicias cristiana, árabes (sunitas), las de los drusos y Hezbolá – enemigo acérrimo de la nación judía -. A la vez instauró un gobierno aliado. Por primera vez, desde que se independizaron de Francia, en 1991 la nación siria reconoció la separación del Líbano como Estado independiente.
El gobierno de Damasco, dirigido por la minoría chiita – alauí en detrimento de la mayoría sunita, se enemistó, en adelante, con los miembros de la Hermandad Musulmana (organización radical sunita), supuestamente respaldados por Irak y poco después por Jordania.
En 1979 lanzó una sangrienta ofensiva militar contra ellos, quienes a la postre se fueron fusionando con otras agrupaciones sunitas, integristas, extremistas. Algunas de ellas matriculadas con las acciones terroristas, en cuenta el Estado islámico (EI), cuyo propósito consistirá en derribar al régimen de mano dura de Hafez al Assad, quien decidió aliarse con Irán y Rusia - a la vez enemigos de los fundamentalistas - , con tal de sobrevivir. Derrocamiento completado en días recientes ante el golpe de Estado, experimentado por el régimen de la familia al Assad.
En la guerra, protagonizada por Irán e Irak durante la década de 1980, el gobierno de al Assad tomó partido a favor del régimen teocrático iraní, enemigo acérrimo de Israel. Tal inclinación puso en una posición delicada la estabilidad del dictador alauita, por cuanto Arabia Saudita, Irak y Jordania - esta última nación, aliada de la Hermandad - estuvieron a punto de desencadenar una arremetida militar en contra de su gobierno.
Al cabo que la opción siria, posteriormente contribuyó a sentar las bases de la conformación “del eje de la resistencia” anti-sionista, o “del eje del mal” (John Bolton), dirigido por los ayatolas (chiitas), al cual habrá de sumarse Hamás, Hezbolá, los Hutíes de Yemén, además de las milicias musulmanas, asentadas en Irak.
Dos de los objetivos prioritarios de la política exterior siria descansaron en la causa palestina, así también en la superación de la vulnerabilidad política, las riesgosas contrariedades confesionales adentradas en el Líbano, cuando a partir de 1981 la Falange Cristiana afianzó su poder en el vecino del noreste, ello en desmedro de las otras colectividades.
El avance cristiano lo intentó de impedir allí la fuerza árabe de disuasión, comandada por las fuerzas militares al servicio de al -Assad, cuya constante alianza con la entonces Unión Soviética (URSS) le fue posible la instalación de misiles tierra – aire Sam-6.
Armamento que luego originó la reacción israelí, quien se ocupó de destruirlo, invadiendo la nación libanesa en 1982. También Siria mantuvo su vasto ejército, la retirada de él lo condicionó “a la previa evacuación de todas las tropas judías” (Instituto del Tercer Mundo – IteM. Guía del Mundo, 2008).
El veterano gobernante Hafez al-Assad murió en el 2000, “el único mandatario que conoció la mayoría de los sirios”. Antes citamos que de inmediato lo sucedió su hijo Bashar al-Assad. El lanzó fuertes ataques retóricos frente a Israel. Le facilitó el territorio de su país a Irán, Hezbolá, las organizaciones palestinas, entre otros, a fin de provocar o atacar militarmente al Estado hebreo, quien tampoco se abstenía de responder en términos similares.
LAS RELACIONES EXTERIORES SE TORNARON INTENSAS.
Con el apoyo de las naciones de África y Asia, (al Assad ll) alcanzó en el 2001 su escaño en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), a pesar de la oposición de Israel.
El Gobierno de Damasco debió enfrentar las constantes acusaciones y amenazas de sanciones económicas y diplomáticas, provenientes de Washington, asociadas al interés del gobierno de al-Assad en obtener armas de destrucción masiva; al mismo tiempo que ayudaba a fugitivos iraquíes.
El Papa Juan Pablo ll fue recibido en Visita Oficial. El nuevo gobierno de al-Assad desocupó Beirut, sus militares se replegaron hacia otras zonas libanesas, al tiempo que Washington, Francia y la ONU le demandaban el retiro total.
Al – Assad (segundo) reforzó los lazos con Irak; intentó el deshielo de los vínculos con Turquía, al final de los responsables - junto a Qatar y las presiones de Washington, por la cuestión de los derechos humanos - de haberlo derrocado, respaldando las acciones bélicas en contra del régimen.
El gobierno turco, dirigido por Erdogan es poco digno de fiar en la reconstrucción de la devastada nación árabe alauita. Continúa siendo enemigo de los kurdos – sirios, y del Kurdistán en general, cuya historia va ligada a conservar su autonomía en el noreste.
Continúan (los kurdos, defendidos por Washington) librando constantes combates con algunos grupos islámicos, financiados por Ankara. Quien por su lado tomó control de una amplia zona de territorios en el norte sirio (Charles Kupchan; Sinan Ülgen). Lo cual tiende a entorpecer las tentativas de desarme de quienes fueran hasta este diciembre las distintas organizaciones antigubernamentales que derrocaron la familia al – Assad.
Con la mediación de Turquía, las negociaciones sirio - israelíes en el 2007 fracasaron, en lo tocante a encontrar una salida a la cuestión de los Altos del Golán. La Parte siria exigió la recuperación de dicho territorio hasta la línea del 4 de junio de 1967.
Al - Assad excarceló a decenas de presos políticos, fueran los fundamentalistas islámicos, turcos y gente sunita de la Hermandad Musulmana, etcétera. Los presos habían sobrevivido bajo condiciones degradantes.
Los activistas internacionales de los derechos humanos y las organismos multilaterales le exigían democracia, así como la libertad del resto de los presos políticos.
Los atentados terroristas se incrementaron, supuestamente ejecutados por extremistas musulmanes-sunitas, opositores al gobierno, los cuales gradualmente cobrarían mayor forma y fuerza, como de hecho ocurrió: derrocaron un régimen dictatorial, cuya familia al-Assad gobernaba de manera despiadada. En consecuencia intentaba la prolongación del mandato absoluto, borrando cualesquier expresiones opositoras y haciendo caso omiso de los llamados internacionales.
PROMESA QUE RIÑE CON LA REALIDAD.
Las potencias de Occidente y las del Medio Oriente se han pronunciado a favor de “las soluciones pacíficas e inclusivas” en la nación Siria. Son buenas intenciones.
Ciertamente, hay que tomar en cuenta el riesgo, representado por el extremismo confesional. Posee arraigo, en tanto constituye un factor decisivo, pero divisivo. Fertiliza distopías o realidades sombrías. Por lo mismo, provoca rupturas y polarización regional. El Islam político (chiita o sunita) apaga cualesquier iniciativas de apertura social y cultural.
Difícilmente, los presupuestos de la democracia liberal podrán tener asidero allí, solamente sobresalen en Israel. Ni siquiera se han registrado mínimos indicios, porque pareciera que la historia quedó paralizada. La supervivencia de las monarquías feudales impide cambios revulsivos.
La evidencia reside en el fracaso de la Primavera Árabe (2010), contradictoriamente aprovechada en Siria por el islamismo rigorista, cercano a las organizaciones terroristas.
A la vista del fondo de sus pronunciamientos, si la dirigencia del Hayat Tahrir al Sham (HTS) implanta la Sharia - organización que de hecho asumirá el control del gobierno -, es de suponer el empoderamiento del fundamentalismo sunita, de los motores de la inestabilidad e inseguridad regionales.
Un fundamentalismo, el cual encontraría a los alauitas (chiitas) entre los contestatarios; ellos pasarían a convertirse en movimiento guerrillero, respaldado por los Ayatolas. Sea como sea, Irán es una potencia, experta en la práctica de acciones desequilibrantes. Ese rol como tal forma parte de sus ardides, en función de acumular activa influencia, intimidando a sus vecinos rivales con el eventual desarrollo de dispositivos nucleares (Richard Hass).
Desafortunadamente, la debilidad del multilateralismo global y regional resulta inoperante, casi inhabilitado, en torno a apaciguar el extremismo, el odio, así también en impulsar las iniciativas de la cooperación internacional, destinadas a la reconstrucción integral de la castigada nación árabe.
Valga adicionar la indiferencia, vislumbrada en los pronunciamientos de la próxima Administración de Donald Trump, en el entendido de mantenerse distante de la etapa post al – Assad.
Algunos operadores deberán asumir la responsabilidad histórica de evitar el desaprovechamiento de la coyuntura de la caída del régimen de la familia al – Assad. Lo cual podría transformar el panorama geopolítico de la turbulenta región (Shlomo Ben Ami), dado el debilitamiento del chiismo iraní y su “eje de la resistencia”, provocado por la huida a Rusia de un tirano aliado.
Una misión interdependiente con los propósitos de alcanzar en la nación predominante islámica la paz, incluidas la coexistencia respetuosa, la seguridad estable y efectiva, teniendo presente la reunificación territorial. Todo ello, conexo con el retorno seguro de los refugiados, la reconciliación “entre las distintas facciones internas”, en línea con “la relativa gobernanza”, el desarrollo humano compartido y la creación de oportunidades económicas.
A decir verdad, el pesimismo nos domina, debido a que la venganza y “el ajuste de cuentas” (Charles Kupchan; Sinan Ülgen, Richard Hass) son patrones políticos y culturales, acendrados en el comportamiento de “los numerosos feudos y grupos rivales”, la mayoría de las veces hostiles, para males condicionado ante el trasfondo de una región en la que, sin límites, imperan la conmoción social y “la volatilidad”, que de acuerdo con el criterio del recordado profesor Jaime Daremblum las alianzas allí son impredecibles.
Rodrigo Díaz Bermúdez escribió:
El artículo de Obaldía sobre el conflicto sirio ofrece un panorama profundo y complejo que no solo abarca la situación política y social, sino que también invita a reflexionar sobre las dimensiones teológicas y humanas que están entrelazadas en la crisis. Al leerlo, me siento confrontado por la realidad de un conflicto que no solo es geopolítico, sino que involucra profundas tensiones sectarias, sociales y religiosas. Obaldía describe cómo la situación en Siria ha evolucionado desde una lucha por la democracia hasta una guerra devastadora con implicaciones para las identidades religiosas y étnicas de la región. Desde mi perspectiva como cristiano occidental, este análisis me invita a reconsiderar la forma en que entendemos el sufrimiento y la violencia en el mundo, especialmente en contextos tan complejos como el sirio.
Sociológicamente, la guerra en Siria no es solo una disputa entre facciones políticas, sino una lucha profundamente arraigada en las identidades religiosas y sectarias. Obaldía describe cómo las diferentes comunidades religiosas, especialmente los cristianos, han tenido que navegar un paisaje político lleno de desafíos. A pesar de ser una minoría, los cristianos en Siria han sido parte integral de la historia del país, con una presencia que se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Este aspecto histórico de la presencia cristiana en Siria, como señala Obaldía, se ve reflejado en las tensiones actuales. A medida que las comunidades musulmanas suníes y chiítas se han enfrentado, los cristianos se han encontrado atrapados en medio de estas luchas sectarias, buscando mantener su identidad y su fe mientras enfrentan la amenaza de extinción en una región marcada por la violencia.
La respuesta cristiana a estos desafíos, según Obaldía, debe considerar no solo la resistencia en términos de supervivencia, sino también la llamada a la reconciliación y la paz. La teología cristiana occidental, particularmente en la tradición evangélica, nos enseña que el amor y la paz son principios fundamentales, no solo para la vida individual, sino también para la construcción de una sociedad más justa. En este contexto, me encuentro reflexionando sobre cómo la comunidad cristiana occidental puede responder de manera efectiva a la situación en Siria. Obaldía destaca la necesidad de una solidaridad internacional que no solo se limite a la ayuda material, sino que también busque restaurar las relaciones entre las diversas comunidades. Como cristianos, la teología de la reconciliación es crucial en nuestra respuesta. No basta con condenar la violencia; debemos comprometernos activamente a la restauración de las relaciones rotas y a la construcción de una paz duradera.
Desde una perspectiva histórica, Obaldía señala la importancia de reconocer el legado cristiano en Siria y cómo las tensiones actuales amenazan con borrar esa rica historia. El cristianismo ha sido parte integral de la región desde los primeros siglos de la era cristiana, y su presencia en la vida de la comunidad siria es algo que no puede ser ignorado. Este legado histórico no solo debería ser valorado, sino defendido, para que las futuras generaciones no pierdan el testimonio de una tradición cristiana que ha contribuido profundamente a la formación cultural, moral y religiosa de la región. Como cristiano occidental, considero que este es un momento crucial para reflexionar sobre la unidad de la Iglesia universal. La situación en Siria debe servir como una llamada de atención para que los cristianos en todo el mundo se unan en oración y acción para proteger a las comunidades cristianas en riesgo.
En términos teológicos, el conflicto sirio invita a una reflexión sobre el sufrimiento y el rol de la Iglesia en medio de la adversidad. Obaldía menciona que, a pesar de las dificultades, muchas comunidades cristianas han mantenido su fe, y esta resistencia es un testimonio del poder redentor del evangelio en medio de la tribulación. La teología de la esperanza que la Biblia ofrece, especialmente en momentos de desesperanza como este, es un pilar que puede sostener a las comunidades cristianas en Siria. Sin embargo, la pregunta teológica que surge es cómo esa esperanza se traduce en acción práctica. La fe cristiana nos llama a ser agentes de cambio en el mundo, no solo a través de la oración, sino también mediante el compromiso activo con las víctimas del conflicto y la promoción de la paz.
A través de la historia, la Iglesia ha jugado un papel vital en situaciones de conflicto, buscando ser un refugio de esperanza y un lugar de reconciliación. Obaldía nos recuerda que los cristianos sirios, aunque enfrentan grandes dificultades, también son testigos de esta esperanza viviente. Sin embargo, la responsabilidad del cristiano occidental no puede terminar en la contemplación de la situación; debe extenderse a la acción. La reflexión teológica que Obaldía propone debe incitarnos a ser más que observadores de la crisis; debemos ser partícipes activos en la búsqueda de la paz, tanto en Siria como en otros lugares donde el sufrimiento humano sea evidente.
Por lo tanto, mi respuesta desde la teología cristiana occidental es una llamada a no solo orar por la paz, sino también a involucrarnos en acciones concretas que promuevan la restauración y la sanación en medio de la violencia. La Iglesia no puede ser indiferente ante el sufrimiento humano, y el llamado de Cristo a ser pacificadores debe ser el motor de nuestra respuesta. La situación en Siria es una oportunidad para que los cristianos en todo el mundo actúen con valentía, amor y compasión, siguiendo el ejemplo de Cristo, quien vino a sanar y reconciliar lo que estaba roto.
El artículo de Obaldía sobre el conflicto sirio ofrece un panorama profundo y complejo que no solo abarca la situación política y social, sino que también invita a reflexionar sobre las dimensiones teológicas y humanas que están entrelazadas en la crisis. Al leerlo, me siento confrontado por la realidad de un conflicto que no solo es geopolítico, sino que involucra profundas tensiones sectarias, sociales y religiosas. Obaldía describe cómo la situación en Siria ha evolucionado desde una lucha por la democracia hasta una guerra devastadora con implicaciones para las identidades religiosas y étnicas de la región. Desde mi perspectiva como cristiano occidental, este análisis me invita a reconsiderar la forma en que entendemos el sufrimiento y la violencia en el mundo, especialmente en contextos tan complejos como el sirio.
Sociológicamente, la guerra en Siria no es solo una disputa entre facciones políticas, sino una lucha profundamente arraigada en las identidades religiosas y sectarias. Obaldía describe cómo las diferentes comunidades religiosas, especialmente los cristianos, han tenido que navegar un paisaje político lleno de desafíos. A pesar de ser una minoría, los cristianos en Siria han sido parte integral de la historia del país, con una presencia que se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Este aspecto histórico de la presencia cristiana en Siria, como señala Obaldía, se ve reflejado en las tensiones actuales. A medida que las comunidades musulmanas suníes y chiítas se han enfrentado, los cristianos se han encontrado atrapados en medio de estas luchas sectarias, buscando mantener su identidad y su fe mientras enfrentan la amenaza de extinción en una región marcada por la violencia.
La respuesta cristiana a estos desafíos, según Obaldía, debe considerar no solo la resistencia en términos de supervivencia, sino también la llamada a la reconciliación y la paz. La teología cristiana occidental, particularmente en la tradición evangélica, nos enseña que el amor y la paz son principios fundamentales, no solo para la vida individual, sino también para la construcción de una sociedad más justa. En este contexto, me encuentro reflexionando sobre cómo la comunidad cristiana occidental puede responder de manera efectiva a la situación en Siria. Obaldía destaca la necesidad de una solidaridad internacional que no solo se limite a la ayuda material, sino que también busque restaurar las relaciones entre las diversas comunidades. Como cristianos, la teología de la reconciliación es crucial en nuestra respuesta. No basta con condenar la violencia; debemos comprometernos activamente a la restauración de las relaciones rotas y a la construcción de una paz duradera.
Desde una perspectiva histórica, Obaldía señala la importancia de reconocer el legado cristiano en Siria y cómo las tensiones actuales amenazan con borrar esa rica historia. El cristianismo ha sido parte integral de la región desde los primeros siglos de la era cristiana, y su presencia en la vida de la comunidad siria es algo que no puede ser ignorado. Este legado histórico no solo debería ser valorado, sino defendido, para que las futuras generaciones no pierdan el testimonio de una tradición cristiana que ha contribuido profundamente a la formación cultural, moral y religiosa de la región. Como cristiano occidental, considero que este es un momento crucial para reflexionar sobre la unidad de la Iglesia universal. La situación en Siria debe servir como una llamada de atención para que los cristianos en todo el mundo se unan en oración y acción para proteger a las comunidades cristianas en riesgo.
En términos teológicos, el conflicto sirio invita a una reflexión sobre el sufrimiento y el rol de la Iglesia en medio de la adversidad. Obaldía menciona que, a pesar de las dificultades, muchas comunidades cristianas han mantenido su fe, y esta resistencia es un testimonio del poder redentor del evangelio en medio de la tribulación. La teología de la esperanza que la Biblia ofrece, especialmente en momentos de desesperanza como este, es un pilar que puede sostener a las comunidades cristianas en Siria. Sin embargo, la pregunta teológica que surge es cómo esa esperanza se traduce en acción práctica. La fe cristiana nos llama a ser agentes de cambio en el mundo, no solo a través de la oración, sino también mediante el compromiso activo con las víctimas del conflicto y la promoción de la paz.
A través de la historia, la Iglesia ha jugado un papel vital en situaciones de conflicto, buscando ser un refugio de esperanza y un lugar de reconciliación. Obaldía nos recuerda que los cristianos sirios, aunque enfrentan grandes dificultades, también son testigos de esta esperanza viviente. Sin embargo, la responsabilidad del cristiano occidental no puede terminar en la contemplación de la situación; debe extenderse a la acción. La reflexión teológica que Obaldía propone debe incitarnos a ser más que observadores de la crisis; debemos ser partícipes activos en la búsqueda de la paz, tanto en Siria como en otros lugares donde el sufrimiento humano sea evidente.
Por lo tanto, mi respuesta desde la teología cristiana occidental es una llamada a no solo orar por la paz, sino también a involucrarnos en acciones concretas que promuevan la restauración y la sanación en medio de la violencia. La Iglesia no puede ser indiferente ante el sufrimiento humano, y el llamado de Cristo a ser pacificadores debe ser el motor de nuestra respuesta. La situación en Siria es una oportunidad para que los cristianos en todo el mundo actúen con valentía, amor y compasión, siguiendo el ejemplo de Cristo, quien vino a sanar y reconciliar lo que estaba roto.
Rodrigo Díaz Bermúdez escribió:Rodrigo Díaz Bermúdez escribió:
Gracias. No sé mucho de geo-política como vos y realmente eso es admirable. Profundizando un poco sobre lo que dije. Claro, me encanta la forma en que desde lo teológico se puede ver el tema pero también es cierto que para ello hay que fortalecerlo con más fundamento bíblico y con propuestas prácticas para actuar como cristianos frente a la tragedia en Siria.Y en esa línea, sí, la oración y la acción no son opuestas; más bien, son dos caras de la misma moneda. Como dice Jacques Ellul, la oración es un acto subversivo porque nos posiciona en la realidad del Reino de Dios y nos empuja a vivir en coherencia con ese Reino.Cuando pienso en lo que un cristiano puede hacer frente a la crisis siria, me vienen a la mente las palabras de Jesús en Mateo 25:40: "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis." Aquí está la esencia del evangelio: nuestra compasión no es una abstracción, es acción tangible.Vos y yo estamos llamados a ser las manos y los pies de Cristo en el mundo. Frente a Siria, esto significa varias cosas.Primero, nuestra acción comienza con la oración, pero no como un mero ritual. Según Greg Boyd, un defensor de la teología abierta, la oración es participación activa en el proyecto de Dios para el mundo. Cuando oramos por Siria, nos unimos a los dolores de las víctimas y, al mismo tiempo, nos abrimos a las formas en que Dios puede utilizarnos como instrumentos de su paz. La oración no nos separa de la realidad; nos sumerge más profundamente en ella. Es un compromiso para buscar la justicia de Dios en un mundo roto, como ya te lo dije.Sin embargo, la oración no puede quedarse en palabras.Recordemos lo que dice Santiago 2:17: "La fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma." La acción concreta puede tomar muchas formas. Como cristianos, podemos involucrarnos en apoyar organizaciones que ya están trabajando en Siria, como Open Doors o World Vision. Estas organizaciones están en el campo proporcionando alimentos, refugio y apoyo espiritual a las comunidades más vulnerables, incluyendo a los cristianos perseguidos. Vos podrías donar, sí, pero también podrías levantar conciencia entre tus amigos, tu iglesia o incluso en redes sociales. A veces subestimamos el poder de nuestras voces para generar impacto.Además, hay una dimensión teológica en nuestra respuesta que no podemos ignorar.El sufrimiento humano no es algo que Dios desea, y en esto coincido con teólogos como Jürgen Moltmann. Moltmann, en "El Dios Crucificado", nos recuerda que Dios mismo ha entrado en el sufrimiento a través de Cristo. Esto implica que nuestra respuesta no es solo para aliviar el dolor físico, sino también para acompañar espiritualmente a los que están quebrantados.Vos y yo podemos escribir cartas de ánimo a las comunidades cristianas en Siria, o colaborar con iglesias locales que están sirviendo como refugios en medio de la guerra.No olvidemos que la Biblia también nos llama a abogar por la justicia. Proverbios 31:8-9 nos exhorta: "Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos."
Como cristianos, podemos presionar a nuestros gobiernos para que adopten políticas más humanas hacia los refugiados sirios, o para que se comprometan con iniciativas internacionales de paz.Tal vez no tenemos el poder de cambiar las dinámicas globales, pero podemos ser esa pequeña voz profética que recuerda a los poderosos su responsabilidad ante Dios y la humanidad.Algo que siempre me desafía es recordar que nuestra lucha no es solo contra carne y sangre, sino contra las fuerzas espirituales del mal (Efesios 6:12). La intercesión espiritual es fundamental, pero también lo es reconocer que estas fuerzas actúan a través de la cultura y las formas de injusticia, odio y violencia. En este sentido, un cristiano no puede ignorar las dinámicas históricas y políticas que han llevado a Siria a este punto. Como mencionaste, Ronald,, el sectarismo, el colonialismo y las ambiciones geopolíticas han contribuido al desastre. Vos y yo estamos llamados a ser conscientes de estas realidades para que nuestras acciones sean más efectivas y nuestras oraciones más informadas.Creo que lo más importante es recordar que cada pequeño acto de amor tiene un impacto eterno.Puede parecer que lo que hacemos es insignificante frente a una crisis tan grande, pero recordá la parábola del buen samaritano. No solucionó todos los problemas del mundo, pero cambió la vida de una persona. Y una persona es importante.Así también, nuestra compasión, nuestras acciones y nuestras oraciones pueden ser el reflejo del Reino de Dios en medio del sufrimiento.
lunes, 25 de noviembre de 2024
UN RECORRIDO SITUACIONAL DE LA GEOPOLÍTICA ANTE EL REGRESO DE DONALD TRUMP (2,0) A LA PRESIDENCIA DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Autor: Ronald Obaldía González
UN RECORRIDO SITUACIONAL DE LA GEOPOLÍTICA ANTE EL REGRESO DE DONALD TRUMP (2,0) A LA PRESIDENCIA DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Autor: Ronald Obaldía González
Nos inclinamos por respaldar la tesis del escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, quien supone que, al salir favorecido Donald Trump en las recién pasadas elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América (EEUU) - controlará las ramas del Gobierno Federal – también saldrá ganancioso Vladimir Putin, el Presidente de Rusia, “enemigo” junto con China, de los valores liberales y de la diplomacia multilateral, originados por el liberal orden global, bajo la guía de Occidente.
Sí, Putin, a la vez admirado por el estadounidense Presidente electo, el que intercederá (con éxito) ante Washington en favor de sus socios latinoamericanos, a saber Cuba, Nicaragua y Venezuela, países dominados por regímenes dictatoriales. “Terminarán más bien consolidados” (En: La Nación, Costa Rica, 10/11/2024), advierte Ramírez Mercado.
Asumiendo credenciales ideológicos derechistas, el propio Javier Milei, Presidente de la nación argentina y Nayib Bukele, Presidente de El Salvador, ambos exhiben “entusiasmo” con el triunfo del magnate Trump. En adelante habrán de sentirse lo suficientemente reafirmados en sus posturas populistas y antidemocráticas.
Posiblemente, “trabajarán juntos en los principales escenarios internacionales”, puesto que desdeñan la concepción del poder, basada “en el sistema democrático liberal de derecho”, a cambio de asentar una corriente “iliberal que sitúa la fuente de autoridad legal”, fuera de la institucionalidad política, jurídica, derivada de los tradicionales postulados liberales de la civilización occidental (Richard K. Sherwin).
Milei puso de relieve sus convicciones afines a Trump 2.0. En una reciente visita oficial a Buenos Aires de la Premier italiana, Giorgia Meloni, el presidente argentino le propuso conformar, al lado de otros líderes de gobiernos, ideológicamente coincidentes, “una coalición global de ultraderecha”.
Al respecto, y de acuerdo con algunas informaciones de la prensa internacional, Meloni demostró prudencia ante la petición de su colega, a pesar de los antecedentes ultraderechistas (o neofascistas) de su denominación política.
Eso sí, la Premier Meloni ha intentado de evitar desasosiego en la Unión Europea. En su caso, en dicha visita reafirmó el respeto a los principios democráticos, hizo mayor énfasis en la agenda bilateral. Al cabo que en múltiples ocasiones ha respaldado las instituciones del bloque comunitario y condenado la invasión de Rusia a Ucrania.
Ella tampoco demuestra antagonismo con los organismos internacionales, resultantes del orden global liberal, a diferencia del argentino que los calificó de “escleróticos” (EL PAÍS, España, 20/11/2024); una posición asumida contra el multilateralismo, similar a la de Trump, lo que ha predicado desde su primer mandato, junto con sus principales asesores, fusionada con la tentativa suya del golpe de Estado, cuando asaltó el Capitolio el 6 de enero del 2021.
LA INMIGRACIÓN.
Al igual que la ultraderecha, en su expansión global, su específico y duradero rechazo frente a la inmigración, lo reproducirá el futuro gobierno estadounidense, a través de las deportaciones masivas de 11 millones de indocumentados.
Las dirigirán las próximas autoridades “de línea dura, entre ellos Thomas Homan. Sea el seguimiento de la construcción del muro fronterizo entre México y Estados Unidos, a fin de detener el flujo de inmigrantes "violadores" y "narcotraficantes", que “envenenan la sangre del país”, así se les denomina.
Lo cual aún resuena como uno de los principales estandartes de la campaña presidencial de Donald Trump en el 2016 (Viola Traeder. En: Deutsche Welle – DW-). Mejor dicho, con el apoyo de las fuerzas policiales y hasta militares, se convertirá “en la prioridad número uno" de su próxima gestión gubernamental, indica Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano.
Las personas que llegaron a territorio estadounidense entre el 2019 y 2024 "pertenecen a una mezcla más amplia de nacionalidades de países políticamente difíciles", de donde fueron expulsados, en parte, por razones políticas (Traeder; Orozco, idem), en cuenta la pobreza excluyente, la violencia, insuflada por el crimen organizado y sus aliados dentro de los Estados.
Orozco enumera que las principales nacionalidades de estos migrantes de los últimos cinco años, son de países con Estados frágiles, sean (Honduras, El Salvador, Guatemala, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia); las naciones dominadas por dictaduras (Venezuela y Nicaragua) “o en proceso de colapso (Haití y Cuba)".
Es de presumir que en las “graduales” deportaciones de los indocumentados, acompañadas de “los métodos” de “emergencia nacional” de Trump, se obviarán los derechos sociales de ellos.
Las medidas draconianas representarán un alto costo financiero. Ocasionarán perjuicio, tanto a las economías de las naciones emisoras de migrantes, porque caerán las remesas enviadas, producto del éxodo de sus nacionales, las que les son sustanciales, como también a la estadounidense; puesto que se descarta la relevancia de la mano de obra , vital en mantener la economía de EEUU en crecimiento constante (Enrique Patiño. En DW), pero bajo el riesgo de adolecer de escasez de mano de obra (barata) (AFP).
UCRANIA, AMBIENTE VIOLENTO ALTAMENTE RIESGOSO.
La victoria de Donald Trump en las elecciones del 5 de noviembre del año en curso, obtenida con el apoyo de Elon Musk, dueño de la red social X (París, AFP, 18/11/2024), reabrieron la posibilidad de diferentes negociaciones, alrededor de la situación de guerra en Ucrania, invadida por la Rusia de Putin.
Habrá puntos de vista espinosos. Kiev se opone a aquellas concesiones, o quizás futuras presiones del entrante Presidente estadounidense, tendientes a “ceder los territorios ocupados por el ejército ruso”. Una condición que impone Moscú, a fin de resolver la guerra, lo cual pondrá en (inaceptable) desventaja a los ucranianos.
Las tajantes críticas de Trump alrededor de la cooperación, prestada por EEUU a Ucrania, a menudo pone a pensar a la Unión Europea (UE), acerca de las repercusiones que habrá de traer el retiro de la asistencia militar a favor de la nación invadida. Entonces, le correspondería a los europeos asumir la responsabilidad de hacerse cargo del sostén operativo y financiero de las fuerzas armadas de Volodimir Zelenski.
Habido peligro del despliegue de miles de soldados norcoreanos en apoyo a las tropas rusas, el Presidente Joe Biden, preparado a abandonar la Casa Blanca, junto con el Reino Unido, acaba de autorizarle al ejército de Kiev, nada menos que el uso de misiles de alto alcance, a efecto de atacar con fuego superior el territorio ruso.
Al extremo que, en el ámbito del escalamiento de las hostilidades, el Kremlin, a su vez, respondió con el empleo de un misil balístico, hipersónico, desnuclearizado, intercontinental (CNN), impactando todavía más el devastado centro este del territorio enemigo.
Lo que significa una nueva y compleja obstrucción frente a “los medios diplomáticos”, en aras de poner fin a la contienda militar, lo que sitúa en máxima tensión las relaciones entre Moscú y Occidente, en vista de la reciente actualización de Moscú de su doctrina nuclear. La cual “ahora le permite utilizar armas nucleares contra países que no poseen este tipo de armas, pero que están apoyados por una potencia nuclear, en clara referencia a Ucrania,
Estados Unidos de América” y el Reino Unido” (AFP; CNN).
EL CONVULSIONADO MEDIO ORIENTE.
Israel reaccionó con golpes masivos y operaciones militares contra la organización terrorista Hamás, la palestina organización fundamentalista islámica, tras el ataque llevado a cabo el 7 de octubre del 2023, cuando milicianos de Hamás, asesinaron a 1.139 personas en Israel y tomaron 220 rehenes, que fueron llevados a la Franja de Gaza. 101 están todavía en poder de Hamás (Bernd Riegert. En: DW, 21/11/2024).
Gran parte de la Franja está en ruinas. Según cifras no verificadas, ahí, en ese enclave palestino, han muerto más de 40.000 personas.
Los hechos sangrientos condujeron a la Corte Penal Internacional de La Haya (CPI) a emitir, en estos días, órdenes de detención internacional por crímenes de guerra contra el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, las cuales él las tacha de antisemitas.
Órdenes que alcanzaron al que fuera su Ministro de Defensa, Yoav Gallant; al jefe militar de Hamás, Mohamed Deif, quien aparentemente está muerto; así también a dos líderes palestinos (asesinados), cerebros de los acciones terroristas de ese 7 de octubre.
IRÁN AL DESCUBIERTO.
El eje de la resistencia liderado por Irán, acérrimo enemigo del Estado judío, la eliminación de él son parte de sus invectivas, se ha volcado a defender a la organización palestina, con la complicidad de los hutíes de Yemén y Hezbolá, otra organización terrorista (islámica chiita), asentada en el Líbano. Ambos son miembros del eje, por lo tanto decidieron luchar contra las fuerzas israelíes.
A estas alturas de la guerra, los aliados iraníes han experimentado serias bajas, por cuanto el gobierno de Benjamín Netanyahu, socio incondicional de Estados Unidos de América, ordenó responder férreamente en términos militares, siendo también el Líbano, considerablemente golpeado, en la expansión de la guerra, iniciada en el enclave de Gaza.
Mientras tanto, la fuerza aérea y marítima de los EEUU y Gran Bretaña se han encargado de asestar golpes a los rebeldes yemenitas, quienes entorpecen el paso de los barcos mercantes en el Mar Rojo y el golfo de Adén.
Por su parte, Irán e Israel se han atacado mutuamente. El 26 de octubre del 2024, Israel lanzó una ofensiva aérea contra Irán y sus proxis en Oriente Medio, denominada como Operación Días de Expiación. Según sus Fuerzas de Defensa, tan efectivas fueron que tuvieron como objetivo las instalaciones militares iraníes, incluidas las instalaciones de defensa aérea y producción de misiles. Todos los aviones israelíes regresaron sanos y salvos” (Wikipedia; la enciclopedia libre).
Según una evaluación estadounidense, con la operación del 26 de octubre se paralizó la capacidad de producción de misiles iraníes. Se estima “que tomaría al menos un año para que Irán reconstruya los componentes destruidos, necesarios para reanudar la producción”. Funcionarios estadounidenses e israelíes confirmaron “que la mayor parte de la red de defensa aérea iraní”, en cuenta “casi todos sus sistemas avanzados, fueron destruidos”, lo que facilitará el camino para posibles próximas incursiones israelíes (Wikipedia; la enciclopedia libre).
Incluso, días atrás el Primer Ministro Netanyahu afirmó que en la Operación se bombardeó un mínimo de las instalaciones nucleares. Aunque Irán lo niega. Occidente y el Estado judío se han convencido de que los Ayatolas manifiestan interés en construir la bomba atómica, como estrategia de defensa y disuasión: de las mayúsculas amenazas en el Medio Oriente. Además, varios países árabes así lo perciben.
En estas semanas han corrido informaciones en dicha región acerca de los propósitos hebreos de destruir otras complejas instalaciones nucleares, destinadas a probar los explosivos imprescindibles. Los cuales harían funcionar un dispositivo nuclear, aprovechando esta vez la vulnerabilidad defensiva de la fuerza aérea de los Ayatolahs,
Ellos habrán de soportar la enemistad y la agresividad política de Trump 2.0 y de sus funcionarios clave de seguridad nacional y de política exterior (Euronews, 16/11/2024). Quienes otrora se interesaron en destronar el régimen integrista islámico de Irán o aislarlo, hecho casi concretado. Razón por la cual los gobernantes islámicos chiitas están percibiendo presiones y sanciones (económicas y financieras) mayormente intensas en su contra por parte del magnate Republicano.
El experto en defensa Malcolm Davis dijo a la CNN que, aunque la ofensiva aérea de Israel fue "limitada" y "precisa", fue "ciertamente embarazosa" a Irán. Sugirió que podría dudar en tomar represalias, ya que hacerlo podría provocar que las Fuerzas Defensas Hebreas (FDI) agredan otras instalaciones nucleares y petroleras; o incluso atentar contra la vida de miembros del gobierno de Teherán.
Davis argumentó que “Irán podría considerar más sensato aceptar el golpe y dar marcha atrás", en cuanto a planear una represalia (Wikipedia; la enciclopedia libre). Tampoco hay seguridad de que desista, pues medios noticiosos sospechan que el desquite está en proceso de planificación.
SOCIEDAD INQUEBRANTABLE, PERO CON RESERVAS.
Respecto a la guerra en la Franja de Gaza, en abril de este año, y sin ser todavía candidato del Partido Republicano, Donald Trump, declaró lo que sigue: “no estoy seguro de que me guste la forma en que lo están haciendo (los israelíes), porque hay que conseguir la victoria”.
Añadió: … y está llevando mucho tiempo. …Lo están haciendo; por eso están perdiendo la guerra de relaciones públicas. Repitió: Ellos… Israel está perdiendo absolutamente la guerra de relaciones públicas” contra Hamás (Fuente: EL DIARIO. Desde 1913 el Campeón de los Hispanos. New York, abril 2024).
A nuestro criterio, esa pérdida se elevará de decidirse el control militar de sus fuerzas armadas sobre el enclave de Gaza, probable estrategia de posguerra, tal cual ha ido permeando en las instancias políticas superiores hebreas.
Al mismo tiempo, (el magnate Trump) emplazó al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, a “terminar lo que empezaron, y tienen que terminarlo rápido, y nosotros tenemos que seguir con nuestra vida”… recalcando que “necesitamos alcanzar la paz”.
Así también el Estado de Israel ha sufrido pérdidas de vidas humanas. Lleva contabilizado 804 bajas de las Fuerzas de Defensa (FDI) en la guerra. Acaba de anunciarse la muerte del sargento Ron Epstein en Jabaliya. Junto a ellos, murieron otros 907 civiles, 75 policías caídos y siete agentes del Shin Bet. “En el norte y el sur del territorio, unos 65.000 evacuados siguen esperando regresar a sus hogares, en medio de las fallidas conversaciones sobre un acuerdo en el Líbano (Itamar Eichdner).
Habiéndose declarado pro-judío en su primera administración, difícilmente, la Casa Blanca con Trump a la cabeza, abandonará a Israel en la lucha armada contra Hamás y el eje de la resistencia iraní.
Netanyahu fue de los primeros en adelantarse a congratularlo (fervientemente) por la victoria de él en los comicios presidenciales, celebrados a principios de noviembre del presente año.
Hasta el Presidente Biden, sin la oposición de los Republicanos, aprobó el envío al Medio Oriente de equipo militar adicional, en caso que los Ayatolas iraníes (chiitas) intentaran ejecutar otras acciones de represalias. Esto último, a causa de las operaciones militares del pasado 26 de octubre, cuando las fuerzas hebreas les originaron severos daños a la infraestructura de su defensa aérea, entre otras capacidades.
UN PERMANENTE Y COMÚN ENEMIGO EN LA PICOTA.
Dijimos que funcionarios israelíes y estadounidenses han hecho hincapié en el éxito de la operación del 26 de octubre contra el régimen iraní.
Asimismo, han surgido datos fidedignos, en cuanto haberse “destruido equipos avanzados”. Indispensables, en lo que respecta a diseñar explosivos plásticos con los cuales Teherán “almacena uranio en dispositivos nucleares y también para detonarlo”(Euronews, 16/11/2024).
El operativo colocó a las fuerzas armadas en estado de vulnerabilidad, más cuando el sistema económico de la nación persa registra alto deterioro, resultante de las sanciones internacionales, así también intenta sofocar la fuerte oposición de la ciudadanía, en especial de las mujeres, contestatarias de un régimen opresor y oscurantista, quien a la vez persigue convertirse en un sub-imperio en el Medio Oriente. Un objetivo resistido por la mayoría de las naciones árabes islámicas - sunitas.
En vista de lo anterior, y a pesar, de que el Líder Supremo de dicho país, Alí Jamenei, ostenta mayor poder político, el propio Presidente iraní, Masoud Pezeshkian, tímidamente, ha expresado las intenciones de llegar a acuerdos con el próximo gobierno estadounidense, consistentes en prevenir la fabricación de armas nucleares.
De paso, aceptó en estos días las inspecciones a sus plantas de enriquecimiento de uranio, a cargo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) del Sistema de las Naciones Unidas, puesto que en ello el régimen chiita había venido ofreciendo resistencia (CNN; AFP; Periódico La Nación, Costa Rica).
Aun así, en noviembre de este año la OIEA aprobó una nueva resolución contra Irán de los Ayatolas. Los desacredita, al criticarlos por no cooperar en materia nuclear. En respuesta a esa resolución, el gobierno (teocrático) islámico “anunció que pondrá en marcha "nuevas centrifugadoras avanzadas", agudizando las persistentes relaciones negativas con la Unión Europea y los EEUU.
UNA PERSONALIDAD CONTROVERTIDA CON UN REPERTORIO DE POLÍTICA REGIONAL DIVISIVO.
El extremista de derecha Marco Rubio fue designado a ocupar el cargo de Secretario de Estado en la segunda administración del Presidente electo Donald Trump.
Según el diario español “EL PAÍS”, él se erigirá en “el halcón sobre América Latina”, la “colocará… en el centro de su agenda” (cita textual). Es el senador por Florida, hijo de inmigrantes cubanos. Será el primer latino al frente de la diplomacia estadounidense.
De acuerdo con las versiones de ese mismo diario español, Rubio “previsiblemente abrazará a populistas como Javier Milei en Argentina, a quien elogia, y lo define como una bocanada de aire fresco”.
Guardará distancia con los Gobiernos de izquierda en países como México, Colombia o Brasil. Intentará “suspender cualquier tipo de acercamiento a Cuba; o negociación con la “narcodictadura” de Venezuela y abogará por más sanciones en contra de sus respectivos gobiernos, ciertamente ilegítimos.
En los escritos del futuro jefe de la política exterior, se enfatiza en el apoyo a los líderes regionales potencialmente pro estadounidenses”. Por eso nombraba como posibles aliados a los Gobiernos conservadores de Argentina, El Salvador, Ecuador o Perú. Expresó que “todos ellos están dispuestos a reforzar sus asociaciones” con la superpotencia.
“Creo que redunda en nuestro interés nacional corresponder a esa voluntad”, escribió en una ocasión (Paul Sancya (AP); Paola Nagovitch. En: EL PAÍS, España, 16/11/2024).
Desconfía rotundamente de los objetivos de China y Rusia en sus acercamientos políticos, económicos y culturales con las naciones latinoamericanas, en tanto que considera inconveniente el mecanismo de los BRICS, del cual Argentina y Brasil son miembros.
En cuanto al Presidente brasileño, Ignacio Lula da Silva, Rubio manifiesta que es “el último líder de extrema izquierda que blanquea la naturaleza criminal del narco-régimen de (Nicolás) Maduro”.
Sin ocultar su ligamen con el ultraderechista Jair Bolsonaro, ha criticado al actual gobernante brasileño por oponerse en mayo del 2023 a las sanciones de Washington contra el gobierno venezolano. Lo acusa (a Lula) de ser “amable” con el Partido Comunista de China, “así como hacia otras dictaduras de mano sangrienta, como las de Cuba y Nicaragua” (EL PAÍS, idem).
Las contradicciones con el Presidente suramericano habrán de intensificarse, a causa de la negación sobre el cambio climático y el calentamiento global, expuesta por Trump. Por el contrario, el brasileño, se distingue en impulsar acciones firmes frente a dichos fenómenos destructivos, al cabo que se ha comprometido con las iniciativas medioambientales nacionales y globales, reforzando los roles de la COP’s, relacionadas con el clima, entre otras asignaturas afines.
Con Bolsonaro en la Presidencia, según el Senador y pronto diplomático, Brasil hubiera sido “…fuerte, vibrante y democrático, estaría estrechamente alineado con EEUU, como socio estratégico”, siendo “un multiplicador de fuerza, para hacer frente a la crisis actual en Venezuela... “(Columna en la CNN en enero de 2019 tras la toma de posesión de Bolsonaro, dada a la luz por el diario EL PAÍS, España).
A Gustavo Petro, el Presidente colombiano, lo fustiga (con dureza) porque en sus acciones domésticas “ha apaciguado a los terroristas”, y en parte a los cárteles, abordándolos “como grupos legítimos, y no como las bandas de criminales que son”.
Exigió al Presidente Biden que condicionara la ayuda exterior al actual gobierno de esa nación suramericana, con tal de que abandone tales tácticas, las cuales podrían obstaculizar los derechos de concretar “la extradición de mafiosos o terroristas colombianos” que violen la legislación estadounidense.
Según el próximo Secretario de Estado de EEUU, “Petro es un agente del caos” (Artículo, publicado en Medium en mayo de 2024, citado por el diario EL PAÍS de España, 16/11/2024). Reclama que tradicionalmente Colombia se ha caracterizado por ser un aliado.
En cambio, el Presidente (Petro) ha optado “por ser ahora el vocero”, o cabildero de la vil “narcodictadura criminal” venezolana, a fin de lograr el apoyo de intermediarios como Maduro y Cuba” para unas ‘negociaciones’ con los terroristas del ELN (Entrevista con la revista colombiana Semana en abril 2023, citada por Paul Sancya (AP); Paola Nagovitch. En: EL PAÍS, España, 16/11/2024).
Las comunicaciones, los acercamientos diplomáticos y políticos, “la decisión del presidente (Barack Obama) de recompensar al régimen de [Fidel]”, particularmente, los dos últimos Gobiernos demócratas, son fustigados por Rubio. Advierte que tanto Obama como Biden “intentan “pacificar el régimen y arreglar las relaciones diplomáticas”, sea normalizando los vínculos. Pone de prueba la ampliación “de los visados no inmigrante a individuos de esa nación isleña.
Para él se marginaron las presiones, tendientes a comprometerse con la democracia en la isla caribeña “libre” y el respeto a los derechos humanos, así como relegar a los disidentes, los presos políticos, artistas y activistas, quienes plantean reformas frente a un régimen que restringe las libertades. (Columna en el Miami Herald tras la victoria de Biden en diciembre de 2020, reproducida por el diario EL PAÍS, España).
El Senador y el futuro diplomático del más alto rango de EEUU insiste que el régimen cubano patrocina el terrorismo, “al igual que Siria, Irán y Sudán, de acuerdo con la Declaración emitida, después que Obama anunciara que restablecía las relaciones bilaterales con Cuba en diciembre del 2014”. Declaración mencionada en el diario EL PAÍS de España.
Centroamérica ha estado en el radar de Rubio. Criticó al Presidente Biden por haber ignorado las políticas de seguridad pública, ejecutadas por el mandatario Nayib Bukele en El Salvador, un aliado estadounidense. Acusa que ha sido obstaculizado por la izquierda.
El represivo populismo penal del salvadoreño, según él, debería de ser imitado en la Unión Americana. Oculta los abusos contra el Estado de derecho y la libertad de prensa, así como los actos de corrupción en que ha incurrido la Administración de Bukele.
En palabras del próximo diplomático, el mandatario centroamericano “es un líder elegido democráticamente que ha promulgado reformas (penitenciarias) con la colaboración de los legisladores y del pueblo que le eligió”. Después se declara como un amigo de la democracia regional, puesto que él (Rubio) “sería el primero en condenar cualquier medida tiránica” del político cuscatleco” (Columna publicada en la revista Compact en abril de 2023, citada en el Diario EL PAÍS de España).
Nos alivia que el próximo Secretario de Estado reconozca que algunas de las autoridades judiciales de Guatemala han sido tildadas de “corruptas y antidemocráticas” por la Administración Biden, las cuales hicieron todo lo posible, en lo tocante a “despojar al presidente electo, Bernardo Arévalo, de su inmunidad legal y poner en duda su toma de posesión el 14 de enero del 2024”. Lo que constituyó “una amenaza para la democracia de Guatemala”. (Comunicado sobre la transición de poder en Guatemala en diciembre de 2023, mencionada en el diario EL PAÍS de España).
Sin embargo, hace señalamientos contra la difunta Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), porque “haya sido manipulada y utilizada por elementos radicales”. Expresa que de manera contradictoria, fue una comisión financiada en su mayor parte por Estados Unidos de América (Declaración hecha en mayo de 2018 sobre la CICIG, cuya financiación se congeló temporalmente, citada por el diario EL PAÍS de España).
Fuera del anterior “Comunicado…” se pronunció a favor de Jimmy Morales, en su entonces Presidente guatemalteco, “gran amigo de la nación estadounidense” (Publicación en X en febrero de 2018, mencionada en el diario EL PAÍS de España).
Pero obvia que Morales, al lado de Alejandro Eduardo Giammattei Falla - ahora ex presidente de Guatemala, sancionado por el Departamento de Estado de EEUU - , también conspiró, con vistas a impedir el ascenso de Arévalo a la Presidencia.
Rubio hace referencia a la crisis, “sin precedentes”, de Estados Unidos de América alrededor del fentanilo y "la migración ilegal". Subraya que la Presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum “se enfrente a estos retos de seguridad y democracia”.
Da a entender que la super - potencia mundial “también debe estar preparada para enfrentar desafíos continuos y significativos en el futuro de las relaciones con México”. (Comunicado tras la victoria de la presidenta mexicana en junio de 2024, citado por el diario EL PÁIS, España ).
Duda que el ahora ex – presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), haya sido “un buen aliado”. Se dedicó “a decir disparates”, e “interferir en la política norteamericana...”, reiteró. Al tiempo que gran parte del territorio mexicano lo entregó a los narcotraficantes. Eso inquieta a Washington, “porque se “están viendo las consecuencias de esa violencia, esa criminalidad entrando a nuestra frontera”. (Entrevista con El Universal en mayo de 2023, dada a conocer por el diario EL PAÍS, España…).
El futuro diplomático estadounidense manifiesta que AMLO “es un apologista de la tiranía en Cuba, de un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en Venezuela”. (Publicación en X en referencia a la Cumbre de las Américas celebrada en Washington en junio de 2022, citada en el diario EL PAÍS, España).
No descarta “una posible intervención militar estadounidense en el país para combatir los carteles”, lo mismo que se expuso en el período de Trump 1,0. Pero (la intervención) no sería posible hacerla - según Rubio -, sin la coordinación “con las Fuerzas Armadas y la fuerza policiaca de México. (Entrevista con El Universal en mayo de 2023, mencionada por el diario EL PÁIS, España).
El senador Rubio indica que se equivocó la Administración Biden-Harris, al afirmar que los tres años de negociaciones o concesiones para con el régimen dictatorial de Nicolás Maduro “asegurarían un proceso electoral ‘libre y justo’ en Venezuela”. Supone que cayó en la trampa y luego se “sorprendió” de ello, porque “todos sabemos que fue una farsa”. La dictadura hizo lo que quería.
Está convencido que el resultado de los comicios (fraudulentos), de julio de este año, era predecible desde el principio. Las concesiones como tales, derivadas de la presente “Administración (Biden) no han hecho más que empoderar al narco-dictador Maduro y a sus matones...”Se perdió influencia o capacidad de presión sobre el gobierno venezolano.
Asegura que “cualquier negociación es un salvavidas continuo para el narco-régimen”. (Comunicado emitido en agosto de 2024; Columna publicada en el Miami Herald en agosto del 2024, dadas a conocer por el diario EL PAÍS, España).
Rubio enfatiza en que “Maduro debe ser juzgado por sus crímenes contra el pueblo venezolano”. (Carta al Fiscal General de Estados Unidos, Merrick Garland, pidiendo la detención de Maduro en junio de 2022, mencionada por el diario EL PAÍS, España).
Advierte que “Diosdado Cabello no es un simple líder político, es el Pablo Escobar de hoy de Venezuela, un narcotraficante”. (Comentario durante una audiencia en el Senado en julio de 2017, dado a la luz pública por el diario EL PAÍS, España).
Difícilmente, se podrá alcanzar allí una solución pacífica, no militar, a efecto de restaurar la democracia. El nuevo diplomático Republicano asegura que hay argumentos fuertes para considerar que la dictadura representa “una amenaza a la región, e incluso a los Estados Unidos de América” (Entrevista con Breitbart News, en septiembre de 2019. Paola Nagovitch. En el diario español EL PAÍS).
Deja entrever que la opción militar es una posibilidad en este momento, porque la nación suya “tiene derecho a defender su seguridad nacional” y velar por la estabilidad regional (Columna publicada en el Miami Herald en agosto de 2024, mencionada por el diario EL PAÍS, España).
El próximo Secretario de Estado de Trump “condena la familia del crimen Ortega-Murillo, para él “sigue representando una grave amenaza para nuestros intereses de seguridad nacional en la región... Censura la alianza de la pareja criminal con Rusia y China, y con otros enemigos, tales como Irán, Bielorrusia.
Ratifica que Nicaragua es “ahora un centro de tráfico de personas y el Departamento de Estado debería designar al país como Estado patrocinador” de dicho crimen. (Comentario durante una audiencia del Senado en abril de 2024, citado por el diario EL PAÍS, España).
“Nuestros hermanos y hermanas católicos de Nicaragua llevan una pesada cruz al seguir siendo blanco de la represión y la persecución religiosa... Es hora de que la comunidad internacional haga frente a esta amenaza y responsabilice a estos tiranos de sus innumerables crímenes” de lesa humanidad, señalados, así, por varias entidades defensoras de los derechos humanos. (Entrevista a Marco Rubio por el medio religioso Angelus en enero del 2024, mencionada por el diario EL PAÍS, España).
Al socavar completamente el proceso de elecciones presidenciales en el 2022 …”el régimen criminal “de Ortega-Murillo decidió “forzar al exilio a casi toda la oposición de Nicaragua, así como reprimir activamente a los miembros de la Iglesia Católica”.
Rubio indica “que la naturaleza vil del régimen sigue creciendo”. “La política de Estados Unidos de América hacia Nicaragua ya no debe ser la misma”. (Declaración del Secretario de Estado de Trump 2,0 al anunciar una nueva legislación para imponer sanciones a Ortega, en junio de 2023, citada por el diario EL PAÍS, España).
El Secretario de Estado añadirá razones que le permitirán hacer duraderas las tensiones con la dictadura sandinista, habida decisión del Congreso nicaragüense, dominado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), de aprobar, recientemente, una reforma constitucional, por la cual se otorgará a Ortega y a Rosario Murillo - ahora ella “copresidenta” - un control absoluto de los máximos poderes del Estado, así como de los medios de comunicación y la Iglesia.
Con base en las desconcertantes reformas, según la tiranía se evitará que tales entes de la sociedad civil “respondan a intereses extranjeros”. Al conocer “los cambios constitucionales”, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) hizo referencia a ellos, calificándolos como “una aberrante institucionalización de la dictadura matrimonial”, comparable al totalitarismo practicado en Corea del Norte por Kim Jong-Un.
A MANERA DE CIERRE.
Nos asalta la curiosidad alrededor de los introductorios y radicales enunciados sobre relaciones exteriores, adoptados por Marco Rubio, designado a ocupar el cargo de Secretario de Estado.
Mejor dicho: los cuestionamos. ¿Será retórica personal? Porque a la vista denotan incompatibilidad con “la amistad”, existente entre Donald Trump y Vladimir Putin (inverosímil, a nuestro modesto juicio).
Nos hemos plegado a la tesis de Sergio Ramírez Mercado, relacionada con los intereses geopolíticos del Presidente ruso; la expusimos al inicio de nuestro escrito.
Vladimir Putin ha demostrado innegable satisfacción ante la asunción del magnate a la Presidencia de la superpotencia. Se las sabe todas en las materias de inteligencia y seguridad nacional, las aprendió en la KGB, la temida agencia estatal de lo que fuera la Unión Soviética (URSS).
Con dicho aprendizaje, reconoce la interdependencia de ellas con la geopolítica. Lo que lo impulsa a la protección de sus aliados a nivel internacional: otra de las herencias de las causas imperialistas del comunismo fallido, guiado por el Kremlin.
Significa un material de primera, adquirido por el gobernante ruso en aquellos tiempos de antagonismos ideológicos, alentados por dos bloques rivales, hegemónicos (capitalismo versus comunismo), reinventado, y en la actualidad conjugado con la personalidad misteriosa, despiadada y el nacionalismo a ultranza suyos, a prueba en la invasión a Ucrania, siempre en función del ideal de que sea reconocido “el Oso Ruso”, otra vez como potencia global.
Por ahora, trabajamos con suposiciones, ofrecidas esta vez por Ramírez Mercado; las técnicas metodológicas de las ciencias sociales las facilitan.
Dependiendo de los acontecimientos que se acercan, nos sumaremos a la tarea de redactar un segundo escrito, en el que intentaremos hacer comentarios en torno a las posiciones aislacionistas y proteccionistas de Donald Trump 2,0. Para nosotros, ellas están lejos de coincidir con las presuntas políticas discordantes y escasamente dialogantes de Rubio.
En ese orden, “las posturas nacionalistas, ultraderechistas, en extremo” del Presidente electo comportan perjuicios al comercio global. Lo explica perfectamente el ex economista del Banco Mundial, Kauskhik Basu, puesto que dichas medidas anti-globalizadoras favorecerán una peligrosa China, gobernada por Xi Jinping, el codicioso Emperador del Siglo XXl, enemigo de los valores éticos y políticos de Occidente.
A ella (China) le permitirán abrir nuevas vías de producción y abastecimiento, impulsar la productividad, como también aumentar su influencia geopolítica en África, Asia y en nuestra polarizada América Latina, la cual el próximo Secretario de Estado de EEUU la observa de manera dubitativa; y a cierto empedernido bloque de Estados, el cual limitará los entendimientos y las cooperaciones mutuas.
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