miércoles, 12 de junio de 2013

LAS DESAPARECIDAS “BARRAS” DE LA IGLESIA DE ZAPOTE (SAN JOSÉ – COSTA RICA)

LAS DESAPARECIDAS “BARRAS” DE LA IGLESIA DE ZAPOTE (SAN JOSÉ – COSTA RICA)

Quizás de los sitios más representativos de la identidad cultural del Distrito de Zapote (San José – Costa Rica), por casi ocho décadas, fueron las (desaparecidas) barras que rodearon todo el espacio físico, ocupado por la Iglesia Católica de la Inmaculada de la Concepción, incluidos sus antiguos y hermosos jardines, cuidados con gran esmero por el Padre Claudio Charpentier.

De acuerdo con la tradición oral, las barras comenzaron a construirse a inicios de la década de 1910. A fin de permitir que el tiempo transcurriera sin preocupaciones, los zapoteños asiduos a visitarlas, se sentaban allí cómodamente, debido al bajo tamaño de ellas. Sobre todo, en las hileras del norte, sur y oeste, pues desde esas posici...ones se podía tener control de los movimientos de la gente. Más tarde, para contemplar el ir y venir de los pocos vehículos y los buses; aunque estos aparatos, con el rápido crecimiento urbano, comenzaron a dominar las principales vías del Distrito, las cuales había sido usual cruzarlas sin riesgo alguno.

Las barras fueron un punto de encuentro y de convergencia cultural, tanto de los vecinos, luego de los estudiantes del Liceo Rodrigo Facio. Difícilmente algún alumno pudo sustraerse del gozo y la alegría, producido por el ambiente estudiantil, abrigado por ese espontáneo sitio, donde fue instalado un teléfono público, para felicidad de los parroquianos, puesto que en esas épocas (1968 – 1975) ese útil servicio público era una total novedad.

Las tertulias, los repasos antes de los exámenes, los primeros besos de los novios, las declaraciones de amor, la solución de los conflictos personales e interpersonales, el planeamiento de las travesuras y de las actividades extraclase, etcétera, todo ello, que dio vida y alimentó nuestras almas, una necesidad cuando la consciencia toma impulso. Un conjunto de experiencias toleradas, para nuestro bienestar personal, por aquella generosa estructura de gruesa varilla sostenida con pedestales de cemento.

Cuántos secretos guardaron las viejas barras. Cuántas horas gastamos allí, fuera meditando, dialogando, susurrando, llorando, también. De tantas cosas fuimos protagonistas y testigos; con todo, las barras jamás se comportaron como jueces. Queridos egresados, me es grato compartir esta vez una imagen parcial de aquel símbolo de nuestra “vida en plena luz”.

RONALD OBALDÍA GONZÁLEZ.

domingo, 9 de junio de 2013

TURQUÍA, A LARGA DISTANCIA DE LA PRIMAVERA.


TURQUÍA,  A LARGA DISTANCIA DE LA PRIMAVERA.

El territorio que  abriga desde 1923 a la República de Turquía, denominado Anatolia por los antiguos pobladores, dio cabida a numerosos pueblos desde el milenio X antes de Cristo. Entre el V y el ll milenio invasores indoeuropeos, cautivados por los recursos minerales,  lo dominaron, entre los que destacaron los aqueos, provenientes de la actual Grecia.  

En adelante y en el mismo orden, los Hititas (indoeuropeos también), los arameos – semitas, los armenios, las tribus balcánicas y  los persas se apoderaron de la Anatolia, ciclos de dominación que frenó el Imperio Romano (Siglo lll a.C) al desplazar a los persas.    

Entre otros eventos, los romanos tuvieron la particularidad de reconstruir la antigua ciudad de Bizancio (hoy Estambul) en su capital de Oriente. Luego fue denominada Constantinopla, nombre  conservado  en la era de la dominación de las tribus “turco – mongolas oguz”, iniciada en el Siglo Xl, al mismo tiempo que el cristianismo ejerció allí (en Constantinopla) enorme influencia.  

Una influencia, cuya reducción comenzó con la islamización de los Siglos X y Xl, alentada por los persas, pero fuertemente replicada por las tribus turco mongol, exitosas en el proyecto de fundar a finales del Siglo Xlll el Imperio Otomano en Anatolia, con amplia expansión  a Asia, el Mediterráneo,  los Balcanes europeos y el África. Dicho Imperio, aunque islamizado, tuvo la virtud de apartarse del fanatismo religioso, al cabo de ser condescendiente con la minoría judía, radicada en el Medio Oriente.

Transformado en califato islámico, los otomanos (o turcos) principiaron  el ciclo de florecimiento, arrancando el Siglo XV,  se apoderaron de Constantinopla, extendieron su poder en Mesopotamia, alcanzaron el Magreb africano, incluso sitiaron Hungría,  Viena, los Balcanes, Ucrania, que debieron ceder después  a Austria y Polonia.

El poderío de los imperios de Europa tras el descubrimiento de América (Siglo XV), seguido del aumento vertiginoso en la comercialización de metales preciosos, puso en desventaja a los otomanos, al cabo que debieron enfrentar sucesivas derrotas militares de parte de los rusos, lo cual le implicó la pérdida de valiosos territorios, ubicados al norte del mar Negro.   

Las rebeliones de los pueblos cristianos, principalmente los del Asia Menor, cuyo respaldo provenía de la Gran Bretaña (el acreedor financiero turco)  y la Rusia zarista;  la independencia de Grecia(1831 - 1832);  así como las reivindicaciones de independencia de los pueblos árabes, colocó a los otomanos en situación de alta fragilidad. Por todo ello, después del Siglo XlX,  la  entrega de su carta de defunción era cuestión de pocos años,  apenas pudieran los británicos neutralizar (infructuosamente) las ambiciones rusas sobre las naciones cristianas, emancipadas del poder Otomano.  

En efecto, el golpe final tuvo su origen en la decisión turca de aliarse a Alemania y al Imperio Austro – Húngaro en la Primera Guerra Mundial. Con la derrota de sus aliados se intensificaron las humillaciones y  el velado despojo de sus dependencias asiáticas, pasadas a manos de ingleses y franceses, entre otros imperios europeos.  De ahí en adelante se acumularon las pérdidas territoriales en África y lo retenido marginalmente en los Balcanes.

Concluida la Primera Guerra Mundial solo quedaban residuos del Antiguo Imperio Turco – Otomano. El propio Tratado de Sevres (1920) llegó a ser esa carta de defunción, la cual dictó indemnizaciones de guerra, más despojos de tierras - los estrechos de Bósforo y Dardanelos fueron declarados aguas internacionales - , reaparecieron nuevos  privilegios para comerciantes extranjeros.

Hubo facturas costosísimas cobradas  a los turcos,  tipificadas en el Tratado,  entre otras, la pérdida de Armenia y la repartición del  Kurdistán – rica en yacimientos de petróleo -  entre Turquía, Irán, Siria e Irak.  Las consecuencias de su alianza con Alemania y los austro - húngaros las previó en la Segunda Guerra Mundial al declararse neutral.  Casi extinto como imperio, accedió a la instalación de bases militares estadounidenses, aunado al ingreso de la OTAN, para disuadir principalmente  los apetitos soviéticos por extenderse en el Asia Menor.        

Frente a tales imposiciones de Occidente, las amenazas de Grecia y la Rusia zarista, hace su aparición la figura autoritaria de Mustafá Kemal Atatürk, el fundador de la actual República Turca en 1923, quien apenas pudo fijar las nuevas fronteras turcas y enfrentar las aspiraciones de autonomía de la región del Kurdistán, todavía una gran piedra en el zapato turco. 

Atatürk, “el padre de los turcos” se opuso férreamente al Tratado de Sevres, rompió con la tradición del Imperio Otomano.  Construyó un Estado secular, su obra política mayúscula. Abolió el califato, redactando una Constitución Política laica, al recoger con ello los ideales del movimiento de los jóvenes universitarios y militares (1908) que proclamaron la democratización pro – occidental  de la sociedad y el desarrollo de la economía, a través de la modernización de la industria y la agricultura.  Proyecto que trastabilló por el Estado centralizado y autoritario, por el cual se decidió imponer  el propio Atatürk.   

Persistieron las complicaciones del pueblo kurdo, quien hacía más  ácida la disputa en la región de Kurdistán; desafió “el poder duro” del nuevo líder turco, al contar con organizaciones guerrilleras que continúan todavía proclamando la independencia de ese territorio, el cual les pertenece, según ellos.

Las comprobaciones  de violaciones a los derechos humanos de parte de Turquía contra los kurdos, así también las acciones terroristas de estos últimos -  así calificadas por Estados Unidos de América y la Unión Europea -  encendieron el territorio de  Kurdistán en Anatolia, haciendo inútil cualquier solución a la tesis de avanzar en la independencia de las tierras kurdas.

Tras la muerte de Atatürk hubo un largo periodo de altibajos en lo que respecta a la instauración de la democracia liberal en Turquía, repitiéndose  los golpes militares, así como la confusión e inestabilidad. Además de la cuestión kurda, se puso al descubierto la fuerza y la represión  contra los sectores socialistas y comunistas y los ultraderechistas nacionalistas,  así como las contradicciones entre estos últimos; unidas a las diferencias entre las organizaciones laicas herederas de la visión de Atatürk y las corrientes musulmanas, siempre vigentes en Anatolia desde la islamización.

Detrás del telón, por un lugar han empujado los débiles y acallados  sectores reformistas  de la  clase media y académica, difusores de la cultura Occidental y promotores de la incorporación de Turquía a la Unión Europea, opción mirada de reojo por los islamitas.   

Dicha tesis integracionista es acuerpada, como sea, por el gobierno otomano, pero frenada por Alemania y Francia, quisquillosos del islamismo y los rasgos autoritarios de la sociedad política turca, responsables de la pésima trayectoria en materia de  derechos humanos, fuera por la persecución contra las minorías étnicas – en cuenta el genocidio armenio en 1915 - , sumada a la invasión de la parte norte de Chipre (1973), rechazada por Grecia y el bloque comunitario europeo.

Sin embargo,  las Fuerzas Armadas, defensoras del Estado secular, en la falta de identidad, unidad, desarrollo humano desigual  y la ausencia de cohesión social,   consiguieron neutralizar la influencia de los musulmanes y apagar la enemistad contra la nación judía.

Lo apuntado fue posible hasta llegar a la etapa de los sucesivos gobiernos del Primer Ministro,  Recep Tayyip Erdogan, quien ha hecho esfuerzos por disimular sus anhelos de implantar la Sharia y la enseñanza del Islam en las escuelas, engañando a los Estados Unidos de América y la Unión Europea, aliados contemporáneos de la Turquía secular.   

 El gobernante islámico se presenta a la vez como un adversario del Estado de Israel, a fin de atraer la simpatía de los árabes palestinos y radicales musulmanes, parte del afán de recobrar el dominio y las glorias pasadas del Imperio Otomano en las regiones árabes; oportunidad llegada al respaldar hoy a los rebeldes sunitas a más de dos años de la sangrienta  guerra de Siria.  

En las posturas  dictatoriales, y pisoteando la libertad de expresión, ha residido también el poder del Primer Ministro  Erdogan durante estos últimos 11 años, en contraste con el repunte y el dinamismo de la economía nacional.

Hace aproximadamente tres semanas la clase media y la academia, más la izquierda y la derecha,  preocupadas por la vía musulmana y autoritaria del gobierno de Erdogan, iniciaron crecientes manifestaciones de protesta, reprimidas por la policía, que junto con el Ejército se plegaron a la orientación política y religiosa del Primer Ministro.  

El epicentro de las protestas lo representa ligeramente la demolición de un parque en el centro de la ciudad de Taksim, el cual dará campo a la construcción de una mezquita y un centro comercial.

Los manifestantes insisten en que “las cuestiones de fondo son otras” y critican duramente “la deriva autoritaria", de corte musulmán  del Gobierno y, en especial, del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.

"Esto va mucho más allá de los árboles del parque”. Erdogan buscará cambiar  el Estado secular, seguro que para ello cuenta con credenciales:  el respaldo de una gruesa mayoría del pueblo  -  casi total en las zonas rurales -  volcado a las fórmulas islámicas del mandatario, tímidamente escondidas  durante el Imperio Otomano, así como  la bonanza económica, registrada por el país en la primera década del Siglo XXl.

A decir verdad, la Unión Europa da seguimiento puntual a las tensiones sociales turcas, cuyo resultado “previsible” a favor del gobierno, supondrá un salto a la antesala inmediata del régimen de Estado nacional, inspirado en el Corán. En mala hora para el Medio Oriente, saturado de oscurantismo y opresión.

Ronald Obaldía González  (Opinión personal).

martes, 4 de junio de 2013

ZAPOTE CONTABA CON FÚTBOL DE CALIDAD.

ZAPOTE CONTABA CON FUTBOL DE CALIDAD.

En sus seis números, el Periódico Zapote, fundado en 1977 por Hernán Gutiérrez, periodista y egresado del Liceo Rodrigo Facio Brenes, se dio a la tarea de destacar las principales figuras deportivas del distrito zapoteño, especialmente del fútbol, por cuanto en las décadas de 1960 y 1970 hubo jugadores y equipos locales de muy buena calidad.
En casi todas las barriadas pertenecientes a esta comunidad había un representativo. Algunos de ellos fueron más allá, ganando campeonatos en la provincia de San José, entre ellos, los Juegos Florales y el de los Festejos Populares de fin de año. Hazañas que conquistaron el Deportivo San Gerardo F.C, así como el Movimiento F.C y otros equipos como la Juventud Obrera Católica (JOC), tal como lo explicó Rubén Acuña Méndez en una ocasión. Por su parte, el juvenil del San Gerardo, conformado por estudiantes y egresados del Facio, alcanzó en 1972 el campeonato de esta categoría de la provincia de San José, con proyección nacional. En ambos cuadros participaron estudiantes y egresados de nuestro Liceo, lo cual nos ayudaba a elevar el nivel del fútbol.
Hubo un equipo bastante fino, veloz y corajudo en su juego, en el cual participaba gente de nuestro colegio. Se llamó el Deportivo Némesis, su sede se encontraba en el Barrio Quesada Durán. Tal vez no alcanzó galardones como los equipos antes mencionados, pero daba dolores de cabeza en los campeonatos locales. Asimismo, en San José era respetado por las virtudes apuntadas. Comparto nuevamente con ustedes esta foto del Deportivo Némesis, publicada por el Periódico Zapote en uno de sus números del año 1977, con la seguridad que más de una cara será reconocida.

Ronald Obaldía González.
ZAPOTE CONTABA CON FUTBOL DE CALIDAD.

En sus seis números, el Periódico Zapote, fundado en 1977 por Hernán Gutiérrez,  periodista y egresado del Liceo Rodrigo Facio Brenes, se dio a la tarea de destacar las principales figuras deportivas del distrito zapoteño, especialmente del fútbol, por cuanto en las décadas de 1960 y 1970 hubo jugadores y equipos locales de muy buena calidad.  
En casi todas las barriadas pertenecientes a esta comunidad había un representativo. Algunos de ellos fueron más allá, ganando campeonatos en la provincia de San José, entre ellos, los Juegos Florales y el de los Festejos Populares de fin de año. Hazañas que conquistaron el Deportivo San Gerardo F.C, así como el Movimiento F.C y otros equipos como la Juventud Obrera Católica (JOC), tal como lo explicó Rubén Acuña Méndez en una ocasión.  Por su parte, el juvenil del San Gerardo, conformado por estudiantes y egresados del Facio,  alcanzó en 1972 el campeonato de esta categoría de la provincia de San José, con proyección nacional.  En ambos cuadros participaron estudiantes y egresados de nuestro Liceo, lo cual nos ayudaba a elevar  el nivel del fútbol.
Hubo un equipo bastante fino, veloz y corajudo en su juego, en el cual participaba gente de nuestro colegio. Se llamó el Deportivo Némesis, su sede se encontraba en el Barrio Quesada Durán.  Tal vez no alcanzó galardones como los equipos antes mencionados, pero daba dolores de cabeza en los campeonatos locales. Asimismo, en San José era respetado por las virtudes apuntadas.  Comparto nuevamente con ustedes esta foto del Deportivo Némesis, publicada por el Periódico Zapote en uno de sus números del año 1977, con la seguridad que más de una cara será reconocida.  

Ronald Obaldía González.

lunes, 27 de mayo de 2013

SOCIEDAD Y TRASCENDENCIA.

 
SOCIEDAD Y TRASCENDENCIA
 
Transcurrida más de una década del Siglo XXl, el temario internacional (convencional) nos ofrece escasas novedades.  Tal vez el auge del  euro-escepticismo en la zona del euro ha llegado  a sacudir  las relaciones internacionales,  poniéndolo a debutar  con bríos mayúsculos.
La  incredulidad  frente a la plena integración europea  era  apenas una  suposición,  tras  la caída del Muro de Berlín (1989) y el estrepitoso desmembramiento del bloque comunista de la Europa del Este (década de 1990). 
Entonces, cobró  mayor peso  la seducción hacia las tesis del fortalecimiento del   “techo común europeo”,  cuyo fundamento jurídico reside en el Tratado de Maastricht  (1992), el cual llegó a dar  forma a la superestructura de la Unión Europea. 
Luego la fascinación de la eurozona (o la unión monetaria de 1999) acabó convocando a menos socios europeos (17 Estados), al contrario del Tratado de Maastricht, con mayor aceptación.   Porque el sacrificio de perder soberanía nacional tocó techo.  Las reservas se acentuaron a  cinco años de las turbulencias económicas dentro del bloque comunitario.  
Así también, los estándares relacionados con la estabilidad macroeconómica, entre otras condicionalidades,  echaron atrás los propósitos de varios Estados de tener acceso al euro como moneda oficial.  
Simultáneamente,  el comportamiento receloso de Gran Bretaña hizo perder unanimidad a la zona euro,  en especial, su oposición a perder  control sobre su política monetaria y el poder de sus entidades financieras, frente al amenazante  superávit del ganador de la eurozona:  Alemania. 
Ésta última  torpedeada hoy por los otros socios europeos indisciplinados  y  golpeados por las deudas públicas y los déficits fiscales. Todo lo cual, arrastra, igualmente,  consecuencias económicas y sociales de carácter global. 
Le esperan años complicados a Europa, habida cuenta del resurgimiento de partidos políticos anti – europeístas, entre los que destacan los ultranacionalistas y los neo – fascistas.   
En la sucesión temática,  todavía ocupa un lugar preponderante el cambio climático,  su estudio y debate,  estructurado  por categorías de asuntos sensibles, tales como, el calentamiento, el riesgo de los pequeños Estados insulares,  los energéticos, el efecto invernadero, el agotamiento del agua, la desertificación, el desarrollo sostenible, los desastres, en fin,  una lista de nunca acabar.
Pero,  de acuerdo con las tesis de  no pocos científicos  calificados,  la cuestión del calentamiento del planeta constituyen  “majaderías  de muchos alarmistas y burócratas”  (“Global Warming  –  Debunked”).  Los renegados escriben constantemente,  siendo atendidos  por algunos líderes de  naciones  desarrolladas y de las economías emergentes.   Quizás en los siguientes años seremos testigos de intensas contradicciones alrededor del cambio climático, pues, ciertamente,  hasta ahora nos hemos familiarizado con “la verdad oficial”.
Los últimos  zarpazos contra el terrorismo global  desacreditaron  la hipótesis de la más alta amenaza mundial, signada  a los jihadistas islámicos, tanto del Medio Oriente como del Asia del sur.  
La desfiguración de la Primavera  Árabe,  de la cual nos hemos desilusionado,  pone de manifiesto la cruda realidad del conflicto en Siria,  encendido  por  la enemistad histórica entre sectas confesionales  musulmanas  (chiitas y sunitas), apoyadas,  respectivamente,  por las organizaciones terroristas Hizbullah y al Qaeda;  sin dejar de mencionar  los intereses en curso de las potencias regionales  y las globales.   De modo tal, que será más de la misma barbarie,  lo deparado por el Medio Oriente en las siguientes décadas. 
La llegada de un Papa latinoamericano al Vaticano, antecedida de la renuncia inusitada  del Papa Benedicto XVl, ambos hechos, rodeados  de sabiduría, honestidad y humildad profundas,  esto sí, llegó a transformar el temario convencional de la política internacional. 
El análisis del contenido del mensaje apostólico del Papa Francisco, nos abre la esperanza de concentrarnos de lleno en las profundidades del alma humana. 
 Aquí (en el alma) encontramos el origen de la desobediencia de la libertad (abusiva)  contra la Verdad y el Bien; lo mismo que la pérdida del juicio y la prudencia - según la visión del Papa latinoamericano -  la raíz de  las grandes complejidades de la sociedad contemporánea, incluida la cultura de la muerte (el aborto y la violencia social), así como la pobreza material y espiritual, lo más vergonzoso de esta generación, empeñada en hacer a un lado el misterio viviente de Dios.  
Ronald Obaldía González (Opinión personal). 

viernes, 24 de mayo de 2013

Adolfo Constenla escribe: Costa Rica: "En el ombligo de América y centro de desarrollo a partir de las alianzas estratégicas comerciales".



Costa Rica: “ En el ombligo de América y centro de desarrollo a partir de las alianzas estratégicas comerciales”.
 

Adolfo Felipe Constenla Arguedas

                                                       

Señalaba  el constituyente y diplomático de los Estados Unidos de América, Benjamín Franklin, que: “Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio”.  

Costa Rica, desde antes de convertirse en República independiente, en 1848, comprendió la importancia de unirse, mediante el intercambio comercial, al mundo. Desde ese entonces, el país ha sido consciente de las posibilidades de progreso que ello podía traer a nuestro desarrollo. Ejemplo de nuestros primeros pasos exitosos en el Comercio Internacional, lo constituyó, en 1837,  nuestra primera exportación de café a Valparaíso, República de Chile. Este hecho fue obra del capitán William Le Lecheur, fundador de la empresa naviera William Le Lecheur and Son, la principal compañía que se encargaba de transportar el café costarricense hasta Inglaterra. La primera exportación se realizó en 1839, en la goleta Halcyon, que partió cargada con 2 397 quintales de café y un cargamento de cueros. 

Es así como, Costa Rica, desde sus inicios dentro del concierto de las naciones, reconoce, en el Comercio Internacional, un medio para estrechar relaciones de amistad y vínculos con diferentes actores mundiales. 

Siguiendo esa misma idea, la geopolítica del siglo XXI la determinan, cada vez en mayor medida, las relaciones de interdependencia de los diversos bloques regionales, por lo general, dentro de un marco multilateral.

Costa Rica, no ha dejado de ser ajena a esta realidad y, entrelazando las bondades del capitalismo con el respeto a los derechos laborales, impulsados por las corrientes del sistema socialista, ha logrado conjugar su emprendedurismo con la ubicación geográfica que tiene, para convertirlos en ventajas comparativas en cuanto a engancharnos al carruaje del Comercio Internacional  como mecanismo de progreso. Esto nos ha permitido desempeñarnos, como un hábil “cazador”, dentro del conjunto de “especies” que forman parte de la biodiversidad mundial.  

Nuestra posición geográfica, en el ombligo del continente americano, nos ha permitido aprovechar las posibilidades de  negociar acuerdos comerciales con países de América del Norte (Canadá, Estados Unidos de América y Estados Unidos Mexicanos), Centroamérica, Caribe ( Comunidad de Estados del Caribe CARICOM)  América del Sur (Chile, Perú, y, recientemente, Colombia), e incluso, surcar los Océanos Pacífico y Atlántico para establecer alianzas estratégicas, trascendentales, con países como la República Popular China o la Unión Europea. Estos logros, nos permiten contar con mercados más grandes, para vender nuestros productos, e importar productos para satisfacer nuestras necesidades y mejorar nuestra competitividad –aspectos que también son fundamentales para atraer inversión extranjera directa al país y generar empleo.  

Cabe recordar que,  desde la Antigüedad, pueblos que han impreso su huella en el desarrollo de la Historia, como: fenicios, griegos, romanos, chinos o musulmanes lograron desplegar su influencia, en diversas áreas del quehacer humano, partiendo del comercio como motivación para alcanzar sus logros. 

Hoy en día, Costa Rica, emulando esas iniciativas, enfila su rumbo hacia las oportunidades que existen en el horizonte comercial a lo largo y ancho de todo el planeta. Esas nuevas rutas constituyen posibilidades para mejorar nuestra forma de vida y consolidar nuestro desarrollo mediante el intercambio político, cultural y comercial.

Gracias a los acuerdos comerciales, nuestros productos pueden ingresar, libremente, a esos mercados, y los productos provenientes de allí ingresan al nuestro, como resultado de lo cual ambas partes resultan beneficiadas. Internamente, también, ganamos todos, pues nuestros productores amplían, enormemente, su mercado y su potencial de producción y exportación (lo que se traduce en articulaciones productivas con empresas proveedoras, en un crecimiento generalizado de las ventas, y, por ende, en la mejora de los niveles de empleo.

El Comercio Internacional, regulado de forma correcta, tal y como lo entendía el autor con el que empezamos este comentario, logra sumar voluntades y esfuerzos, de manera clara y reglada, para seguir construyendo el camino de la prosperidad, la cooperación y la amistad entre los destinos de los países. Compartimos, por lo tanto, las palabras del poeta norteamericano Ezra Pound, en torno al Comercio Internacional, como medio de lograr alianzas y esperanzas:  “Tenemos la misma savia y la misma raíz, haya comercio, pues, entre nosotros.”

 

 

 

domingo, 19 de mayo de 2013

EL CENTRO DEL DISTRITO DE ZAPOTE (SAN JOSÉ - COSTA RICA)

 
 
 
El centro del Distrito de Zapote (San José - Costa Rica)

Imitando la tradición de la Avenida Central en la capital San José, la mayoría de las ciudades costarricenses tienen como dinámica social un centro clave, en el cual suelen converger periódicamente sus habitantes, a fin de consolidar las relaciones comunitarias, o bien realizar allí su vida civil, como cumplir con las diligencias personales, acudir a los servicios públicos, visitar establecimientos comerciales y de esparcimiento.
Así también los servicios religiosos, arraigados en la cultura nacional, se focalizan en ese núcleo; que entonces, además de ser un espacio físico, llega a ser un sitio de interacción social y de generación de valores morales y culturales, en función de consolidar una identidad y comportamiento local (o comunal).
Por supuesto, que entre las décadas de 1950 y 1980 el Distrito de Zapote poseyó ese núcleo o centro fundamental. A mi juicio, este se extendió desde la antigua esquina del bar... Rio Janeiro hasta el desaparecido cine Caribe, integrando de manera activísima las barras (especialmente las del sector oeste), que rodearon la Iglesia Católica María Inmaculada.
Con la fundación del Liceo Rodrigo Facio Brenes (1962) el centro zapoteño cobró un vigor mayúsculo, sobre todo, por la concurrencia hacia la naciente institución de jóvenes de otras localidades. Al igual, la expansión física de las barriadas tradicionales, alentadas por el movimiento de las inmigraciones internas dentro de nuestro país, contribuyeron a hacerlo más fecundo en actividades y experiencias humanas.
La soda “el Caribe”, localizada en el edificio que albergaba el cine del mismo nombre, fue de los sitios representativos de dicho centro básico de la vida del pacífico pueblo zapoteño - vigilado, entre otros, por el abnegado policía don Arturo Salazar (ver su imagen) - , así como de los estudiantes que lo emplearon como lugar de encuentro y amistad, más si todo ello era acompañado por el arreglado hecho por Evelio y su principal invento: “la coca cola con helado”. Comparto con ustedes una fotografía de Evelio en la soda, la cual nos trae recuerdos imborrables.

Ronald Obaldía González.
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    jueves, 16 de mayo de 2013

    LA LIBERTAD EXPRESIÓN, VALOR SUPREMO.


    LA LIBERTAD EXPRESIÓN, VALOR SUPREMO.
    Las limitaciones en materia jurídica le impiden a este católico - liberal entrar al fondo del debate sobre las presiones hechas por el bloque de naciones, fundado por el fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, denominado la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), dirigidas a limitar la relatoría especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano de la Organización de los Estados Americanos.
    Aunque tales carencias resultan innecesarias, en nuestro propósito de repudiar los movimientos tácticos del ALBA, contrastantes con la práctica y la experiencia costarricense de proteger el ejercicio de la libertad de expresión. Esto unido a la valentía de nuestro Gobierno de oponerse, sin tapujos, a los desatinos de ese grupo de gobiernos latinoamericanos semi – autoritarios, empeñados en reducir el margen de actuación de la relatoría de la CIDH.
    La idea de coartar las facultades de ese órgano, específicamente, la supervisión del estado de la libertad de prensa en el hemisferio, habla por sí solo de la naturaleza antidemocrática de los países de dicho bloque, bulliciosos e ideológicamente mohosos.
    El “alter ego” del chavismo, Don Diosdado, el presidente del Congreso venezolano hizo gala en días anteriores de las restricciones a la libertad de pensamiento, persistentes en el trastornado país. A viva voz, ese dirigente sentenció que los diputados de la oposición debían cerrar la boca en las sesiones parlamentarias, de no reconocer la victoria electoral de Don Maduro; una conducta sistemática y coherente con el blanco del gobierno de Caracas y sus satélites de borrar del mapa a las organizaciones y activistas defensores de la libertad de prensa.
    Teniendo ejemplos en la región de naciones cercenadoras de la crítica y la opinión pública, fue un error que los costarricenses no pusieron suficiente pensamiento al mérito de la decisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de celebrar en Costa Rica “el Día mundial de la libertad de expresión”, el cual a principios de este mes estuvo rodeado de varios eventos académicos y culturales.
    Lamentablemente, un pasquín alarmista, meses atrás, magnificó más de la cuenta un yerro de nuestra Asamblea Legislativa en materia de secretos de Estado, simultáneamente corregido en el instante de las celebraciones de la UNESCO en Costa Rica. Las rápidas enmiendas de los Poderes de la República concordaron con el "Día", y otra vez reafirmamos la consciencia histórica de poseer un régimen completo de libertades, centrado en la primacía y la dignidad de la persona humana.
    Hasta "los anarcos”, promotores el 1 de mayo de actos vandálicos, pusieron también de relieve la sensatez de nuestro sistema democrático. La policía civilista cumplió ese día con su deber; más adelante las autoridades penales los dejaron en libertad, imponiéndoles apenas sanciones simbólicas (pintar edificios públicos), a consecuencia de sus excesos y reacciones desproporcionadas; no así por la naturaleza de las diatribas, entendidas solo por ellos.
    Es entonces que cabe recordar las piezas de un artículo escrito por don Luis Paulino Mora (+), Presidente de la Corte Suprema de Justicia, por el cual dio magistrales explicaciones sobre los fundamentos de nuestro sistema judicial. Un aparato determinado ante todo a respetar los principios y los valores de las libertades de los ciudadanos, siendo éste el camino escogido por esta nación democrática; a diferencia del autoritarismo emergente en algunas naciones suramericanas, con predisposición a lesionar gravemente los derechos humanos.
    “A mi nadie me calla la boca”, eso escuché decir  de una díscola joven universitaria en una de esas protestas organizadas en la ciudad de San José.
     Dicha expresión la internalicé, feliz de que los costarricenses conviven constantemente en el espíritu libre, propio de nuestra sociedad y en especial del Estado nacional. Este último, cuya inherente responsabilidad consiste en inculcar en las mentes de los líderes políticos y de los ciudadanos el valor ético de nuestro “deber de escuchar, lo que no se quiere escuchar”, así de claro, como lo expresa don Arturo Monge, abogado y especialista en derechos humanos de la Cancillería costarricense.
    Y si nos sintiéramos difamados alguna vez en nuestra obligación de escuchar, eso sí, seamos fuertes y evitemos sacrificar a toda costa el valor de la libertad de expresión. En esta circunstancia será preferible imitar a la Madre Teresa de Calcuta, quien a un insulto de una empequeñecida alma, respondió estoicamente: “Oiga, todos hablamos de la basura que llevamos dentro, ¿no le parece?”.

    Ronald Obaldía González (Opinión personal)