lunes, 2 de septiembre de 2013

EL VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA, DON JOSÉ MIGUEL ALFARO RODRÍGUEZ (1978 - 1982)

Cancillería expresa sentidas condolencias ante fallecimiento de exVicepresidente José Miguel Alfaro, un gran centroamericanista.

02/09/2013 11:43 AM

El Ministerio de Relaciones Exteriores expresó hoy la consternación y profundos sentimientos de pesar por el fallecimiento del Vicepresidente de la República (1978-1982), José Miguel Alfaro Rodríguez, uno de los mayores impulsores de la integración centroamericana y hasta muy recientemente un notable colaborador de la Cancillería en sus relaciones con Centroamérica.

El Ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Castillo, la Vicecanciller Gioconda Ubeda y el Viceministro Administrativo, Luis Fernando Salazar, extendieron sus respetuosas condolencias a los familiares del señor Vicepresidente Alfaro.

Hasta hace muy pocas semanas, el exVicepresidente Alfaro se mantuvo colaborando con la Cancillería para lograr una modernización y eficiencia del Sistema para la Integración Centroamericana (SICA), como parte de la una serie de reformas que Costa Rica propuso durante la Presidencia Pro Témpore del Sistema.

“Su contribución fue notable”, recordó el Ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Castillo, que agradeció el compromiso y entrega de don José Miguel Alfaro, un “ilustre jurista” a la causa centroamericana.

“Es una dolorosa pérdida para Centroamérica, que encontró en don José Miguel Alfaro uno de los baluartes del derecho comunitario y de la causa de la integración”, dijo hoy la Canciller a.i, Gioconda Ubeda.

La Vicecanciller Ubeda, quien fue Comisionada Nacional del Plan Puebla Panamá (actual Proyecto Mesoamérica), recordó que durante ese período, don José Miguel Alfaro se desempeñó como Comisionado Adjunto.

En Cancillería le recuerdan su don de gentes, su abierta disposición de colaboración, su gran sensibilidad social, así como por su conocimiento, entrega y compromiso con la integración centroamericana.

Don José Miguel Alfaro Rodríguez, se graduó de abogado por la Universidad de Costa Rica, donde también fue profesor de la Escuela de Derecho y, en 1965, fundó la Cátedra de Derecho Comunitario Centroamericano, que desempeñó por varios años.

También se desempeñó como profesor en la Universidad Nacional en San Salvador y fue conferencista o profesor invitado en la Universidad Para la Paz y en universidades de Guatemala, El Salvador y Honduras. Conferencista u orador en eventos internacionales en Argentina, Estados Unidos de América, Alemania, Bélgica, Brasil, República de China en Taiwán, Japón, Centro América.

Asesor legal de la Cámara de Industrias de Costa Rica y de la Federación de Cámara de Industrias de Centroamérica (FECAICA).

Participó activamente en la negociación y formulación del Tratado que creó la Universidad para la Paz. Fue miembro del Primer Consejo, del Board of Trustees y miembro de la Fundación de Amigos de la Universidad Para la Paz.

Entre otros cargos que desempeñó a lo largo de extensa carrera, fue Coordinador de la Comisión Centroamericana de Juristas de la Integración y miembro de la Comisión ad hoc para el Replanteamiento del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).

Fue consultor para los ministerios de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior (COMEX), Hacienda, y de Salud Pública, y en el plano regional, prácticamente para todos los órganos de la integración, entre ellos: la Secretaría General, la Secretaría General del Sistema de Integración Económica (SIECA), la Secretaría de la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana (SG-CECC), la Secretaría del Consejo Agropecuario Centroamericano (SG-CAC), la Secretaría del Consejo Monetario Centroamericano (SG-CMCA), el Instituto Centroamericano de Administración Pública (ICAP), y el Consejo Universitario Centroamericano (CSUCA), entre otros.

Fue Magistrado Suplente de la Sala Tercera (1991-1995) y de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (1997-2001,2001-2005), Concejal Externo del Consejo Universitario de la UNED para el período 2007-2012 y Presidente del Instituto Centroamericano de Extensión de la Cultura (ICECU) de 2011 a 2013.

Comunicación Institucional

(2762 Fallece José Miguel Alfaro)

Lunes 2 de setiembre 2013.

viernes, 30 de agosto de 2013

SIRIA, SECTARISMO Y PULSOS DE PODER.


SIRIA, SECTARISMO Y PULSOS DE PODER.


Días atrás un afamado escritor destacó que la única solución existente en Siria es prevenir mayor derramamiento de sangre.  Resulta difícil encontrar una vía racional en la guerra civil, determinada en su trasfondo por matices religiosos.  
El mal menor, el presidente  Bachar el Asad (chiita – alawita) con el respaldo de Irán, la organización chiita   Hezbolá,  así  como de Rusia y aún  la China Popular, en la guerra que lleva dos años,  ha conquistado contundentes victorias contra los rebeldes,   que agrupa a  yihadistas de al Qaeda, islamitas independientes  y laicos del  Ejército Libre Sirio. Lo último,  un bloque heterogéneo,  “sus socios” compiten internamente,  al cabo que algunas fracciones de rebeldes  se baten en retirada.

En el mundo árabe musulmán  está generándose  un  conflicto entre dos arraigadas fuerzas históricas: la religión y el laicismo, complejidad superada  en Occidente, aunque llevara  siglos en resolverse. El futuro del Oriente Próximo árabe se definirá, a su modo peculiar,  en situación de alta polarización,  entre los insurgentes suníes de Siria, apoyados en toda la región por Qatar y los wahabíes saudíes, éstos patrocinadores del fundamentalismo religioso (Shlomo  Ben Ami, 2013);  y por otra parte,  el régimen laico  nacionalista  Baas de el Asad, enemigo  del fundamentalismo e integrismo islámico y de Occidente también, pero aliado de Rusia, favorecida por los sirios al permitirle en sus aguas del Mediterráneo la presencia de bases militares navales.     

Hubo por allí la tesis de que a Occidente le faltó en el pasado olfato y agallas para acercarse al régimen de Bachar el Asad, perteneciente a la denominación alawita, más laica y distante del fundamentalismo sunita. Perfectamente, se pudo haber fraguado la separación del poder del mandatario déspota, manteniendo intacto el control alawita sobre Siria, cuya moderación le ha permitido siempre cohabitar con las otras minorías étnicas sirias, principalmente con los cristianos, kurdos y drusos.

A pesar de los altibajos, traducidos en sangrientos enfrentamientos,  como experimento la  cohabitación entre cristianos y musulmanes se reprodujo  en el Líbano, sobre todo en la fase intermedia y última de la ocupación del ejército sirio, que en la nación, heredera de la cultura fenicia, se  impulsó.   De modo que Siria se ha comportado de manera distinta al Irán, Arabia Saudita,  o al propio Egipto, allí  los cristianos coptos han sido objeto de persecución por extremistas árabes, particularmente los Hermanos Musulmanes.

Siria posee un ejército poderoso, agotado ahora por la guerra contra los sunitas y sectas de al Qaeda. El reciente ataque con armas químicas es “real”, basado en hechos, representa un crimen atroz. Esas palabras son parte de las calificaciones dadas por John Kerry, el Secretario de Estado de los EEUU, quien señala al gobierno de el Asad como el responsable del uso de las mortales armas. Hace justamente un año, Barack Obama declaró que el uso de armas químicas en Siria era una “línea roja”,  que determinaría una intervención estadounidense.  

A la vez hay que destacar que los rebeldes sirios han empleado el gas sarín. Ellos además de provocar terror en la población,  no pocas dudas causan sus despropósitos políticos de instaurar un Estado teocrático en Siria, como lo demanda el Islam,  intento frustrado, meses atrás,  por los militares de Egipto al derrocar al gobierno de Morsi.     

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se ha abstenido de conceder el aval para un ataque militar, en este instante, contra el ejército sirio, plan dispuesto a ser ejecutado por los Estados Unidos de América. Todo pareciera indicar que en efecto las operaciones tendrán lugar  en pocos días, o horas. Mientras tanto, Rusia poderosa aliada de Damasco, pidió a la comunidad internacional y a la oposición siria que deje a los expertos de las Naciones Unidas hacer su trabajo de inspecciones en el terreno para evitar que se repita la aventura de Irak, donde al final se comprobó la inexistencia de armas de destrucción masiva.

Estados Unidos de América, junto con Gran Bretaña y Francia, tal vez Alemania dan muestras de pasar por alto a las Naciones Unidas en torno a una posible acción militar limitada en Siria. Con cierta indiferencia han valorado los rechazo de Rusia y la moderación China, socio “ecopetrolero” sirio.

Sin embargo, Irán, aliado del régimen sirio, amenazó de que si Estados Unidos de América atraviesa “la línea roja” en Siria habrá duras consecuencias, las cuales se extenderán a Israel.  En este orden, la Casa Blanca tiene bien medidas las histerias de los Ayatolas iraníes, sabe que ese comportamiento es intrínseco a su política exterior.

La mejor comprobación radica en las reiteradas amenazas y “juegos de guerra” por  parte del régimen de Irán de que pudo antes haber cerrado el estrecho de Ormuz, por el que pasa un 18% del crudo que se consume a nivel global. Las tales amenazas se diluyeron rápidamente,  apenas palparon que los estadounidenses reforzaron en su momento su presencia militar en el golfo Pérsico con portaaviones y un grupo de destructores, capaces de aniquilar cualquier arremetida.

Con 100.000 muertos y casi dos millones de refugiados, el conflicto sirio se ha convertido en un laberinto cada vez más oscuro y peligroso. Las peores pesadillas y augurios se han cumplido (El País, España). Hace dos años y medio, Siria era parte del dominó de la primavera árabe. Hasta ahora se transformó en  “campo de batalla” de la guerra regional entre suníes y chiíes, cuyos hilos mueven Irán, Turquía,  Arabia Saudí y Qatar, fuerzas políticas a quienes es inútil plantearles sensateces, tal que favorezcan planes de paz, la instauración de la democracia y el respecto a los derechos humanos.

Los decididos y francos entendimientos entre Estados Unidos de América y Rusia podría ser la ruta conveniente, que pueda impedir en las próximas horas un ataque militar contra puntos militares estratégicos  sirios. Lo cual pareciera improbable a estas alturas. Las relaciones entre ambas potencias se han tensado por asuntos adicionales y sensibles, tales como el asilo otorgado por Moscú al prófugo excontratista de inteligencia estadounidense Edward Snowden y la condena del opositor ruso Alexei Navalny, repudiada por Washington.

Así entonces, lo retrató correctamente el Editorial del diario El País español: “Siria es un infierno sin, de momento, puerta de salida”. De todas formas, al mundo árabe no se le puede pedir imposibles.  

RONALD OBALDÍA GONZÁLEZ (OPINIÓN PERSONAL)

 

 

 

martes, 20 de agosto de 2013

AL COMPÁS DEL SOMOCISMO.

AL COMPÁS DEL SOMOCISMO.

Los pseudosandinistas han tenido el mérito de “anclar  a Nicaragua en el pasado”. Lo seguido representa apenas modestísimos  pasos hechos  en materia de desarrollo económico y sosiego. Tal vez,  se le pueda  reconocer a ese país el descenso, en cuanto a la  eliminación de  opositores y  desertores políticos, a la manera de las prácticas del  largo periodo del somocismo, el  régimen gemelo del actual. 
Sin embargo,  aquella tragedia se invirtió a partir de la década de 1990  en éxodos de emigrantes, desarraigados de su patria natal, encadenados  al   histórico e inalterable paquete (genético),  psico – social de atraso, ignorancia,  empobrecimiento y  contrastes, el cual continúa vivo en una sociedad desintegrada y ayuna de cohesión social.   
Así también, han crecido  allí los índices económicos y el empleo, señalados logros de  la propia dinastía somocista, pues la economía funcionaba en aquel contexto,  salvo los índices de desarrollo humano,  lejos de  engañar  todavía, por cuanto  colocan a Nicaragua al lado de las naciones del África Subsariana en lo que respecta a extrema pobreza, corrupción galopante y fragilidad institucional.
Ortega y su gavilla   copian  las maldades y la insania del somozato. Los rasgos dinásticos – al parecer uno de los hijos del mandatario es entrenado  para recibir el trono  -  ,  así como  los disfraces de una dictadura en curso, sostenida sobre la base de la compra de mayor armamento para infundir temor.  
Asimismo, cobra auge el saqueo nacional, la venta descontrolada  de los recursos naturales del país a compañías extranjeras de dudosa reputación, particularmente los  proyectos que castigarán  el medio ambiente, ya sea, la supuesta construcción del canal que atravesará el lago Cocibolca, esto último bien explicado por Pedro J. Chamorro en uno de sus escritos.  Al mismo tiempo que saltan  los desmesurados  planes  petroleros, cedidos a compañías extranjeras.  
Todo ello es suficiente para ubicar en un mismo rango a  la dinastía somocista y a  la diseñada por el matrimonio Ortega – Murillo y sus hijos, más  los parientes de los  comandantes guerrilleros de la Revolución de 1979, mamíferos del estatus  pseudosandinista. 
El partido Conservador de la época de los Somoza es ahora la desactivada oposición nicaragüense, una mayoría de ella  alelada, dúctil y maleable frente a los sobornos del gobierno de Ortega.  Excepto, quizás,  la débil fracción  desertora  del Frente Sandinista de Liberación Nacional ( FSLN),  víctima de  las  trampas y las manipulaciones del sistema electoral, ampliamente desacreditado, al igual que en la era del somozato;  este  experto en la organización de elecciones ficticias,  labor clave en la sobrevivencia  de la vieja tiranía, hoy “en proceso de reingeniería”.
Los ataques verbales del pseudosandinismo contra Costa Rica,  y contra la  propia Colombia, están bien calculados. En ellos  habrá de  emplearse siempre los desgastados  fetiches, tal como  la defensa del río San Juan; las conquistas territoriales y marítimas mediante los litigios internacionales; o se apelará  a la sensibilidad religiosa,  combinando postulados del cristianismo y las pasadas hazañas  del Frente Sandinista,  lo cual viene respondiendo  a la táctica de Ortega de “atontar al pueblo”,  y así  conservar el poder  indefinidamente, su máximo objetivo. 
Como sea, esto implica realzar la falsa  moral nacional,  un distractor bastante útil,  para ocultar el grave déficit de  bienestar y equidad social, el cual condena a los nicaragüenses a emigrar a Costa Rica, El Salvador y los Estados Unidos de América.
A pedido de su hermano, Humberto Ortega,  el actual revisionismo somocista, hace intentos por alejarse del lenguaje anti-imperialista de la Guerra Fría, pues la segunda táctica es la apropiación y la remodelación del nuevo Estado, gestor político y socio del sector empresarial.
Éste condicionado a abstenerse de cuestionar el dominio y el control ejercido por el pseudosandinismo en la sociedad nacional, incluidas  sus alianzas internacionales, particularmente   “el chavismo” venezolano,  del cual ha extraído jugosa cooperación y asistencia. De este modo, sobrevivió la vieja dictadura somocista al amparo de la cooperación estadounidense;   nuestro amigo grande que  paradójicamente le llena además los bolsillos a la soldadesca nica, que invadió la isla Calero del territorio costarricense.  
Las condiciones externas e internas para el  neo - somocismo nicaragüense son favorables en dirección a  prolongar su poder. Así por ejemplo, el antiguo somocismo enfrentó el riesgo intrínseco  de la guerrilla izquierdista, que al final lo tumbó, con el respaldo incondicional de las democracias y la izquierda latinoamericana. En cambio el  neo -  somocismo,  sinónimo de pseudosandinismo,  carece de tal enemigo interno que pueda tambalearlo.  
Por otra parte, difícilmente habrá un poder extranacional,  promotor de aventuras golpistas contra algún régimen nacional ajeno a sus intereses, como lo representó el eje cubano soviético, el cual colaboró de manera precisa para el derrocamiento de la familia  Somoza.
No sobra hacer referencia acerca de  la indiferencia y falta de valor,  lo cual se ha apoderado de algunos agentes del sistema interamericano, que le han allanado el camino a las fuerzas antidemocráticas, injerencistas y demagógicas, entre ellos,  los aliados en la región del  pseudosandinismo;  todos juntos, que han impuesto las reglas del juego en el debate diplomático y  manipulado  la agenda hemisférica.
 Entretanto,  ha habido un silencio cómplice frente a varias vicisitudes:  el fraude en las pasadas elecciones de Venezuela, el sainete del consejo electoral nicaragüense,  la carrera armamentista en los países del ALBA y la ausencia de denuncia frente a los atropellos del totalitarismo cubano, el asesinato de Oswaldo Payá, todavía rodeado de misterio.  
Lo anterior citado,  marca diferencia con  la  presteza  y la agresividad con la que se actuó contra el Paraguay y Honduras – los patitos feos del sistema -   donde el cinismo,  la hipocresía y la falsedad sobresalieron  en la Organización de los Estados Americanos (OEA)  y otros mecanismos de integración regional. Aquella vez,  faltos de autoridad moral para condenar  la alteración democrática  en  ambas naciones, reacias también a seguir los pasos del frente chavista del  sistema interamericano, en estos momentos desprestigiado, omiso  e inoperante.
Los factores de riesgo han quedado descartados  en el contexto de la supremacía del pseudosandinismo en Nicaragua.  Causa pesar el comportamiento peregrino de  los Estados Unidos de América, cooperante de  ayuda militar de  la guardia pretoriana de la familia Ortega.  Aunque la Casa Blanca ni siquiera se ha dignado en pronunciarse a favor de Costa Rica frente a la hostilidad y  las provocaciones  neosomocistas de Nicaragua.
Por eso,  habrá  pseudosandinismo para largo rato, puesto que el régimen,  además de  haber operado satisfactoriamente los recursos de control social domésticos, convive con un clima  internacional, favorecedor  de la vigencia de las naciones del ALBA, en cuenta el  gobierno de Ortega.  Al cual por cierto, se le debe abonar  su habilidad para distribuir entre gente pobre, los residuos del saqueo nacional habido, a fin de ofrecer la  imagen de “un régimen pacífico, solidario, socialista y cristiano”;  un recurso demagógico, del que fue incapaz de poner en práctica la primera generación del somocismo, sostenido a puro plomo,  lo cual causó la estrepitosa caída a manos de su clon,  el pseudosandinismo.
Con todo, hay ligeras diferencias entre ambos estilos de somocismo respecto a la naturaleza de sus  relaciones con Costa Rica.  Tanto Somoza l, como Somoza  ll y lll  se abstuvieron de librar discusiones irracionales y de mala fe en materia de delimitación fronteriza con nuestros gobiernos.  La pesadilla de ellos consistió  en visualizar nuestro  sistema democrático y régimen de bienestar social, empleado como estandarte por sus opositores  nicaragüenses, quienes siempre presionaron por  la caída del criminal régimen.
Expresamos líneas arriba que en el horizonte el pseudosandinismo se siente imperturbable. Sus relativos  triunfos frente a Colombia en las Cortes Internacionales le dan cabida a las exaltaciones irracionales y chovinistas. Le dan chance a infundir un tipo de  autoestima ficticia, digerida, a bajo costo y  sin menor esfuerzo,  por la mayoría de nicaragüenses, gracias a la propaganda y “las coreografías” nacionalistas del mandatario Daniel Ortega y su excéntrica esposa.    
Al contrario de las causas que originaron  la pasada guerra contrarrevolucionaria de la década de 1980, los Estados Unidos de América pasan inadvertidas tales estridencias propagandísticas.  Porque sus compañías  petroleras  están siendo convidadas, esta vez,  en los negocios, derivados de   la renovada piñata de los energéticos, extraídos del mar  Caribe nicaragüense;  por ahora,  los negocios entre la élite  pseudosandinista y  los empresarios estadounidenses corren con la debida normalidad.
Eso sí, Costa Rica debe reconstruir una red de aliados democráticos dentro de la región y fuera de ella,   para enfrentar la dictadura pseudosandinista.  De este modo,  se procedió antes  para cooperar con los sectores democráticos latinoamericanos en el derrocamiento de la familia Somoza, ésta tentada, varias veces,  a invadirnos en el  punto álgido de la guerra civil de 1979.  
El Gobierno de la Presidenta Laura Chinchilla ha hecho excelente tarea en denunciar de manera tajante a la dictadura pseudosandinista, particularmente sus  atropellos y las  amenazas contra nuestra soberanía y territorio nacional.  Las  acusaciones argumentadas de nuestro Gobierno, expuestas en las diferentes esferas políticas y jurídicas internacionales, han  ser los únicos e inteligentes recursos, siempre a la disposición,  compatibles con  nuestra civilidad, convivencia democrática,   tradición ética y fuerza moral,   para defendernos  de los ataques maliciosos de un gobierno enemigo y paria,  cuyas ofensas pueden convertirse en  bumerán contra su alma depravada.  


Ronald Obaldía González  (Opinión personal)   

miércoles, 7 de agosto de 2013

ADEMÁS DE MONTEVERDE.


ADEMÁS DE  MONTEVERDE.

La integración ha llegado a ser un concepto fáctico, o mejor dicho una irreversible  realidad en Costa Rica. Quizás más de lo que suponemos. Repentinamente, nuestro país se ha integrado al mundo y éste a nosotros.  Basta con acercarse a determinadas regiones geográficas, para percatarse de los cambios demográficos, tal como en los otros factores de la sociedad nacional.     

Así por el estilo, lo comprobamos a través del dinámico esquema de economía abierta, escogido décadas atrás, el cual habilitó a la producción doméstica a diversificar la esfera de sus exportaciones hacia múltiples destinos. Simultáneamente, abrió sus fronteras a la importación de bienes y servicios, así como atrajo inversiones directas de calidad, entre otras, las compañías de alta tecnología, las empresas de servicios, la agroindustria; incluidas, más recientemente, la absorción de conocimiento, basado en la investigación e innovación científica.   

Costa Rica sobrepasa cada vez los límites conceptuales de la integración. Nadie tiene que dar lecciones aquí en esta materia. El Estado y el sector privado con fina visión la han remodelado y adaptado a los desarrollos e intereses de la estructura productiva; al mismo tiempo que ha gravitado en divisiones regionales específicas.

La integración  la interpretan y la concretan a su manera no pocos costarricenses emprendedores en el medio de la actividad del turismo.  Ellos la capitalizan y hacen verdaderos milagros, inadvertidos con frecuencia por el resto de la población.   

Nos hemos encontrado lugares como Monteverde de Puntarenas, rodeado de reservas y parques naturales, cuya riqueza biológica es fuente de atracción tanto de miles de turistas, provenientes de todas las latitudes del mundo, como de científicos foráneos; en tanto que la Universidad de Georgia (EEUU) tomó la decisión de instalar allí una estación experimental.   

Santa Elena, la cabecera de Monteverde, es una diminuta, pero moderna ciudad,  enclavada en la frondosa selva tropical lluviosa de la cordillera del Guanacaste, donde construyen sus vidas aproximadamente cuatro mil costarricenses y un poco más de mil extranjeros, entre ellos, holandeses, alemanes, franceses, estadounidenses, judíos, asiáticos, canadienses, etcétera.

Por ese encuentro intercivilizatorio en Costa Rica abogaron los liberales nacionales del Siglo XlX y del Siglo XX. Asimismo, los presidentes Calderón Guardia, Otilio Ulate y José Figueres reconocieron los aportes significativos que resultarían  de una inmigración de tales procedencias geográficas.    

Sobre lo antes dicho, hay categóricos antecedentes. Los primeros en llegar a Monteverde, fueron los cuáqueros a mediados de la década de 1950. Los cuáqueros son una sociedad religiosa cristiana, con raíces anglosajonas, quienes hicieron causa común con costarricenses, provenientes de Miramar y de Alajuela; todos juntos,  levantaron  una autosuficiente y próspera comunidad, cuyos ingresos se derivan de la agricultura, los servicios y del turismo, especialmente.  

El ambiente psicosocial  transnacional de la región que nos ocupa, es una amplia reserva de conocimiento y de progreso educativo, abierta a la diversidad y la cooperación intercultural. Las novedosas corrientes migratorias se diferencian sustancialmente de las causas y los efectos, que revisten por ahora las  inmigraciones de nicaragüenses y refugiados hacia nuestro país. Estos últimos flujos, generadores de limitantes y síntomas complicados, que no necesariamente apuntan a la cohesión social, menos aun, a la reasignación de los recursos nacionales hacia la creación de mayor valor, en cuanto a producción de conocimiento y modernización de la economía.   

Así también, resulta innecesario clasificar a Monteverde como rural o urbano, en razón de la elevada calidad de los servicios públicos, ya sean los de electricidad, agua potable,  internet, servicios bancarios,  la estructura hotelera, el transporte público,  los restaurant, las viviendas, el ornato y aseo, la seguridad,  los centros educativos (públicos y privados), la sede regional de la Universidad Estatal a Distancia, la agricultura orgánica, todo lo cual  facilita el ambiente de los negocios, la plusvalía y el aumento  de los pequeños capitales.

Tampoco se crea que los costarricenses representan la parte subordinada del  desarrollo sostenible y de la integración, lo cual coloca en línea de progreso a los habitantes.  La apropiación social equilibrada de los recursos, en especial de la tierra, es de los rasgos determinantes de Monteverde, por lo que la pobreza es casi inexistente.

Ahí las grandes extensiones de tierra están destinadas a  la práctica de los deportes extremos o de aventura, generadores de cuantiosos ingresos, transformados en ganancias para los múltiples  pequeños y medianos empresarios, encadenados a tales atractivos turísticos y al comercio activo.

Los pioneros del singular esquema de integración real, han entrado en desacuerdos en torno a la conveniencia del mejoramiento o no de las tres carreteras alternativas, que permiten el acceso a Monteverde. La razón de los desacuerdos en cuanto a elevar el estado de la infraestructura vial no es por la falta de arrestos de los pobladores.

Más bien tienen sus raíces en las particulares filosofías de vida de los grupos étnicos, que allí solidariamente conviven. A la vez, la preocupación central es la posible llegada de intrusos, en caso de ser asfaltadas las vías, pues esto conlleva un precio a pagar, como en cualquier proceso de integración:   la incertidumbre originada por eventuales moradores, incapaces, tal vez, de corresponder a las responsabilidades, consensuadas en la diminuta aldea global del Pacífico costarricense. Lo cual quiere decir que la disciplina es consustancial a la integración.

Ronald Obaldía González  (Opinión personal)    

martes, 30 de julio de 2013

El Embajador Javier Sancho Bonilla escribe: "Desafortunadas imprecisiones sobre Costa Rica".

Artículo del señor Javier Sancho Bonilla, Embajador de Costa Rica en Nicaragua.

Desafortunadas imprecisiones sobre Costa Rica

Al celebrar el 189 Aniversario de la anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, De la Patria por nuestra voluntad, es necesario aclarar algunas imprecisiones que hace pocos días hizo el señor Fabio Gadea Mantilla, donde cuestiona la forma como se llevaron a feliz términ...o las diferencias territoriales entre ambos países.

El respeto por los pueblos, su forma de Gobierno, su territorio y su derecho a una vida próspera y pacífica, constituyen una aspiración fundamental del pueblo costarricense. Esas aspiraciones nuestras, indudablemente también son compartidas por los nicaragüenses.

Sin embargo, en el marco de las diferencias que son conocidas, Costa Rica ve con tristeza y sorpresa, manifestaciones de algunos nicaragüenses, afirmando la existencia de supuestas conductas costarricenses reprochables, que no son ciertas, y en algunos casos promoviendo la discordia, al cuestionar la integridad territorial y marítima de mi país, integridad alcanzada de conformidad con los instrumentos internacionales, firmados por ambos Estados.

Podría ser comprensible que esas manifestaciones provengan de quienes, alimentados por la ignorancia y el odio vean en la enemistad y en el conflicto tierra fértil para sus agendas; pero no lo es cuando estas diatribas provienen de personas que conocen bien a Costa Rica y a los costarricenses, como es el caso del señor Gadea Mantilla, quien junto a su apreciable familia siempre ha recibido y recibe aún la cálida hospitalidad de mi país.

En estas circunstancias, me veo en la obligación de aclarar que ni el Gobierno de Costa Rica ni su pueblo, desde que se firmó el Tratado de Límites de 1858, han cuestionado el régimen fronterizo y territorial que ahí se dispuso por los Enviados Plenipotenciarios de ambos países.

Debemos recordar que Nicaragua y Costa Rica celebramos entonces la firma del Tratado de Límites que llevó la paz a ambos Estados. El Canje de instrumentos de ratificación del Tratado, celebrado en Rivas pocas semanas después de su firma y aprobación, por los respectivos congresos, es testimonio fiel de la alegría que embargó a ambos pueblos al resolverse de forma equitativa y justa las diferencias territoriales existentes.

Sabemos que, como producto de la infame invasión filibustera, que tanta destrucción y muerte trajo a Centroamérica, nuestros pueblos se unieron con valentía y con honor, y arma en mano no cejaron hasta ver la falange filibustera correr de nuestros territorios.

Para Costa Rica en particular, esa gesta se pagó con las vidas de cientos de jóvenes valerosos, como valerosos también fueron los nicaragüenses que entregaron la suya para derrotar al gestor de guerras y desventuras. Producto de la guerra, la epidemia del cólera acabó con miles de costarricenses, reduciendo la población en cerca de un veinte por ciento. Ese constituyó un golpe del que nos tomó muchos años reponernos.

La historia es rica en ejemplos de esfuerzos que se han hecho en Nicaragua, con el propósito de cumplir sus sueños y anhelos. Costa Rica también los ha tenido y los tiene. También hemos caminado de la mano cuando la desventura ha tocado a nuestras puertas.

Muchos de los conflictos internos obligaron a miles de nicaragüenses a buscar refugio en mi Patria, allí se les recibió y se les protegió. Hoy, miles de desplazados por la pobreza han encontrado, en Costa Rica, la fuente de su sustento y el de sus familias. Indudablemente reconocemos su valiosa contribución al desarrollo costarricense y a la paz social de Nicaragua.

La migración, aún en condiciones de cercanía, como la que se da hacia Costa Rica, nunca es fácil, y en ocasiones es objeto de duras pruebas y difíciles condiciones. Por ello hemos reconocido innumerables derechos como el acceso a la educación, a la salud, al trabajo digno con un salario justo, a la protección de las mujeres, de los niños y de los adultos mayores, y otros derechos humanos fundamentales a todos los extranjeros que se han visto en la necesidad de vivir en Costa Rica.

Por ello y por tantas otras razones que históricamente hermanan a nuestros pueblos, son lamentables esas declaraciones injustificadas y falsas, que atribuyen odiosas conductas a los costarricenses, acusándonos de querer dañar a Nicaragua y a los nicaragüenses, todo lo cual rechazamos con vehemencia.

Es oportuno aclarar, contrario a lo manifestado públicamente por el señor Gadea Mantilla, que a Costa Rica nadie le ha regalado un centímetro de su territorio, que no usufructúa de nada que en derecho no le corresponda y que nunca ha tenido, ni tendrá, codicia, pretensiones, ni sed, sobre una sola gota de agua del Lago de Nicaragua.

Costa Rica espera que los acuerdos a los que llegaron nuestros dos países para lograr la paz en 1858 se respeten plenamente, así como su integridad territorial y marítima, todo esto en el marco del Derecho Internacional, de los Tratados y Laudos existentes.

Confío en que cualesquiera sean nuestras diferencias, estas serán superadas mediante el respeto mutuo y el concurso de los mecanismos pacíficos de resolución de conflictos. Ese es el camino que debe distinguir nuestras relaciones, y estoy seguro de que las reconocidas personalidades que con mucha frecuencia comentan públicamente asuntos sobre Costa Rica, lo harán manteniendo la franqueza y la altura que en toda conversación debe privar, sin odios o rencores.

El autor es el señor Javier Sancho, Embajador de Costa Rica en Nicaragua.

lunes, 29 de julio de 2013

Adolfo Felipe Constenla Arguedas escribe: “Centroamérica y la Unión Europea: Socios con visión de futuro”.


“Centroamérica y la Unión Europea: Socios con visión de futuro”.

 

Adolfo Felipe Constenla Arguedas

 

Señalaba Winston Churchill, uno de los más grandes políticos europeos del siglo XX, en su famoso discurso “Levantemos Europa”, en 1946,  que Si Europa se uniera, compartiendo su herencia común, la felicidad, prosperidad y la gloria que disfrutarían sus tres o cuatrocientos millones de habitantes no tendría límites”.  

Siguiendo esa idea, la geopolítica del siglo XXI la determinan, cada vez en mayor medida, las relaciones de interdependencia de los diversos bloques regionales, por lo general, dentro de un marco multilateral. Dentro del ámbito del proceso de integración emprendido, desde hace más de medio siglo, la política de Cooperación para el Desarrollo es uno de los tres componentes sobre los que se asienta la acción exterior de la Unión Europea (U.E). Esa política nace de un deseo de solidaridad de los ciudadanos europeos, comprometidos con el imperativo de hacer partícipe al resto del mundo de su bienestar social y de sus valores de democracia y respeto a los derechos humanos. 

Dentro de este orden de ideas,  es importante indicar que el desarrollo de los procesos de integración a nivel birregional, especialmente entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, se ha enmarcado en la implementación de acuerdos de diálogo político y cooperación. Más recientemente se han venido desarrollando acuerdos de asociación que unen a los componentes sociales y políticos los aspectos económicos, con el propósito de lograr un mayor nivel de integración. 

El Acuerdo de Asociación, suscrito entre Centroamérica y la Unión Europea   pretende fortalecer los lazos históricos y culturales que, tradicionalmente, han existido entre las partes. Lo anterior debido a la toma de conciencia en cuanto al desarrollo positivo de las relaciones entre ambas regiones, durante la última década. Esto ha posibilitado el fomento de objetivos e intereses comunes para emprender una nueva fase de relaciones más profundas, más modernas y permanentes, a fin de responder a los retos y acontecimientos internacionales actuales.  

El mejor ejemplo de esto son los tres pilares en los que se basa este acuerdo: Diálogo Político, Libre Comercio y Cooperación.  Sobre este Acuerdo se puede señalar que se caracteriza por lo siguiente: 1. Constituye una manifestación de voluntad entre sujetos de derecho internacional. 2. Surge de la actuación de sujetos con capacidad jurídica. 3.  Presenta los requisitos para ser considerado como un tratado técnico, multilateral, cuyo objeto abarca aspectos de política, economía y cooperación. 4. Su aplicación está circunscrita a las partes contratantes 5. Se trata de un tratado-contrato, en el tanto solamente pretende regular las relaciones entre ambos grupos birregionales. 6. Se trata de una manifestación de voluntad, emitida por sujetos de Derecho Internacional, caracterizada por su solemnidad y 8. Busca crear derechos y obligaciones entre los dos grupos birregionales y su cumplimiento puede ser exigido, es decir es una manifestación de voluntad vinculante. 

Con la aprobación de este trascendental instrumento internacional, se estará promoviendo un desarrollo social y económico sostenible y equitativo, intensificar la consolidación y modernización del Estado de Derecho y reforzar las políticas sociales entre ambas regiones.

Por ello, cabe terminar señalando, en cuanto a la aprobación, por parte de Costa Rica, de este instrumento de integración birregional, como lo hizo Churchill, en su famoso discurso del 19 de setiembre de 1946, pronunciado en Suiza, relativo a la forma  de lograr el mayor desarrollo de Europa, pero aplicándolo a la realidad de ambas regiones, en la actualidad, que Todo lo que se necesita es el propósito de cientos de millones de hombres y mujeres, de hacer el bien en lugar de hacer el mal y obtener como recompensa bendiciones”.

 

domingo, 28 de julio de 2013

APRESURADOS POR LAS ARMAS DE GUERRA


APRESURADOS POR LAS ARMAS DE GUERRA.

 

Bajo  los mandatos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que insta a todos los miembros del organismo mundial a inspeccionar la carga que circule “hacia o desde” Corea del Norte, entre otras medidas de cooperación para hacer cumplir las sanciones a Pyongyang por su desarrollo nuclear;   a mediados de julio de los corrientes Panamá retuvo en su canal interoceánico  el viejo barco Chong Chon Wang,  de bandera norcoreana, portador de material bélico.  

La embarcación con 36 tripulantes, procedente de Cuba e iba a Corea del Norte, traía consigo un cargamento de azúcar que cubría dos contenedores de material bélico o balístico. Igualmente y de acuerdo con la normativa internacional, es prohibido estar pasando material bélico, no declarado, por el canal panameño.

El obsoleto barco, casi una reliquia,  ya estaba atracado en un puerto cubano cuando, el 28 de junio de pasado, se llevó a cabo en La Habana una cumbre de altos mandos militares de Cuba y Corea del Norte (El País, 16 de julio, 2013).  En las conversaciones, que se prolongaron tres días, así por el estilo de la Guerra Fría,  participaron el presidente cubano Raúl Castro, el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, Leopoldo Cintra Frías, y el jefe del Estado Mayor del Ejército Popular coreano, Kim Kyok Sik, que viajó a la isla por invitación del gobierno de la isla.

“Visito Cuba para encontrarme con los compañeros de la misma trinchera, que son los compañeros cubanos”, dijo el general Kim para agradecer los honores recibidos por el gobierno y el ejército militar cubanos. Como es sabido, Corea del Norte posee  poquísimos “compañeros”, especialmente desde que Naciones Unidas sancionó el embargo en su contra, que ha sido prorrogado cada vez que Pyongyang ejecuta un ensayo nuclear. Razón por la cual Cuba, China, Irán y Siria – y solapadamente Nicaragua y Venezuela -   han rechazado estas sanciones y mantienen (El País, idem), pese a ellas, una estrecha relación política con el régimen dinástico (y demencial)  que ahora lidera Kim Jong-un: el tercer hijo de Kim Jong-Il, nieto de Kim Il-sun.

Por su parte, Cuba admitió que el armamento es de su propiedad. El argumento suyo de que el cargamento bélico, descubierto en el Chong Chon Gang sería transportado a Norcorea, a efecto de ser reparado y devuelto después a la isla, desde un principio, fue descreído por las principales fuentes de inteligencia. Poco contribuyeron los negativos antecedentes de los buques norcoreanos, en cuanto a ser capturados tanto por las autoridades internacionales, como por piratas,  al transportar en el pasado drogas y municiones.

Días antes, la cancillería panameña confirmó que “no se excluye” que haya técnicos de Estados Unidos y Gran Bretaña en la misión de inspeccionar a fondo el buque retenido.  Mientras que Corea del Norte reclama la liberación de los tripulantes y del buque.

Las hipótesis señalan esta vez a Siria, como el destino de las armas de guerra, que también  Irán y Rusia le proveen.  Armamento que resulta  indispensable,  sobre todo,  cuando el presidente Basher al – Assad ha equilibrado  la guerra contra la oposición sunita, apresurada por derrocarlo.  

Lo antes citado y la raquítica defensa cubana alrededor del buque norcoreano capturado,  sería parte de su táctica de rearmar sus aliados como Siria, ceñida a  auscultar la creciente transportación de armas de guerra por aguas del Caribe, de la cual podrían ser también receptores Nicaragua, Venezuela, así como la narco - guerrilla colombiana, cuyas negociaciones de paz con el Gobierno de Colombia, posiblemente, le han permitido tomar un respiro y  recobrar fuerza. La reciente  caída de 15 militares del ejército colombiano a manos de la Farc, es una señal evidente de su continuo rearme, en cuya red estarían involucrados Norcorea, retratada en el hallazgo del buque Chong Chon Wang, además de la implicancia de Cuba y el Irán, este con visible influencia en las dictaduras nicaragüenses y venezolanas.    

La vieja nave  norcoreana con armas de guerra, capturada este mes en el canal de Panamá, está lejos de significar un simple incidente  o un hecho aislado. Los regímenes dictatoriales o totalitarios en riesgo de desplomarse, cuyo objetivo, ahora, es sobrevivir y mantenerse vigentes, se han entregado a cooperar entre ellos,  en cuanto a proveerse de armas.  Corea del Norte y Cuba fijaron el método correspondiente en su encuentro militar de junio pasado, todo ello a contrapelo de la ética y las normas del derecho internacional.  Para ellos el lenguaje de las armas será siempre “la solución de continuidad” de sus sistemas políticos espurios.  El azúcar que los roedores lo  contaminen  en los contenedores de los barcos.  

 
Ronald Obaldía González (Opinión personal)