- EN EL DISTRITO DE ZAPOTE ABUNDABA LA SOLIDARIDAD Y EL VOLUNTARIADO.
Aquella comunidad, progresista que fundó un colegio de alta calidad en 1962, inmersa dentro de un paisaje urbano y semi - rural, parecía una pequeña villa, de gente jovial e integrada. Antes de la década de 1980, Zapote se distanciaba tanto de San José (centro) y Plaza González Víquez, como de San Pedro de Montes de Oca y Curridabat por modestos cafetales y potreros. Uno de ellos, usurpado posteriormente por centenas de personas, que dieron origen al precario de “Chapulines”, desaparecido a inicios de la década antes mencionada. La mayoría de esas familias del precario hicieron su vida normal en nuestro distrito, por lo que fueron generosamente aceptadas.
El Padre Claudio Charpentier, con su labor pastoral, tomó muy en serio aquella comunidad marginal, al igual que Doña Lía Gómez de Brenes, la Directora del colegio. Por su parte, el Movimiento Juvenil Cristiano de la Iglesia Católica llevaba a cabo allí obras de carácter social. En este sentido, se conducía la labor del Subcomité de Deportes local, pues cursaba invitación a la comunidad de Chapulines, a efecto de que su equipo de futbol, administrado por la familia Arrones, participara en el competitivo campeonato distrital, efectuado anualmente.
Asimismo, había abundante actividad cultural. Así por el estilo, “el Periódico Zapote” llegó a ser de los significativos proyectos literarios del distrito. La corta vida del periódico comunal no fue un obstáculo para que los jóvenes egresados del Liceo Rodrigo Facio, que lo fundaron en 1977, bajo la rectoría del periodista Hernán Gutiérrez Oviedo, se dedicaran a escudriñar la historia y el panorama zapoteño, de aquel entonces.
En cada barriada del distrito se levantaba suficiente infraestructura y zonas verdes. Más relevancia adquirió la construcción del Estadio, después la Capilla Funeraria y la biblioteca “Isidro Díaz”, en tanto que era bastante cuestionado el estado y la ubicación de la plaza central, la cual significó un enorme riesgo para los deportistas, puesto que a su alrededor se situaban calles, convertidas en principales rutas nacionales, por ello demasiado transitadas por vehículos.
Los fundadores del colegio zapoteño no se durmieron en los laureles. Continuaron activos a favor del desarrollo comunal; mientras tanto el Periódico Zapote se encargaba de informar sobre los progresos de lo parecido a una villa. Por eso, en la imagen de abajo, podemos observar a uno de los periodistas del periódico zapoteño, el egresado Carlos Fernández Rodríguez, entrevistando, esa vez, al patricio José Joaquín Song, en el momento preciso de la reinauguración del parque “Anderson” de la Ciudadela.
También en su objetivo de rescatar la historia de la comunidad, el periódico decidió hacer historia, a través del uso de la tradición oral, esto fue, consultando a los adultos mayores, pertenecientes a familias arraigadas, quienes poseían un vasto conocimiento del Zapote del Siglo XlX, así como del San José de aquellos tiempos.
En las fotos ofrecidas en este comentario presentamos a Don Elías Ortega, nacido en Curridabat y fundador de la familia Ortega, compuesta por demasiados miembros, varios de ellos egresados del Liceo Rodrigo Facio, así como cuna de grandes deportistas zapoteños en décadas pasadas. Parte de las historias aquí contadas, las recogimos de nuestras conversaciones con Don Elías, quien contaba con poco más de 90 años en 1977. Por cierto, que el anciano narró la comunicación intensa habida entre las familias de Curridabat y Zapote en el Siglo XlX y en las primeras décadas del Siglo XX, sobre todo, por la migración de “curridabatenses” hacia la última comunidad (Zapote), poseedora de menos población. Razón por la cual, por esas épocas, se decidió que dependiera (política y administrativamente) de San Pedro de Montes de Oca, o a veces de Curridabat.
En la otra foto (ver abajo) encontramos a Don Juan Obando, padre de la señora Elieth Obando, distinguida profesora y exdirectora del Liceo Rodrigo Facio, abuelo también de nuestro (valiente) amigo y egresado del colegio, Leonel Obando Obando. Esta familia Obando es de las más antiguas de Zapote. Sus orígenes se remontan a las constantes emigraciones de la gente de Cartago, en su afán de poblar Barva, Escazú, Aserrí y la emergente ciudad de San José del Siglo XVlll, antes denominada como “la Villita o Villanueva de la Boca del Monte”. Cabe mencionar que una de las familias zapoteñas de apellido Muñoz puso a su negocio el nombre de “ La Villanueva”, ubicado al costado sur de la Casa Presidencial, honrando probablemente el antiguo nombre de la ciudad de San José, atribuido hasta 1810.
En 1977 el señor Obando, casado con una dama de Puntarenas, con sus más de 90 años narró al Periódico Zapote los pormenores de la construcción de las famosas “barras” que rodearon por casi 80 años la Iglesia Inmaculada Concepción. Él dirigió aquellas obras, cuyo levantamiento a inicios del Siglo XX fue el resultado de una entusiasta organización comunitaria, basada en el trabajo voluntario de múltiples familias del distrito. El anciano fue un fino ebanista. Su taller se encuentra todavía frente al Liceo Rodrigo Facio, hoy a cargo de sus hijos.
El señor Obando, se distinguía por su elegancia en el vestir, además de sus modales bien refinados. Tenía a la vez una envidiable memoria, que ni la pérdida de audición en sus últimos años de vida pudo reducirla. Felizmente, tuvimos el privilegio de compartir varias horas de conversación con este caballero zapoteño, quien a la vez llegó a ser fuente de información (oral) para estas breves historias.
Ronald Obaldía González.EN EL DISTRITO DE ZAPOTE ABUNDABA LA SOLIDARIDAD Y EL VOLUNTARIADO.
Aquella comunidad, progresista que fundó un colegio de alta calidad en 1962, inmersa dentro de un paisaje urbano y semi - rural, parecía una pequeña villa, de gente jovial e integrada. Antes de la década de 1980, Zapote se distanciaba tanto de San José (centro) y Plaza González Víquez, como de San Pedro de Montes de Oca y Curridabat por modestos cafetales y potreros. Uno de ellos, usurpado posteriormente por centenas de personas, que dieron origen al precario de “Chapulines”, desaparecido a inicios de la década antes mencionada. La mayoría de esas familias del precario hicieron su vida normal en nuestro distrito, por lo que fueron generosamente aceptadas.
El Padre Claudio Charpentier, con su labor pastoral, tomó muy en serio aquella comunidad marginal, al igual que Doña Lía Gómez de Brenes, la Directora del colegio. Por su parte, el Movimiento Juvenil Cristiano de la Iglesia Católica llevaba a cabo allí obras de carácter social. En este sentido, se conducía la labor del Subcomité de Deportes local, pues cursaba invitación a la comunidad de Chapulines, a efecto de que su equipo de futbol, administrado por la familia Arrones, participara en el competitivo campeonato distrital, efectuado anualmente.
Asimismo, había abundante actividad cultural. Así por el estilo, “el Periódico Zapote” llegó a ser de los significativos proyectos literarios del distrito. La corta vida del periódico comunal no fue un obstáculo para que los jóvenes egresados del Liceo Rodrigo Facio, que lo fundaron en 1977, bajo la rectoría del periodista Hernán Gutiérrez Oviedo, se dedicaran a escudriñar la historia y el panorama zapoteño, de aquel entonces.
En cada barriada del distrito se levantaba suficiente infraestructura y zonas verdes. Más relevancia adquirió la construcción del Estadio, después la Capilla Funeraria y la biblioteca “Isidro Díaz”, en tanto que era bastante cuestionado el estado y la ubicación de la plaza central, la cual significó un enorme riesgo para los deportistas, puesto que a su alrededor se situaban calles, convertidas en principales rutas nacionales, por ello demasiado transitadas por vehículos.
Los fundadores del colegio zapoteño no se durmieron en los laureles. Continuaron activos a favor del desarrollo comunal; mientras tanto el Periódico Zapote se encargaba de informar sobre los progresos de lo parecido a una villa. Por eso, en la imagen de abajo, podemos observar a uno de los periodistas del periódico zapoteño, el egresado Carlos Fernández Rodríguez, entrevistando, esa vez, al patricio José Joaquín Song, en el momento preciso de la reinauguración del parque “Anderson” de la Ciudadela.
También en su objetivo de rescatar la historia de la comunidad, el periódico decidió hacer historia, a través del uso de la tradición oral, esto fue, consultando a los adultos mayores, pertenecientes a familias arraigadas, quienes poseían un vasto conocimiento del Zapote del Siglo XlX, así como del San José de aquellos tiempos.
En las fotos ofrecidas en este comentario presentamos a Don Elías Ortega, nacido en Curridabat y fundador de la familia Ortega, compuesta por demasiados miembros, varios de ellos egresados del Liceo Rodrigo Facio, así como cuna de grandes deportistas zapoteños en décadas pasadas. Parte de las historias aquí contadas, las recogimos de nuestras conversaciones con Don Elías, quien contaba con poco más de 90 años en 1977. Por cierto, que el anciano narró la comunicación intensa habida entre las familias de Curridabat y Zapote en el Siglo XlX y en las primeras décadas del Siglo XX, sobre todo, por la migración de “curridabatenses” hacia la última comunidad (Zapote), poseedora de menos población. Razón por la cual, por esas épocas, se decidió que dependiera (política y administrativamente) de San Pedro de Montes de Oca, o a veces de Curridabat.
En la otra foto (ver abajo) encontramos a Don Juan Obando, padre de la señora Elieth Obando, distinguida profesora y exdirectora del Liceo Rodrigo Facio, abuelo también de nuestro (valiente) amigo y egresado del colegio, Leonel Obando Obando. Esta familia Obando es de las más antiguas de Zapote. Sus orígenes se remontan a las constantes emigraciones de la gente de Cartago, en su afán de poblar Barva, Escazú, Aserrí y la emergente ciudad de San José del Siglo XVlll, antes denominada como “la Villita o Villanueva de la Boca del Monte”. Cabe mencionar que una de las familias zapoteñas de apellido Muñoz puso a su negocio el nombre de “ La Villanueva”, ubicado al costado sur de la Casa Presidencial, honrando probablemente el antiguo nombre de la ciudad de San José, atribuido hasta 1810.
En 1977 el señor Obando, casado con una dama de Puntarenas, con sus más de 90 años narró al Periódico Zapote los pormenores de la construcción de las famosas “barras” que rodearon por casi 80 años la Iglesia Inmaculada Concepción. Él dirigió aquellas obras, cuyo levantamiento a inicios del Siglo XX fue el resultado de una entusiasta organización comunitaria, basada en el trabajo voluntario de múltiples familias del distrito. El anciano fue un fino ebanista. Su taller se encuentra todavía frente al Liceo Rodrigo Facio, hoy a cargo de sus hijos.
El señor Obando, se distinguía por su elegancia en el vestir, además de sus modales bien refinados. Tenía a la vez una envidiable memoria, que ni la pérdida de audición en sus últimos años de vida pudo reducirla. Felizmente, tuvimos el privilegio de compartir varias horas de conversación con este caballero zapoteño, quien a la vez llegó a ser fuente de información (oral) para estas breves historias.
Ronald Obaldía González.EN EL DISTRITO DE ZAPOTE ABUNDABA LA SOLIDARIDAD Y EL VOLUNTARIADO.
Aquella comunidad, progresista que fundó un colegio de alta calidad en 1962, inmersa dentro de un paisaje urbano y semi - rural, parecía una pequeña villa, de gente jovial e integrada. Antes de la década de 1980, Zapote se distanciaba tanto de San José (centro) y Plaza González Víquez, como de San Pedro de Montes de Oca y Curridabat por modestos cafetales y potreros. Uno de ellos, usurpado posteriormente por centenas de personas, que dieron origen al precario de “Chapulines”, desaparecido a inicios de la década antes mencionada. La mayoría de esas familias del precario hicieron su vida normal en nuestro distrito, por lo que fueron generosamente aceptadas.
El Padre Claudio Charpentier, con su labor pastoral, tomó muy en serio aquella comunidad marginal, al igual que Doña Lía Gómez de Brenes, la Directora del colegio. Por su parte, el Movimiento Juvenil Cristiano de la Iglesia Católica llevaba a cabo allí obras de carácter social. En este sentido, se conducía la labor del Subcomité de Deportes local, pues cursaba invitación a la comunidad de Chapulines, a efecto de que su equipo de futbol, administrado por la familia Arrones, participara en el competitivo campeonato distrital, efectuado anualmente.
Asimismo, había abundante actividad cultural. Así por el estilo, “el Periódico Zapote” llegó a ser de los significativos proyectos literarios del distrito. La corta vida del periódico comunal no fue un obstáculo para que los jóvenes egresados del Liceo Rodrigo Facio, que lo fundaron en 1977, bajo la rectoría del periodista Hernán Gutiérrez Oviedo, se dedicaran a escudriñar la historia y el panorama zapoteño, de aquel entonces.
En cada barriada del distrito se levantaba suficiente infraestructura y zonas verdes. Más relevancia adquirió la construcción del Estadio, después la Capilla Funeraria y la biblioteca “Isidro Díaz”, en tanto que era bastante cuestionado el estado y la ubicación de la plaza central, la cual significó un enorme riesgo para los deportistas, puesto que a su alrededor se situaban calles, convertidas en principales rutas nacionales, por ello demasiado transitadas por vehículos.
Los fundadores del colegio zapoteño no se durmieron en los laureles. Continuaron activos a favor del desarrollo comunal; mientras tanto el Periódico Zapote se encargaba de informar sobre los progresos de lo parecido a una villa. Por eso, en la imagen de abajo, podemos observar a uno de los periodistas del periódico zapoteño, el egresado Carlos Fernández Rodríguez, entrevistando, esa vez, al patricio José Joaquín Song, en el momento preciso de la reinauguración del parque “Anderson” de la Ciudadela.
También en su objetivo de rescatar la historia de la comunidad, el periódico decidió hacer historia, a través del uso de la tradición oral, esto fue, consultando a los adultos mayores, pertenecientes a familias arraigadas, quienes poseían un vasto conocimiento del Zapote del Siglo XlX, así como del San José de aquellos tiempos.
En las fotos ofrecidas en este comentario presentamos a Don Elías Ortega, nacido en Curridabat y fundador de la familia Ortega, compuesta por demasiados miembros, varios de ellos egresados del Liceo Rodrigo Facio, así como cuna de grandes deportistas zapoteños en décadas pasadas. Parte de las historias aquí contadas, las recogimos de nuestras conversaciones con Don Elías, quien contaba con poco más de 90 años en 1977. Por cierto, que el anciano narró la comunicación intensa habida entre las familias de Curridabat y Zapote en el Siglo XlX y en las primeras décadas del Siglo XX, sobre todo, por la migración de “curridabatenses” hacia la última comunidad (Zapote), poseedora de menos población. Razón por la cual, por esas épocas, se decidió que dependiera (política y administrativamente) de San Pedro de Montes de Oca, o a veces de Curridabat.
En la otra foto (ver abajo) encontramos a Don Juan Obando, padre de la señora Elieth Obando, distinguida profesora y exdirectora del Liceo Rodrigo Facio, abuelo también de nuestro (valiente) amigo y egresado del colegio, Leonel Obando Obando. Esta familia Obando es de las más antiguas de Zapote. Sus orígenes se remontan a las constantes emigraciones de la gente de Cartago, en su afán de poblar Barva, Escazú, Aserrí y la emergente ciudad de San José del Siglo XVlll, antes denominada como “la Villita o Villanueva de la Boca del Monte”. Cabe mencionar que una de las familias zapoteñas de apellido Muñoz puso a su negocio el nombre de “ La Villanueva”, ubicado al costado sur de la Casa Presidencial, honrando probablemente el antiguo nombre de la ciudad de San José, atribuido hasta 1810.
En 1977 el señor Obando, casado con una dama de Puntarenas, con sus más de 90 años narró al Periódico Zapote los pormenores de la construcción de las famosas “barras” que rodearon por casi 80 años la Iglesia Inmaculada Concepción. Él dirigió aquellas obras, cuyo levantamiento a inicios del Siglo XX fue el resultado de una entusiasta organización comunitaria, basada en el trabajo voluntario de múltiples familias del distrito. El anciano fue un fino ebanista. Su taller se encuentra todavía frente al Liceo Rodrigo Facio, hoy a cargo de sus hijos.
El señor Obando, se distinguía por su elegancia en el vestir, además de sus modales bien refinados. Tenía a la vez una envidiable memoria, que ni la pérdida de audición en sus últimos años de vida pudo reducirla. Felizmente, tuvimos el privilegio de compartir varias horas de conversación con este caballero zapoteño, quien a la vez llegó a ser fuente de información (oral) para estas breves historias.
Ronald Obaldía González.
martes, 23 de julio de 2013
domingo, 14 de julio de 2013
CIENCIAS (DI) SOCIALES.
CIENCIAS
(DI) SOCIALES.
Debo
aceptar que de nuestras frustraciones por bastantes años, ha sido el comprobar
el insuficiente interés de la psicología y de las ciencias políticas de fusionar,
en el marco fundamental de la filosofía y las ciencias sociales, buena parte de sus postulados, conceptos y métodos
de investigación, a fin de ahondar todavía más en el conocimiento de las
motivaciones, emociones y percepciones del público alrededor de la realidad y
los hechos políticos.
Por
sí solas, ambas disciplinas demuestran poseer serias limitaciones en la
aproximación de conclusiones acertadas, en cuanto a la valoración del
comportamiento individual y colectivo frente a realidades y contextos particulares
de carácter social, político y cultural, presuponiendo la íntima interrelación
e interdependencia existente entre el
mundo subjetivo (el pensamiento y el comportamiento) y el objetivo, compuesto
por la integración de los hechos naturales
y humanos.
Esta
vez, partiremos de la anterior reflexión,
a fin de aventurarnos, con las previas disculpas
para los psiquiatras y los psicólogos, al ejercicio de ir más allá de una enfermedad
que en clínica tales facultativos llaman “hipocondría”. Un trastorno conductual, el cual atrajo
nuestra atención, ya que no pocas
personas, con menor o mayor intensidad,
lo arrastra, lamentablemente, en sus
vidas. Tampoco recomiendo obsesionarse
con el padecimiento, ya sea que algún síntoma nos acaricie en nuestro diario
vivir, pues esto no resta que seamos precavidos.
Nos
encontramos en Internet una definición sencilla sobre tal enfermedad, apenas apropiada
para este ejercicio de hoy. Dice así: Hipocondría “es una creencia (autoinfundada)
de un individuo, de que determinados
síntomas físicos son signos de una enfermedad grave, incluso cuando no exista ningún
dato médico para respaldar la presencia de una enfermedad”. Continúa explicando
el autor de la definición que las personas con tal trastorno están
permanentemente “preocupadas por su salud física y tienen un miedo irreal de
tener una enfermedad grave”.
Los
hipocondriacos desatienden el diagnóstico
de su especialista, quien infructuosamente trata de convencerlos de la ausencia
de enfermedad. Entonces, en el paciente comienza
un ciclo de síntomas y elevado temor, el
cual puede ser difícil de detener.
A menudo el
trastorno es prolongado (crónico). Y a causa de su reacción reiterativa, los hipocondriacos
habrán de colocarse en posición de alta vulnerabilidad, tal que los síntomas
físicos de la enfermedad (autoinfundada o imaginaria) puede hacerlos más propensos a afectarlos.
Así por ejemplo, metimos en la cabeza la idea infundada de
poseer cáncer. En efecto, por ese temor, el cual nos ha obsesionado abundantemente, puede que aparezca la afección
en el cuerpo. Ahora sí, nuestro
pensamiento autodestructivo llamó lo indeseado.
El
rubor o miedo, iniciado como un hecho psíquico transitará luego a un cambio somático visible y evidente, cuyo tratamiento
a todas luces llegará a ser complicado.
Razón tuvieron los griegos en la Antigüedad al hacer referencia (irrefutable)
de la unión íntima entre mente y cuerpo. La calidad de nuestro cuerpo o vida son la
clase de ideas que albergamos en la mente.
Al igual acontece con los cuerpos sociales. Si abrigamos ideas de justicia,
concordia, esperanza y de bienestar habrá elevadas probabilidades de conquistar
sociedades prósperas y libres. Esta actitud está lejos de negar nuestra capacidad crítica
frente a lo incorrecto e indebido, siempre que el verdadero espíritu crítico sea
para conducirnos a todos por la vía del mejoramiento y crecimiento en virtud.
Valga lo
anteriormente anotado para alertar sobre las agudas señales de hipocondría, manifiestas en las redes sociales y en un
grupo minoritario de académicos y creadores de opinión, apologistas de catástrofes y odiosas lecturas e
interpretaciones del desempeño del sistema político y económico costarricense.
La
hipocondriasis de los apologistas del conflicto social, los pone a alucinar
tanto, que solo observan una Costa Rica portadora
de todos los males habidos y por haber, incluida la “inminente” confrontación. ¿“Entre
quienes”?, puesto que la mayoría de los ticos
perciben la reducción de la desigualdad social (La Nación, 10 –Vll-2013). Es decir, “tocamos fondo”, según ellos, al extremo de asemejarnos con la dolorosa realidad de las naciones europeas, económicamente desaceleradas;
las naciones del Medio Oriente, abatidas por explosiones sociales; o, Brasil y Turquía.
Días atrás, un papanatas por ahí se daba
gusto confundiendo la violencia del narcotráfico de varios países
latinoamericanos con los hechos criminales de acá.
Al igual que
los hipocondriacos descalifican los diagnósticos del médico, los catastrofistas,
sus primos hermanos, desvalorizan los dictámenes de los distintos
organismos y agencias internacionales, cuyos resultados corroboran la buena
salud de la democracia costarricense, en particular la estabilidad y seguridad jurídica,
así como la innovación de su aparato productivo. Hasta la criticada San José fue ubicada,
recientemente, por una revista inglesa entre las seis capitales más agradables dentro
del segmento de los países en desarrollo.
A finalizar
este comentario, en lo personal albergaré la confianza en la cordura de las
universidades nacionales, particularmente de las autoridades de las facultades
de ciencias sociales, tal que seamos testigos, cuanto antes, de la reflexión
exhaustiva de los programas de estudio; y en curso la psicología política llegué a ser asignatura
obligada para algunos docentes, estudiantes, lo mismo que para varios de sus
egresados. Pues últimamente tengo la sensación que de allí sale un tufo
extraño.
Ronald
Obaldía González (Opinión personal).
martes, 2 de julio de 2013
INEXACTITUDES Y PARADOJAS EN AMÉRICA DEL SUR.
INEXACTITUDES Y PARADOJAS EN AMÉRICA DEL SUR.
Cabe extraer múltiples lecciones de las protestas o manifestaciones populares en casi todo el territorio de Brasil, las cuales tienden atenuarse en los últimos días, dados los remedios políticos - los cambios a la Constitución Política - , prometidos por la Presidenta Dilma Rousseff, quien se ha apartado del lenguaje represivo contra “los indignados”, entre ellos, gente de saco y corbata y habitantes de las famosas favelas o comunidades marginales.
Sin embargo, esta vez la policía militar ha traído al recuerdo su conducta represiva; en efecto, ha sido consecuente con el lema nacional, “Orden y Progreso”, la base ideológica de la doctrina de la seguridad nacional, que arropó en el pasado a las dictaduras militares en sus acciones de contrainsurgencia y contrainteligencia, tal que con ello se despejara cualquier resistencia obstaculizadora contra las políticas de acumulación de capital nacional a través de la aceleración del libre mercado, sin límites.
De acuerdo con las estadísticas oficiales del gigante suramericano, que la propia y objetiva realidad se encargó de desmentir, la clase media pasó a ser mayoritaria, bajo la conducción tanto de los gobiernos dictatoriales, como de los partidos social demócrata y de los Trabajadores (el oficialista), este último de tendencia izquierdista, guiado por el carismático Luis Ignacio “Lula” da Silva.
También el país de la samba y de los cetros mundiales en fútbol registra hoy uno de los menores índices de desempleo en su historia y continúa creciendo, aunque a un ritmo bajo (Revista Atenea, 2013, digital) a pesar de la crisis económica internacional. Eso sí, en cuanto a infraestructura, innovación e investigación, Brasil ha quedado un tanto relegado en comparación con otras economías emergentes, ya sean la China Popular, India y México.
Al mismo tiempo, dichos avances sociales y económicos tampoco han impedido que los brasileños consideren negativamente el funcionamiento de los servicios públicos, principalmente, los de educación, salud, saneamiento y el transporte público, “los cuales dejan mucho que desear”.
Los ya llamados "indignados" brasileños exigen, por ahora, mejores servicios públicos y mayores inversiones en tales áreas, así como el combate a la corrupción y al despilfarro de recursos públicos, “contra toda la suciedad de Brasil" (Revista Atenea, idem), acrecentados durante los tres gobiernos izquierdistas; como si fueran insuficientes “los espectáculos populistas” que en este sentido ofrecen la Argentina de los Kirchner y el chavismo (pro – cubano) de Venezuela.
Particularmente, en Brasilia, las protestas están dirigidas contra las costosas inversiones realizadas por el Gobierno para organizar eventos deportivos internacionales, como la Copa Confederaciones, disputada en días pasados por ocho selecciones nacionales, y el Mundial de fútbol del próximo año. "El Gobierno gasta miles de millones en estadios y deja de lado la salud" y las prioridades sociales, alegan la mayoría de los manifestantes.
La creciente inseguridad dentro de las conocidas favelas, bajo la influencia de sofisticados grupos criminales, agrava todavía más las incertidumbres sociales, la desigualdad e impunidad, que la sociedad brasileña resiente, cansada además de la frondosa e inoperante burocracia tanto federal como estatal.
Regresemos al punto de las lecciones. La primera consiste en la habilidad de las naciones suramericanas para adulterar sus realidades particulares. “El tiro les ha salido por la culata”. Pareciera que Brasil lleva la delantera en este comportamiento, ya sea que le demos crédito a las voces de los manifestantes, que ocupan las calles de las principales ciudades. Así entonces, Brasil “seguirá siendo la nación del futuro”.
Argentina, con la familia gobernante de los Kirchner, hoy agobiada por la carencia de reservas monetarias, déficit fiscal, alta inflación y desempleo y oleo con los fondos públicos, llegó a falsear, por bastante tiempo, sus estadísticas macroeconómicas, al extremo que las organizaciones financieras internacionales “la pillaron”, luego la censuraron, pues lo percibido desde afuera (y adentro) era un continuo desequilibrio fiscal y ralentización.
Por su parte, el milagro socialista guarda silencio en Chile, ahora cuando ha salido a la luz la precariedad de la educación pública y en consecuencia el malestar de los estudiantes por la mala calidad de la enseñanza. Con toda razón, Costa Rica con mejor educación secundaria y universitaria, supera a Chile en innovación - según la última encuesta de medición internacional - , pese a nuestra carencia de materias primas estratégicas, menor territorio y población, más aún con ingresos, basados en la economía del café, joven pero dinámica actividad de servicios y la reciente entronización de la alta tecnología.
Respecto a Venezuela, la veo como un caso perdido, a menos que “el pajarito” oculto en la mente del Presidente Nicolás Maduro reaparezca en nuestros sueños y nos narre otra versión de los hechos.
La segunda lección de tales protestas suramericanas descansa en la prolongación de la tendencia (o equivocada cultura) de “crear desarrollo dentro del subdesarrollo”, un presupuesto empleado por los teóricos de la dependencia de la década de 1970. Según estos académicos, la mayoría de las naciones latinoamericanas son proclives a la construcción y proliferación de infraestructura de última generación, exuberantes edificios, etcétera, así como a generar estilos de consumo del primer mundo en un sector minoritario de la gente, sin embargo, registran cifras patéticas en cuanto al cumplimiento de satisfacer las necesidades vitales de la mayoría de la población.
La tercera lección que nos deja “esta novedosa Primavera brasileña”, es que en Costa Rica andamos siempre “pura vida”.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
jueves, 27 de junio de 2013
Adolfo F. Constenla Arguedas escribe: Costa Rica: “ En el ombligo de América y centro de desarrollo a partir de las alianzas estratégicas comerciales”
Costa Rica: “ En el ombligo de
América y centro de desarrollo a partir de las alianzas estratégicas
comerciales”
Adolfo
Felipe Constenla Arguedas
Señalaba el constituyente y diplomático de los Estados
Unidos de América, Benjamín Franklin, que: “Ninguna nación fue arruinada jamás
por el comercio”.
Es así como, Costa Rica, desde sus
inicios dentro del concierto de las naciones, reconoce, en el Comercio
Internacional, un medio para estrechar relaciones de amistad y vínculos con
diferentes actores mundiales.
Siguiendo esa misma idea, la
geopolítica del siglo XXI la determinan, cada vez en mayor medida, las
relaciones de interdependencia de los diversos bloques regionales, por lo
general, dentro de un marco multilateral.
Costa Rica, no ha dejado de ser ajena
a esta realidad y, entrelazando las bondades del capitalismo con el respeto a
los derechos laborales, impulsados por las corrientes del sistema socialista,
ha logrado conjugar su emprendedurismo con la ubicación geográfica que tiene,
para convertirlos en ventajas comparativas en cuanto a engancharnos al carruaje
del Comercio Internacional como
mecanismo de progreso. Esto nos ha permitido desempeñarnos, como un hábil
“cazador”, dentro del conjunto de “especies” que forman parte de la
biodiversidad mundial.
Nuestra posición geográfica,
en el ombligo del continente americano, nos ha permitido aprovechar las
posibilidades de negociar acuerdos
comerciales con países de América del Norte (Canadá, Estados Unidos de América
y Estados Unidos Mexicanos), Centroamérica, Caribe ( Comunidad de Estados del
Caribe CARICOM) América del Sur (Chile,
Perú, y, recientemente, Colombia), e incluso, surcar los Océanos Pacífico y
Atlántico para establecer alianzas estratégicas, trascendentales, con países
como la República Popular China o la Unión Europea. Estos logros, nos permiten
contar con mercados más grandes, para vender nuestros productos, e importar
productos para satisfacer nuestras necesidades y mejorar nuestra competitividad
–aspectos que también son fundamentales para atraer inversión extranjera
directa al país y generar empleo.
Cabe
recordar que, desde la Antigüedad,
pueblos que han impreso su huella en el desarrollo de la Historia, como:
fenicios, griegos, romanos, chinos o musulmanes lograron desplegar su
influencia, en diversas áreas del quehacer humano, partiendo del comercio como
motivación para alcanzar sus logros
Hoy
en día, Costa Rica, emulando esas iniciativas, enfila su rumbo hacia las
oportunidades que existen en el horizonte comercial a lo largo y ancho de todo
el planeta. Esas nuevas rutas constituyen posibilidades para mejorar nuestra
forma de vida y consolidar nuestro desarrollo mediante el intercambio político,
cultural y comercial.
Gracias
a los acuerdos comerciales, nuestros productos pueden ingresar, libremente, a
esos mercados, y los productos provenientes de allí ingresan al nuestro,
como resultado de lo cual ambas partes resultan beneficiadas. Internamente,
también, ganamos todos, pues nuestros productores amplían,
enormemente, su mercado y su potencial de producción y exportación (lo que
se traduce en articulaciones productivas con empresas proveedoras, en un
crecimiento generalizado de las ventas, y, por ende, en la mejora de los
niveles de empleo..
El
Comercio Internacional, regulado de forma correcta, tal y como lo entendía el
autor con el que empezamos este comentario, logra sumar voluntades y esfuerzos,
de manera clara y reglada, para seguir construyendo el camino de la
prosperidad, la cooperación y la amistad entre los destinos de los países.
Compartimos, por lo tanto, las palabras del poeta norteamericano Ezra Pound, en
torno al Comercio Internacional, como medio de lograr alianzas y
esperanzas: “Tenemos la misma savia y la misma raíz,
haya comercio, pues, entre nosotros.”
domingo, 23 de junio de 2013
YENDO MÁS ALLÁ DE LAS HISTORIAS DEL LICEO RODRIGO FACIO BRENES (ZAPOTE – COSTA RICA)
YENDO MÁS ALLÁ DE LAS HISTORIAS DEL LICEO RODRIGO FACIO BRENES (ZAPOTE – COSTA RICA)
Ubiquémonos en el esplendor de la década de 1970 en la Costa Rica, predominantemente cafetalera, preparada para dar respuestas sociales a su creciente población y al vigoroso desarrollo urbano, transformador tanto de las zonas rurales como de las ciudades vitales. Específicamente, alrededor del Distrito de Zapote se fundaban otros colegios en las comunidades vecinas, entre ellos, el Liceo de Curridabat, luego el Liceo Castro Madriz en Barrio Córdoba, más adelante el Liceo de San Antonio de Desamparados.
Los índices de desarrollo humano, el mejoramiento de la infraestructura, así como las renovadas fuentes de empleo, tanto en el sector público como en el sector privado - particularmente en la actividad comercial e industrial – ofrecían señales positivas. Por todo ello, surgían apreciables oportunidades y ventajas para la población.
A pesar de la drástica modificación en esa época del paisaje urbano, en las comunidades josefinas había arraigo cultural e identidad propia. Al ser receptoras de otras familias provenientes de las áreas rurales del país (por las migraciones internas), pudieron haberse registrado ligeros cambios psicosociales en ellas. Sin embargo, las costumbres originales, ya acendradas, continuaron pesando en la vida comunal, éstas enriquecidas rápidamente por los aportes de las corrientes de habitantes que, desde de la década de 1940, comenzaron a reconstruir sus hogares en estas pequeñas y casi despobladas barriadas de San José.
Lo antes dicho fue una realidad en el distrito zapoteño al ser construida, en este caso, la influyente Ciudadela de Zapote, la cual dio abrigo a gente originaria de los distintos cantones de San José, así también del este y el oeste del Valle Central, incluso de las regiones costeras. A causa de este hecho hubieron de formarse nuevas generaciones de familias, conformadas por los descendientes de las asentadas, posiblemente, desde los inicios del Siglo XlX y de los núcleos familiares (inmigrantes costarricenses) que llegaron a multiplicar la estructura demográfica de nuestro Distrito.
Expresamos anteriormente que en buena medida se vitalizaron las costumbres y los valores de solidaridad de tales vecindarios, que registraron incremento de la población. Nuestro distrito lo experimentó, producto de la interacción humana, facilitada por el cine Caribe, las famosas “barras” de la Iglesia y su vecina la (precaria) cancha de fútbol. Y por su parte, los educadores de la Escuela Napoleón Quesada y del Liceo Rodrigo Facio que hicieron más fecunda dicha convivencia.
Al mismo tiempo, cabe destacar el rol cumplido por los sacerdotes católicos Wilfrido Blanco y Claudio Charpentier, especialmente este último religioso, cuya labor titánica a favor de la juventud, por la vía de la organización del Movimiento Juvenil Cristiano, llegó a convertirse en un singular mentor de una generación de jóvenes, hoy hombres, mujeres honorables y ciudadanos de bien.
Ciertamente, el capítulo de esa organización de jóvenes merece un reconocimiento especial en la historia de Zapote. Entre los principales objetivos de trabajo del Padre Charpentier destacó su compromiso y entrega por el bienestar y la salud espiritual de los jóvenes, colocando la sabiduría y la doctrina de la fe cristiana como la virtud y la fortaleza de nuestras existencias. Decenas de muchachos y muchachas crecieron libremente en fe y humanidad, encontraron belleza y sentido a sus vidas en la organización, fundada por el bondadoso sacerdote puriscaleño, la cual atrajo la atención ya sea de muchos estudiantes del Liceo zapoteño, como de otros jóvenes.
La madurez, la disciplina y la autenticidad de este movimiento cristiano lo llevaron a proyectarse y promover sus guías, valores y métodos de trabajo hacia parroquias vecinas de San José, y más allá. Un grupo menor de sus miembros decidió profundizar las vivencias y las enseñanzas cristianas, optando por el camino del servicio a Dios y al prójimo. Asimismo, demasiados adultos de hoy alimentaron su ADN con la cercanía y la experiencia espiritual y moral, acumulados en su participación en ese movimiento juvenil, el cual inculcó apreciados niveles de motivación y educación cristiana.
Producto del Movimiento Juvenil Cristiano también se constituyó a mediados de la década de 1970 la asociación de fútbol denominada “El Movimiento”. Paulatinamente, ese nuevo equipo de futbol fue captando la simpatía, principalmente, de las familias del centro del distrito. En ese entonces el Zapote F.C y la Unión Deportiva San Gerardo, con mayor historial, se repartían todavía los principales logros y conquistas deportivas, fuera el torneo distrital o las competencias a escala nacional. Ambos tenían participación en el Campeonato Nacional de la Tercera División, además de que predominaba entre ellos una fuerte rivalidad. Al extremo que la imposibilidad de la unificación de los dos en un solo equipo para bien del futbol zapoteño, impidió la adquisición de éxitos y galardones mayores.
Al declinar el Zapote F.C, a causa de la pérdida de interés de parte de la dirigencia, el Movimiento F.C, constituido en su mayoría por jugadores residentes en el centro del Distrito - de los otros barrios eran menos -, se apoderó de los seguidores del Zapote F.C, al cabo que establecieron una organización eficaz. Tanto que al poco tiempo de su fundación, llegó a conquistar dos veces el Campeonato de futbol de los Festejos Populares de San José, así como varias veces los (desaparecidos) campeonatos distritales, disputados arduamente en aquel entonces, aparte que eran una fuente de futbolistas notables.
Jugadores veteranos y jugadores novatos compartían en este equipo sus habilidades y destrezas. Tenía gente muy fuerte y veloz, no les faltaba entusiasmo para jugar los domingos. Realmente, el Movimiento F.C fue un animador positivo del pueblo zapoteño, dado que sus jugadores eran joviales y efusivos; ellos celebraban en la vieja soda del Caribe, con gran algarabía, el resultado de cada juego dominical. Rubén Acuña Méndez, Luis Fernando Amador Hernández y Carlos Grant, egresados del Liceo Rodrigo Facio, fueron parte de la dirigencia de esta agrupación deportiva, la cual dio prestigio a Zapote, así como al Movimiento Juvenil Cristiano, su entidad gestora. Mientras tanto, el Padre Charpentier calmaba sus preocupaciones, organizando grupos juveniles, pues de esta forma evitaría que los muchachos se ennoviaran o se casaran con gente de otros lugares que no fueran de comunidad urbana, que arrojaba aroma de fincas de café. Por eso Koki Sánchez casó con Dora, Luis Selva con Leda Ortega, Kalín Rojas con Jeanette Solano, Carlos Grant con Jetty, Rubén Acuña con Aura Ávalos, Adriana Bertozzi con Carlos Martínez, Gustavo Amador con Catalina Águero, “Coca” Obando con Cyra, Jimmy Ávalos con una joven de la familia Guillén Arce, etcétera.
Nuevamente, con la colaboración de don Rubén Acuña, me es grato compartir una imagen fotográfica del Movimiento F.C, cuya obra - dijimos líneas arriba - fue inspiración de gente de nuestro Liceo, este siempre protagonista del quehacer comunitario.
Ronald Obaldía González.
Ubiquémonos en el esplendor de la década de 1970 en la Costa Rica, predominantemente cafetalera, preparada para dar respuestas sociales a su creciente población y al vigoroso desarrollo urbano, transformador tanto de las zonas rurales como de las ciudades vitales. Específicamente, alrededor del Distrito de Zapote se fundaban otros colegios en las comunidades vecinas, entre ellos, el Liceo de Curridabat, luego el Liceo Castro Madriz en Barrio Córdoba, más adelante el Liceo de San Antonio de Desamparados.
Los índices de desarrollo humano, el mejoramiento de la infraestructura, así como las renovadas fuentes de empleo, tanto en el sector público como en el sector privado - particularmente en la actividad comercial e industrial – ofrecían señales positivas. Por todo ello, surgían apreciables oportunidades y ventajas para la población.
A pesar de la drástica modificación en esa época del paisaje urbano, en las comunidades josefinas había arraigo cultural e identidad propia. Al ser receptoras de otras familias provenientes de las áreas rurales del país (por las migraciones internas), pudieron haberse registrado ligeros cambios psicosociales en ellas. Sin embargo, las costumbres originales, ya acendradas, continuaron pesando en la vida comunal, éstas enriquecidas rápidamente por los aportes de las corrientes de habitantes que, desde de la década de 1940, comenzaron a reconstruir sus hogares en estas pequeñas y casi despobladas barriadas de San José.
Lo antes dicho fue una realidad en el distrito zapoteño al ser construida, en este caso, la influyente Ciudadela de Zapote, la cual dio abrigo a gente originaria de los distintos cantones de San José, así también del este y el oeste del Valle Central, incluso de las regiones costeras. A causa de este hecho hubieron de formarse nuevas generaciones de familias, conformadas por los descendientes de las asentadas, posiblemente, desde los inicios del Siglo XlX y de los núcleos familiares (inmigrantes costarricenses) que llegaron a multiplicar la estructura demográfica de nuestro Distrito.
Expresamos anteriormente que en buena medida se vitalizaron las costumbres y los valores de solidaridad de tales vecindarios, que registraron incremento de la población. Nuestro distrito lo experimentó, producto de la interacción humana, facilitada por el cine Caribe, las famosas “barras” de la Iglesia y su vecina la (precaria) cancha de fútbol. Y por su parte, los educadores de la Escuela Napoleón Quesada y del Liceo Rodrigo Facio que hicieron más fecunda dicha convivencia.
Al mismo tiempo, cabe destacar el rol cumplido por los sacerdotes católicos Wilfrido Blanco y Claudio Charpentier, especialmente este último religioso, cuya labor titánica a favor de la juventud, por la vía de la organización del Movimiento Juvenil Cristiano, llegó a convertirse en un singular mentor de una generación de jóvenes, hoy hombres, mujeres honorables y ciudadanos de bien.
Ciertamente, el capítulo de esa organización de jóvenes merece un reconocimiento especial en la historia de Zapote. Entre los principales objetivos de trabajo del Padre Charpentier destacó su compromiso y entrega por el bienestar y la salud espiritual de los jóvenes, colocando la sabiduría y la doctrina de la fe cristiana como la virtud y la fortaleza de nuestras existencias. Decenas de muchachos y muchachas crecieron libremente en fe y humanidad, encontraron belleza y sentido a sus vidas en la organización, fundada por el bondadoso sacerdote puriscaleño, la cual atrajo la atención ya sea de muchos estudiantes del Liceo zapoteño, como de otros jóvenes.
La madurez, la disciplina y la autenticidad de este movimiento cristiano lo llevaron a proyectarse y promover sus guías, valores y métodos de trabajo hacia parroquias vecinas de San José, y más allá. Un grupo menor de sus miembros decidió profundizar las vivencias y las enseñanzas cristianas, optando por el camino del servicio a Dios y al prójimo. Asimismo, demasiados adultos de hoy alimentaron su ADN con la cercanía y la experiencia espiritual y moral, acumulados en su participación en ese movimiento juvenil, el cual inculcó apreciados niveles de motivación y educación cristiana.
Producto del Movimiento Juvenil Cristiano también se constituyó a mediados de la década de 1970 la asociación de fútbol denominada “El Movimiento”. Paulatinamente, ese nuevo equipo de futbol fue captando la simpatía, principalmente, de las familias del centro del distrito. En ese entonces el Zapote F.C y la Unión Deportiva San Gerardo, con mayor historial, se repartían todavía los principales logros y conquistas deportivas, fuera el torneo distrital o las competencias a escala nacional. Ambos tenían participación en el Campeonato Nacional de la Tercera División, además de que predominaba entre ellos una fuerte rivalidad. Al extremo que la imposibilidad de la unificación de los dos en un solo equipo para bien del futbol zapoteño, impidió la adquisición de éxitos y galardones mayores.
Al declinar el Zapote F.C, a causa de la pérdida de interés de parte de la dirigencia, el Movimiento F.C, constituido en su mayoría por jugadores residentes en el centro del Distrito - de los otros barrios eran menos -, se apoderó de los seguidores del Zapote F.C, al cabo que establecieron una organización eficaz. Tanto que al poco tiempo de su fundación, llegó a conquistar dos veces el Campeonato de futbol de los Festejos Populares de San José, así como varias veces los (desaparecidos) campeonatos distritales, disputados arduamente en aquel entonces, aparte que eran una fuente de futbolistas notables.
Jugadores veteranos y jugadores novatos compartían en este equipo sus habilidades y destrezas. Tenía gente muy fuerte y veloz, no les faltaba entusiasmo para jugar los domingos. Realmente, el Movimiento F.C fue un animador positivo del pueblo zapoteño, dado que sus jugadores eran joviales y efusivos; ellos celebraban en la vieja soda del Caribe, con gran algarabía, el resultado de cada juego dominical. Rubén Acuña Méndez, Luis Fernando Amador Hernández y Carlos Grant, egresados del Liceo Rodrigo Facio, fueron parte de la dirigencia de esta agrupación deportiva, la cual dio prestigio a Zapote, así como al Movimiento Juvenil Cristiano, su entidad gestora. Mientras tanto, el Padre Charpentier calmaba sus preocupaciones, organizando grupos juveniles, pues de esta forma evitaría que los muchachos se ennoviaran o se casaran con gente de otros lugares que no fueran de comunidad urbana, que arrojaba aroma de fincas de café. Por eso Koki Sánchez casó con Dora, Luis Selva con Leda Ortega, Kalín Rojas con Jeanette Solano, Carlos Grant con Jetty, Rubén Acuña con Aura Ávalos, Adriana Bertozzi con Carlos Martínez, Gustavo Amador con Catalina Águero, “Coca” Obando con Cyra, Jimmy Ávalos con una joven de la familia Guillén Arce, etcétera.
Nuevamente, con la colaboración de don Rubén Acuña, me es grato compartir una imagen fotográfica del Movimiento F.C, cuya obra - dijimos líneas arriba - fue inspiración de gente de nuestro Liceo, este siempre protagonista del quehacer comunitario.
Ronald Obaldía González.
domingo, 16 de junio de 2013
LINDO MOVIMIENTO DIPLOMÁTICO.
LINDO MOVIMIENTO DIPLOMÁTICO.
La pasada semana recibimos en Costa Rica la noticia proveniente de Nicaragua sobre la construcción del canal interoceánico en el territorio de esa nación, toda vez que debería merecer mayor difusión, en el repugnante ambiente de pensamiento destructivo que, lamentablemente, fomentan ciertos grupúsculos locales y las plumas gastadas de siempre, a través de las redes s...ociales y en la prensa nacional.
En cambio los detractores y sus compinches – “custodios de la moral y la verdad, o de la Sharia tica” - extrañamente guardan silencio sobre el proyecto del canal, promovido por el gobierno de Daniel Ortega en sociedad con la compañía privada de la China Popular HKND. Más antes, con escasas excepciones, hicieron lo mismo alrededor de la invasión pseudo - sandinista contra la isla Calero del territorio costarricense. Raza de hipócritas. Por eso sus tesis engañosas e irracionales han sido rechazadas por el pueblo costarricense.
Sin embargo, el propósito de este comentario es, por ahora, dejar a un lado tal epidemia, preferimos destacar la extraordinaria “jugada de taquito” hecha por el Gobierno de Costa Rica, por intermedio de nuestra Cancillería, culminada con un golazo contra la cancha de Nicaragua. Tanto la “jugada de taquito” como el gol anotado, le facilitó al equipo diplomático costarricense apoderarse de la bola, poseerla de inmediato del marco nica, ponerla de nuevo en el punto central que divide la cancha de juego en dos secciones; luego desde allí nuestro equipo hizo, inteligentemente, un tiro directo y exacto hacia el marco adversario, por lo que los nicaragüenses encajaron el segundo gol a favor de Costa Rica.
Lo cierto, es que la construcción del canal nicaragüense se construirá lejos de la cuenca del río San Juan; es decir, ya no se levantará a lo largo de dicho río. Este cambio de decisión, que nos favorece, comenzó en Pekín con la entrevista del Embajador costarricense, Marco Vinicio Ruiz, con los dueños de la compañía china, para ponerlos al tanto de la oposición del Gobierno de Costa Rica, frente a la eventualidad de la construcción de esa obra, ubicada cerca de “nuestras narices”.
El Embajador Ruiz les explicó a los inversionistas chinos, acostumbrados a realizar negocios con Daniel Ortega y sus secuaces, que la zona aledaña al río San Juan es objeto de un litigio internacional, el cual se abrió después de que Costa Rica denunció la invasión de los militares pseudo – sandinistas a isla Calero en octubre del 2010 (periódico La Nación).
Frente a tal externalidad e inseguridad de carácter jurídico, que pone en riesgo la inversión de $40.000 millones para la construcción del canal, los chinos capitalistas acogieron las palabras del Embajador costarricense, por lo que optaron en construir el controvertido proyecto más al interior del territorio nicaragüense, según explicó el Canciller Enrique Castillo. Decisión anunciada también por el mandatario Ortega cuatro días después de la cita del Embajador costarricense con los empresarios chinos.
El asunto estuvo lejos de acabar aquí. El Canciller Castillo y el Vicecanciller Carlos Roverssi aprovecharon la Visita de Estado, realizada a Costa Rica por el Presidente de la República China Popular, Xi Jinping, para exponer, con la verdad en la mano, la postura nacional alrededor de la construcción del canal en Nicaragua, concerniente en rechazar la obra por las aguas del río, dado que su concreción va en detrimento de los intereses nacionales. No hubo sorpresas en la respuesta del Presidente Chino, puesto que fue concordante con lo determinado por la empresa constructora de su país, esta impedida de actuar a contrapelo de las políticas oficiales.
Por supuesto, que Don Ortega adoptó el curso de acción de su máxima conveniencia personal y familiar, esto es, la puesta en marcha de la jugosa inversión china de $40.000, previendo que la piñata venezolana se encuentra en cuidados intensivos. Por otro lado, calculó bien que las demagógicas proclamas de la soberanía nicaragüense y el chovinismo en torno al río San Juan, para mortificar a la indefensa Costa Rica, hubo de generar los réditos políticos deseados: perpetuarse en el poder. Meta de sobra cumplida, ajena además de riesgos domésticos.
Por todo ello es probable que en adelante, seamos testigos de un Don Ortega menos anti – costarricense, reacción que en parte se pudo comprobar, mediante el lenguaje “respetuoso y conciliador”, empleado a inicios de mayo de los corrientes en su reciente visita a Costa Rica, en ocasión del encuentro del Presidente Barack Obama con los mandatarios centroamericanos.
En aquel instante de la reunión con el mandatario estadounidense, el litigio del río San Juan ni mereció sus comentarios, porque la mente del dictador centroamericano estaba bastante concentrada en el avance de los negocios con los asiáticos. Su hijo mayor (el clon del “Chigüin” somocista) y Doña Chamuca han demostrado su propia magia en el arte de la gerencia de las finanzas publicas y privadas, éxito comprobado en la capitalización del sector de las telecomunicaciones, en donde la inminente dinastía participó como socia a la par de la misma compañía china HKND, constructora del canal interoceánico.
De ahí, que la gritería de los ambientalistas nicaragüenses contra dicho proyecto estrella del gobierno, sea apenas un asunto de poca monta para la empresa Ortega – Chamuca S.A. Así como “tranquilizó” en el Congreso las arremetidas y la animosidad transitoria de los señores Diputados de la oposición, tal como lo narra con precisión el escritor Sergio Ramírez Mercado, de hecho, “la misma receta del billete” será apropiada para “los emergentes revoltosos”, cuya complicidad en la invasión de nuestra isla Calero la pusieron en evidencia con total descaro.
Mientras tanto, celebremos esas jugadas de taquito, y de lujo, de la Cancillería tica, las cuales debe aprender nuestra Selección nacional de futbol, en su objetivo de clasificar a las justas de Brasil en el 2014.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
La pasada semana recibimos en Costa Rica la noticia proveniente de Nicaragua sobre la construcción del canal interoceánico en el territorio de esa nación, toda vez que debería merecer mayor difusión, en el repugnante ambiente de pensamiento destructivo que, lamentablemente, fomentan ciertos grupúsculos locales y las plumas gastadas de siempre, a través de las redes s...ociales y en la prensa nacional.
En cambio los detractores y sus compinches – “custodios de la moral y la verdad, o de la Sharia tica” - extrañamente guardan silencio sobre el proyecto del canal, promovido por el gobierno de Daniel Ortega en sociedad con la compañía privada de la China Popular HKND. Más antes, con escasas excepciones, hicieron lo mismo alrededor de la invasión pseudo - sandinista contra la isla Calero del territorio costarricense. Raza de hipócritas. Por eso sus tesis engañosas e irracionales han sido rechazadas por el pueblo costarricense.
Sin embargo, el propósito de este comentario es, por ahora, dejar a un lado tal epidemia, preferimos destacar la extraordinaria “jugada de taquito” hecha por el Gobierno de Costa Rica, por intermedio de nuestra Cancillería, culminada con un golazo contra la cancha de Nicaragua. Tanto la “jugada de taquito” como el gol anotado, le facilitó al equipo diplomático costarricense apoderarse de la bola, poseerla de inmediato del marco nica, ponerla de nuevo en el punto central que divide la cancha de juego en dos secciones; luego desde allí nuestro equipo hizo, inteligentemente, un tiro directo y exacto hacia el marco adversario, por lo que los nicaragüenses encajaron el segundo gol a favor de Costa Rica.
Lo cierto, es que la construcción del canal nicaragüense se construirá lejos de la cuenca del río San Juan; es decir, ya no se levantará a lo largo de dicho río. Este cambio de decisión, que nos favorece, comenzó en Pekín con la entrevista del Embajador costarricense, Marco Vinicio Ruiz, con los dueños de la compañía china, para ponerlos al tanto de la oposición del Gobierno de Costa Rica, frente a la eventualidad de la construcción de esa obra, ubicada cerca de “nuestras narices”.
El Embajador Ruiz les explicó a los inversionistas chinos, acostumbrados a realizar negocios con Daniel Ortega y sus secuaces, que la zona aledaña al río San Juan es objeto de un litigio internacional, el cual se abrió después de que Costa Rica denunció la invasión de los militares pseudo – sandinistas a isla Calero en octubre del 2010 (periódico La Nación).
Frente a tal externalidad e inseguridad de carácter jurídico, que pone en riesgo la inversión de $40.000 millones para la construcción del canal, los chinos capitalistas acogieron las palabras del Embajador costarricense, por lo que optaron en construir el controvertido proyecto más al interior del territorio nicaragüense, según explicó el Canciller Enrique Castillo. Decisión anunciada también por el mandatario Ortega cuatro días después de la cita del Embajador costarricense con los empresarios chinos.
El asunto estuvo lejos de acabar aquí. El Canciller Castillo y el Vicecanciller Carlos Roverssi aprovecharon la Visita de Estado, realizada a Costa Rica por el Presidente de la República China Popular, Xi Jinping, para exponer, con la verdad en la mano, la postura nacional alrededor de la construcción del canal en Nicaragua, concerniente en rechazar la obra por las aguas del río, dado que su concreción va en detrimento de los intereses nacionales. No hubo sorpresas en la respuesta del Presidente Chino, puesto que fue concordante con lo determinado por la empresa constructora de su país, esta impedida de actuar a contrapelo de las políticas oficiales.
Por supuesto, que Don Ortega adoptó el curso de acción de su máxima conveniencia personal y familiar, esto es, la puesta en marcha de la jugosa inversión china de $40.000, previendo que la piñata venezolana se encuentra en cuidados intensivos. Por otro lado, calculó bien que las demagógicas proclamas de la soberanía nicaragüense y el chovinismo en torno al río San Juan, para mortificar a la indefensa Costa Rica, hubo de generar los réditos políticos deseados: perpetuarse en el poder. Meta de sobra cumplida, ajena además de riesgos domésticos.
Por todo ello es probable que en adelante, seamos testigos de un Don Ortega menos anti – costarricense, reacción que en parte se pudo comprobar, mediante el lenguaje “respetuoso y conciliador”, empleado a inicios de mayo de los corrientes en su reciente visita a Costa Rica, en ocasión del encuentro del Presidente Barack Obama con los mandatarios centroamericanos.
En aquel instante de la reunión con el mandatario estadounidense, el litigio del río San Juan ni mereció sus comentarios, porque la mente del dictador centroamericano estaba bastante concentrada en el avance de los negocios con los asiáticos. Su hijo mayor (el clon del “Chigüin” somocista) y Doña Chamuca han demostrado su propia magia en el arte de la gerencia de las finanzas publicas y privadas, éxito comprobado en la capitalización del sector de las telecomunicaciones, en donde la inminente dinastía participó como socia a la par de la misma compañía china HKND, constructora del canal interoceánico.
De ahí, que la gritería de los ambientalistas nicaragüenses contra dicho proyecto estrella del gobierno, sea apenas un asunto de poca monta para la empresa Ortega – Chamuca S.A. Así como “tranquilizó” en el Congreso las arremetidas y la animosidad transitoria de los señores Diputados de la oposición, tal como lo narra con precisión el escritor Sergio Ramírez Mercado, de hecho, “la misma receta del billete” será apropiada para “los emergentes revoltosos”, cuya complicidad en la invasión de nuestra isla Calero la pusieron en evidencia con total descaro.
Mientras tanto, celebremos esas jugadas de taquito, y de lujo, de la Cancillería tica, las cuales debe aprender nuestra Selección nacional de futbol, en su objetivo de clasificar a las justas de Brasil en el 2014.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
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