COSTA RICA EN SINTONÍA CON LOS ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA, SU AMIGO PREFERIDO.
El reflexivo aporte (de psicología social) del
Presidente Obama sobre la genérica
asignatura de la educación,
únicamente lo captó la Presidenta Laura Chinchilla en el foro
empresarial, realizado en el complejo de la antigua Aduana. Con la precisión hecha,
el planteamiento tampoco lo he escuchado
en boca de otros mandatarios.
Quizás en ese instante regresaron a la
mente de la Presidenta costarricense las
lecciones, impartidas por su profesor, el politólogo costarricense José Miguel
Rodríguez Zamora, alrededor del
psicoanalista Sigmund Freud y también sobre Jean Piaget, el psicopedagogo suizo, perfeccionador de la
teoría freudiana de las raíces de la personalidad y del desarrollo cognitivo
infantil, cuyo periodo o estadio fundamental, según ambos, reside entre la edad de los 0 y
5 años de la vida del ser humano.
A Obama le alcanzó poco el tiempo para su cátedra de
psicopedagogía y continuar recalcando sobre el poder de la sociedad como inculcadora y mediadora de los patrones
psicológicos y culturales de los
infantes, así también de la responsabilidad en cuanto a su bienestar físico. Y
que por lo tanto, ésta debe intensificar
en este caso en particular, los programas que estimulen la inteligencia de los
niños (el porvenir de los países) en la
fase temprana de su crecimiento, combinando – tal como lo aseveró el presidente de EEUU - la
calidad del vocabulario, los juegos creativos
y el contacto con los colores, esto es, en la sensibilidad del arte, generadores todos ellos del futuro talento nacional.
De haber proseguido el Presidente
estadounidense con el enfoque psicopedagógico de Piaget y sus seguidores,
probablemente hubiera enfatizado más en la virtualidad de la formación precoz
de nuestros pequeños, porque tanto él como los niños estadounidenses heredan
dicha experiencia. Suya fue esta maravillosa expresión: "No existe
cosa más productiva que la inversión en la educación infantil precoz".
En el fondo, tal inversión la recomendó en
el encuentro de empresarios, sobre todo que tales principios de estimulación temprana a
favor de los niños de las naciones en desarrollo, son traducibles en
personalidades prometedoras en
talento y conocimiento, según lo cual determina el futuro y los niveles de
prosperidad y felicidad de los pueblos.
Sin embargo, la visión en comentario va mucho más allá del mero conocimiento lógico
e intelectual de los infantes, puesto que el ideal de la propia escuela de Piaget
será concebir personas libres y tenaces, así también éticamente comprometidas, solidarias y sensibles en
inteligencia y espíritu ante el mundo que les rodea.
He aquí en la educación total de la niñez, el
punto de partida de la búsqueda de resoluciones, basadas en la inteligencia y la
grandeza humana para enfrentar la injusticia y la postergación social. Justamente,
en este mundo, que a veces pareciera claudicar en superar la pobreza, la
ignorancia y demás desigualdades; complejidades
que el propio Obama ni tendría que viajar lejos en corroborarlo, por cuanto Centroamérica sigue reincidiendo en estos
males. Ciertamente, nos causó real
admiración el planteamiento del Presidente Obama en cuestiones psicopedagógicas.
En otros órdenes de la visita del Presidente
Barack Obama, se puso de manifiesto otra vez que Costa Rica sigue caracterizándose
por definir con exactitud sus
prioridades e intereses particulares en lo correspondiente a sus vínculos con
los Estados Unidos de América.
Por todo ello, hay que acoger favorablemente
los resultados que arrojaron, fundamentalmente, las conversaciones entre los Presidentes de
Costa Rica y los Estados Unidos de América. La mandataria Chinchilla dejó
perfectamente claro que dichas relaciones bilaterales no pueden quedar acaparadas
solo por la batalla frente al narcotráfico y el crimen organizado, habida
cuenta que existe el potencial por continuar por la ruta del balance y la diversificación de las relaciones de
cooperación en su conjunto.
Al mismo tiempo, los costarricenses deben quedar sumamente satisfechos por el respaldo del Presidente Barack Obama a Costa Rica, a efecto de abrirnos el paso para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Dicha entidad es demasiado influyente en materia de cooperación internacional; se compone por los Estados más prósperos del mundo, y en ella se examinan y se establecen orientaciones sobre temas de relevancia internacional como economía, educación, medio ambiente, así como el favorecimiento de la expansión del comercio mundial sobre una base multilateral y no discriminatoria.
Al escuchar dicho respaldo del inteligente Presidente estadounidense, me saltó a la mente nuestro compañero de trabajo Walter Fonseca Ramírez, diplomático costarricense, que desde tiempo atrás ha puyado por el acceso de Costa Rica a la OCDE; dicho sea de paso, un triunfo que posee entonces aroma de Cancillería.
Ronald Obaldía González (Opinión personal).


