martes, 28 de abril de 2026

LA OMNIPRESENCIA DE DONALD TRUMP EN LA POLÍTICA INTERNACIONAL (QUINTA PARTE). Autor: Ronald Obaldía González

LA OMNIPRESENCIA DE DONALD TRUMP EN LA POLÍTICA INTERNACIONAL (QUINTA PARTE). Autor: Ronald Obaldía González El escenario internacional actual refleja un opaco proceso de reconfiguración del orden liberal mundial, marcado por las ambiciones hegemonistas del Presidente Donald Trump, cuyo proyecto político busca no solo influir, sino dirigir el sistema global, cuestionando el orden liberal tradicional; peor aún negando el conjunto de posibles efectos crecientes del cambio climático sobre la producción y los territorios vulnerables (Ricardo Monge González). La estrategia del Presidente Republicano —asociada al lema MAGA— otorga prioridad a los intereses estadounidenses, generando tensiones con aliados históricos como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Europa, y fomentando desconfianza o fracturas en la alianza transatlántica. El conflicto entre Estados Unidos de América (EEUU) e Israel frente a Irán figura como eje central de la inestabilidad global. El respeto al derecho internacional experimenta erosión, en paralelo a una Organización de las Naciones Unidas (ONU) en declive: la patética exclusión de ella en el proceso de negociaciones entre estadounidenses e iraníes en Pakistán habla por sí solo. La Unión Europea (UE), particularmente el Gobierno de España salen en defensa del rol de la ONU, esto sin renunciar a una de las prioridades globales, sea la restauración de la navegación en el estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo está disparando las facturas energéticas, con frecuencia volátiles al obedecer a factores geopolíticos y del mercado (EL PAÍS - ESPAÑA, 24/04/2026); por lo tanto trastornan la economía global. La forma de la UE de garantizar la libertad de navegación por Ormuz, consistirá en planear "la coordinación multinacional" (una coalición de 30 países), a fin de dar pasos en "la planificación de una acción colectiva eficaz", de carácter militar y "neutral", la cual "acompañe y proteja" a los buques mercantes (europa press, 22/04/2026). El Presidente español, Pedro Sánchez, argumenta que “la situación en Oriente Medio, las agitaciones provocadas por la disputa bélica, demuestran el fracaso de la fuerza bruta". Por ello la relevancia de salvaguardar y reforzar el orden internacional. Esto pone en evidencia los límites del poder de los aparatos militares, lo que obliga a reforzar la praxis de conceder preeminencia a los recursos alternativos o mecanismos diplomáticos, políticos y económicos, enlazados al postulado de la resolución pacífica a las desavenencias y estados de beligerancia. Tampoco quiere decir que la UE se aparta de las resoluciones de la ONU, en lo atinente a inspeccionar el sospechoso programa nuclear iraní y sus misiles balísticos. Asignaturas críticas que deberán formar parte de cualquier acuerdo. De los resultados de tales investigaciones, eventualmente se tomarían decisiones relacionadas con las sanciones europeas contra Irán, como había sugerido el canciller alemán, Friedrich Merz. La vigente lucha armada, la cual estalló el pasado 28 de febrero con bombardeos, se amplió regionalmente con la participación directa de Israel y la organización terrorista Hezbolá. Esta última un híbrido que incorpora el rol armado con representación política en el Parlamento del Líbano. El gobierno nacional se muestra incapaz de controlar sus acciones terroristas y el valimiento que le otorga el sistema político. Esa entidad terrorista, enemiga letal de la nación judía, se atribuye la defensa de la comunidad chiita, históricamente marginada en la antigua colonia francesa. La dualidad provoca escalada bélica, porque involucra a los libaneses en conflictos regionales. Ha sido abierto un canal algo prometedor, por cuanto los gobiernos de Israel y el Líbano, con la exclusión de Hezbolá, se han puesto de acuerdo para celebrar conversaciones directas, a fin de desactivar la guerra devastadora entre las fuerzas hebreas y los musulmanes chiítas, aliados iraníes. Diálogo que facilitó extender una (enclenque) tregua del alto el fuego entre libaneses e israelíes por tres semanas. Los proxies terroristas, amparados por Irán, siempre están dispuestos a arremeter contra los otros intereses transnacionales de EEUU e Israel, de sus aliados con Estados Unidos o de sus ciudadanos residentes fuera de sus fronteras (Andrew Romano). Esas agrupaciones cuentan con sangrientos expedientes de esa magnitud. Desde una perspectiva estratégica, inequívocamente Estados Unidos de América, al igual que Israel, han acumulado ventajas militares, puntuales, frente a Irán, y lamentables daños a sitios persas incluidos en lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad. País islámico, empeñado en sus proyectos nucleares, sea la fabricación de la bomba atómica, la proliferación de los misiles balísticos, cuestionados por Occidente y en el dominio de las aguas del Estrecho de Ormuz, prácticamente paralizado, al bloquearse el tránsito de los barcos petroleros y comerciales. Aun cuando ha habido frustración en lo tocante a alcanzar la eliminación del despótico y terrorista régimen iraní, quien mantiene intacto el funcionar, al igual que su patrón político despiadado contra su pueblo. En Pakistán, cuyo gobierno ha servido de mediador, se pretende detener la escalada y, en última instancia, poner fin a la guerra, sin embargo el planteamiento de la custodia de EEUU del uranio enriquecido iraní, habrá de paralizar cualesquier iniciativas desactivadoras. Es imponer condiciones estrictas a Irán, en particular en lo que respecta a la fabricación de la bomba atómica (BBC News), lo que le ha valido sanciones económicas y aislamiento internacional, cuya flexibilización durante la tregua acordada está lejos de contemplarse. LA APUESTA POR UN SEGUNDO NEGOCIO GEOPOLÍTICO. El magnate Republicano es coherente en sus presiones o tácticas unilaterales. Lanza amenazas intensas de carácter comercial, diplomáticas y militares, improvisa ultimátum, que dejan perplejo a sus oponentes y enemigos, lo cual desequilibra los mercados. Luego da marcha atrás. Aparenta flexibilidad, hasta cede si llega a obtener concesiones. Las que rara vez da a conocer (AFP). Se declara triunfador, porque él supone haber encontrado soluciones a los aprietos, o en su lugar hará uso de la alternativa de minimizar los riesgos. Fijo que descarta que la contienda en el Medio Oriente está en condiciones de originar recesión global. Porque Donald Trump se autopercibe poderoso, convencido del óptimo desenlace en Venezuela, producto del arresto del dictador Nicolás Maduro; seguido de los entendimientos con los hermanos Rodríguez Gómez (Delcy y Jorge), militantes "del Chavismo" (Cristina Eguizábal Mendoza), quienes ahora ejercen allí el poder "de manera interina". Eso sí, ligeramente, están modificando la radical ideología del socialismo del Siglo XXl, impuesta por el Presidente y caudillo, Hugo Chávez: la condición de facilitar el ingreso de capitales extranjeros, dispuestos a invertir en la industria petrolera y minera venezolana, cuyas ganancias hasta aquí son controladas desde Washington. El novato ensayo, similar al tutelaje neocolonialista, además de rentable, el Republicano está probando si es susceptible de transferir a Irán (Cristina Eguizábal Mendoza) - ocupa el tercer lugar global en reservas probadas de petróleo (Worldometer) - , en caso de que llegara la disputa a desembocar en el alto el fuego duradero y, de paso, concluir en acuerdos equilibrados. Al reproducir la experiencia de Venezuela, la Casa Blanca habría, de forma simultánea, acompañar un proceso de reacomodo político en el país persa - la mayoría de sus líderes radicales, anti-occidentales y “anti-sionistas” fueron asesinados en la lucha armada -, también tutelado por EEUU, solo que a la vista de la supresión del amenazante programa nuclear, el cual encierra la fabricación de la bomba atómica, considerado “un derecho” por la dirigencia de Teherán. Significará la reapertura del militarizado Estrecho de Ormuz, ello a cambio del (improbable) levantamiento de las sanciones económicas, establecidas desde tiempo atrás. El experimento "trumpista" mantendría relativamente intacta la cúpula y la estructura de poder del régimen imperante, pese a que son patentes las contradicciones entre los líderes iraníes. Comienzan a registrarse fisuras entre los Ayatolas, el gobierno y la poderosa Guardia Revolucionaria. Lo cual abriría una vía a favor de pactos, auspiciados por una supuesta fracción moderada, proclive a poner término a las hostilidades y superar la enemistad con Occidente e Israel. A día de hoy se prolongó el alto el fuego, iniciado el 8 de abril. Quizás un halo a valorar. Pues la dirigencia iraní es astuta en negociar, como también sabe odiar y desconfiar. Desde hace más de 45 años EEUU es para ella "el gran satán" (en persa: Sheytän-e Bozorg). Tampoco pueden pasarse por alto las promesas de Trump, confirmadas por su Vicepresidente JD Vance, en cuanto “a hacer prosperar” la República Islámica chiita, si esta "se compromete a no tener un arma nuclear”. Lo antes dicho se compagina con la tesis de la politóloga Cristina Eguizábal. De modo que al mandatario Republicano ni le interesa allí un régimen democrático, garante de los derechos humanos. El curso de acción consiste en instaurar la fórmula venezolana, es decir otro “gran acuerdo” (negocios sobre energéticos), esto mismo reiterado por Vance (AFP). El asesinato de los líderes radicales, principalmente el del Ayatolá y Líder Supremo, Alí Jameneí, ha venido a favorecer las negociaciones, aunque sean raquíticas, e impredecibles, esta vez celebradas en Islamabad, Pakistán. Se habían visto entorpecidas, a causa de la inmodificable instransigencia de Jameneí, en cuanto a evitar arreglos con la comunidad internacional, conducentes a renunciar al programa nuclear, así como el riesgo global en concordancia con la velocidad del aumento cuantitativo de las capacidades nucleares de los Estados nacionales, poseedores de tales armas de destrucción masiva (Izumi Nakamitsu). SESIÓN INFORMATIVA. El régimen de Teherán hace todo lo posible por eludir la cuestión nuclear, cuyo programa es improbable que sirva a fines pacíficos. Ni siquiera hay consenso interno, acerca de la forma de "abordar las demandas estadounidenses", en lo concerniente a la suspensión del enriquecimiento de uranio, y retirar del país lo enriquecido. Entretanto, Trump apuesta por el bloqueo naval que asfixia las exportaciones de los energéticos iraníes, con la ilusión de que ello obligue a Teherán a ceder a las presiones anti-nucleares de la Casa Blanca (Deutsche Welle - DW -). Los combates en el país persa lo han puesto en apuros. El magnate Republicano ha dado giros "o cambios de rumbo", movido, con razón, por los reclamos y los nerviosismos de los mercados. Los cierres de Ormuz reducen los envíos de petróleo a Asia y Europa; las aerolíneas comienzan a disminuir los vuelos ante el desabastecimiento del queroseno. Es revelador el disgusto de las naciones del Golfo Pérsico, aliados de Washington, al formar parte de la confrontación, ajena a la voluntad de ellas, puesto que en conjunto son objetivo de los ataques de la Guardia Revolucionaria iraní, quien les lanza misiles y drones, golpeando parte de la infraestructura energética y militar. Mientras el trasfondo religioso de raíces islámicas: la arcaica rivalidad entre el Irán chiita y las monarquías sunitas del Golfo Pérsico, intensifican la polarización en Medio Oriente. Lo revelan los ataques de misiles y drones iraníes, encaminados a dañar a los sunitas la infraestructura petrolera. Expresamos líneas arriba, que eso acarrea impactos socioeconómicos, bursátiles, principalmente bruscas oscilaciones en los mercados energéticos, así como perjuicios a la industria aérea, el turismo, etcétera. Los hechos hablan por sí solos acerca de la naturaleza terrorista de Irán; los ataques contra sus vecinos árabes se asocian con la conducta inescrupulosa del régimen tiránico, el cual asesinó a 30000 ciudadanos que resistieron la opresión ejercida por los Ayatolás. En otro frente, el mandatario estadounidense ha encontrado resistencia dentro de su propio movimiento político ultraderechista "MAGA" (Make America Great Again), al censurar el alto costo que implica la guerra en el Medio Oriente (Garret Martin). La disputa por el control del controvertido Estrecho de Ormuz ha provocado aumentos en los precios del petróleo y otras materias primas, entre ellas los fertilizantes, colocando en inminente riesgo la economía mundial con inflación, desaceleración productiva, presiones y desabastecimientos de los energéticos. Tales desbarajustes arrastrarán efectos posteriores acerca de los precios de otros bienes y servicios (Banco Central de Costa Rica). No pocas economías nacionales del Sur Global, "que son importadoras netas de petróleo, gas" y fertilizantes (vitales en las cosechas de alimentos), dependientes de los energéticos del Medio Oriente, quedan lo suficientemente expuestas a cualesquier alteraciones en las cadenas de suministro. Aproximadamente un tercio del comercio marítimo mundial de fertilizantes pasa por el Estrecho de Ormuz. Los precios de esos insumos han aumentado un 40%; las cosechas pueden perderse, los alimentos se encarecerían y el riesgo de las hambrunas es inminente (Yemi Osinbajo). Aun cuando se han intentado negociaciones, hacia la búsqueda de un plan de paz en la presente conflagración del Medio Oriente, sobresalen la persistente desconfianza, la retórica incendiaria e intimidaciones, acompañadas de arrogancias y rigideces. Lo que a la postre abre espacio a las vías militares y las disrupciones geoeconómicas, que agravan las interrupciones en la cadena de producción y distribución de los energéticos y los fertilizantes. Disrupciones que ya habían tomado fuerza, a raíz de las perturbaciones geopolíticas, caracterizado por las disputas en torno a la supremacía mundial, el debilitamiento del multilateralismo, las dudas acerca de la inteligencia artificial (IA), los bloqueos comerciales, la guerra entre Ucrania y Rusia, "los shock" desprendidos de la política arancelaria de la Administración Trump, interconectada a la guerra comercial entre EEUU y China; y más acá las disputas tecnológicas y digitales de alta intensidad, incluidos los ciberataques y "el dominio de los minerales de las tierras raras, entre otros". En las últimas semanas los precios del petróleo y el gas, detonantes de la inflación global, se han disparado, debido a que Irán ha cerrado de facto el estrecho de Ormuz, se niega a abrirlo de forma ininterrumpida. Por su parte, intentando asfixiar los ingresos de su enemigo, EEUU bloquea los puertos iraníes en esas aguas - un estrecho y sinuoso canal a lo largo de la costa sur del país que conecta el Golfo Pérsico con el resto del mundo (BBC News). Sin el respaldo de las potencias Occidentales, tampoco de Asia, las fuerzas navales estadounidenses están asumiendo el rol clave en la aplicación del bloqueo destinado a restringir la actividad marítima de Irán. El estrecho se considera la ruta marítima vital, ya que por él transita una quinta parte del petróleo del mundo. Sin embargo, Irán ha amenazado con atacar barcos en la zona, y el gobierno de Teherán ha prometido mantener el bloqueo, en respuesta a los ataques de sus enemigos EEUU e Israel, que han dejado miles de muertos, teniendo en cuenta los más altos cargos iraníes. Ni mucho menos las fuerzas militares de la Guardia Revolucionaria Islámica se han cruzado de brazos cruzados. Por el contrario, acompañadas por el aliado libanés Hezbolá y los rebeldes hutíes de Yemen. siguieron disparando misiles y drones en dirección a Israel y los aliados de EEUU en el Golfo Pérsico. Funcionarios estadounidenses afirman que Irán también ha sembrado minas en el estrecho. Producto de ello, casi ningún barco no iraní se ha arriesgado a cruzarlo, y el suministro de petróleo del Golfo se ha desplomado. Al recrudecer el paso de barcos, porque desde el 13 de abril EEUU también decidió bloquear los puertos iraníes, deteniendo el comercio (incluido el petrolero) que entra y sale de Irán por mar (AFP). Con tales reacciones hostiles, queda en entredicho una vez más el acuerdo de las Partes en disputa, acerca del alto el fuego, el cual empezó a regir el 8 de abril, prolongado en días recientes por Washington, a fin de dar mayor espacio a las negociaciones de paz. Cuyo éxito depende que Teherán renuncie a su programa nuclear, que según Washington y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), carece de fines pacíficos. De lo contrario, EEUU anunció que le destruirá las centrales eléctricas y los puentes. Días atrás lo tenía previsto, pero reculó. Comportamientos habituales de Trump: sabe mezclar “posiciones de rudas amenazas y luego de apertura”. Tampoco se abstiene de ejecutarlas. Obsérvese que decidió imponer “su propio bloqueo” en Ormuz, calificado por Irán una violación del alto el fuego, “un castigo colectivo…un crimen de guerra y contra la humanidad” (AFP; BBC News). CRUZAR LA LÍNEA ROJA. Al demostrar un poder regional mayúsculo, cuestionado recientemente por Turquía, Egipto y Siria, el ejército israelí avanza en lo concerniente a ocupar la región sur del territorio libanés: una franja de 10 kilómetros de profundidad desde la frontera. El riesgo es que lo anexe, a menos que sea desarmado Hezbolá. Milicia, la cual, Teherán demanda a EEUU que las fuerzas israelíes dejen de arrasarla, a condición de negociar el fin de la lucha armada. Asimismo, los colonos hebreos se expanden en Cisjordania; las fuerzas armadas ejercen control sobre la Franja de Gaza, con razón, garantizando la seguridad nacional. Es evidente el escaso compromiso del Primer Ministro, Benjamin Neyanyahu, con cualesquier fórmulas de paz, pues él ha apostado por cumplir con objetivos mayúsculos, a través de de la acción bélica, a saber, deshacerse de las formaciones terroristas (Hamás, los hutíes y Hezbolá); y simultáneamente aminorar al máximo las competencias y las capacidades militares de su acérrimos enemigos: el régimen teocrático y su Guardia Revolucionaria. Una prueba del repertorio de terroristas demenciales, quienes abogan por la aniquilación del Estado judío desde su fundación en 1948. Lo que llega a aumentar las probabilidades de acciones bélicas futuras. ESTANDO CON PIES DE PLOMO: RUSIA Y CHINA. RUSIA Paralelamente, la discordia bélica entre Rusia y Ucrania continúa agravando el trance global. Vladimir Putin le cobra a la Unión Europea (UE) el respaldo incondicional a Ucrania. Aprovecha la dependencia europea del gas y petróleo rusos, por ello amenaza su seguridad económica y energética "siempre que pueda" (Deutsche Welle - DW). Ambos bandos entraron en aprensiones en extremo encontradas y arriesgadas. Con la particularidad que la guerra del Medio Oriente "le ha dado un impulso inesperado al esfuerzo bélico ruso, debido al alza de los precios del petróleo" (Nathan Hodge), pues Moscú es de los grandes productores mundiales. Valga recordar que EEUU había suspendido hasta este 16 de mayo la mayoría de las sanciones dirigidas contra la industria petrolera de Moscú (DW). CHINA En el enfrentamiento bélico en el Medio Oriente, por su lado China mantiene una postura ambigua: por un lado, evita una confrontación directa y llama al diálogo. Por otro, fortalece sus cooperaciones "ilimitadas" con Rusia, agresora de Ucrania. Pretende consolidar allí influencia geopolítica y beneficiarse de nuevas dinámicas geoeconómicas, solo que la guerra en Irán, su socio energético, le origina riesgos en cuanto al abastecimiento del petróleo y el gas suyos. China comienza a emerger como el sujeto destinado a ser tomado en cuenta. Su política de comercio exterior le es crucial, en ello descansa su poderío global, por eso aspira a un Medio Oriente seguro y accesible. Compite con los desarrollos e innovaciones occidentales, por "el frenético" control de materias primas, los yacimientos minerales de las "tierras raras", este último recurso fundamental a las tecnologías digitales. Con el propósito de superar su desprestigio de potencia imperialista, disociadora, es de suponer que Pekín haya decidido variar la tentativa beligerante del Partido Comunista frente a Taiwán: "la provincia rebelde", según la versión del régimen totalitario, regido por Xi Jinping. Lo ilustra Cheng Li-wun, la líder del partido opositor Kuomintang (KMT) en Taiwán, quien recientemente llevó a cabo una visita a China, por invitación directa del autócrata Xi. Ambos políticos sostuvieron conversaciones privadas, algo inusual en vista de las contradicciones existentes entre dirigentes de ambos lados del Estrecho. El KMT plantea una línea más conciliadora con Beijing, defendiendo el diálogo y la reducción de tensiones, lo que contrasta con la del gobierno taiwanés actual, protegido en todos sus extremos por EEUU. Sin involucrarse militarmente en el Medio Oriente, pero cargado de duplicidad, Pekín ha buscado proyectarse allí, siguiendo el libreto de potencia estabilizadora, no expansionista (lo desmiente Taiwán), proclive al diálogo. Ya había acercado a Arabia Saudita e Irán, aprovechando los antagonismos y el talante de los contendientes, a efecto de fortalecer su influencia y peso geopolítico y geoeconómico, con la mira puesta en el Sur Global, política de poder descuidada por Washington. Al tiempo que el gobiernante Xi intenta sacar provecho estratégicamente del discordante perfil altamente visible, injerencista, vastamente determinante de Estados Unidos de América en el enclave palestino de Gaza e Irán. Porque desafortunadamente con las posturas hegemonistas y unilaterales de la Administración Trump ha perdido credibilidad, situando a la vez el dólar en posición delicada (Joseph Stiglitz). Indirectamente China se ha alineado a la política del recato de los miembros de la OTAN, quienes le han negado cooperación a Washington, en lo tocante a reabrir, mediante la fuerza militar, la vía de Ormuz, bloqueada por el régimen de Teherán. Los gobiernos francés y alemán rechazan que la disputa militar de esta ocasión, todavía sin expectativas de solución, "nada tiene que ver con la Organización transatlántica, y menos con los intereses europeos. DIAMETRALMENTE OPUESTOS. La ex-Vicepresidenta de EE.UU, Kamala Harris ha declarado que el Jefe de la Casa Blanca fue arrastrado a un conflicto, disuadido por Netanyahu. Ella se suma así a las casi sobradas y aceptadas críticas abiertas del Papa León XlV, frente a la guerra en el Medio Oriente, ubicándose también como antípodas. Harris expresó que se entró en un conflicto que los estadounidenses rechazan. En las encuestas el Republicano solo posee un nivel de aceptación del 37% respecto a su labor: pésimo indicador de cara a las elecciones de medio período, a celebrarse en noviembre de este año. Según ella, la Administración ha permitido que la agenda política de un líder extranjero dicte la seguridad nacional de Estados Unidos. La ex-candidata del Partido Demócrata acusó a Trump de estar actuando "de forma impulsiva, dejándose guiar por intereses que no se alinean " con los de EEUU. Harris subraya que ha habido permisividad y "nivel de incompetencia y falta de visión”. Rechazando el estado de guerra en la región, el sucesor de Pedro se lanzó a defender los principios de la paz, el diálogo y el multilateralismo, oponiéndose a la retórica desproporcionada, que induce a la eliminación de la civilización iraní, y cualesquier otras acciones violentas, esta vez desencadenadas por el Presidente Donald Trump (furioso con el Pontífice), en asocio con el Primer Ministro de Israel. Luego el Papa arremetió contra el despótico "establishment" de Irán, culpable de la cadena de actos de represión que le han costado la vida a miles de gentes en ese país. Trump logró enfadar a los miles de millones de Católicos del planeta con sus insultos al Papa, acompañado de herejías. Luego bajó los decibeles. Tras amenazar con liquidar la civilización persa si fuera necesario, en caso de ser rechazado su plan de paz, planteó "como mínimo volar por los aires la infraestructura del sistema eléctrico y los puertos, una retórica histriónica, cuya temeridad y egolatría lo movieron a compararse con Nuestro Señor Jesucristo. A modo de cierre de este escrito, el panorama global revela un derecho internacional “pisoteado”, como lo ha calificado António Guterres, del cual emerge debilitado el orden democrático liberal, sustentado en normas y principios, al imponerse —especialmente— la lógica geopolítica, expansiva o anexionista de las grandes potencias. Estados Unidos de América, Rusia y China —y, en menor medida, la rezagada Unión Europea, dependiente de Washington en materia de defensa— procuran no perder su supremacía. Las vicisitudes y los altibajos de la política internacional les imponen calibrar decisiones y riesgos, en entornos marciales convulsos, que terminan favoreciendo sus intereses, aunque con dolorosas repercusiones globales. Bien entrado el siglo XXI, resulta evidente la predominancia de una geopolítica nacionalista y depredadora por parte de las grandes potencias, que obstaculizan el multilateralismo y el consenso diplomático. Se trata de un síntoma peligroso que entorpece el ideal y la esperanza de un sistema internacional justo, democrático y respetuoso de la igualdad soberana y jurídica de los Estados. Un horizonte que, hasta la fecha, luce aún distante, pues las hostilidades en Ucrania, Irán, África, entre otras geografías humanas, así como el ascenso de nuevas formas de autoritarismo y la exaltación del odio, la prepotencia y la violencia, han terminado por convertirse en verdaderos escombros.

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