Falleció Osvaldo Valerín. Me golpea profundamente en el alma el fallecimiento de este distinguidísimo ciudadano costarricense. Sus cortos televisivos reflejaban su amor y lealtad a nuestra Patria. Este noble señor nos reforzó ese valor supremo de amar el terruño, las proezas de nuestros líderes, la entrega de aquellos grandes costarricenses de ayer y de hoy, de las más distintas clases sociales y credos políticos y religiosos, que sentaron las bases de la Costa Rica pluralista, libre, democrática y progresista. Osvaldo Valerín con su melodiosa voz nos ponía amar la vida, a creer en nuestra identidad nacional y cultural, a ser generosos con el prójimo, a respetar la dignidad y el valor de la persona humana, que es el centro de la creación; no como lo propone ese esquizoide del tal Paul Watson, que se toma cobardemente la justicia por sus propias manos para intentar matar gente en alta mar. Con humildad y mis limitaciones personales pido una plegaria de la más sentidas, que sale de la parte buena de mi corazón por Don Osvaldo Eduardo Valerín. Dios lo tenga en su Santa Gloria. Ronald Obaldía.
martes, 22 de mayo de 2012
jueves, 17 de mayo de 2012
ASOCIACIONES REGIONALES RENOVADAS.
ASOCIACIONES REGIONALES RENOVADAS.
El acuerdo de inversiones y el plan de la zona de libre comercio que acaban de acordar la occidentalizada China Popular, Corea del Sur y Japón, las tres economías poderosas del este del Asia, constituye un vivo ejemplo de pequeñas sociedades regionales, conformadas entre Estados nacionales, las cuales toman como punto de partida (y de llegada) la similitud existente en sus particulares sistemas productivos, mercados consolidados, grados de competitividad e innovación.
Dicho sea verdad, la noción convencional de los procesos de integración (abiertos), por ahora, está devaluada a nivel global, por lo que la experiencia de las tres poderosas economías asiáticas refleja la predilección hacia enfoques de integración restringidos, pero operativos, en medio de la ralentización de la economía global
Por ahí, un reconocido experto hasta vaticinó el desplome de la Unión Europea, al tomar en cuenta el callejón sin salida, que tiene inmovilizados a España, Grecia, Portugal, y antes Islandia, quien debió huir de la zona del euro, pues su alto nivel de insolvencia le impedía cumplir con las rigurosas normas de austeridad fiscal.
Quién podrá profundizar la asociación con Argentina – lo cuestiona Brasil - en ese tránsito de las expropiaciones de las empresas españolas, a sabiendas de las advertencias externas, acompañadas de las serias consecuencias, que arrastrará el gobierno peronista, al revivir las prácticas ultranacionalistas de los tiempos del general Juan Domingo Perón, tan inaceptables hoy, al cabo de hacer más espinosos y controversiales los procesos de integración regional.
La inseguridad jurídica cultivada por la estridente presidenta de Argentina, por supuesto, que para América Latina trae sus implicaciones; dista de generar confianza en la región, en detrimento del contexto de su positiva recuperación, que contrasta con el espectáculo europeo, lleno de incertidumbres políticas y polarizaciones.
El debate que consistía en optar por el curso de acción de la plena integración, o por aquel que ponía énfasis en la complementariedad, ha dado prueba de su debilidad, aunque se presumió en la década de 1990 que ese sería el rumbo y el destino de los Estados: ceder soberanía a cambio de la construcción de estructuras supranacionales y multilaterales.
Los postulados liberales del Estado, lo mismo que la preservación de la cultura nacional, entre múltiples intereses y valores republicanos, le dieron el merecido lugar a “la realidad como maestra”. Al tiempo que se imponen frente a las alucinaciones integracionistas, que, en su momento, desdeñaron los factores psicosociales, inherentes a cada Estado nacional, en particular.
Inexplicablemente, se dio la espalda a las diversidades y las diferencias de intereses prevalecientes entre los socios. La fascinación integracionista suponía que los principios de la cooperación, que apenas quedaron en la teoría, borrarían de un solo plumazo las historias nacionales, las asimetrías y las desproporciones prevalecientes.
En palabras sencillas y en el caso especial de la Unión Europea, cómo ocultar las notables distinciones entre la metódica Alemania y la Grecia tercermundista y populista, incluidos los “golpes de Estado” técnicos de Italia, los cuales desestructuran el clima político del bloque comunitario.
En cambio, las reformas pro - capitalistas en China Popular generan seguridad y estabilidad en el Asia Oriental, mientras que Corea del Sur y Japón las asimilan y cooperan con dichas transformaciones. Todos ellos evitan, además, apresurarse en esquemas integracionistas irreales; reconocen prioridades conexas, ya sean las locuras y las provocaciones de Corea del Norte, en razón de sus pruebas nucleares.
Guardando las proporciones, en Costa Rica se planteó durante la Administración de don Miguel Ángel Rodríguez Echeverría (1998 – 2002) un esquema innovador, similar al que trabajan las tres potencias asiáticas, el cual se distancia de proyectos integracionistas improbables. En dicho gobierno se establecieron Embajadas costarricenses en Trinidad y Tobago y Barbados, así como se decidió la actualización del acuerdo comercial con Panamá, firmado a principios de la década de 1970.
Hubo clara indicación del concepto de pequeños Estados desarrollados, pues dentro de él calzaban los países antes mencionados. De manera decidida, se iniciaron las negociaciones del tratado de libre comercio entre Costa Rica y la Comunidad de Estados del Caribe (CARICOM), el cual ha llegado a favorecer las exportaciones agrícolas hacia la América insular. Y Con Panamá casi se llegó a concretarse el acuerdo de supresión del uso del pasaporte ordinario para los nacionales de ambos países, a efecto de facilitar el tránsito de personas y de bienes y servicios, un tema aun pendiente en la agenda bilateral.
Los experimentos en el Asia Oriental, así como el implementado por Costa Rica durante el gobierno de don Miguel Ángel Rodríguez enseñan que hay fórmulas creativas y operativas, facilitadoras de la ampliación de las relaciones políticas, económicas y culturales, las cuales prescinden de aquellos discursos y declaraciones diplomáticas, redundantes de buenas intenciones, pero que la realidad se encarga de desmentir. Obsérvese no más el suplicio de Costa Rica de soportar la letrina de gobierno de Nicaragua.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
miércoles, 9 de mayo de 2012
PUGNAS EUROPEAS.
PUGNAS EUROPEAS.
Con los desenlaces de los procesos electorales en Francia y Grecia el pasado fin de semana, específicamente, los desequilibrios económicos, los cuales acapararon la atención de los debates políticos, se me viene a la cabeza la historia verídica de un gamonal campesino costarricense, renuente a que sus hijos estudiaran, pues, en lugar de ello, prefería que se concentraran en las labores agrícolas de sus fincas. Ya de por sí, una costumbre generalizada en aquellos tiempos de la bonanza del café.
El hijo menor del gamonal había decidido ingresar a la universidad, deseaba llegar a ser un economista. Además de poseer condiciones y aptitudes, se rehusaba a sumarse a las labores agrícolas del padre y sus hermanos, las cuales deparaban generosos réditos. La petición del joven de continuar con sus estudios superiores, le resultó incómoda a su exitoso progenitor, por lo que de alguna manera debía hacerlo retroceder del plan como tal.
Qué mejor entonces que al díscolo vástago le espetara su padre uno de esos “choteos” a la tica, capaz de sosegarle los ímpetus intelectuales; éstos, lejos de ser de recibo en el contexto de la tradición familiar. “Muchacho, no entiendes que un economista es aquel que no bebe guaro y no anda con pu…”. Esa fue la contestación del pragmático progenitor, entre otras virtudes, un alumno de la universidad de la vida.
Ahora sí, digámoslo de otra manera, comentando la realidad que atraviesa el mundo desarrollado con su desplome económico y financiero. Dos conceptos están en boga allí: austeridad y crecimiento, que, a nuestro criterio, simplifica los enredos hechos por las ciencias económicas, criticados frecuentemente por el genial don Pepe Figueres, quien para él cualquier país podía ser administrado como una finca.
Sobre la base de los intereses particulares de Alemania, la primera potencia económica y la más favorecida con la implantación del euro, bien cabe suponer la contradicción entre ambas nociones. La austeridad es buen negocio para los alemanes, indispuestos ante la idea de asumir el elevado costo de “la jauja”, es decir, los efectos del despilfarro, la permisividad en torno a las operaciones especulativas de capitales, así como la irresponsabilidad fiscal de sus socios inmediatos, ya sean Grecia, España e Italia - también la Gran Bretaña, pero la niega - agobiados por la baja productividad, el desempleo y la insostenibilidad de las deudas públicas.
El pacto fiscal de la Unión Europea, lo cual comporta austeridad, además de haber desacreditado gobiernos, que los aceptaron, y dar al traste con la carrera política de varios gobernantes, se ha ganado el repudio popular. Tal ha sido el impacto negativo, que la reciente victoria del socialista Francois Hollande en Francia obedece, en parte, a la resistencia contra las medidas fondomonetaristas, impuestas a los europeos, pero sujetas a renegociación por el presidente electo francés.
Las medidas de austeridad o de disciplina fiscal se demoraron en el viejo continente, ocultándose ahí “la jauja” ficticia, o tal vez “el populismo europeo”. En cambio, el FMI aplicó “mano dura” en los países meridionales, al desmantelar empresas y servicios públicos, todo ello adjunto al despido masivo de burócratas, como “remedio” a la disminución del déficit presupuestario.
“La austeridad ya no la necesitamos en la construcción de nuestro destino. Traeremos crecimiento y prosperidad, este es el mensaje que le enviamos a nuestros socios de la Unión Europea”, replicó Hollande en su discurso de la victoria del pasado domingo. Por supuesto, que dichas palabras retumbaron en los oídos de la estricta canciller alemana Ángela Merkel, promotora del pacto fiscal, que, según sus opositores, limita el crecimiento económico, así como las perspectivas de generación de nuevos ingresos a los países, “asfixiados por la deuda” y los consecuentes intereses.
La opción de aumentar los impuestos a las grandes compañías y las transacciones financieras, al igual que gravar más los ingresos y las rentas de los sectores ricos, viene a ser una tendencia que comienza a predominar, tanto en la Unión Europea como en los Estados Unidos de América. Razón por la cual, el Presidente Barack Obama se ha transformado en “un socialista”, al amargo decir de los conservadores republicanos, que adversan también su política social y “de la igualdad entre clases y géneros”.
Hacia la vía del “pacto del crecimiento”, hay que resaltar la paulatina adopción de la tesis de continuar incentivando el gasto, el endeudamiento y la inversión pública y privada, así como el consumo en aras de aumentar el crecimiento de la producción interna. El objetivo de ello estriba en eclipsar las políticas de austeridad y disciplina fiscal, parte de las letanías del “neoliberalismo”, al cabo que representan la clave y el futuro de la consolidación de la unidad europea, golpeada hoy por los mismas disfuncionalidades del Tercer Mundo, más la inmigración de árabes musulmanes, la causa de serios recelos.
El triunfo de Hollande en Francia envalentonó a los partidos socialistas españoles e italianos, cuyos líderes le han sugerido la formación de un bloque europeo, a fin de contrarrestar el pacto de austeridad presupuestal, en su lugar, se estimularían las políticas que centren su atención en el crecimiento.
De llegar a concretarse la postura bloquista de los socialistas, habría que esperar un fuerte desencuentro en la alianza franco – germano, justamente la que ha hecho realidad la integración comunitaria, venida a menos desde los inicios en el 2006 de la turbulencia económica y financiera global, al contrario del poderío, sin precedentes, de la región del Asia Oriental, que corre sin fisuras traumáticas.
Sin embargo, todo hace suponer que “la Jauja” europea de las últimas seis décadas operó de la misma forma en que una familia hace uso irresponsable de una tarjeta de crédito, esto al observar lo que representan las deudas públicas de la mayoría de los países europeos en relación con el Producto Interno Bruto. En otras palabras, aquel gamonal costarricense puede darse el lujo de sacar tarjeta roja a los europeos, ya que demostraron ser unos pésimos economistas.
Ronald Obaldía González (opinión personal)
jueves, 3 de mayo de 2012
El interés global por las migraciones.
El interés global por las migraciones.
Probablemente, ha pasado inadvertido en la ciudadanía costarricense uno de los principales postulados de la excelente Ley General de Migración y Extranjería, la cual hace referencia “al derecho a no migrar”.
Por supuesto que el postulado refleja la tradición y la identidad de los costarricenses, en lo que respecta “al arraigo”, una realidad objetiva de carácter psicosocial, hasta bien valorada y aplicada por nuestro sistema judicial, como paliativo dentro de las medidas cautelares, impuestas por un juez contra una persona que ha cometido un ilícito, previo a dictar sentencia.
El “derecho a no migrar” y el arraigo de una persona en el país poseen en Costa Rica un enorme parentesco. Ambos denotan la capacidad o el interés natural del Estado de retener a sus habitantes en su jurisdicción territorial. Son parte de los bondadosos deberes y responsabilidades del Estado nacional, fundamentado en el liberalismo político.
En cambio, el derecho a no migrar y el arraigo caminan bastante lejos de determinados Estados, quienes se distinguen por ser reconocidos emisores de migraciones, específicamente de sus propios ciudadanos. Casi que eso forma parte de su política de Estado: propiciar sutil o explícitamente la forma de reasentar a sus ciudadanos en otros países, cuya condición de receptores de extranjeros, los hace vulnerables a una gama de complejidades y sensibilidades domésticas, que advierten también consecuencias en sus relaciones exteriores con otros Estados o regiones.
La base de los intercambios políticos y económicos entre México y los Estados Unidos de América descansa primordialmente en las corrientes migratorias, por aquí arrancó lo que se multiplicó en este tiempo. El rol receptor de migrantes de los estadounidenses se elevó a niveles imprevisibles, al menos eso se descartaba a mediados del siglo pasado.
A partir de entonces, los latinoamericanos, los asiáticos y africanos, del ambiente de composición del Tercer Mundo, es decir, contingentes de seres humanos, provenientes de dichas latitudes, se convencieron del “sueño americano”. Los migrantes encontraron en la tierra del Tío Sam, en Europa, luego en Japón y Canadá, el bienestar y la prosperidad, negados en sus sociedades de origen, estancadas por los gobiernos ineptos y despóticos, la desigualdad social y los agudos desequilibrios entre las formas de vida urbana y rural.
Parte de las verdades residen en que la mayoría de estas personas lograron reconstruir sus vidas en sus nuevos destinos, todo lo contrario de si hubieran permanecido en sus países de nacimiento, donde la pobreza y el retraso social les ofrecía escasas oportunidades de realización personal.
Sin embargo, la reaparición de comportamientos anti-inmigracionistas en los habitantes de los Estados Unidos de América y Europa es un hecho innegable. De manera preocupante, se ha puesto de relieve en la campaña electoral de Francia, es el tema de fondo, dado que ahí se percibe que el fenómeno migratorio se ha excedido, al cabo de calificarlo como un alto factor de riesgo a la seguridad nacional.
Tampoco el ataque desmesurado contra tales reacciones es la solución, porque los Estados emisores poseen el mayor peso de las responsabilidades en el eslabón emigratorio, y que nadie venga con otro cuento - , por cuanto el país de destino está exento de la obligación de cargar con la ausencia de buenos gobiernos y política social en los países emisores. Los discursos y los argumentos internacionales pecan en ocultar reiteradamente tal penosa realidad. Lo paradójico es que la cooperación internacional se inclina a favorecer gobiernos corruptos y dictatoriales, cuya norma de conducta es promover la emigración de su pueblo.
Tal vez, ello sugiere la posibilidad de modificar los principios en los enfoques existentes alrededor de los flujos migratorios, habida cuenta de la saturación de los destinos migratorios y de los avisos poco alentadores, provenientes de las grandes ciudades receptoras, de resistirse a la mínima voluntad de regularizar la condición de los inmigrantes.
Hay que encontrar nuevas fórmulas de carácter multilateral, a efecto de dar una solución al fenómeno migratorio. La Organización Internacional de Migraciones (OIM), así como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), las cuales son entidades que gozan de un amplio prestigio mundial, están llamados a dar luces en esta materia, sin perder de vista, obviamente, los derechos humanos y la creación de condiciones, en aras de la integración multicultural.
Repoblar un país como Belice, algunos países suramericanos, los pequeños Estados carentes de población, así como estimular las migraciones hacia Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Rusia, el mismo Japón - éste que manifiesta tener serias dificultades con el envejecimiento de su gente - han llegado a ser estrategias debatidas. Asimismo, la cooperación multilateral podría enfocarse a complementar los esfuerzos de dichos Estados, dispuestos y necesitados de atraer mayor población.
No pocos expertos desestiman las iniciativas en tal curso, ya que prevén el crecimiento económico y social de esas regiones, con los reasentamientos de migrantes, rechazados comúnmente en los destinos tradicionales. Incluso, las pusieron en práctica antes los neozelandeses y los australianos, por lo que resultaron positivas, pues las facilitaron también las extensas áreas territoriales de esas naciones.
Habrá algunos “escrupulosos” que planteen que lo mencionado es traumático para los inmigrantes, pues se les expone a sobrevivir en culturas diametralmente opuestas. De cualquier modo, en esto entraría en juego la inteligencia y las habilidades de una apropiada política multilateral. Creo que ni esto es imprescindible. En San francisco de California (EEUU) conviven en paz, solidaridad y armoniosamente entre sí, personas que pertenecen a distintos grupos étnicos, costumbres y minorías culturales, que el planeta abriga. He aquí un gran laboratorio humanista para tomar como referencia en la fijación de nuevos destinos para los migrantes.
Ronald Obaldía González (opinión personal)
martes, 24 de abril de 2012
LAS CUMBRES INTERNACIONALES CARECEN DE MILAGROS.
LAS CUMBRES INTERNACIONALES CARECEN DE MILAGROS.
Descubrimos un concepto original que rima con varios asuntos que me tomé la libertad de comentar, el cual hace referencia a “la Diplomacia de las Cumbres”. Lo expuso Francisco Rojas Aravena, afirmando que ésta es un ámbito en el cual el liderazgo es asumido directamente por los Jefes de Estado, “por lo que se diferencia de las relaciones de carácter parlamentario que tradicionalmente asumieron los Estados para concordar acuerdos en los Organismos Internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de los Estados Americanos (OEA)”.
Para Rojas Aravena, dicho estilo de diplomacia “es más informal en sus interacciones, es una forma ad hoc de multilateralismo. Es un escenario privilegiado por el nivel de quienes participan, por su focalización temática, porque crean y definen la agenda global y de las subregiones y porque tienen gran capacidad para abordar temas emergentes”. En cuanto a los asuntos emergentes, él coloca la despenalización de la droga, fuente de multiplicación de posturas divergentes.
Días atrás se produjeron una cadena de eventos internacionales que merecerán primera atención en las cumbres diplomáticas de América Latina, que, de recrudecer, habrán de repercutir no solamente en la naturaleza del concepto en mención, sino que también en la política hemisférica y los consecuentes vínculos intercontinentales.
Entre los hechos sobresalientes, llegó a ser el inicio de la disputa que sostienen España y Argentina, tras el anuncio del Gobierno argentino, presidido por Cristina Fernández de Kirchner, relacionado con la nacionalización (o expropiación) del 51% de Yacimientos Petroleros Fiscales (YPF), filial de la petrolera española Repsol.
Las prácticas ensombrecidas del peronismo, gestor del populismo de las décadas de 1940 y 1950 - menos pintamonas que el de Hugo Chávez - renacieron esta vez con creciente vigor, a pesar del repudio de la Unión Europea y de otros frentes de presión. Lo cierto es que a YPF le fueron retiradas 16 concesiones de explotación, a causa del “incumplimiento de inversiones”.
He aquí, posiblemente, un tema demasiado espinoso para “la Diplomacia de las Cumbres” (Francisco Rojas Aravena, 2012), en especial, cuando deba de responder América Latina en los mecanismos multilaterales y diplomáticos, alrededor del discurso que fomenta la seguridad jurídica en los países y regiones, a efecto de garantizar la captación de los capitales globales, “en la era de las comunicaciones y la globalización” (Rojas Aravena, 2012).
A criterio de la presidenta, las desinversiones por parte de empresa española vienen causando un bajonazo severo en la producción nacional de hidrocarburos, cuyas importaciones se aceleraron, en detrimento de la estabilidad de las divisas, despilfarradas en la pasada campaña electoral, pero que le facilitaron a la viuda del expresidente Néstor Kirchner conquistar la reelección. Otra de las tantas prácticas del peronismo, consistente en “la fabricación de matrimonios gobernantes”: el de Juan Domingo Perón con Evita, arrastra todavía un dejo de deificación, fenómeno incompresible en nuestros días, al comprobarse que Don Néstor va en camino a las Moradas Eternas.
En cambio, la Presidenta Fernández está “bastante a gusto con la generosidad” de las inversiones que realizan en Argentina las empresas transnacionales que operan también en las islas Malvinas; justamente, los territorios que Argentina disputa con la Gran Bretaña. En ese caso, ella “no aplicó, ni mencionó siquiera la existencia de la ley 26659 (votada hace un año por unanimidad en ambas cámaras legislativas), la cual prohíbe expresamente la presencia en territorio argentino de las compañías que exploran ilegalmente en las 350 millas marítimas en torno a las Malvinas, que los isleños pro – británicos usurpan” (Miguel Bonasso, 2012) desde enero de 1833.
De todo lo anterior se infiere, que los revividos reclamos de la Presidenta argentina sobre dichos territorios colonizados por los ingleses, al buen estilo de la extinta dictadura somocista y ahora su sucesora: la pseudo – sandinista de Nicaragua, sobre todo son para desviar la atención de la ciudadanía, a que se desocupe de los alarmantes pronósticos que se ciernen sobre la economía argentina, cuyas cifras oficiales las ha ido adulterando el gobierno de la etapa kirchnerista.
Tanto Argentina como España, quienes han dado por rota su amistad, se exhiben como potencias agotadas en este Siglo XXl, lo cual pone en entredicho sus contribuciones a la nueva institucionalidad de las Cumbres Diplomáticas.
Específicamente, la Madre Patria, precursora del mecanismo de las Cumbres Iberoamericanas, se ve estremecida por una crisis de deuda pública que erosiona su estructura económica y financiera, toda vez que ha obligado al gobierno de Mariano Rajoy aplicar drásticas reformas, como consecuencia de la errática y dispendiosa política económica del Partido Socialista.
Por otra parte, México, un deprimido líder hemisférico e iberoamericano, enfrenta la amenaza persistente de los carteles de la droga. Todo indica que la guerra del Gobierno del Presidente Felipe Calderón contra el crimen organizado entró apenas en el laberinto de la muerte, dando a entender la ineficacia de las vías de la fuerza militar y policial, esto en cuanto al objetivo de acabar contra el narcotráfico.
El probable retorno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder del Estado mexicano, además de devaluar los esfuerzos y sacrificios de ese país contra el crimen transnacional, significa el regreso de las oscuras prácticas de la clase política, quien supo sacar provecho de la demagogia nacionalista y tercermundista, inspiradora de Venezuela y sus satélites tropicales, lo cual le deparó a los dinosauros del PRI considerables dividendos de los más rancios antecedentes.
La política multilateral en el seno de América Latina y del Caribe es guiada también por Brasil, “que siempre será la nación del futuro”. Su crecimiento económico actual camina bastante lejos de las potencias emergentes como China e India, habida cuenta de sus deficientes destrezas para hacer uso de sus enormes recursos naturales.
El gigante suramericano, adicto a armarse militarmente, ha perdido dinámica y manifiesta al mismo tiempo limitaciones estructurales en lo tocante a la cooperación y la solidaridad con el hemisferio americano y en general en “la Diplomacia de las Cumbres”. Se ve sacudido, entre otros aspectos, por el lastre de la extrema pobreza, la baja formación profesional de su recurso humano, los serios obstáculos, encontrados en su camino para desarrollar su infraestructura, al nivel de las naciones altamente industrializadas, al extremo que se le están haciendo cuestionamientos acerca de su capacidad de organización del Campeonato Mundial de Fútbol en el 2014 como de los Juegos Olímpicos Internacionales en el 2016.
La progresividad y el avance de "la Diplomacia de las Cumbres" es medible por la voluntad, primero, la capacidad y el potencial de determinados Estados nacionales, participantes en los procesos de transacciones políticas y convergencia de intereses. Los indicadores determinantes que definen el poderío de cualquier país, lo representan el tamaño del territorio, la cantidad de habitantes y la multiplicidad de recursos naturales y científicos estratégicos, así como su evidente influencia y ventajas políticas, económicas y culturales, acumuladas en el ámbito regional o global. Al final, a ello se le atribuye el mayor peso de una nación en la agenda y en los resultados de las negociaciones de las Cumbres.
En otras palabras y pongamos un ejemplo concreto: hay una enorme diferencia entre la participación de los Estados Unidos de América en una cumbre, en comparación con la de un pequeño Estado americano. Dicha asimetría puede hacer superflua esta modalidad de diplomacia multilateral, principalmente a causa de la ligereza de intereses comunes. Algo así como llegó a ser la pasada Cumbre de las Américas, realizada en Cartagena, Colombia, donde se puso en evidencia que Washington anda en otras latitudes, lo que prevé el inicio prolongado de interrelaciones pasivas.
Tampoco hay que cifrar expectativas con las otras potencias regionales, ya que caminan rencas y es mínimo su aporte a tales mecanismos del hemisferio, incluida España, cuyas capacidades disminuyeron para seguir siendo portavoz de los intereses latinoamericanos en la Unión Europea.
En cambio, Israel y Taiwán han crecido como pequeñas potencias, dominadas por la ética del trabajo de “hacerlo nosotros mismos”, superando las amenazas de sus enemigos, así como las enormes dificultades halladas en sus objetivos de integrarse plenamente a “la Diplomacia de Cumbres”, a causa de la mezquindad, hipocresía y mala fe, hasta de algunos que aparentaron ser sus aliados; en lo personal conozco la pasada experiencia de un gobierno - .
A veces es preferible la cautela ante la fascinación y el espejismo, originados por ese método de diplomacia supuestamente concertada.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
domingo, 15 de abril de 2012
POST - CUMBRE DE LAS AMÉRICAS.
POST CUMBRE DE LAS AMÉRICAS.
En la prensa estadounidense pesan hoy más las consecuencias del escándalo de diez agentes del servicio secreto y de la seguridad del astuto Presidente Barack Obama, al negarse a pagar los servicios sexuales, proporcionados por varias mujeres en la ciudad de Cartagena, Colombia. A los agentes estadounidenses les fue imposible frenar su conducta libidinosa frente al cautivante y exótico paisaje de esa ciudad histórica, la cual en tiempos de la colonia representó uno de los principales puertos marítimos del Reino de España en el Nuevo Mundo.
Ya se están anunciando rigurosas investigaciones y severas sanciones contra los agentes implicados en el escándalo, constituido en el principal acontecimiento de la anémica Vl Cumbre de las Américas, inicialmente formalizada el pasado sábado 14 de abril. En cuanto a difusión, la atípica “parranda” ha igualado aquella desmedida reacción de la farándula política y diplomática, protagonizada, esa vez, por el Rey Juan Carlos (el cazador de elefantes) contra el Presidente Hugo Chávez en una de las ediciones de la Cumbre Iberoamericana, al sorprenderle con un “por qué NO te callas”, justo en el momento en que el presidente venezolano lanzaba diatribas contra el expresidente José María Aznar.
El canal Fox News, adversario del Presidente Obama, le ha dedicado comentarios a la conducta lujuriosa de los agentes, ni siquiera hace mención del escenario de la Cumbre. El medio de comunicación cita que los hechos se produjeron en Colombia, es decir, la celebración del cónclave diplomático es ignorada por uno de los más reconocidos de los Estados Unidos de América, bajo la preocupación de que pone al descubierto enormes debilidades en el sistema de seguridad que rodea al Presidente. En pocas palabras, se puso en riesgo la protección de Barack Obama, al tiempo que él salió ileso de una Cumbre que estaba demasiado lejos de representar altos intereses y objetivos de la Casa Blanca.
Mientras en la región de América Latina y el Caribe haya estabilidad y ésta sea incapaz de representar alguna amenaza, probablemente Washington ni se inmutará. Desde la perspectiva estadounidense, los fenómenos de la droga y la migración se han transformado en cuestiones convencionales en el ámbito de las relaciones de los Estados Unidos de América y Latinoamérica. Tampoco dichas problemáticas han generado un colapso profundo dentro del sistema interamericano, tal como sí lo escenificó la expansión del eje cubano soviético en tiempos de la Guerra Fría, particularmente la crisis de los misiles y la guerra de guerrillas, pues tales hipótesis de conflicto captaron la atención total del coloso del norte.
De antemano, se sabía que la exclusión de Cuba del mecanismo de la Cumbre de las Américas originaba enorme simpatías en el público conservador (y hasta liberal) estadounidense. Poco interesaría que tal tesitura sea rechazada por los latinoamericanos y los caribeños. En medio del inicio de la campaña electoral y concretamente en la reunión de Colombia, los críticos y los creadores de opinión estaban concentrados en la postura de Obama en torno al régimen tiránico de Cuba, difícilmente tolerado a los altos niveles de la China Popular, ésta última fuente de una multiplicidad de intereses estratégicos.
Un traspiés, incluso un desliz verbal de Obama - de ahí su cautela en Cartagena - habría de tener serias consecuencias en sus aspiraciones reeleccionistas, así como lo llegaría a ser el supuesto escaso poder de persuasión de la Casa Blanca para contener un eventual ataque militar de Israel contra el Irán, el cual despierta también incertidumbre en el público y cambios en la tendencia del voto, dada la prolongación y las amargas experiencias de las guerras en Irak y Afganistán.
En síntesis, lo acontecido en la Vl Cumbre de las Américas, donde hubo ausencia de consenso para la firma de una inocente Declaración Final, cuyos contenidos y propósitos casi siempre se incumplen, es el espejo evidente del bajo perfil que le asignan los Estados Unidos de América a esta región, quien, por su parte, se ve obligada a reconocer, en adelante, la circunstancia de valerse por sí misma, pensando primero con cabeza propia. Quizás sea lo mejor.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
lunes, 9 de abril de 2012
RÉGIMEN TRIBUTARIO PARA EL FORTALECIMIENTO DEL ESTADO DEMOCRÁTICO.
Régimen tributario para el fortalecimiento del Estado democrático.
Nicolás Maquiavelo (1469 – 1527) le aconsejaba al monarca que en su objetivo de mantener y conservar el poder político, se abstuviera de conquistar la mujer del súbdito y de lesionar su patrimonio.
Cabe hacer referencia al florentino y al padre de las ciencias políticas, para reflexionar acerca del debate del plan fiscal costarricense, fuente de alta sensibilidad y de múltiples puntos de vista. Lo cierto es que el fortalecimiento de la cultura de la recaudación tributaria ingresó a la agenda nacional; antes relegada en los programas de los partidos políticos nacionales, pues apenas se cumplía con el requisito de quedar mencionada. A la hora de las verdades se ha reportado un modestísimo porcentaje de impuestos recaudados.
La evasión fiscal en la cultura latinoamericana ha sido un deporte, a diferencia de las culturas sajonas, algunas naciones europeas, incluso en Corea del Sur y el Japón, donde ese proceder es castigado como un delito penal.
El plan fiscal, promovido por el gobierno costarricense, ha puesto ya de manifiesto una relativa resistencia de los ciudadanos, porque está de por medio una de las tantas imposiciones de las autoridades legítimas, destinadas a reducir el patrimonio de las familias. Tengamos presente que (el Leviathan) el Estado sobrevive gracias a los ingresos que percibe por concepto de impuestos.
Tales medidas impositivas causan también desasosiego en la ciudadanía de los países ricos. Los impuestos revisten un profundo debate en la campaña electoral de los Estados Unidos de América. Irrumpen como amarga opción en las economías en estado crítico de la Unión Europea, y así podemos seguir citando más hechos, en cuenta el deporte de la evasión y la manera como eludirlos.
Costa Rica ha padecido el síndrome de la pobre “cultura tributaria”, sino observemos las publicaciones periódicas de la Municipalidad de San José, así como de otros gobiernos locales, exhortando a evitar la alta morosidad en torno al impuesto territorial. Los que deberían ser los grandes contribuyentes, buscan la manera de tributar menos; tampoco de tal comportamiento quedan eximidos otros sectores económicos que realizan maniobras para incumplir con sus obligaciones tributarias.
La precaria “cultura tributaria” la han puesto al desnudo una buena mayoría de personas que ejercen profesiones liberales, lo cual hace irrisoria la aplicación del gravamen al patrimonio de la renta presuntiva. Hechos pasados nos hacen recordar la ineficacia del Estado para gravar los grandes patrimonios, en particular por la escasa consciencia y la falta de voluntad y arrestos.
Recuerdo la prolongada huelga de un grupo de campesinos a finales del gobierno del Presidente Daniel Oduber, quienes paralizaron las labores agrícolas de una extensa y poderosa finca azucarera, ubicada en el oriente del Valle Central costarricense. La huelga estalló porque sus propietarios, supuestamente, incumplían derechos laborales. En aquella ocasión, Romano Sancho, “el indiscreto” líder de aquellos campesinos probó el ridiculísimo monto del valor, inscrito en la Dirección de Tributación Directa, de la reconocida finca, cuyas características semejaban las de un feudo latinoamericano. En otras palabras, el rico empresario azucarero estaba evadiendo el fisco.
Los cambios son siempre dolorosos, por eso ahora sobran los pretextos. Nadie puede negar los esfuerzos hechos por el gobierno en incrementar los ingresos del Estado, a efecto de reducir el déficit fiscal, así como fomentar entre los costarricenses la cultura de pagar impuestos, semejante a la práctica de las naciones desarrolladas. Por consiguiente, el gobierno debe recompensar a los ciudadanos, en el sentido de aumentar la credibilidad de que sus contribuciones se vean reflejadas en mejores servicios públicos y creciente infraestructura, así como lo expone con la construcción de la carretera que atraviesa la franja fronteriza norte.
En este orden, ha quedado en evidencia que la administración tributaria y fiscal costarricense ha aumentado su competencia y capacidad técnica, en cuanto al perfeccionamiento de los métodos de recaudación, a pesar de las observaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que le exigen al país la mayor la transparencia fiscal posible, como condición para ingresar a ese organismo.
Definitivamente, que se requiere de la estructura tributaria efectiva, por ello es positivo que la sociedad costarricense entre en un proceso de cambio en dicha materia. De manera decidida, se están haciendo esfuerzos por detener la evasión de impuestos, a través de la reestructuración de la administración tributaria, así como evitar el desplome de la Caja Costarricense de Seguro Social, a causa de la morosidad, entre otras anomalías.
Sin embargo, causa desconcierto el discurso y el revuelo de “los predicadores de la moral”, quienes emplean las redes sociales para despotricar contra los gobernantes y el prestigio internacional del país. Tal reacción dista de beneficiar nuestro sistema democrático. Por el contrario, se ha extendido una epidemia de “pensamiento necio y fatalista”, incapaz de encontrar virtudes a la sociedad costarricense.
Probablemente, el discurso como tal tiene como antecedente “la alucinante teoría de la conspiración”, aplicada por los opositores al tratado de libre comercio con los Estados Unidos de América, en ese entonces sirvió en el punto culminante de la llegada del supuesto apocalipsis en Costa Rica, en caso de aprobarse dicho acuerdo comercial.
Por cierto, hace unos años propuse con un colega la constitución de una materia de estudio, que se denominara “Psicología política”. Todavía recuerdo los comentarios negativos que tal propuesta recibió en nuestra exposición. Al cabo del tiempo, me he dado cuenta de algunas publicaciones que han salido a la luz sobre dicha asignatura. Las desconozco todavía, aunque pienso que, de seguro, representan un buen intento, por poner al descubierto la necesidad de entrecruzar las herramientas de los estudios de la política y la psicología, a fin de hacer deducciones precisas en torno a los comportamientos y emociones colectivas frente al poder establecido.
Por eso viene a ser atinado el comentario en días pasados del Vicepresidente de la República, Luis Liberman, al referirse a las manifestaciones contra el plan fiscal y al trasfondo de los hechos, relacionados con los dos altos funcionarios públicos que incumplieron con sus obligaciones tributarias. Sobre el particular expresó: “¿cualquier persona que Tributación revisa es un evasor? Esa es la pregunta que yo me hago. Si vamos a llegar a eso, esto nos va a llevar a una cacería de brujas”. Hay gente que en el debate de los impuestos está siguiendo la dirección equivocada. Los del populacho como yo nos salvamos, pues nos damos el lujo de atrasarnos en el pago de los impuestos, sin ser estrellas de las crónicas periodísticas.
Llaman la atención las opiniones tendenciosas de los detractores, al hacer referencia del examen de George Sachs para la Organización de las Naciones Unidas, donde Costa Rica y Buthán son calificadas como las naciones con altos índices de felicidad en el mundo. Las burlas frente a los logros del país, incluso del Gobierno actual y de los anteriores, ha sido el hilo conductor de tales predicadores de las calamidades, que ni siquiera son conscientes que este país es tan libre, que es incapaz de restringir los argumentos contra las instituciones costarricenses y nuestra forma democrática de vivir.
Los promotores de la teoría de la conspiración en Costa Rica desconocen el alto grado de madurez de la democracia costarricense y de la sociedad civil, y específicamente de su capacidad de adaptación al cambio. Ahora ellos han venido a ocupar el lugar de aquellos extremistas de las décadas pasadas, los apologistas de las calamidades, que suponían el colapso de nuestras instituciones republicanas, hubiera sido por el ascenso de la derecha con vocación militarista, o tal vez por la influencia de los movimientos insurreccionales de la región, preparados, según ellos, para organizar la frustrada revolución proletaria. Ninguno de los fenómenos ocurrió, menos aún sufrió impacto el Estado social de derecho con la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América.
Por lo visto el movimiento de “los Indignados” de Europa cuenta con sus socios en Costa Rica, cuyas conexiones se ponen al desnudo en las redes sociales, pues es posible que sus representantes aquí se hayan constituido en plumas a sueldo, despotricando contra el sistema democrático, al usar las herramientas como el internet o los comentarios “on line” para propósitos sospechosos.
Tiene razón la Presidenta Laura Chinchilla de señalar con el dedo el “cinismo” de esa gente, cuyos argumentos están fuera de nuestra realidad. Tanto George Sachs en las Naciones Unidas, como otras agencias internacionales destacan con positivos criterios el desempeño social, político, económico y cultural de nuestro país, de todo lo cual deben sentirse orgullosos los costarricenses. Sugiero, entonces, que la psicología política invente formas de equilibrar el pensamiento, dado que los postulados de Maquiavelo quedan en mal predicado.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
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