domingo, 31 de marzo de 2019

LA POLÍTICA EN LA INDUSTRIA DEL ARTE DEL CINE

LA POLÍTICA EN LA INDUSTRIA DEL ARTE DEL CINE Confesamos que resultan modestos nuestros conocimientos estrictamente especializados acerca de las artes y las ciencias cinematográficas, cuyos más de 100 años de existencia, han tenido el poder de acaparar la atención de casi toda la humanidad. A causa de dichas limitaciones, por nuestra parte tendemos a concederle un elevado valor a las obras que incorporan la historia y la cultura, en especial lo relacionado con los movimientos y las corrientes sociales, políticas, filosóficas y humanistas. Rara vez, este género de arte e industria (Alonso Aguilar) se ha apartado de relatar y documentar, aunque sea con alguna frecuencia, aquellos hechos significativos de la historia universal. Siendo arte, orientado mayoritariamente al entretenimiento comercial, (el cine) suele en ocasiones dedicar tiempo a las vicisitudes o tempestades de la sociedad; "la imagen en movimiento" se realimenta - con frecuencia - del género literario narrativo, lo íntimo de la novela. Por esto mismo, desarrolla su acción en épocas pasadas, sean con la representación de personajes reales o ficticios. Lo cierto que algunas de tales producciones de alta calidad hubieron de proclamar "el arte de compromiso, el de denuncia frente a la injusticia, la persecución, la violencia y la degradación humana", así también lejos estuvieron de ocultar la atracción por los postulados e ideas "con tal de revolucionar el bienestar humano". Aquí reivindicamos la riqueza de la escuela de las décadas incendiarias de 1970 y 1980, a pesar del peso de diversos signos ideológicos. Esas creaciones han poseído la capacidad de convertirse, casi siempre, en documentos académicos, relevantes en la investigación social, los cuales han de servir de complemento, incluso, de colocar en constante contradicción, lo sostenido como "verdad parcial y transitoria" por el conjunto de las ciencias sociales. El cine político, comprometido, basado en hechos históricos, se resiste a desaparecer. Por el contrario, somos testigos de su resurgimiento. Quizás lo que ha variado son los temas centrales. En días recientes la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas difundió el Oscar 2019 a la mejor película; la designación recayó, con justos merecimientos, en la película "Green Book". Ella versa acerca de la relación de profunda amistad entre dos personajes: el extraordinario pianista afroamericano Maheshala Alí y Anthony Vallelonga , éste último, un hombre ordinario de ancestros italianos, quien habrá de servirle de chofer al exitoso y elegante músico. La escena del filme se ocupa de inculcar en la sociedad estadounidense la irrefrenable necesidad de superar la discriminación racial, particularmente la practicada por los nacionalistas blancos contra los afroamericanos. Todo indica que los odios, las discordias y las divisiones raciales habrán de predominar en esta industria cultural. Los alardes y los descontentos irracionales de los supremacistas blancos frente a la comunidad hispana se ocultan en la galardonada obra, o pasan desapercibidos. Solamente, la película "La mula" le otorga a la comunidad latina la poquísima honrosa posición de criminales. En ella, el Hollywood del Siglo XXl se une a las justificaciones de la construcción del muro fronterizo, propias del discurso del Presidente Donald Trump, al ligar a un retirado, pero desteñido veterano (blanco) de guerra con las redes del narcotráfico, guiadas por mafiosos latinos. Ni siquiera en el otro filme "El infiltrado del KKKlan" sale a relucir algún fragmento político y culturalmente significativo, vinculado al ascenso de los latinos o hispanos, llámese como sea, quienes al lado de la negritud, habrían de constituir los autores del temido "Gran Reemplazo" en contra de la hegemonía de los blancos (The Great Replacement). Supuesto que extrapolamos, empleando la tesis del abogado costarricense Eric Scharf, al condenar el último ataque terrorista en Nueva Zelanda contra la mezquita musulmana, esta vez ejecutado por "un lobo solitario" de la extrema derecha blanca, obsesionado por la influencia de los seguidores del Corán en la nación Oceánica. En nuestro preferido gusto por el modo en que la industria cinematográfica hace referencia de los hechos históricos políticos y humanistas, habida también del mensaje y el discurso de compromiso inherente en él, habrá que estar pendiente de lo que nos pueda ofrecer dicho arte del sangriento Medio Oriente, precedido del doloroso y aborrecible evento de las Torres Gemelas del 11 de setiembre del 2001. La pieza intitulada, "El Vicepresidente", cuyo centro de atención viene a ser el poderoso e inmutable Vicepresidente republicano Dick Cheney, en el contexto de la presidencia de George W. Bush, más bien nos varió las expectativas, en cuanto auscultar lo acontecido en el Irak, entre otros suplicios. A nuestro juicio, lo más llamativo del filme, superior a la poesía, consistió en la amorosa respuesta y la aceptación del "Halcón", en medio de una tensión familiar, habida cuenta de la inesperada confesión de su hija, al dar a conocer su orientación sexual lésbica. La escena valió el boleto. A partir de entonces, los diversos argumentos, medulares, de la película nos resultaron superfluos. Sin embargo, apostamos que el odio irracional y paranoico, explícito en "en el Gran Reemplazo", atraerá la atención del cine comprometido. Él tiene ya fuentes de consulta: las peligrosas y reiteradas manifestaciones y reacciones de los supremacistas blancos en los Estados Unidos de América, las cuales se articulan a las de Europa. Allí "los chalecos amarillos" en Francia rechazan veladamente a los musulmanes refugiados e inmigrantes. Ni qué decir que estamos hablando de los partidos y organizaciones ultranacionalistas, antieuropeístas, quienes producen suficiente material cuasifascista para colmo de males y angustias. Todos ellos sobreactúan frente al ascenso de los grupos étnicos minoritarios. Lo más extraño es el caso de Italia, en donde un partido comunista se pliega a las tendencias xenófobas de los neofascistas, un fenómeno que interpretan como real y creciente amenaza. Décadas atrás hubo una entrega filmica alrededor del ascenso del fundamentalismo islámico. En ese entonces, estaban frescas las consecuencias de la integrista revolución teocrática en el Irán (1979). Más bien, en la cinta se puso de relieve la subordinación de la mujer al hombre, mejor dicho, su descalificación social casi total. La producción cinematográfica eludió el esfuerzo de pronosticar las subsiguientes rivalidades entre las potencias y subimperialismos del Medio Oriente, a raíz de las ambiciones e incertidumbres arrastradas por el poder de los Ayatollas, a pesar de haber "demostración de exactitud". Menos aún, la comunista revolución rusa - bolchevique (octubre de 1917) pudo quedar fuera de la pantalla grande. Tenemos todavía en la retina la famosa cinta "El violinista en el tejado", producida a inicios de la década de 1970. Llegó a ser un singular documento histórico; por ello, presentada en cartelera en múltiples ocasiones, porque además de poner en escena el inicio del desplome del régimen zarista, sobresale la organización de los movimientos marxistas comunistas. Luego habrán de conquistar el poder. Al mismo tiempo, fue notoria en la película la tragedia de la diáspora judía, quien se vio obligada a abandonar las riquezas, y establecerse en New York, a causa de la grave discriminación de la Rusia zarista frente a dicha minoría. La industria cinematográfica nos remontó al aciago periodo de las entreguerras mundiales. Se narraron los movimientos de resistencia política antifascistas contra el ascenso del nazifascismo alemán de Adolfo Hitler, al igual que sus raíces en la Italia de Benito Mussolini, quien, por la fuerza militar, la concentración de masas, los simbolismos social nacionalistas propagandísticos, impulsó las ideas del panitalianismo, el expansionismo y el anticomunismo. Ambos líderes fascistas consolidaron el bloque de los países del eje, el cual incluyó a Japón, enfrentado a las potencias occidentales, guiadas por Gran Bretaña y los Estados Unidos de América. Y dicho sea de paso, hubo de convertirse en el detonante de la Segunda Guerra Mundial. Los filmes tales como "Casablanca", " Los girasoles de Rusia", "el Tambor de Hojalata", "Julia", hizo posible la proliferación de excelentes documentos, protagonizados magistralmente, entre otros, por los artistas Marcelo Mastroianni, Sophia Loren ("Un día especial") y Liza Minnelli (Cabaret). Traemos a nuestra mente a Katharina Thalbach, Michael York, Joel Grey, Jane Fonda, Vanessa Redgrave, Jason Robards, ellos como otros actores y actrices, que recrearon los movimientos antinazis, los contestatarios del Tercer Reich - posteriormente la persecución a los fugitivos nazis - ; ya fueran las circunstancias de los conflictos bélicos, el culmen de la destrucción, por cuanto acarreó el uso de la bomba nuclear, un legítimo símil de hasta adonde pueden llegar los efectos de una "guerra total". Tampoco las fuerzas políticas anticolonialistas de Asia y África, las cuales reventaron durante las décadas de 1950 y 1960, se escaparon del poder discursivo y exhortativo de la pantalla grande. El Mahatma Gandhi (la India) y Nelson Mandela (Sudáfrica), de los más reconocidos, desataron una corriente de simpatía, casi generalizada. En esto, el cine hizo lo propio en resaltar las luchas pacifistas de ellos, también de los valores éticos - políticos que las rodearon. Al cabo que en el otro extremo, el terror y el genocidio de Camboya, lo imponían los Jemeres Rojos, o sea, el Partido Comunista prochino, (1975 - 1979), al mando de Pol Pot, el líder principal de la nación, derrocado después por su exaliado el Gobierno de Vietnam; los hechos fueron puestos crudamente en escena, en uno de los filmes políticos por ahí de la década de 1990. Las naciones latinoamericanas, regidas por dictaduras militares, patrocinadas por las élites del poder tradicional, quienes violaron los derechos humanos y menospreciaron el sistema democrático, continuaron siendo objeto de exposición por parte de la industria cinematográfica. En tanto, que en Costa Rica se rodó y presentó la cinta, relacionada con el proceso insurgente de los sandinistas, el cual facilitó el derrocamiento de la dictadura de la familia Somoza de Nicaragua. En dicha linea persuasiva, salieron a relucir una variedad de películas, documentando la guerra de Vietnam (tuvo lugar en las décadas de 1960 y 1970); se centraron en la particularidad del uso letal del napalm, así como en los intereses estratégicos en juego. Actores como Robert de Niro, Jon Voight, y la bella actriz Meryl Streep protagonizaron papeles notables en las producciones rodadas. Nos salta a la memoria el filme intitulado "El regreso sin gloria", el cual representó, un análisis autocrítico o reeducativo, acerca de la conveniencia o no de las intervenciones militares; retrató la frustración, las heridas abiertas, los traumas y el repudio de una buena parte del público estadounidense frente a una guerra extracontinental, incomprensible, inverosímil, en cuyo caso estuvo lejos de poner en amenaza la seguridad nacional, al igual que los objetivos económicos del gran coloso. Bastante cerca de la entrada del nuevo milenio, el bloque comunista del este de Europa nos había enviado señales interesantes del comienzo del final de los regímenes comunistas totalitarios, amparados en el Pacto de Varsovia (1955), impuesto por la desaparecida Unión Soviética (URSS). Sobre la base de una de las obras literarias de Václav Havel - estoy inseguro si la obra fue "el Memorando" -, él, un dramaturgo e intelectual disidente que luego presidió Checoslovaquia ( EL PAÍS Miguel Ángel Villena), se proyectó un filme político, el cual ponía al descubierto el inminente colapso del bloque comunista del Este, el que se concretó en la perestroika y la glásnost, impulsadas en la URSS por el presidente Mijaíl Gorbachov. Lo cual culminó con la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. Ese resonante acontecimiento global aupó a los dirigentes de la sociedad que, como Havel, habían encabezado la lucha anticomunista. Asimismo, la pegajosa pieza cinematográfica "Moscú no cree en lágrimas", se cernía en gestos de "buenas intenciones" para con el mundo occidental, dándose a entender asomos de una sociedad civil rusa más abierta, coherente con la influencia de la perestroika. En cuanto a las disciplinas humanistas, la película "La sociedad de los poetas muertos" (1989), cuyo protagonista estelar fue Robin Williams, aporta conocimientos sólidos alrededor de la filosofía de la educación. Será la que nos habrá de convencer de la primordial necesidad de mantener vigentes las artes y las ciencias humanistas en los diferentes niveles de los sistemas educativos, aún cuando sobresalga o impere la fetichización de la era de lV Revolución Científica, o "la economía digital", mercantilista, socialmente desestabilizadora. Esto último, un modelo de economía favorecedor de una minoría de multimillonarios, el cual se sustenta en la automatización y la robotización del trabajo, por lo que fomenta la soledad en la persona. Y la que tiende apartarnos de la creación y la belleza originarias, auténticas, lo mismo que desvaloriza la dignidad y las necesidades intrínsecas de los seres humanos y, simultáneamente, las gratificantes interacciones sociales (Nicholas Agar, filósofo), despreciando, peligrosamente, la verdad que la historia humana da cuenta que son seres obligatoriamente gregarios, conscientes de lo que libremente anhelan. Autor: Ronald Obaldía González

jueves, 28 de febrero de 2019

AGRESIÓN A PERSONAS EN LA TEMPRANA EDAD EN CORRELACIÓN CON SOCIEDADES DISOCIADAS Y POSTERGADAS.

AGRESIÓN A PERSONAS EN LA TEMPRANA EDAD EN CORRELACIÓN CON SOCIEDADES DISOCIADAS Y POSTERGADAS. En nuestro artículo anterior hicimos mención al sensible objeto de la familia, quien a la vez figura entre lo primordialmente básico, e insustituible de la estructura de participación primaria de la sociedad (Luis Eduardo Sandí Esquivel; Helio Jaguaribe). Por la familia se regulan las formas de la participación existentes en una sociedad, se determina “quién es miembro y quién no lo es, en qué condiciones”. Y sobre la base de qué tipo de normas de convivencia, habrá de desenvolverse cada miembro en colectividad. En adelante nos lanzaremos a la aventura de proponer en este comentario supuestos, de por sí apresurados, eso sí, con tal de ir más allá de lo escrito en nuestra anterior entrega, cuando nos habíamos ocupado de la violencia dentro de los grupos primarios societales. Sobre todo, las consecuencias (acumuladas) en la salud mental de los individuos, afectados frente al fenómeno de la agresión, en sus diversas manifestaciones y reacciones. Helio Jaguaribe, el prestigioso científico social latinoamericano (+), reconoce que el sistema social está articulado internamente, al descomponerse por la estructura participativa (familiar y su entorno inmediato), además en otras tres estructuras (“o subsistemas”), ya sean lo cultural, económico y político. Así, entonces, explica que el subsistema cultural abarca y regla las actividades, orientadas hacia la producción de símbolos y la formulación de creencias: religiosas, filosóficas, estéticas, éticas, políticas, científicas, tecnológicas, o simplemente símbolos expresivos. El subsistema económico abarca y ordena las actividades orientadas hacia la producción de bienes y servicios; las relaciones sociales de producción - según nuestro criterio -, así como la distribución y el intercambio de bienes y servicios. Por su parte, el subsistema político abarca y mide las actividades, orientadas hacia la formulación y la aplicación de las decisiones públicas. Hemos empleado aquí la teoría de Jaguaribe, esto porque hace más de tres décadas en una de nuestras tareas como estudiantes sugerimos – algunos se extrañaron – la idea de dar forma a la especie de asignatura que denominamos “psicología política”. Al parecer la sugerencia no fue en vano, después leímos algunas publicaciones sobre este respecto. A un futuro, cabría proponer el método inductivo experimental (Ivette Meza Ortega), fundamental en la ciencia, de paso en la producción de argumentaciones todavía más racionales, válidas, por las cuales poder concentrarnos en la psique de los individuos del poder, en su compostura psicológica, el dominio de sus emociones, así también en el comportamiento de “las masas”, las redes sociales como modeladores de las estructuras internas de las sociedades. En esto no se puede prescindir de la psique de los miembros de determinado conglomerado, los protagonistas y testigos de causa de tales estructuras, variables que los científicos sociales tienden a marginar en sus enunciados e investigaciones. En nuestro caso pensamos que esto es vital para descifrar el éxito o el fracaso en el desempeño de las sociedades nacionales; en la medida que marche la salud mental de las personas imbuidas en “la política del poder”, en cómo se muestran los individuos de los diferentes estratos sociales. Son la historia y la cultura individual y la colectiva intrínsecas en las formaciones sociales, de donde se desprenden las mentalidades políticas. En esto último no menospreciamos, como dijimos, la mentalidad de los líderes, el carisma, la mentalidad, la seguridad conjunta, la cohesión social, los proyectos de vida: una especie de “coeficiente ” en la asignatura de la psicología política, a nuestro juicio, hasta puede llegar a ser lo más determinante, en lo concerniente a definir el rumbo de cualesquiera sociedades. Intentaremos fusionar los cuatro subsistemas o estructuras; para los límites de nuestro comentario, tomaremos como punto de partida la participación familiar y los conglomerados sociales inmediatos que la rodean. Todos ellos, sean “los determinantes primarios”, cuyo poder, llegan a ser capaces de programar el comportamiento de sus miembros, sean para el crecimiento espiritual, la salud física y la plena realización personal; o por el contrario, puede que se constituyan (los determinantes inmediatos) en fuentes de violencia, abusos y ciertamente “terror”. En este caso, habrán de significar los factores de riesgo, causantes de daños y trastornos emocionales: de perturbadas programaciones y heridas (Sandí Esquivel, idem), casi irreversibles, en contra de “la psique” de cada víctima en particular. Ubiquemos a los niños y los jóvenes, entre los vulnerables de ambientes hostiles, quienes luego arrastrarán un “pasado traumático”, el cual quedará activado en especie de lastre mental, pero “escondido”, condenando posiblemente el destino de los individuos que padecieron las consecuencias dañosas. Según, el psicoanalista Sigmund Freud, esa programación mental, a la vez ignorada, y frecuentemente transmitida de generación a generación (se expresa en familias y entornos moralmente fracasados, incapaces en superar las adversidades); equivale a ideas clandestinas que pululan en el subconciente (Freud). Actúan de forma similar a una especie de infierno, el cual se arrastra en la etapa que supone la vida útil, por no decir toda la vida, sobre lo cual la conciencia de la persona ejerce casi ningún control, incapaz de borrarlo, a menos que sea sometida a terapias intensas por parte de especialistas de la conducta humana. Porque, de este modo, podrá entender y comprender la raíz de sus males y trastornos, el individuo se “conocerá a sí mismo” , según Freud, así podrá tener una existencia de calidad. Dicho sea de paso, él comenzará a superar los apegos, los miedos, los traumas, los orgullos, las vanidades personales, las perturbaciones que en el tratamiento pueden impedir la curación. Asociamos nuestra argumentación a la religión, por cuanto encontramos postulados coincidentes. Para Jesucristo “el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está el corazón” (San Lucas 6,39-45). Lo seguido es apenas una suposición nuestra. De uso nuestro. El famoso psicoanalista Sigmund Freud, en lugar de Jesús, “diría en el Siglo XXl” que el mal del hombre está en el inconciente o el subconciente, esa zona profunda de la mente que lo ha enajenado, la cual predispone al individuo a la maldad, la destrucción, al odio – muchas veces sin ser concientes de sus actos, pues está enfermo - . Lo mueve a cometer hechos inapropiados en las instancias de la convivialidad humana, con crónicos y severos efectos frente a los conglomerados humanos. Concatenado a lo anterior, el protagonismo de líderes enajenados y perturbados causará estragos en los subsistemas políticos, económicos y culturales (Jaguaribe,idem). Entiéndase aquellas roturas, padecidas por determinadas sociedades nacionales, tales como la ausencia de ética, el abuso del poder, la iniquidad, la corrupción que carcome, el totalitarismo, la envidia, la avaricia, el narcisismo, el odio, la violencia entre clases, el racismo y la discriminación, los daños al medio ambiente, los cuales nunca nacen de la nada, son males que hubieron de pulular en ese infierno interiorizado, fecundados por hechos traumatizantes, escondidos en el subconciente (o el corazón, la versión cristiana). Hagamos referencia entre la individualización dañada y la dinámica e indisociable articulación entre los cuatro subsistemas de Jaguaribe. Los siguientes casos nos ayudan a nuestros supuestos. Reflexionemos, entonces, alrededor de la conciencia, carcomida por la ambición, el individuo aferrado al poder; quienes defienden el estado de cosas en función de sus intereses y riquezas personales; y la aversión hacia valores de equidad y armonía con el prójimo. En el enriquecimiento del psicoanálisis, Freud debió profundizar en aquellos “infiernos”, alojados en los subconcientes, con tal de ofrecer explicaciones acerca de los individuos embriagados y enviciados por el poder, los dictadores; sobre los individuos prepotentes, discriminadores, vanidosos, carentes de rectitud moral, los que llegan a ser capaces de atropellar las comunidades subyugadas o grupos de personas. En esta línea de pensamiento nos asalta el recuerdo de aquella famosa cinta cinematográfica , llamada “Apocalipsis Now”, se proyectó en la década de 1980. En ella, uno de los principales protagonistas, abatido psicológicamente en ocasión de las guerras sanguinarias del Sudeste Asiático, habría de responsabilizar de las prolongadas y letales consecuencias a la vanidad y al odio interiorizado en el corazón o el subconsciente de los individuos, causantes de los etnocidios y de los baños de sangre, del imperio de la irracionalidad. El deprimido soldado expresó al final de la película: “el enemigo no está afuera, está adentro, en nuestra alma”. He pensado que el productor de la película de hecho había leído a Freud. Nosotros viajamos más lejos que el soldado estrella, nos trasladamos al fenómeno del odio contra los migrantes, a los diversos grupos étnicos, a la comunidad gay, etcétera, minusvalías que pueden empalmarse con la flaqueza de nuestra alma, trastocada en enemigo nuestra. En otro orden de nuestro supuesto de trabajo, relacionado con la psicología política, es dable especular a la vez acerca de la disminución en las víctimas de la hostilidad, la violencia y las humillaciones, de sus capacidades cognitivas y habilidades, emocionales, morales, físicas; sobre el deterioro en el curso de la personalidad; la pobre imagen que habrán de poseer de sí mismas. Todo lo cual podrá llevar riesgos o sacrificios en contra del progreso del hábitat social que las rodea. De verse disminuidos el intelecto, la autoestima y la autoconfianza de los miembros de determinado hábitat, dadas las gravísimas grietas y heridas entre sus comunicaciones y conexiones primarias, seguro que el encuentro de las víctimas frente al desafío, la novedad y las expectativas ante la vida, llegará a ser traumático también, así como lo hubo de ser en sus vínculos familiares, por eso los conglomerados humanos habrán de perder potencial humano, sentido de empeño y emprendimiento individual, los miembros enfermos perdieron su fuerza y motivación. La primordial e ineludible necesidad de las sociedades con expectativas de alcanzar prosperidad material y espiritual consiste en contar con miembros dotados de salud mental y física, osados y retadores. Probablemente, las bajas predicciones sobre la concepción y la calidad de vida de las personas agredidas desde la infancia, salen a relucir en el temprano desarrollo, sino en el curso de sus existencias; habrá vidas mayormente propensas a conductas enfermizas, escapistas y destructivas, a la programación de mentes débiles y escasamente tolerantes a todo tipo de frustraciones. Tampoco se aleja de la realidad el que un hábitat (natural) primario, insatisfactorio y castrante sea una de las principales causas de la pobreza colectiva. Hay una esencial indisociabilidad entre ambas dolorosas verdades. Sobre este particular de las mentalidades limitadas, el psicólogo belga costarricense Pierre Thomas (+) ya se había anticipado a través de sus investigaciones psicosociales. Su hipótesis de trabajo consistía en dar a conocer que “la pobreza material residía en la mente humana”. Por eso, menos aún, se escaparían las sociedades deprimidas, reflejo del peso ejercido por el conjunto de individuos con mentalidades traumadas, deprimidas, endebles, pobres en arrestos, baja autoestima e inseguridad personal, ayunos de horizontes. La intrínseca realidad del subsistema de participación primaria proyectará e impactará de modo desfavorable las otras tres estructuras internas del sistema social, de acuerdo con la teoría de de Thomas, y quizás de Jaguaribe. Puede que los deterioros en la economía, la política y la cultura de cualesquier naciones, posean su explicación en los modos conductuales agresivos, traumáticos, inhabilitantes, arraigados en la mayoría de los núcleos familiares; la autodestrucción y la disociación en la participación primaria resulta el precio que se paga contra la prosperidad colectiva. A veces ni siquiera intentamos renunciar a tales factores de riesgos, solo basta con acercarnos a las estadísticas de los hospitales e instituciones públicas y privadas acerca de niños y adolescentes abusados, tal vez nos conmueva la conciencia y algo aprendamos por cultura moral y cívica. Postulando a Sigmund Freud, como ejercicio argumentativo, estamos convencidos que “las guerras civiles domésticas”, las histerias emocionales, tienen su explicación en ese desconocido inconsciente actuante en la mente humana, responsable de transportar el mayúsculo dolor y no pocas veces la muerte. No perdamos la fe. Cerremos filas con la tesis del doctor psiquiatra Luis Eduardo Sandí Esquivel, prestigioso psiquiatra costarricense. La usamos además como conclusión. Expresa el psiquiatra: “Por otra parte, lo más maravilloso del ser humano es su plasticidad mental, la maleabilidad neuronopsicológica que permite, con la ayuda oportuna, cómo usted los menciona, la sanación de las perturbadas programaciones y heridas del alma, para dar cabida a una vida más plena”. Esa sanación, a nuestro criterio, es imprescindible para construir sociedades pacíficas justas, tolerantes y prósperas, al mismo tiempo en alentar soluciones de base que fortalezcan la sensación de comunidad y de responsabilidad compartida de los ciudadanos (Sasha Fisher) con buena salud mental. Tampoco es permisible “oscurecer las ilusiones”. Los portadores de vida buena, todavía tienen la palabra. Autor: Ronald Obaldía González

jueves, 31 de enero de 2019

EN LA FAMILIA SE HACE (O SE DESHACE) LA PERSONALIDAD HUMANA

EN LA FAMILIA SE HACE (O SE DESHACE) LA PERSONALIDAD HUMANA "La calle resultó mi tabla de salvación, en mi hogar conviví con unos padres bastante cercanos al agresor Herodes". Lo antes dicho, hubo de ser la confesión de aquel hombre maduro y socialmente realizado. Sin embargo, sus manifestaciones estuvieron lejos de extrañarme. De inmediato pudimos inferir el ambiente de violencia intrafamiliar, el cual debió afrontar en sus primeros años de vida. Dejamos expresar libremente los sentimientos y las enseñanzas de aquel benevolente y valeroso caballero. Sin guardar silencio, luego se tomó la libertad de continuar relatando la estructura de respaldos, o mejor dicho, lo que recibió y reconstruyó, equivalente a grupos primarios suyos, lo que en la calle encontró, dichosamente, para sobrevivir; lo recién menospreciado por conspiradores y malvados, quienes montaron la huelga de 89 días, inducida a perjudicar el sistema educativo y simultáneamente la economía costarricense. La apertura del emisor de esas palabras crudas, significó para nosotros una "relación interhumana", fuimos testigos de la catarsis del otro, deseoso del diálogo, y ser comprendido. Nos relató parte de su historia, eso de haberse criado en la calle - no es el primer ser humano - , pues allí buscó y encontró la estructura de cultura humanista, solidaria, cooperativa y apoyos sociales, resultante de la educación formal y las redes informales. Lo que pasa por el desarrollo de contactos, conexiones sociales y emocionales positivas, edificantes, entre niños, jóvenes y adultos; además de la acción comunitaria que, inobjetablemente, a él le sirvieron de apoyo (King, K.A. & Vidourek R.A. 2012), y fortaleza, habida cuenta que así se impuso a la grave y permanente rotura de relaciones significativas, entre ellas su familia y allegados cercanos, quienes le negaron el imprescindible afecto y la buena comunicación (Víctor Ml. Mora Mesén), tanto de lo que depende, sin excepción, todo ser humano, a fin de asegurarse autoconfianza, el uso del buen juicio, la convicción en valores constructivos, amor propio y tenacidad, en la misión de enfrentar en su crecimiento las vicisitudes y los inconvenientes de la vida real. Dos científicos de la conducta humana, Kin y Vidourek, señalan la importancia clave de crear fuertes, y fructíferas conexiones entre el adolescente, la familia, la escuela y la comunidad en que se reside, dentro de lo cual sea altamente valorado el arte, el deporte, el compromiso cívico, el bien común dentro de la comunidad, a través de la participación ciudadana, entre otras dinámicas sociales. En sus investigaciones reconocen claramente que la verdadera conectividad familiar ayuda a prevenir la depresión y el suicidio adolescente, incluso si el joven se encuentra aislado de sus compañeros, o rodeado de convivencias sociales precarias, erosionadas. Estos últimos entornos que constituyen la fuente principal de desviaciones y anomalías conductuales, tan individualizadas como colectivas, erigidas en opciones, puestas en la mesa a los colectivos vulnerables: los adolescentes y los jóvenes. Si falla gravemente la saludable y beneficiosa conectividad dentro del grupo primario, los dependientes de los progenitores habrán de ser víctimas, con suma frecuencia, de eventos traumáticos, internalizados. Pero, casi siempre (los eventos) desconocidos, imperceptibles, actúan en lo recóndito, por cuanto poseen la capacidad de enquistarse dañinamente en el inconsciente de cada uno de ellos, programando o mejor dicho condicionando - de modo involuntario - el comportamiento del individuo, seguro para el resto de sus vidas (Doctor Luis Sandí Esquivel). A la vez en su edad adulta es de suponer que aquellos incidentes traumáticos, castrantes, tendrán severas consecuencias en su desempeño académico, en los vínculos interpersonales, todavía más en el mundo del trabajo, en donde podrían manifestar conductas disociadoras. Citemos los posteriores deterioros en la salud, la adopción de conductas agresivas, delictivas, adictivas, la ausencia de gozo, las deficiencias en el aprendizaje y las dificultades de los individuos afectados en cuanto a alcanzar plena realización y óptimas interacciones con quienes los rodean. Todo ello, el producto de lesiones que actúan como un lastre irreversible en el curso del desarrollo de la personalidad. Llama la atención la continua y simplista retórica alrededor de la familia. Pero a veces dejamos al lado que estos núcleos primarios de la sociedad suelen ser en su interior centros de violencia, inseguridad, en perjuicio de sus miembros, habida cuenta de (multi) factores determinantes, entre ellos, la ignorancia, la violencia heredada, la frustración de la pobreza, así también, su antónimo: la compulsión hacia las posesiones materiales y el consumo desmedido, es decir, el culto a la "personalidad mercantilista". El antivalor, que de manera equivocada, coloca en el lugar marginal el afecto y las sanas interacciones, aunados al abandono o ausentismo de los progenitores, los entornos o ambientes intolerantes y rígidos, en correspondencia con el exceso del autoritarismo de los encargados de las familias. Antes dijimos que tales patologías tienden a repercutir gravemente en los más vulnerables de esos grupos, ya sean los niños y los jóvenes, movidos en su edad adulta a repetir patrones violentos, enfermizos, a causa de sus primeras y indeseables conexiones, las cuales habrán de definir una personalidad deteriorada, sustentada en bases inseguras, derivadas de conexiones primarias traumatizantes y deformantes. Nos comentaba hace unos días un reconocido científico de la conducta humana que los mejores líderes, emprendedores y sujetos talentosos, en la mayoría de los casos, provienen de familias tolerantes, permisivas en estimular la creatividad, la sana comunicación, la instauración de límites justos, racionales y proporcionados. En cambio el trato autoritario, agresivo, humillante, desamorizado, castrante y discapacitante, de no pocos responsables de los grupos familiares corrían en sentido inverso: tienden a disminuir el potencial y las capacidades intelectuales de los críos, a sembrar el temor a la libertad y la novedad, a originar personalidades débiles a la hora de enfrentar el riesgo y la amenaza a la creatividad. Lo antes expuesto, podría condicionar nocivamente el comportamiento futuro de los perjudicados, les marcará su vida, los pondrá en desventaja; puede interpretarse como el (des) hacerse, dominado comúnmente por una estructura mental, defensiva, negativa y derrotista, elusiva al progreso personal y colectivo, societal, en correlación con una incorrecta salud mental, la aparición de síntomas tempranos de enfermedades, el correr de las inseguridades y los padecimientos de la baja autoestima personales, resumidos en una especie de programa complejo, irreversible, nacido de las profundidades del alma y la mente (Sandí Esquivel, ídem). Difíciles, después, ser superados por las víctimas, a menos que sean intervenidos a tiempo, mediante terapias médicas y psicológicas, las ciencias que contribuyen a subsanar los padecimientos y los daños morales, psicológicos, sufridos por ellas en los primeros años de la vida. Las asignaturas de la niñez y la juventud rara vez son objeto del trabajo intenso y tenaz de los Estados Nacionales, lo mismo que de las organizaciones internacionales, estas solamente dedicadas a la producción de documentos retóricos, carentes de fuerza política e institucional. El debate, el examen y las soluciones debidamente prácticas resultan insuficientes. Las padecimientos de estos grupos etarios ocupan una posición periférica en las políticas públicas, sino es que pasan desapercibidos, a diferencia de otras sensibilidades de las agendas seculares ya sean las nacionales y la global, las cuales generan réditos por estar y ser vistos. Hay instituciones de Costa Rica, que requieren el máximo respaldo, quienes generosamente se han comprometido con la salud y el bienestar de los niños, adolescentes y jóvenes, entre ellas, el Centro Infantil y Juvenil del Hospital Nacional Psiquiátrico, el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), algunos programas del Patronato Nacional de la Infancia, así como la Unidad de Adolescentes del Hospital Nacional de Niños. Por eso, también constituye un magnífico respiro la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, guiada por el Papa Francisco, evento que seguimos con cuidadosa atención, en especial los discursos del Papa, en donde se denota estar la disposición "a reaccionar ante la intensidad y perplejidad de los cambios que como sociedad estamos atravesando", cambios que no necesariamente arrojan un clima de seguridad y esperanza, alta calidad de vida y realizaciones éticas a los dueños del futuro de las sociedades. Ronald Obaldía González

lunes, 31 de diciembre de 2018

SÍ, A DEFENDER LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA.

SÍ, A DEFENDER LA DEFENDER LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA. Días atrás habíamos leído un artículo del ciudadano costarricense Alfonso J. Rojas Álvarez, y quedé entusiasmado, ya que en él se reconocía que “Costa Rica sigue siendo un faro de luz y esperanza para la humanidad”. Dichosamente, encontré un aliado en cuanto a este punto de vista. Con todo, la sociedad costarricense siempre ha sabido “sacar la casta” en tiempos sensibles. Se ha asumido con responsabilidad y comedimiento ”el espíritu de supervivencia”, ya sea “esperando que se despejen los nublados del día”. A la politiquería divisoria y a los demagogos les resulta casi incomprensible tal comportamiento, arraigado en nuestra psicología nacional. Ellos tienden a estrellarse severamente al comportarse en sentido contrario. Esta vez, las víctimas de nuestra forma de ser lo fueron las extremistas cúpulas sindicales, opuestas a las políticas fiscales del Gobierno. “Fueron por lana, y salieron trasquilados”. Demasiado se ha opinado sobre el particular, por eso resultan innecesarias las acotaciones. Lo cierto es que los extremismos y los fanatismos ideológicos (y hasta religiosos), en los distintos contextos de nuestra historia, han contado con el rechazo del pueblo. En los dos últimos procesos electorales, tanto el populismo de izquierda, como el fundamentalismo religioso, en ese entonces fuerzas políticas alternativas, experimentaron contundentes derrotas, lo que llega a comprobar el supuesto antes dicho. Es Costa Rica de las naciones, a diferencia de algunas potencias globales como la China comunista y Rusia, que posee el máximo compromiso e interés superior a favor de la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos, incluido el trato humanitario a los inmigrantes y los refugiados. Sobre la base de tales axiomas y fundamentales descansa nuestra convivialidad nacional, así como las interrelaciones y comunicaciones cooperativas y solidarias con la comunidad internacional. Lo argumentado por Rojas Álvarez nos transporta al Campeonato Mundial de Fútbol, el cual tuvo lugar en el 2002 en Alemania, en ocasión aprovechada por los activistas de los derechos humanos, para organizar protestas frente a no pocos representativos o selecciones nacionales, de las cuales, justamente, eximieron a Costa Rica de cualesquier condenas y acusaciones, alrededor de violaciones o atropellos contra sus habitantes. Más bien, nos declararon el único país en el evento deportivo, que podría jactarse de poseer una elevada autoridad moral en el tópico de los derechos fundamentales. Sin embargo, la difusión de los comentarios de los activistas pasaron inadvertidos en nuestro medio local. Esto quiere decir que la sociedad costarricense como un todo tiene que evitar dormirse en los laureles, ante nuestra historia y reconocimientos democráticos, así también de los réditos políticos, económicos y culturales acumulados. Una historia que nos mueve a redoblar esfuerzos en lo tocante a garantizar la mayor cantidad de felicidad y bienestar a todo el conglomerado costarricense, concediendo un orden prioritario a la transparencia ética, la permanente reducción de la pobreza y las inconcluyentes brechas sociales y económicas. En línea con lo anterior, las políticas sociales han de quedar empalmadas con “el crecimiento y la competitividad de la economía, la generación del empleo y la reducción del costo de la vida”. El constante desarrollo humano en los países ha de demandar líderes políticos "hacedores de políticas públicas", capaces de inspirar a la ciudadanía, dispuestos a implementar coherentes iniciativas pro-crecimiento (Mohamed A. El-Erian), a través de la gestión creativa. La visión de escoger líderes idóneos llega a ser crucial en nuestro país, si pretendemos continuar reeditando los logros y beneficios presentes. Dicho sea verdad, la realidad es que la globalización y la apertura comercial para Costa Rica han sido una real oportunidad . Más del 35 % de nuestra renta nacional proviene del comercio internacional. A ello hay que abonar los resultados satisfactorios en el incremento de las inversiones y la venta de servicios de calidad, la liberalización de determinados servicios públicos (Jorge Woodbridge). Ante estas circunstancias favorables, nos asiste la responsabilidad en hacer más fecundas las relaciones bilaterales con las naciones o bloques integracionistas que piensan y obran de manera casi igual a la nuestra: con los partidarios de la apertura comercial y los abocados a impulsar la economía tecnológica digital, sin precedentes de comienzos del siglo XXI (Bryan Acuña Obando). Eso sí, el esquema de inversiones en infraestructuras y de otorgamientos de créditos (turbios) de China, relacionados con la Franja y la Ruta, podrían considerarse engañosos, sabemos que dicha potencia lo que persigue en sus vínculos es demostrar peligrosamente su poderío en América Latina. Costa Rica posee demasiado talento humano. Justo ahora Costa Rica guía sus políticas a favor de la descarbonización, todo ello en dirección a proteger el medio ambiente y la salud pública. El Poder Ejecutivo da impulso a los esfuerzos de modernización mediante la creación de la agencia de gobierno digital. Se refuerzan las políticas de inversión pública a proyectos con impacto en el desarrollo sostenible, con énfasis en las asociaciones público-privadas y en la reconversión productiva, nuevas tecnologías y la inversión en economía verde. Es imperativo planear políticas públicas que lleguen a transformar nuestra educación pública, para ofrecer los recursos humanos necesarios en esta nueva economía basada en el conocimiento, la tecnología y la innovación (Bryan Acuña Obando). Olfatear el entorno internacional comporta la práctica insoslayable. El contexto global definitivamente se complicado todavía más, a veces poco colaborador, por los conflictos entre Estados Unidos de América y China en lo concerniente a "la guerra comercial" (Francisco de Paula Gutiérrez); la Eurozona golpeada por el Brexit, los euroescépticos y los ultraderechistas – nacionalistas, resistentes a las migraciones y proclives al proteccionismo comercial. La CEPAL subraya que los países de América Latina y el Caribe enfrentarán un escenario económico mundial complejo en los próximos años, en el cual se espera una reducción de la dinámica del crecimiento, tanto de los países desarrollados, como de las economías emergentes, acompañada por un aumento en la volatilidad de los mercados financieros internacionales. Al mismo tiempo, el norte de Costa Rica nos proporciona pésimas realidades. Hallamos a México, a riesgo de convertirse en Estado fallido. En los siguientes seis años será gobernado por el populista de izquierda Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien surgió con fuerza en los pasados comicios. Lo más amenazador de todo es que AMLO ha recurrido a una estrategia similar a la usada por Hugo Chávez, para instalar procónsules seleccionados en cada uno de los 32 estados de México. Estos datos leales dejarán de lado, efectivamente, al gobernador debidamente elegido de cada estado (Jorge G. Castañeda). Tras las alarmas autoritarias, nacionalistas y populistas, el riesgo inminente de la militarización ya sea por el narcotráfico, por las migraciones masivas o por la inseguridad interna de los Estados, el panorama latinoamericano tiende a oscurecerse, a causa del regreso a Centroamérica del autoritarismo y el retroceso democrático, alimentado por la casi inexistencia de cohesión social y de políticas distributivas de la riqueza. Y más migrantes a la vista (Jorge Vargas Cullel): “una verdadera sangría empujada por la desesperación, la corrupción, la pobreza y la violencia”, en la cual viven millones de seres humanos. El pequeño istmo tan lleno de visibles flaquezas, cuya sociedad política es controlada por “granujas y bribones” (Carlos Montaner), dominantes a la vez en varias naciones latinoamericanas, es Venezuela de los circunstancias caóticas, dramáticas e irresueltas, demostrando ya la Organización de Estados Americanos (OEA) su total indolencia, cobardía e incapacidad para cumplir con sus deberes y obligaciones. Para empeorar las cosas, resurge el cuadro de inestabilidad política de Nicaragua, esta vez gobernada por una pareja genocida, acusada de delitos de lesa humanidad, según lo pone de manifiesto las investigaciones comprometedoras de algunas organizaciones internacionales. En la esfera de la novedad del populismo, mezclado con nacionalismo, en América del Sur, Jair Bolsonaro, el Presidente electo de Brasil, “tan popular porque es populista”, se suma a la corriente “iliberal” de América Latina, aunque esta vez llega a ser un líder proveniente de la ultraderecha. Su base de apoyo reside en los evangélicos y una vasta clase media”. Defensor de la dictadura militar brasileña que se prolongó de 1964 a 1985, este conservador cultural se presenta como el antipolítico, inclinado por las medidas de mano dura contra la criminalidad y la corrupción. Opuesto a los postulados de los derechos humanos, su discurso se sustenta en el racismo, la homofobia y la misoginia. Con cinco exgenerales en el gabinete, el gobierno de Brasil, regido por Bolsonaro, tendrá más oficiales de alto rango que en ningún otro momento desde el final de la dictadura militar en 1985. Su objetivo es militarizar la aplicación de la ley en todo el país y hacer que las armas estén ampliamente disponibles para el público. Para él, la Policía brasileña tendrá “carta blanca” para matar criminales (Jorge G. Castañeda). En política económica, se propone implementar un ajuste fiscal rápido, de shock y privatizar varios sectores de la economía nacional (Castañeda, idem). Dos de las naciones que han ejercido influencia a través de los mecanismos de concertación e integración, sean México y Brasil se abren a la peligrosa corriente de permitir el retorno de los militares dentro de las esferas de sus respectivos gobiernos. Distantes están de proteger la democracia liberal. Pésimo síntoma. Agreguemos, como lo señala el académico Bryan Acuña Obando, la desconfianza en la clase política latinoamericana, todo lo cual “ha llevado a que en la actualidad no exista una posición positiva sobre los modelos de integración” y aparezcan personas y tendencias promotoras de los nacionalismos, por encima de los esquemas regionalistas”. Lejos de pensar en un brexit tico en oposición a los esquemas integracionistas de la región, habida cuenta de que estamos rodeados de la ola iliberal autoritaria, o de dudosas o cínicas compañías, en su lugar Costa Rica merece levantar la cabeza, de forma honrosa, consecuente y valiente, en cuanto a la defensa de la democracia en el hemisferio, a mantener viva la llama de los derechos humanos, a pesar del discurso desviacionista, chantajista e intimidador de la sarta de populistas, extremistas de derecha e izquierda, los demagogos, más los dictadores asesinos, entre ellos Daniel Ortega, Rosario Murillo, Nicolás Maduro, decididos a socavar los regímenes de libertades, y a oscurecer la convivencia democrática en América Latina. FELIZ AÑO NUEVO. RONALD OBALDÍA GONZÁLEZ (OPINIÓN PERSONAL)

martes, 20 de noviembre de 2018

LA MONARQUÍA ABSOLUTA DE ARABIA SAUDITA APUNTA A BLINDAR A SU PRÍNCIPE DEL MACABRO ASESINATO DEL PERIODISTA JAMAL KHASHOGGI

LA MONARQUÍA ABSOLUTA DE ARABIA SAUDITA APUNTA A BLINDAR A SU PRÍNCIPE DEL MACABRO ASESINATO DEL PERIODISTA JAMAL KHASHOGGI. Extrema brutalidad la del pasado 2 de octubre en Estambul, contradictoriamente, registrada en el inicio del ciclo histórico de la cuarta y civilizatoria revolución industrial (IR); cuando se intenta empalmar los valores de la convivencia de los seres humanos con el saber inherente a la tecnología. La fallida "Primavera Árabe" perseguía esa reconciliación. No llegó nada lejos. En el edificio del Consulado de la nación suya, acreditado en Turquía hubo un asesinato - demasiado poco interesó si ese país pertenece a la OTAN -, el periodista, esta vez la víctima, ciudadano, autoexiliado, de Arabia Saudita, corresponsal del Washington Post y otros diarios occidentales, exdiplomático. Se disponía a iniciar los trámites consulares de su boda. Allí un comando de la inteligencia, organizado desde la Casa Real de Riad, lo capturó; lo drogaron y lo descuartizaron; estando todavía vivo, supuestamente. Al cuerpo de él lo disolvieron un químico y un toxicólogo, empleando un potente ácido, con tal de eliminar cualesquiera indicios de pruebas. Así, crudamente, lo revela la inteligencia turca a través de videos y audios. Dicho sea de paso, con esas denuncias, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan suma créditos regionales e internacionales, los necesita, puesto que posee fama de autócrata, volcado al fundamentalismo islámico. La suerte le cayó, de no sé donde. En cambio, sin proponérselo, el asesinato cobra la entidad de un zarpazo a la estrategia de la (desacreditada) monarquía absoluta de Arabia Saudita, de plegar a la Administración estadounidense de Donald Trump, en lo concerniente a unir a los árabes e Israel frente a su acérrimo enemigo el Irán, éste aferrado a sus propias ambiciones subimperiales, expansionistas y proyectos nucleares en el Medio Oriente, factores por los cuales continúa siendo sometido a asfixiantes represalias económicas y financieras por parte de los Estados Unidos de América. El presidente Trump acusa a Irán de ser un país que “financia, rearma y adiestra a terroristas, milicias y grupos extremistas que esparcen el caos por la región”. Llega a ser lo suficientemente probada la versión difundida, por casi todo el planeta, del operativo deliberado de un comando saudita, llamado a ejecutar el crimen. En un comienzo se pensó en una especie de "desliz verbal" del mandatario turco, ya que debió desdecirse después, sin convencer tampoco. Se limitó a señalar a los agentes del reino Wahabita, como los máximos responsables. Según él, el “salvaje” asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi fue planeado. Lo cierto del caso es que en la estricta desconfianza imperante, se propuso a eximir al rey Salman bin Abdulaziz Al Saud de cualquier responsabilidad en la atrocidad contra el periodista, crítico del régimen monárquico. Lo cual pone de relieve, por sí mismo, los peligros y amenazas, enfrentados por los comunicadores, así como la incapacidad política y jurídica, en cuanto a la eliminación de la impunidad por crímenes en contra de ellos. Amnistía Internacional (AI) ha descalificado de plano cualquier investigación a cargo de Arabia Saudita sobre el caso Khashoggi, "carecerá de credibilidad”. Por lo tanto, al lado del Gobierno de Turquía, se ha recomendado esa pronta tarea a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Al respecto, valga señalar que la nación saudí posee un historial espantoso en materia de derechos humanos, lo mismo que en lo referido a la discriminación de las mujeres, en la represión a los disidentes y opositores (Carlos Yárnoz), sobre lo cual Occidente ha guardado distancia, habida cuenta que la monarquía absoluta, en la lógica del pragmatismo diplomático, resulta ser un “excelente aliado” desde hace décadas. Es el primer productor mundial del crudo de petróleo; el segundo comprador mundial de armas occidentales; así también uno de los mayores inversores, particularmente en Estados Unidos de América. En esa lógica, bien sabemos que "los intereses económicos priman sobre los principios más sagrados de Occidente". Se sale de ella únicamente Alemania, quien anunció la suspensión de la venta de armas a la monarquía, mientras no se esclarezca la muerte de Khashoggi. La monarquía saudita rechaza la implicación de Muhamad bin Salman (33 años), el príncipe heredero, apodado "MBS", en el atroz asesinato. Advierte que él se enteró de lo ocurrido a Khashoggi, después de que se hubiera consumado el hecho. Sería muy difícil que eso: un crimen dentro de un Consulado suyo, lo admitiera ningún Gobierno, ningún Estado que no fuera un Estado fallido” (Fernando Cocho). En ese escepticismo, poco después, la monarquía, inevitablemente, hubo de reconocer el crimen sangriento, protagonizado en su Consulado. VISTAZO A ARABIA SAUDITA. Cabe explicar que las estructuras jurídicas y de relaciones sociales y culturales, modeladas por la familia real saudita poseen atributos casi feudales, empalmadas con la adulteración y la manipulación del Islam, tal que se ha configurado el "Islam político". De esa manera, ella logró afianzar las bases psicosociales de la nación y sus correspondientes "aparatos ideológicos" (Antonio Gramsci), de carácter ultraconservador religioso. La monarquía ha tenido éxito en perpetuarse en el poder, de forma autoritaria, bajo la aplicación de políticas de control social altamente represivas. Lo demostró con sus métodos de intimidación y terror para escaparse de los fallidos embates y contagios de la Revolución Teocrática del Irán (1979). Más acá, la Primavera Árabe, y de las otroras corrientes políticas, adjuntos al nacionalismo panárabe que, alguna vez, la pusieron en el filo de la navaja, posteriormente la organización terrorista de Al Qaeda, al igual que los yihadistas salafistas (musulmanes). MOHAMAD BIN SALMAN (33 AÑOS), EL PRÍNCIPE HEREDERO O "MBS", GOBERNANTE DE FACTO. A pesar de las presiones de Turquía y un sector de Occidente, que piden la destitución del príncipe heredero, pues los hombres integrantes del comando asesino eran de la plena confianza del príncipe, resultará “muy improbable” que, en medio de "la tormenta diplomática", a causa de la brutal desaparición del comunicador, el ambicioso e impulsivo MBS sea apartado de la sucesión, o que se vean restringidos sus poderes, en la expectativa de convertirse en rey. La monarquía lo ha blindado frente al escándalo político, criminal; pueda que prevalezca la impunidad. Él ha demostrado agallas y resolución, además de cinismo e inmutabilidad en lo que respecta a negar su supuesto involucramiento en el caso Khashoggi, ese crítico del autoritario e impetuoso príncipe, habida cuenta de su sangrienta intervención en la guerra de Yemen (Peter Singer); “al final le costó la vida”. Sin pretender derribar la monarquía absoluta, menos aún repensar en la democratización nacional, el sospechoso príncipe se ha embarcado en una agenda de reformas en el hermético y ultraconservador país árabe, para abrirlo más a Occidente y rebajar la hegemonía del petróleo en su economía. Asimismo, ha estado envuelto en polémicas, en particular por su línea dura contra Qatar y Yemen (Joan Faus;Ángeles Espinosa). Lo cierto del caso es que en el ambiente de la diplomacia internacional, a MBS le será casi imposible deshacerse del estigma de paria, comparable a Daniel Ortega en Nicaragua, Nicolás Maduro en Venezuela, y al presidente sudanés Omar al Bashir (Ángeles Espinosa). El propio Congreso de los Estados Unidos de América ha censurado y responsabilizado del crimen a Mohamed bin Salmán, apodado MBS y a la familia real (Jaime Daremblum). Expresa que lo están encubriendo, demanda una investigación, pues los altos poderes monárquicos estaban enterados de los preparativos del comando. Los congresistas intentan bloquear la operación de la venta de armas a Riad por 110.000 millones de dólares. El Departamento del Tesoro estadounidense acaba de sancionar a 18 cómplices del crimen, allegados directos de la Casa Real saudita; les impedirá ingresar a su territorio, les veda desde ya las posibilidades de realizar negocios en la Unión Americana. El imperativo comercial de mantener buenos vínculos con el reino saudí sigue en pie, a pesar de que el Presidente Donald Trump manifestara que el homicidio dio pie a uno de los “peores encubrimientos de la historia” (Jana Jabbour). Pero la perspectiva cambió: Arabia Saudita ahora "es más dependiente de Estados Unidos de América que al revés". El crecimiento del petróleo de esquisto de la Unión Americana significa, autosuficiencia, que puede hacer frente a un recorte de los suministros sauditas y de los árabes en general. Los sauditas, por otro lado, no pueden funcionar militarmente sin armas de la mayor potencia global. El equilibrio de poder entre los dos países ha cambiado de forma determinante a favor de ella. Asi, entonces, se le habrán de cerrar las puertas de eventuales chantajes al gobernante de facto de Riad, si es que continuará ocupando ese lugar privilegiado. ERDOGAN RECOGE GANANCIAS DEL SINIESTRO. A un mandatario desacreditado y cercano al fundamentalismo islámico, el evento del crimen le permitiría lavarse la cara, respecto de su señalado autoritarismo, reflejado en la desmedida represión, ejercida contra sus opositores - incluidos los periodistas -, no pocos encarcelados, al ser acusados por actos de terrorismo, cuando en julio del 2016 se fraguó un intento de golpe de Estado en su contra, el cual fracasó. El mandatario islamita ejerce absoluto control sobre la vida de la nación otomana, mediante su hábil servicio de espionaje. Por ello, le es útil al poderoso mandatario turco emitir pruebas de audio y videos recogidas, acerca del asesinato, desacreditando a su rival, el primer productor mundial del crudo de petróleo. Éste último, quien le cobra sus acercamientos con los radicales Hermanos Musulmanes, odiados por Riad, al respaldar a sus enemigos los yihadistas. Le censura su injerencia en la guerra de Siria, sea por la enemistad de Ankara hacia los kurdos. Así también Erdogan se opone al acoso de los emiratos del Golfo Pérsico, liderados por MBS, frente al rebelde Qatar, el menos dogmático respecto al Islam, e independiente, acusado por los otros emiratos de acercarse a Irán, y de entorpecer la coalición militar frente a los chiitas de Yemen, históricamente arrinconados por los gobiernos sunitas al servicio de los emiratos del Golfo. No sobra adobar con ironía la frialdad de Erdogan al señalar a su joven rival saudita que los periodistas pueden ser encarcelados por cientos en Turquía, ¡pero por lo menos - dijo - "no se les descuartiza"! (Dominique Moisi). Erdogan adobó el supuesto sarcasmo, como antes dijimos, excluyendo del hecho criminal al rey saudita, previniendo quizás adicionales e inconvenientes contradicciones. Las relaciones entre Arabia Saudí y Turquía, que juntamente con Irán, intentan dominar en términos geopolíticos el Medio Oriente, se hallaban ya en punto frágil, deterioradas, más que todo, por el apoyo de Ankara a Qatar ante el bloqueo impuesto en julio del 2017 a este país por Riad, y sus vecinos del Golfo Pérsico (HISPANTV). El “bullicio” mediático desatado durante octubre pasado, a causa de las revelaciones de Erdogan, “fue un medio para presionar a Riad y jugar al chantaje para obtener concesiones de MBS” (Jana Jabbour). El Gobierno de Erdogan logró empañar la imagen de Riad y ‘MBS’, y erosionarles su prestigio a nivel regional e internacional”. Con todo, trata de evitar una ruptura con Arabia Saudí; es imprescindible para Turquía, puesto que "su economía ha estado tambaleante" durante largos meses. En este orden, las inversiones y los intercambios comerciales son bastante activos entre las dos naciones. A PROPÓSITO DE YEMEN, indiferente a Occidente, el país más miserable del mundo árabe, de 14 millones de personas hambrientas; justamente, el Centro Legal para Derechos y Desarrollo yemení, en un informe publicado en junio, indicó que en 800 días (hasta entonces), los bombardeos saudíes y de su coalición contra los yemeníes dejaron 33.395 muertos y heridos; y de la cifra total de fallecidos, 2689 eran niños, 1942 mujeres y 7943 hombres (HISPANTV). La responsabilidad del caos ha recaído en los constantes bombardeos sauditas, quienes desatienden los llamados estadounidenses de detener la guerra. El escenario de la turbulencia política y militar coloca en primer plano a los progubernamentales sunitas, aliados de MBS y la coalición de los emiratos; en la otra acera actúan los rebeldes hutíes (chiitas), respaldados por el Irán, enemigo de los sauditas y de los emiratos del Golfo. La esperanza de la conclusión de las hostilidades en Yemen descansa en las dudosas certezas de que la coalición saudita sunita pueda estar cerca de ganar el conflicto (Ángeles Espinosa). La vulnerabilidad saudí, en especial el desprestigio de ahora, tras el caso Khashoggi, comporta para Washington la posibilidad de acabar con la guerra de Yemen y las presiones que desde hace meses le genera el Congreso estadounidense. ISRAEL Y SUS ACERCAMIENTOS CON EL MUNDO ÁRABE. En la impostura de la monarquía absoluta, el gobierno de Israel ha contribuido con Arabia Saudita en el cabildeo ante el Congreso de los Estados Unidos de América, sea para borrar la imagen de sanguinario del régimen saudita. La fuerte aproximación de sus vínculos bilaterales, en cuenta los militares, residen en la enemistad de ambos frente al poder subimperial e intervencionista del Irán en los caos de Siria, Yemen, Palestina-Gaza, así como en su intromisión en el Líbano, y de paso el riesgo geopolítico de sus proyectos nucleares, torpedeados por el Presidente Donald Trump, al abandonar el acuerdo antinuclear de carácter multilateral, firmado con Teherán el 2015. La tesis del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, consiste en defender al régimen de Riad y preservar la estabilidad en Arabia Saudí. Por su parte, diversos medios de comunicación occidentales confirmaron que Arabia Saudí había dado luz verde a la entidad israelí, para que iniciara la última ofensiva en la Franja de Gaza (entre julio y agosto de 2014), como indica el escritor británico Davia Hearst, a través de un artículo publicado en el sitio, Huffington Post, titulado "ataque de Israel contra Gaza ha sido llevado a cabo por una orden de la familia real saudí"(HISPANTV). Días atrás se sospechó que la Casa Real saudí intentó persuadir al gobierno de Israel a que intensificara los contraataques en Gaza frente a la organización palestina pro-iraní de Hamas, en todo caso para reducir el efecto mediático del asesinato del periodista, y de este modo evitar el malestar de Washington sobre el evento del Consulado en Turquía. "La normalización subterránea" en cuanto a las relaciones entre Israel y Arabia Saudita, y con algunos emiratos, inexistentes de manera oficial, facilitaron algunos entendimientos entre sí para resolver la cuestión palestina, de ahí el silencio del gobierno israelí en lo concerniente al crimen de Khashoggi. Las condenas mundiales frente al crimen del periodista saudí, acérrimo crítico del príncipe, cada día se incrementan; como aumentan las sospechas de que el príncipe de la Casa Real estuvo involucrado en tal hecho espeluznante. Hasta ahora la monarquía hubo de reconocer el crimen sangriento, evadiendo el fondo real, en cuenta el haber negado tener conocimiento de lo acontecido en el Consulado. Intenta minimizar las implicaciones directas en la desaparición de Khashoggi. No es de extrañar que en sus pantomimas, el régimen monárquico ande difundiendo el castigo con pena de muerte de cinco sospechosos, acusados de asesinar al periodista desertor. Eso sí, se exime de culpa al poderoso príncipe heredero, en medio de un contexto incómodo para él. La misma CIA estadounidense, a estas alturas de las investigaciones, reporta el involucramiento del príncipe, quien había ordenado abiertamente que Khashoggi fuera llevado por la fuerza a Riad, fuera "por las buenas o las malas". Las intenciones suyas de intentar matarlo se mantienen orilladas en las sofisticadas investigaciones de la CIA; hay todavía ausencia de evidencia comprobada en las revelaciones frente a MBS, a pesar de haber supervisado "los detalles mínimos" del comando, que llevó a cabo el siniestro en el Consulado. Sin embargo, precedido de "estructuras empotradas en el poder, además de corruptas, más el arraigo de las manipulaciones religiosas atadas al fundamentalismo islámico, la posición de poder de Mohamed bin Salmán (MBS) dista de ponerse en riesgo, a menos que se levanten contra él los purgados del régimen, ahora subordinados a un nuevo liderazgo y mando agresivo; o bien alguna de las fracciones libanesas, irritadas por el deslumbrante “secuestro” por parte de MBS contra el Premier del gobierno de Beirut, Saad Hariri. Al par que lo del periodista es apenas un severo anticipo de lo esperado a los opositores y disidentes del heredero de la monarquía. En las medias verdades, hay que reiterar que el objetivo de Arabia Saudí consiste en proteger al príncipe heredero en el ‘caso Khashoggi’. La familia real es hábil en estas lides de las tergiversaciones y de los acomodos tácticos. En el pasado, auspiciaron las escuelas "madrasas", a efecto de complacer el extremismo sunnita, quien se levantó como enemigo suyo. En largos años Arabia Saudita ha utilizado el dinero que le pagan las naciones occidentales por petróleo y minerales para adoctrinar a su gente y al resto de los países árabes, con una versión fundamentalista del Islam. Siempre se ha tenido en mente que la monarquía saudita ha financiado a Al Qaeda y los combatientes extranjeros, asentados en Irak (Peter Singer). Dada esa conducta desleal, ha habido voces occidentales que demandan la reducción del poder del reino (siempre) maleable, mediante la supresión de compras de sus energéticos. Todo lo cual habrá de significar el comienzo del aislamiento de la monarquía absoluta; puede ser un porvenir oscuro del cual, peligrosamente, podrá sacar ventaja el Irán, su archienemigo religioso y político; también la indignada Turquía, por haberse fraguado el crimen en un Consulado, acreditado en su jurisdicción territorial, así como el asediado Qatar, distanciado de las arbitrariedades de Riad que ha dañado la integridad del pequeño emirato. El éxito de la estrategia de defensa saudí ante la comunidad internacional dependerá de que logre mantener el apoyo de Washington en medio del desprestigio causado por el vil asesinato del periodista crítico del régimen. La sintonía de Mohamed Bin Salmán (y su entorno) con la Administración estadounidense, puede todavía "envalentonar al joven príncipe", principalmente si el yerno del presidente Trump, Jared Kushner, no se aparta de su amistad y la confianza que le deposita (Ángeles Espinosa). Sea también que el respeto de Washington hacia su aliado Arabia Saudí continúe manteniéndose. Prefiero pensar que los veteranos legisladores del Congreso de los Estados Unidos de América tendrán éxito en su postura de exigir que se sustituya, lo antes posible, a quien ha de convertirse en rey del mayor exportador de petróleo del planeta. Es decir, “Aún no está todo dicho”. Ronald Obaldía González (Opinión personal)

jueves, 18 de octubre de 2018

PORVENIR E IGUALDAD DE ACCESO A LA POLÍTICA DEL PODER DE LOS AUTORES DE LA ECONOMÍA MODERNA COSTARRICENSE.

PORVENIR E IGUALDAD DE ACCESO A LA POLÍTICA DEL PODER DE LOS AUTORES DE LA ECONOMÍA MODERNA COSTARRICENSE. En la mayor parte del Siglo XlX, hasta finales de la década de 1970, se registra el periodo del predominio de la economía del café en Costa Rica. Al monocultivo se le sumó la producción del cacao, el azúcar, el tabaco, después el banano, entre otros productos agrícolas de exportación: resultó “la economía del postre”, la calificación impuesta por don José Figueres Ferrer. Hubo la más íntima y activa interrelación entre los principales motores regionales de nuestro país, y la configuración del cuerpo o la estructura del poder político. Dicho de otro modo, la organización de la división del trabajo hubo de adquirir forma, rápidamente, en aquellas regiones geográficas en donde se habrán de producir los más significativos volúmenes de café, y el de su mejor calidad, ya fueran el Valle Central y la zona de occidente de éste. Llegó a ser la producción asistida, a través de la base tecnológica de la época. Así, entonces, en la división como tal, el nivel superior lo compusieron los dueños de los beneficios, los comerciantes exportadores, los banqueros, los grandes finqueros (Rodrigo Facio Brenes; Samuel Stone), los inmigrantes europeos, en su conjunto, la élite cafetalera. Los pequeños y medianos finqueros (gamonales de los pueblos), los administradores se ubicaron en el rango intermedio; en la base de dicha pirámide se colocaron los capataces, los peones o braceros, y los trabajadores menos calificados. Dicho sea de paso, al haber insuficiente cantidad de estos trabajadores, reflejo de la reducida población nacional, hubieron de recibir el trato benevolente (señorial - patriarcal) de parte de los propietarios de las grandes extensiones de tierras. Así también, las relaciones sociales de producción, propiamente el escalafón del trabajo, determinaron el orden del sistema de jerarquías o clases sociales, todo ello en estrecha correspondencia con la distribución, y el ejercicio del poder, dentro del ámbito de la organización y la división del Estado costarricense. El libro, intitulado “La Dinastía de los Conquistadores” del prestigioso académico costarricense Samuel Stone (+) expone con rigurosidad documentada las relaciones del poder social, político y económico en el contexto de la economía cafetalera, ésta en manos de la clase dirigente de igual naturaleza. Quien llegó a decidir y accionar los destinos y fines del Estado nacional, durante el periodo en el cual se comportó como clase hegemónica, adoptando el modelo capitalista de producción y la ideología liberal de la Ilustración, como punto de partida normativo de la formación del Estado y el gobierno. Ambos aparatos de poder (el Estado y el gobierno): democráticos y progresistas, habida cuenta de la importación de las ideas políticas y la cultura cívica europea. Las adoptadas por los ricos cafetaleros, quienes realizaron viajes de negocios, incluso educaron algunos de sus descendientes en el viejo continente. Hicimos mención del Valle Central de nuestro país en donde tuvo su enorme auge el cultivo y la comercialización del café, tanto en el mercado nacional como en el extranjero, siendo en el repunte la Gran Bretaña y Europa los socios reconocidos. Justamente, de las respectivas familias de la élite cafetalera (exportadora), residentes en este anillo geográfico, hubo de nacer casi en su totalidad la cúpula gobernante: los presidentes, los congresistas, magistrados y jueces. Un hecho político que, en la esfera de los mandatos presidenciales, apenas se vio interrumpido con Otilio Ulate Blanco y Luis Alberto Monge Álvarez, ellos dos de extracción social de bajos ingresos. DESACUERDOS SIN SECUELAS. Ciertamente, en la sociedad política tradicional había pugnas y enfrentamientos en el seno de la dirigencia cafetalera, aunque pesaron mayormente los entendimientos y las transacciones políticas de clase: las fraguadas en el josefino Club Unión. Las diferencias entre los partidos políticos pocas veces llegaron a extremos, excepto en la Revolución de 1948, la cual dio lugar a la Fundación de la Segunda República costarricense, a la profundización de la reforma y la aprobación de las garantías sociales. Las transacciones las había facilitado el carácter reducido del desarrollo, limitado y casi supeditado al recurso del café (Rodrigo Facio Brenes, 1942). Las políticas fiscales y monetarias se definían en concordancia con los flujos (fluctuantes) de las ganancias de dicho producto. De tal suerte que tales comportamientos nos eximieron de las reiteradas guerras civiles, abundantes a la vez en América Latina, con las excepciones de la Campaña Nacional de 1856, de carácter libertador frente a los filibusteros esclavistas extranjeros, dispuestos a subyugar Centroamérica. La predominancia de la economía del café, producto que no dejaba de representar menos de la mitad de la exportación total costarricense, casi el 55% en la década de 1940 (Facio Brenes, idem), así como la escasa diversidad del sistema productivo, englobaron los intereses y los negocios, tanto del sector público como del privado. Estos giraron alrededor de esas utilidades e ingresos, lo mismo que de las divisas captadas a través de su comercialización en los mercados internacionales.Eso sí, la actividad del “grano de oro” había resultado intensa en el entorno de la competencia y los negocios internacionales. A pesar del desplazamiento y restringido peso social y político (hoy en decadencia), las élites cafetaleras tradicionales, todavía poseen una relativa influencia, puesto que el producto (el café de alta calidad) equivale a la posición octava por valor en las ventas de Costa Rica al mercado exterior. Tampoco hemos querido expresar que en las cambiantes realidades económicas, basadas en los servicios y las tecnologías avanzadas, la antigua clase dirigente haya dejado de contribuir a paliar las sacudidas fiscales persistentes en nuestro país (Cadexco). SÍ HUBO CONVULSIONES. Por su lado, las economías domésticas del resto de las naciones latinoamericanas albergaron una gama o diversidad de materias primas, en concomitancia con los grupos de poder, con visiones encontradas; allí las transacciones y arreglos de clase fueron frágiles. La reiteración de los rompimientos constitucionales, o los golpes de Estados resultó el denominador común. Por eso, en su condición de propietarios de los factores de la producción, la necesidad de determinada fracción social de acumular mayor poder político y económico se incrementaría, con tal de colocar por encima su predominio nacional sobre las demás, incluso de manera autoritaria, para lo cual entraban en pactos con la cúpula de las instituciones militares. Los múltiples intereses en constantes controversias y ebulliciones indujeron a contradicciones interminables. Cada una de las distintas fracciones de las clases oligárquicas de nuestra región, intentaron consolidar sus beneficios particulares, no pocos de ellos en abierta sociedad con los representantes de las empresas transnacionales extranjeras. Lo cual hizo posible el curso de rupturas políticas dramáticas y reiterativas, de las cuales estuvo vacunada la política del poder costarricense, basado en transacciones y acuerdos mucho menos complejos, dada su interdependencia con los dividendos del monocultivo, casi no más. Asimismo, la exposición de las tesis con tintes nacionalistas tuvo su lugar en el subcontinente. Igualmente, no hubo renunciación (de los nacionalistas) en torno a los argumentos reivindicativos de ejercer el control del Estado, en aras de impregnarle similar orientación ideológica, en lo tocante a la dirección de la economía, o bien los recursos naturales. Las corrientes contestatarias en buena medida inspiraron después los movimientos insurreccionales de índole marxista, los cuales alcanzaron, por igual, al istmo centroamericano. LA INSERCIÓN HACIA EL PROGRESO. Entrado el Siglo XXl comienza a madurar en Costa Rica el potencial de la apertura comercial, el libre mercado, el estímulo de las exportaciones, coexistentes con las facilidades aduaneras, especificadas en los tratados comerciales; lo mismo que la promoción de la competencia, fundamentales en la nueva economía. Nos enrumbamos a la era de la creación de conocimiento de elevado valor, producto del ingreso a nuestro país de la transnacional INTEL durante el audaz gobierno de José María Figueres Olsen: la modalidad del crecimiento alrededor de la alta tecnología, llegó a cumplir con las expectativas calculadas, y más allá de esto. Enseguida, se multiplicó la instalación de las corporaciones de alta tecnología, de servicios, e ingreso de inversiones directas, tanto extranjeras como nacionales. De igual forma, se llegó a poner énfasis en el mejoramiento gradual del ambiente de los negocios en función de la reactivación de las inversiones. El replanteamiento de la calidad del sistema educativo, la formación y la capacitación del capital humano, ha llegado a constituir una prioridad dentro de las políticas públicas. La idea es adaptar todo este sistema a las exigencias de la innovadora economía digital. Y ya no solamente al sector de la industria de manufacturas, afianzado por el modelo (de posguerra) de la sustitución de importaciones, e implantación del parque industrial, impulsado en las décadas de 1950 y 1960 por la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Los ajustes de las políticas macroeconómicas a favor de la estabilidad, en particular, la meta del reequilibrio fiscal, la reducción de presiones sobre la balanza de pagos, constituirán parte de los requerimientos de la economía del conocimiento. Juntamente con esto, se dio el salto a la reforma de la intermediación financiera, cuando el Estado le habrá de garantizar a la banca privada derechos mayúsculos de operación, incluida la captación de los ahorros a la vista; el factor decisivo de la ampliación del mercado de capitales, equivalente al mayor acceso del público al crédito (rápido), sea a dedicarlo al consumo, la producción o la inversión. Al insertarse nuevos sectores productivos, se entronizan, y se reactivan a la vez "nuevos intereses" en la estructura o en el engranaje social, fruto de la reconfiguración y la expansión de la economía del conocimiento (o la elevada tecnología). Al mismo tiempo se han ido generando superiores réditos y utilidades en las empresas, también el aumento en la recaudación fiscal. Se han creado empleos con base en criterios de empleabilidad, incluidos los sofisticados: de los factores esenciales en cuanto a la reducción de la pobreza. Lo dicho pone de relieve la aparición de desarrolladores o emprendedores, que vienen retomando la brújula del desarrollo nacional, con base en la visión y retos sobre el conocimiento ylas prácticas tecnológicas de última generación, así como los servicios. Se escapan de la antigua y desdibujada clase señorial y patriarcal, la cual descansó en el monocultivo del café durante casi dos siglos. Mejor dicho, en el Siglo XXl ha habido un relevo político en la orientación económica de la sociedad nacional, lo cual incide en las estructuras político burocráticas. La economía de los servicios y del conocimiento representan poco más del 50% del Producto Interno Bruto (PIB); mientras tanto el café apenas contribuye con casi el 1%, y poco más del 8,5% con el PIB agrícola (Fuente: Banco Central de Costa Rica, 2016). Una prueba fehaciente del ritmo del cambio de nuestro sistema económico, estrechamente interconectado a la globalización de los mercados, y a sus corrientes financieras, y la industria del turismo; toda vez que acarrea el ingreso de emergentes y diversos sectores políticos, quienes demandan posiciones superiores en la dinámica del debate público (Shirin Ebadi y Christophe Deloire), las transacciones, los negocios y los acuerdos políticos y sociales, propios del entorno libre y pluralista, intrínseco en nuestro sistema democrático. SECTORES PRODUCTIVOS RENOVADOS; EL ASCENSO EN LA POLÍTICA. A igual tiempo de las transformaciones vertiginosas de la economía nacional, cabe hacer comentarios acerca de los cambios sustanciales en la movilidad social y la política del poder. Podría suponerse que las presidencias de Laura Chinchilla Miranda, Luis Guillermo Solís Rivera y de Carlos Alvarado Quesada lleguen a reforzar nuestro supuesto de trabajo, por cuanto estas personalidades descienden de familias desvinculadas de las clases tradicionales. Los éxitos políticos de ellos reflejan la generación de educados en la academia, del potencial tecnológico, proveniente de la clase media – impulsoras de la innovación y del consumo, en cuenta de los emprendimientos. Ellos son (los tres mandatarios) una muestra representativa de los exponentes de esa clase intermedia osada, en términos psicosociales beligerante; inmersa en la colectividad social de "la nueva economía". Por lo cual, las estructuras científicas, educativas y culturales han salido también favorecidas por igual, a raíz de la evolución de la estructura productiva, gestora de mayor ciencia, técnica y riqueza. Lo cual lleva a alentar la movilidad y el ascenso social. LOS OPERADORES DEL CAMBIO, E INGRESO A LA POLÍTICA. Antes subrayamos que las transacciones políticas entre las diferentes fracciones de la clase gobernante, en tiempos de la economía del café, fluían sin estar plagadas de fuertes contradicciones, habido contexto de la hegemonía societal de los propietarios del monocultivo, y su socia la dirigencia gubernamental. Sin embargo, observamos que en el Siglo XXl ha sido fácil detectar que dicho cultivo, sobre lo cual se estructuró una clase dirigente liberal, llegó relativamente a quedar a la zaga frente a los motores contemporáneos del desarrollo, es decir la nueva economía digital, bien la de los servicios. Valga hacer un ligero recuento de las renombradas áreas económicas que velozmente han ido haciendo retroceder la economía del café; esto último, ya sea para proceder a la real comprobación de nuestros supuestos. Es decir, sobre la base del libre intercambio comercial, la captación de inversión extranjera directa, han llegado a nacer y consolidarse industrias científicas y tecnológicas, alentadas en parte por la instalación de las zonas francas, y además por las contribuciones de nuestras universidades públicas y privadas. Con todo y los obstáculos de índole burocrático, difícilmente se ha detenido el impulso de académicos, empresarios e inversionistas en el mejoramiento de la infraestructura, sean las inversiones públicas y privadas de elevado costo, cuyo destino son los puertos, las vías terrestres, los aeropuertos, las energías limpias, la prevención de los desastres, etcétera. La competencia en el sector de las telecomunicaciones vino para quedarse, así como en los sistemas bancario y de seguros. Cobró un significativo auge la correspondiente desmonopolización de las telecomunicaciones, de las cuentas corrientes y del mercado de seguros, antes en manos de agencias del Estado. El incremento sostenido de la industria del turismo resulta impresionante. La sociedad es testigo de los empleos formales e informales, generados por la actividad de los servicios, al cabo de las constantes mega-inversiones, llevadas a cabo, las cuales cohabitan con las PYMES. Hay que apuntar el nexo de ellas con el crecimiento económico de la industria inmobiliaria. Por su parte, las cooperativas, las organizaciones solidaristas, los forjadores de la innovación y los emprendimientos, las micro, pequeñas y grandes empresas originan apreciables rentas y ganancias. Favorecen la economía, creando valor y empleo en diversas áreas productivas. Lo cual llega a ser un factor positivo, en lo concerniente a reducir la pobreza; así también agregan valor en las múltiples ambientes de la producción, en cuenta las manufacturas (las de punta), la agroindustria, y la agricultura convencional. Citemos a la vez los activistas de la protección del medio ambiente, los ecologistas (realistas y responsables), quienes han legitimado la cultura y el lenguaje de la sostenibilidad ambiental, al tiempo que superan en concepción y logros a los radicales grupos de presión. Justamente, los ambientalistas sensatos llegaron a convertirse en activistas de los mecanismos de rendición de cuentas, en simultaneidad con el proyecto de “crecimiento verde”. La atomización de dichos sectores productivos en rápido ascenso trae como ventaja la de alentar el debate colectivo, las interacciones permanentes entre la sociedad política y la económica costarricenses, así como la descentralización y el acceso pluralista a las instancias y fuentes del poder, en estrecha interrelación con el ensanchamiento y la ampliación del mercado. A diferencia del ciclo de la economía cafetalera, cuando con nexos directos con el poder político, hubo de ser apenas una única clase gobernante, puesta de relieve como “la mandamás”. En palabras sencillas: el ambiente político y cultural, configurado por la gobernanza de la economía del monocultivo, se distinguió por la alianza sobre acuerdos restringidos, limitativos, a la medida de los intereses y beneficios de la élite hegemónica de aquel entonces. En su lugar, hay que despejar cualquier intento exclusivista que intente frenar la creciente gama de sectores productivos, abrigados por la economía contemporánea, de forma tal que sus activistas u operadores posean un rol activo en la producción de los acuerdos y consensos en los diferentes niveles de la sociedad política y civil. Puede que la diversidad de intereses haga mayormente complejos y engorrosos los procesos de adopción de decisiones y pactos sociales. Precisamente, en esto estriba la democracia liberal: la diseminación del poder, contrario al ejercicio oligopolista de éste, de paso su cercanía con el autoritarismo. La sociedad abierta se perfecciona a raíz de la diversidad productiva, en correspondencia con los mercados abiertos, por cuanto la cultura y los postulados de la libertad y de la cohesión social, siempre tendrán asidero en tales contextos libres y democráticos. La colectividad pluralista se ve alimentada, a causa del roce civilizado entre los intereses y los negocios privados, además de los públicos, con frecuencia contrapuestos. Por lo tanto, en la práctica de construir tratos entre diferentes, vale la pena que en la convocatoria priven los sectores conscientes y racionales, los de la cabeza bien puesta, los convencidos en que la estabilidad económica y política es sinónimo de la reproducción de los valores y los principios éticos de la nación. COROLARIOS. Nos ha faltado subrayar acerca de la introducción de novedosos conceptos metodológicos, admitidos por la nueva economía. De los más reconocidos, es el referido “a las alianzas públicas y privadas”, estas capaces de favorecer los emprendimientos, la inversión y el crecimiento. Como alternativa de cambio de la burocracia estatal, dejaremos su análisis para otra ocasión. En este sentido, es dable la tesis de la incerteza de reducir al Estado. En su lugar, conviene hacerlo realmente eficiente y eficaz (Thomas Piketty). Habremos de comenzar con la revolución de los regímenes de contratación del personal, que además de caducos privilegian el estado de cosas. Seguro que es imprescindible añadir legislación flexible y mediciones confiables, con tal de garantizar excelencia en el desempeño estatal. A partir de ello se podrá conseguir el mejoramiento de la calidad de los servicios públicos a favor de la ciudadanía, de modo tal que estos cometidos se dirijan a crear mayor valor en la economía, entendida como creación colectiva. Dentro de lo cual han de ser partícipes, la administración pública, las empresas privadas, los emprendedores, la academia, los inventores, los científicos e innovadores, la gran masa de trabajadores, el voluntariado y la constelación de organizaciones de la sociedad civil (Mariana Mazzucato). A estas alturas es viable repensar en la concertación participativa - bastante similar a lo planteado por el Presidente Miguel Ángel Rodríguez Echeverría -, teniendo en mente la incorporación de los grupos renovadores de nuestro sistema político, económico y social, en vez de gastar energías, sugiriendo una estulta convocatoria a una constituyente. Hay que tener presente el arribo a la sociedad de recientes animadores de la modernización y del crecimiento económico, quizás como lo indicamos. Dichos agentes son fundamentales para la construcción de una visión compartida (“y ética”) sobre los objetivos del desarrollo sostenible, los consensuados en el ámbito de la Organización de las Naciones Unidos. Los autores nacionales de la nueva producción, y la productividad, poseen a la vez todos los atributos, en cuanto a contribuir a subsanar cualesquiera resquicios de déficit de liderazgo (Fernando Araya), aquel déficit susceptible de entorpecer los intentos de la reforma del Estado colaborativo del aumento del ingreso nacional - del cual abusan algunos, sobre todo los grupos de presión, en su mayoría egoístas - . Bajo criterios de búsqueda de excelencia en la empleabilidad, y situando el interés y el bien común de las personas, sin distinción alguna, en el centro de las políticas públicas y privadas (Araya, ídem), nos acercaremos al tipo de sociedad creciente en productividad e inversión, cohesionada, y aferrada a la justicia, la equidad; ellos, los presupuestos de la convivialidad democrática, respetuosa de los derechos humanos y de la diversidad en todas sus manifestaciones. Ronald Obaldía González (Opinión personal)

jueves, 6 de septiembre de 2018

A CONSECUENCIA DE HABER ABANDONADO LA TAREA DE RESGUARDAR LA DEMOCRACIA, AMÉRICA LATINA SE ENFRENTA A UNA AMALGAMA DE RIESGOS.

A CONSECUENCIA DE HABER ABANDONADO LA TAREA DE RESGUARDAR LA DEMOCRACIA, AMÉRICA LATINA SE ENFRENTA A UNA AMALGAMA DE RIESGOS. "Las nuevas guerras" en América Latina relacionan el enfrentamiento al crimen organizado y la corrupción expansiva, a través de lo cual las cúpulas del poder “se enriquecen, robando al Estado”, tal como sucedió en Brasil con Lava Jato, y con el descubrimiento del pasado mes en Argentina acerca del caso de 'los cuadernos de las coimas', los dedos acusadores frente al rostro de la exmandataria Cristina Kirchner. Las sinrazones acarrean siempre repercusiones negativas y prolongadas; se asemejan a una riada de calamidades contra la democracia y el Estado de derecho; una instancia, de por sí, lesionada, gravemente, a causa de las “tendencias iliberales”, incrustadas, de modo visible. En la otra versión de guerra encontramos las domésticas, las cuales golpean a las desdichadas Venezuela y Nicaragua, más el probable riesgo de reaparecer en Colombia, en donde el principiante y rígido derechista Presidente Iván Duque, con cara de mal amigo, se resistió durante su campaña proselitista a respaldar el Plan de paz de su predecesor Juan Manuel Santos. La amenaza de la militarización, ese férreo aparato de defensa, (y de seguridad), de poder, escasamente compatible y benevolente con los derechos humanos y el favorecimiento de la democracia liberal, intenta coparse con la cruda y violenta realidad que la azuza, ya sea para asumir tareas policiales - que no le corresponden - , con tal de arremeter, de manera opaca, contra el crimen organizado, en particular el narcotráfico y las bandas delictivas. El caos y la inseguridad se asientan de manera vertiginosa en México y el Triángulo centroamericano entre los desafiantes, al igual que en América del sur, lo cual empodera a las fuerzas armadas - “three of the four countries on the EEUU defense secretary’s itinerary — Brazil, Argentina and Colombia — have to varying degrees turned to their armed forces for domestic security” (Rebecca Bill Chavez). La influencia militar se pone de manifiesto, en lo concerniente a desactivar las manifestaciones populares, abiertamente hostiles a la perpetuación de las tiranías en manos de la supuesta izquierda, quien gobierna sobre la ruina de tres naciones, bajo el despropósito de cimentar y perpetuar su poder autoritario; una de ellas Cuba, la isla - cárcel, sometida a un totalitarismo anacrónico, guiado por el Estado militarizado. En este orden, en determinadas geografías del subcontinente han llegado a cobrar impulso la inestabilidad, la insostenibilidad, la polarización política, y el rechazo a elevar las capacidades y los mecanismos de rendición de cuentas del proceso político y decisorio (Luis Felipe d´Ávila), con lo cual se hace complicado contrarrestar los antivalores, los regímenes de privilegios y prebendarios, arraigados en los sectores público y privado. Razón por la que se levantan sectores de las sociedades, quienes poseen desconfianza en las instituciones del Estado. Cuando surgen estos comportamientos colectivos, resulta normal que haya incredulidad, y falta de identificación para con la libertad, la democracia y el Estado de derecho (Marcelo Longobardi y Sergio Berensztein). Por ello, ha aumentado la convicción de que nadie podrá desconfiar de las tecnologías y medios de comunicación, lo mismo que de las acosadoras redes sociales, así como de los denunciantes de hechos criminales contra la hacienda pública, por cuanto esos delitos representan una fuente de empobrecimiento de la población. Tampoco la mayoría de los gobiernos latinoamericanos han sido capaces — “como hijos que son de estructuras normalmente corruptas” —, de autodepurarse, y prepararse con un modelo nuevo de hacer política; de disponer de una administración a la altura de los tiempos; y de patrocinar una deseable valoración ética (Antonio Navalón). De todas esas debilidades o vacíos sacan provecho los candidatos populistas (autoritarios), quienes juegan con "la rabia" del pueblo en torno a la corrupción, la desactivación económica, el desempleo y los bajos salarios (Luis Felipe d´Ávila). En el contexto hemisférico se reitera en la casi crónica indiferencia de Washington hacia el conjunto de naciones, ubicadas al sur del río Bravo. No es de extrañar que carezcan de sentido los pretextos, o bien los argumentos ya agotados, de América Latina - ella, quien ocupa un rango insignificante en la política del poder mundial - de achacar las culpas de sus males y padecimientos a una inteligencia superior, o sea, "la anacrónica tesis del imperialismo". Ciertamente, el protagonismo de Donald Trump hace más cercano ese desinterés, al hacerse patente un mandatario nacionalista, proteccionista, y displicente de la globalización desde hace muchos años (Carlos Montaner), cuyo lema "America first", lo incita (a él) a las inesperadas guerras comerciales contra socios relevantes suyos, incluido con México, el allegado regional. Así que las armas que destruyen "a la América que habla español y portugués son internas, las tienen el narcotráfico, la corrupción y todos quienes quieren taponar el progreso democrático (Antonio Navalón), y el tipo de sociedades cohesionadas. El desafío es superior en un contexto marcado por la inequidad social, como es el de América Latina y el Caribe. La persistencia en nuestra región de élites políticas y económicas corruptas, de distinto matiz ideológico, se aprovecharon, tiempo atrás, del boom de las materias primas a nivel global, lo cual les aseguró términos de intercambio históricos y recursos fiscales sin precedentes, bajo la configuración de burocracias ineptas, corporativismo excluyente y abusivo, y desproporcionado gasto militar. Lo cual ha venido en detrimento de cualesquiera política social, tendiente a reducir la pobreza y la inamovilidad, la inequidad tributaria, a sabiendas de poner cuesta arriba la modernización de las estructuras productivas. Éstas, especialmente, ayunas de inversión en investigación y desarrollo, de lo cual puede asegurarse el pleno empleo y la prosperidad compartida (Joseph E. Stiglitz), el llamado a reducir la brecha digital en pos del bien social (Cristina Pombo), en cuenta lo referido a aplacar las nocivas consecuencias del cambio climático. En función de lo anterior, una tasa de crecimiento económico entre un 1,5% este año y un 2,5% el próximo, es apenas “para echar las campanas al vuelo”. Dichos niveles limitan el objetivo de la reducción de la pobreza, el desempleo. Aparte que el desempeño modesto de los motores de crecimiento, las dificultades en las formas eficientes en infraestructura y la atracción de los recursos del sector privado, el desincentivo al clima de negocios, ponen al descubierto un peligroso estancamiento social (Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe), reflejado en el incremento de la desigualdad - "es el mayor enemigo" latinoamericano - , lo mismo que el inmovilismo respecto al ascenso de la clase media. Más bien en algunos países, como Brasil y Ecuador, la pobreza, incluso, se ha incrementado. Cabe subrayar los serios problemas macroeconómicos de algunos países, entre ellos Venezuela, por supuesto, Argentina, Brasil, México en orden de gravedad. América Central tendrá desequilibrios en el sector externo por la disminución del subsidio de Petrocaribe y la reducción de las exportaciones a Venezuela. El Caribe se ha sobre- endeudado, entonces es de prever que sufrirá los aumentos de la tasa de interés en Estados Unidos de América (Javier Solana). Asimismo, los hechos recientes señalan los verdaderos responsables de "la recesión democrática", cuyas implicaciones contagian los sistemas económicos. Basta con ser testigos oculares alrededor de las vicisitudes del pueblo nicaragüense en contra de la tiranía pseudosandinista. Lo señala correctamente el historiador costarricense Iván Molina acerca del fenómeno de la “mafiosización”, experimentada por el país vecino del norte; una mafiosización que a nuestro juicio se extiende por toda América Latina, pero que en el caso nicaragüense, se acentuó de modo dramático, unida a la precariedad institucional y la ausencia allí de una sociedad civil, protectora de la política democrática. Para Molina ese deterioro profundo en los tejidos político y social, asumió la forma de "una hibridación del clientelismo", destinado a perpetuar a los Gobiernos en el poder (Johan Ordoñez), así también el caudillismo tradicionales con un populismo discursivamente izquierdista y religioso", pero decididamente comprometido con el capitalismo corporativo. La inequívoca y creciente concentración de la riqueza por parte de la familia Ortega Murillo, es similar a la que prevaleció durante los últimos años de la dictadura somocista. El agravamiento social y económico de Venezuela, la decadente nación petrolera, ha llegado a alcanzar su punto más crítico. Uno de los factores preponderantes reside en la hiperinflación, o sea, la inflación de un 1.000.000%, proyectada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), y los salarios equivalentes a $30. El despeñadero salió a relucir en el 2014, con la falta de algunos bienes esenciales y la carencia de medicinas; a la vez que se encamina a alta velocidad, producto de los desaciertos de la economía ampliamente controlada, impuesta por el usurpador Nicolás Maduro, lo cual alienta el reciente éxodo de miles de venezolanos, el mayor registrado en los últimos tiempos en el continente americano (Ximena Alfaro M.). Argentina tampoco ha andado lejos del retroceso democrático y de las disfuncionalidades. Por el contrario, la prensa internacional relata que su victimario llegó a ser la familia ex-gobernante de los Kirchner. De lo que se informa resulta comparable a una especie de completa "barbarie moral", ya que presuntamente los Kirchner habrían recibido casi 3 millones de dólares por día de coimas en sus 12 años y medio de gobierno (Edurdo Paladini para Clarín). Una prueba testimonial y documental, inductiva, que nos hace comprender, lamentablemente que los estragos de la corrupción son históricos y estructurales (Sergio Berensztein), tanto en Argentina como en casi toda la región latinoamericana. En la secuencia de los eventos, los que han puesto en riesgo la vigencia de la democracia liberal, líneas arriba apuntamos que la revolución bolivariana se comportó en expulsora de su gente. El gobierno suyo siguió los pasos de las naciones centroamericanas, los que optan por la emisión de migrantes nacionales, para deshacerse de sus padecimientos domésticos. Con el mandatario Hugo Chávez el flujo de venezolanos había aumentado hacia Estados Unidos, Colombia y Perú. Según los datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 2,3 millones de venezolanos (7,5% de la población de 30,6 millones) han abandonado el país desde el 2014, de los cuales 1,6 millones salió a partir del 2015. La incertidumbre y la catástrofe humanitaria, que reina en ese país disparó la diáspora a Colombia, Ecuador, Argentina, Brasil y Perú, cuyos gobiernos debieron improvisar (inútilmente) controles migratorios (Ximena Alfaro M.). Lo cierto del caso, es que el gobierno brasileño, en la línea de concederle al ejército potestades, redobló la seguridad militar en sus fronteras, con tal de contener las inmigraciones, y de paso las reyertas xenofóbicas. Los estallidos sociales han puesto “contra las cuerdas” a las naciones receptoras de migraciones de América Latina, quienes temen el desborde de sus servicios de atención, y el incremento de brotes de xenofobia”, lo cual ofrece signos en Brasil y Colombia. Incluso, hubo algunos indicios de racismo en Costa Rica, debido a la violencia en Nicaragua, emisora de migrantes y refugiados hacia acá. Seguro que la única manera de impedir la riada de inmigrantes, consiste en demandar el regreso de la libertad y la democracia en esas desdichadas naciones. Comenzada la fase de presión frente a la dubitativa diplomacia regional y multilateral, se ha puesto en evidencia su incapacidad de resolución y el cálculo timorato frente al autoritarismo venezolano y nicaragüense, abanderado por los propios gobiernos cleptocráticos, y conculcadores de los derechos humanos. Salvo el recién presentado informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sobre la base del cual se especifican las señales de genocidio y la alteración de la verdad, de parte de la vergonzosa satrapía de Daniel Ortega y su esposa esotérica, llega a ser un hecho cierto que quedan debiendo las restantes actuaciones de las organizaciones multilaterales. Hacen visualizar en contra de ellas un peligroso déficit de fuerza ejecutiva y legal, han avanzado poquísimo, y quedado envueltas en un atascadero; se comparan con el usual y frágil remedo, en cuanto a la defensa de la democracia liberal. Entendido que ella experimenta un grave retroceso en el subcontinente, en donde no pocos Estados se rehúsan a cumplir las obligaciones internacionales, en cuanto transparencia en la gobernanza y el acatamiento de la normativa de los derechos humanos. Consideramos que el cinismo y los descalabros, tanto en Venezuela como Nicaragua, le imponen a la ONU la aplicación de la contemporánea tesis de "la responsabilidad de proteger", adoptada gradualmente por la diplomacia multilateral. La justifica de manera atinada el brillante tratadista Javier Solana. A nuestro juicio, en dichos casos, ambos gobiernos están "comprometiendo la seguridad, la integridad y la dignidad de su propia población", de suerte tal que se podría reconsiderar la conveniente intervención por parte de esa organización global, tan venida a menos, agredida, irrespetada, según lo ha puesto en evidencia la última decisión del gobierno guatemalteco, tutelado por los militares, de no renovar (o intimidar y expulsar) el mandato de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), el que caduca en el 2019 (CNN). Todo esto, en medio de los señalamientos por presuntos delitos de financiamiento ilícito de las elecciones generales del 2015. Simultáneamente, nos damos por informados del retiro en Nicaragua de la misión del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, una espuria salida de la tiranía de Daniel Ortega, condenada de forma honesta por el Gobierno de Costa Rica. En el transcurso de esta semana, la Oficina del Alto Comisionado emitió un extenso informe que "da cuenta de las graves violaciones a los derechos humanos que ocurren a diario". Dicho sea verdad, la historia de América Latina "es una obra maestra del puro instinto y de la fuerza bruta", a pesar de los puntos de vista de intelectuales consagrados como Mario Vargas Llosa que difieren de esa visión pesimista. No podemos pensar diferente cuando se contabilizan los asesinatos políticos en Venezuela y Nicaragua. Y cuando el narcotráfico y su inmenso poderío económico y el crecimiento exponencial de la delincuencia y la corrupción erosionan la convivencia democrática. El subcontinente continúa siendo "el de las oportunidades perdidas", la desigualdad social representa una de sus patéticas expresiones. Los eventos expuestos en nuestro comentario suponen darnos la razón. Estamos bastante lejos del "proceso civilizador", fundamentado en la democracia liberal y la justa distribución de la riqueza. Nos atrevemos a afirmar que nuestra América Latina ha decidido, otra vez, rechazar la virtud y el bien común. Correctamente lo explica el escritor Carlos Montaner, citando a Montesquieu : "no hay república exitosa, si no existe un número grande de ciudadanos virtuosos". Sí, quienes son conscientes que "aquí y ahora" resulta posible construir un reino de humanidad. Ronald Obaldía González (Opinión personal)