lunes, 17 de abril de 2023

CONFIGURACIÓN DE LA GEOPOLÍTICA EN LA ETAPA DE LA POST - PANDEMIA DEL COVID – 19, INDUCIDA BAJO LOS PODERES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, RUSIA, LA CHINA POPULAR Y OTROS. PRIMERA PARTE. Autor: Ronald Obaldía González

 CONFIGURACIÓN DE LA GEOPOLÍTICA EN LA ETAPA DE LA POST - PANDEMIA DEL COVID – 19, INDUCIDA BAJO LOS PODERES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, RUSIA, LA CHINA POPULAR Y OTROS. PRIMERA PARTE. Autor: Ronald Obaldía González

Años atrás nos lo advertía Francisco Barahona Riera, distinguido catedrático universitario acerca de los modestos conocimientos que todos poseemos de la política internacional. Por cierto, curioso que Estados Unidos todavía siga importando uranio ruso, lo que representa casi el 20 % de su electricidad de la energía nuclear (Kenneth Rogoff). ¿Cómo lo ven ustedes?.
Aun así, disimulemos nuestras frustraciones, a pesar de nuestros (pre) supuestos y simples nociones en torno a la complicada asignatura apuntada por Barahona, en particular lo concerniente a la geopolítica, a saber, la ciencia que establece la estrecha relación entre las características geográficas de un Estado nacional y la política exterior que planea y ejecuta” (Rudolf Kjellén). Lo que equivale al derecho de todo pueblo a tener dominio del espacio vital necesario, para garantizar su propia sobrevivencia y autosuficiencia.
Presenciamos severos quebrantos en las relaciones internacionales. Al respecto, ofrece correctas precisiones el Primer Ministro británico, Rishi Sunak, (BBC, Londres, 13 de marzo del 2023). Él comienza por la invasión ilegal de Ucrania por parte de Rusia, gobernada por Vladimir Putin, causante de incontenibles trastornos económicos, comerciales, financieros; particularmente los estragos en la distribución de las materias primas, imprescindibles a los procesos de la producción global de los alimentos.
Graves sospechas originan los crecientes intereses de la China Popular, secundados por la misma Rusia, bajo la recíproca diplomacia de “la amistad sin límites”, por cuanto a la medida de la visión totalitaria y ambiciones geoeconómicas, en contradicción con los axiomas occidentales de la democracia liberal, ambas potencias se empeñan en impulsar un nuevo orden internacional, lo que implica la reducción de la hegemonía de los Estados Unidos de América y de Europa, este apartado de los comportamientos de la Guerra Fría.
Mas el enemigo está adentro y actúa aviesamente. El resurgimiento de las tendencias “iliberales” autoritarias, nacionalistas, ultraderechistas, racistas, xenofóbicas, el populismo de derecha e izquierda se extienden por América y Europa. Un fenómeno que China y Rusia lo saben instrumentar a su favor. Donald Trump, Jair Bolsonaro, Nayib Bukele, los dictadores de Venezuela, Nicaragua, el corrupto presidente de Guatemala lo fertilizan.
Los empeños nucleares y desestabilizadores (además anti-occidentales) de Irán y Corea del Norte, son hechos “que amenazan con crear un mundo definido por la intimidación, el peligro, el desorden y la división".
A lo antes dicho, añádase la alta inflación, es decir la subida de los precios de los bienes y servicios, atacada mediante las políticas monetarias de los Bancos Centrales, por las cuales se incrementan las tasas de interés, a fin de restringir el consumo o la demanda (José Manuel Salazar), pero que limitan el crecimiento de la producción.
Ni las buenas intenciones de los Objetivos y Metas del Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llegan a ser capaces de poner fin al acelerado empobrecimiento de las gentes del llamado Sur Global, agravado por los males sanitarios y el estancamiento productivo, acumulados a raíz de la propagación de la pandemia del covid – 19.
Dificilmente se pueden negar los efectos destructivos del cambio climático sobre el planeta. El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, provocados en gran medida ante la dependencia global de los combustibles fósiles (Erik Lefebvre), se registra entre los factores determinantes de las variaciones climáticas, lo cual expone a las poblaciones a los embates de los desastres. Dicho sea de paso los que causan además los retrocesos en el desarrollo de las naciones impactadas.
FRENO AL USO DE LAS ARMAS NUCLEARES. Hay márgenes que también favorecen el optimismo. En cuestiones geopolíticas a nivel global, ni la China del autócrata y el “líder fuerte” Xi Jinping, al igual que en la Rusia del zar Vladimir Putin, – a modo de doctrina dentro de la geopolítica - prevalecen las posturas del reconocimiento en que “una guerra nuclear es imposible que pueda ser ganada”. Es decir, ni habrá vencedores en la presunta “guerra de destrucción total”, por lo que “nunca debe ser desencadenada”.
Por lo tanto, la diplomacia nuclear del Kremlin nos pone a pensar de lo irreal y catastrófico que puede resultar la opción del “uso del botón de las explosiones” contra los ucranianos, ya que predomina la prudente doctrina, antes que los arrebatos de Putin y compañía. Dentro de ese talante se inscriben los otro cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a saber los Estados Unidos de América, Gran Bretaña, Francia y China (AFP, París; Pavel Podvig).
A pesar de la desestimación de emplear armas altamente destructivas, al conformar un eje (se puede desvanecer), Rusia y China actúan como “dos autoritarias potencias nucleares, militares, económicas, comerciales y tecnológicas. Ambas desalientan un orden internacional basado en normativas de estricto cumplimiento; irrespetan sistemáticamente los derechos humanos; respaldan gobiernos despóticos, entre ellos Corea del Norte, Irán, Nicaragua y Venezuela. Menosprecian los principios básicos del derecho internacional y comparten una voluntad expansionista, aunque con diferencias en métodos”. (La Nación – Editorial -, 28 de marzo, 2023).
Las relativas diferencias se expresan en las inaplazables prioridades del régimen chino, al ponerse énfasis en el incremento constante de las relaciones económicas y comerciales, la promoción de las inversiones y los créditos en el extranjero.
Entran en tales prioridades la importación de recursos naturales y la extracción de materias primas, provenientes de las naciones en desarrollo. Toda vez que corren adjuntos los pragmatismos de “la diplomacia blanda”, marcados por la ya consabida duplicidad de Xi, fuera de desprenderse del modelo de sociedad impuesto, basado en el capitalismo de Estado, en donde ahí inequívocamente priva el lucro, el enriquecimiento y la propiedad privada.
UNA RUSIA BLINDADA. Es un hecho cierto que la economía petrolera rusa está lejos de desplomarse. Tampoco las sanciones o los bloqueos occidentales le han hecho tanta mella. Los mayores compradores de los hidrocarburos rusos son principalmente China, India y Turquía. Compradores que representan el 70% de todo el flujo de crudo a favor de Moscú.
Mientras tanto los aliados occidentales, en especial Europa, lidian con innumerables obstáculos, en aras de “asegurar un mayor nivel de independencia energética”, o encontrar el camino para avanzar hacia el uso de energías menos contaminantes (BBC News Mundo, 14 abril 2023). Tamaño reto, sino imposible, habrá de ser la desestructuración de un mercado energético que sobrepasa más de un siglo de vigencia.
Los países compradores del crudo ruso siguen adquieriendo grandes descuentos, a un precio significativamente más bajo que el petróleo Brent de referencia mundial. Con una subida que llegó hasta los 8,1 millones de barriles diarios exportados en un mes, Rusia está fortaleciendo su posición en el mercado de los energéticos, entre otros (BBC News Mundo, 14 abril 2023), según algunos informes publicados por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
PARALELISMO INVASOR. La peligrosidad de la real inocuidad de las arremetidas sancionatarias contra el régimen expansionista de Putin, reside en la posible repetición de una agresión de Pekín a su rival geográficamente cercano. Es lo que arrastran las tentativas o los preparativos militares de China de atacar la isla de Taiwán, al extremo que aborrece los principios democráticos liberales constitutivos de ella.
El autócrata Xi teme que tales valores políticos sean importados por la generalidad de la población continental, lo que podría dar oportunidad a la rebelión (la masacre de Tiananmen en 1989 quedó grabada en el subconciente); las protestas del pueblo de Hong Kong la pueden anticipar. Con represión y control social evita que tomen fuerza superior (la agitación social), por cuanto ha habido ya indicios de movilizaciones contestatarias, probadas, con la mira puesta a cambiar el régimen de mano dura y el poder ilimitado del actual mandatario, tan absoluto como el que hubiera alcanzado Mao Tse Tung.
En la retórica y la constante cadena de acorraladores ejercicios militares por tierra, aire y mar, organizados en el estrecho taiwanés, la China (“el Dragón rojo”) ha prometido repetidamente tomar, por la fuerza si fuera necesario, el control de Taiwán, un país de 23 millones de habitantes, autónomo, demócratico, liberal, altamente desarrollado, el más poderoso en la industria de los semiconductores (Laureano Pérez Izquiero - Infobae).
La pequeña nación insular ocupa las tierras de Formosa en las aguas marítimas del Asia Pacífico. La mayoría de sus gentes pugnan por la conquista de la independencia nacional, separarse política y territorialmente del régimen totalitario y expansionista, regido por Xi y el Partido Comunista. En la segunda parte de la serie de escritos geopolíticos haremos todos los esfuerzos por ahondar en el curso de las rivalidades entre las dos Chinas.
No sobra señalar que desde que la líder del Congreso estadounidense Nancy Pelosi, hiciera su controvertida visita a Taiwán el pasado agosto – continuarán celebrándose - , China Popular nunca había expresado una desaprobación tan intensa y activa alrededor de las conductas despectivas occidentales. Las que acusa de injerencistas, o interferencias extranjeras que lesionan la soberanía de “la cosmovisión” de una sola China (Frank Gardner, Corresponsal de seguridad de la BBC, 16 marzo 2023).
RUSIA EN SÍ, POR SÍ Y PARA SÍ. En el caso particular del agresivo “Oso ruso” hay enrevesados que superan los convencionalismos de las relaciones internacionales, primordialmente los antecedentes habidos, propios de una tradicional potencia hegemónica: fuera la Rusia, en la incierta y la delicada etapa de la Guerra Fría, caracterizada por la división ideológica del planeta (la bipolaridad entre capitalismo y el comunismo), tal cual la doctrina de la disuasión nuclear y la carrera armamentista habían alentado.
El genial canciller costarricense Gonzalo Facio Segreda (1970 – 1978) siempre catalagó a ese atípico gigante euroasiático entre los pueblos “más inteligentes del planeta”. Por supuesto, que acertó: volcó dos civilizaciones hechas a su medida, luego se deshizo de ellas. Verlo postrado y aislado significa darle lugar a las fantasías.
Posiblemente, en medio de la transitoriedad caracterizada por la guerra frente a Ucrania, a la postre Moscú vencerá. Eso sí, la batalla se prolongará, de acuerdo con las informaciones filtradas (indebidamente) desde el Departamento de Defensa (el Pentágono) de los Estados Unidos de América.
Habiendo destacado una mínima parte de los expedientes históricos de su aliado (exiguamente fiable), apenas califiquemos las cábalas del presidente de la China Popular, Xi Jinping (“el autócrata y hombre fuerte”) de ambiciosas alucinaciones. Pretende que podría subordinar al Kremlin a los intereses expansionistas o imperialistas de moldear al mundo del futuro (Nicolás de Pedro), acorde con los “ sueños” nacionalistas y totalitaristas, nacidos de su ego y del Partido Comunista de quien es dueño.
Por lo tanto, que Xi se libre. En las tratativas y los negocios con Rusia son insuficientes los idealismos, los realismos o, en su defecto, las lógicas y las normativas del juego del ajedrez, adaptadas a los intrínsecos movimientos de la estrategia política. Porque en la psicología del pueblo y los poderes de Rusia pervive la convicción nacionalista de que ella deberá ser respetada como potencia global, arropada de misiones, roles e intereses, cuyos inmensos recursos materiales, grandeza territorial, le otorgan hegemonía, libertad y soberanía total.
INTELIGENCIA Y PRECAUCIÓN. A China le sirve la guerra ruso – ucraniana. Ella intenta eregirse en el interlocutor idóneo, decidido a presentar un plan de paz y con ello silenciar las armas en Ucrania. Las relaciones amistosas y cooperativas con Rusia le resultan una credencial. Sin embargo el astuto, calculador e insensible Vladimir Putin ya rechazó cualquier mediación. Un mal augurio.
La India, Corea del Sur y Japón, potencias del Asia distan de mirar con buenos ojos la alianza expansionista chino - rusa. Las invasiones a Ucrania y las tentaciones chinas frente a Taiwán crean alta desconfianza e inestabilidad en la región IndoPacífica. Entonces tienden a desacreditar a ambas potencias, quienes no escatiman esfuerzos en desvalorizar los postulados de la democracia liberal, sembrar divisiones en la Alianza Trasatlántica y quebrar la influencia de los Estados Unidos de América en el actual orden (o desorden) internacional.
De acuerdo con las posturas geopolíticas de China y Rusia, habría de prevalecer un orden global verdaderamente multilateral, multipolar, orientado con base en los principios de la ONU, ajeno al dominio de los Estados Unidos de América.
Tesis que a decir verdad se presume que el propio Presidente de Francia, Emmanuel Macron acuerpa, quien continúa planteando la autonomía de la seguridad estratégica europea, así lo reiteró farragosamente en su visita oficial a Pekín en abril de este año. Al mismo tiempo arrodilló su país ante los despropósitos de Xi Jinping de apoderarse de Taiwán por la fuerza. Enseguida sugirió a la Unión Europea el desinterés por la cuestión del separatismo o la reunificación.
Quizás él (Macron) cree que con ese nivel de complacencia y “veleidad", los grupos de agitadores que enfrentan las reformas de pensiones en París - en esa línea habían actuado “los chalecos amarillos en el 2018 - puedan desconectarse de los sigilosos y encubiertos agentes y troles financiados por los chinos y rusos, expertos en el arte de la inestabilidades políticas y sociales en las naciones europeas.
En el orden de las disputas entre las potencias rivales, “ha habido cada vez más acusaciones de que Pekín y Moscú recopilan en secreto grandes cantidades de datos personales. Roban propiedad intelectual”, a fin de obtener ventajas económicas, comerciales, científicas. Propagan campañas geopolíticas de desinformación de carácter anti-occidental. Han interferido en numerosos procesos electorales de las naciones europeas, incluidos los comicios del 2016 de los Estados Unidos de América (Sergei Gurlev); todo esto quedó bien documentado.
UN ERROR DE PERCEPCIÓN Y CÁLCULO. Occidente se durmió en los laureles con China y Rusia. Desde tiempo atrás hubo un pensamiento “ingenuo” de que la caída del Muro de Berlín en 1989, así como las reformas de la liberalización económica de China, impulsada por Deng Xiaoping, “conducirían inevitablemente a una apertura de la sociedad y una mayor libertad política”. Fallaron los análisis de riesgos. Tan totalitarias, divisivas y disruptivas continúan siendo esas naciones.
Hubo falta de olfato, la pericia política y la diplomacia perdieron el examen. (Occidente) se dejó hechizar ante las imaginaciones derivadas del postulado “del fin de la historia y el último hombre” (Francis Fukuyama).
En cambio, en medio de un alto en el camino repensemos que en la historia los puritanos, los utópicos y los deterministas resueltos representan una minoría. En ella (la historia) habitan los preponderantes e irrenunciables intereses, ciertamente insoslayables para "la política del poder", e inmersos dentro de las sociedades políticas y civiles.
La “peste” , sea a favor de la evolución o el retroceso, está allí oculta o consciente, bien lo da a entender en una de sus novelas el existencialista Albert Camus. Mientras predomine la noción de preservar el Estado nacional ("el Monarca"), cobrará la ciencia geopolítica mayor valor, fuerza y exactitud. Hoy el florentino Nicolás Maquiavelo (1469 - 1527) estaría contribuyendo a remodelarla como proposición, científica; útil en cualesquiera ciclos o coyunturas políticas.

martes, 28 de febrero de 2023

LAS ESTRUCTURAS ECONÓMICAS DE COSTA RICA EN CONSTANTE EVOLUCIÓN. Autor: Ronald Obaldía González

 LAS ESTRUCTURAS ECONÓMICAS DE COSTA RICA EN CONSTANTE EVOLUCIÓN. Autor: Ronald Obaldía González

Desde comienzos de la década de 1980, nuestra nación ha experimentado cambios sustanciales en su estructura económica y productiva. De la tradicional economía agroexportadora, caracterizada por las ventas del café, el azúcar, el banano, carne, alimentos, etcétera, a los mercados internacionales, enseguida se adoptó entre las décadas de 1960 y 1970 el enfoque de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), cuyo pivote descansó en la industrialización por la sustitución de las importaciones y la operación de mercados cautivos y protegidos.
Posteriormente, nuestro país llegó a sumarse a los postulados del libre mercado a nivel global, abriendo sus fronteras a las alternativas del comercio, la inversión extranjera directa (IED) y los nuevos flujos financieros, como punto de partida de su política pública de desarrollo económico y social. Aparte de que la comunidad internacional sigue otorgando alto reconocimiento a la robusta democracia civilista, así como al sistema político, social, jurídico de la sociedad costarricense, su adherencia a los principios de la protección de los derechos humanos.
Dicho esto, añádase la racionalidad del desarrollo nacional con énfasis en la protección, la conservación ecológica – redituable para el turismo –, así también la justicia medioambiental. Una concepción también moral, cohabitable con el perfil contemporáneo de nuestro sistema productivo, el cual tampoco ha abandonado “al sector agropecuario rural y suburbano sostenibles”.
Por el contrario, los intereses de la seguridad alimentaria y nutricional dentro de los mercados, forma parte de nuestra “convivialidad, en aras de la contención del empobrecimiento, una alternativa sugerida por la filósofa Corine Pelluchon en su brillante ensayo intitulado “la ecología como nueva Ilustración”.
Los sucesivos gobiernos nacionales pusieron en práctica un conjunto de disposiciones y accionar, relacionadas con la liberalización unilateral, la diversificación productiva, la eliminación de rigurosos controles al comercio exterior (Víctor Umaña). Cobró vigor la participación de los acuerdos comerciales, sean multilaterales, regionales y bilaterales. Se dio impulso a la economía de los servicios, la industria de los dispositivos médicos, al sector inmobiliario, la actividad turística, la industria alimentaria.
Más acá, se puso en funcionamiento el régimen de zona franca, estrechamente vinculado con la atracción de inversiones. Luego con el ingreso de INTEL arrancó la economía digital, su activo preponderante: las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las que muestran ser “imprescindibles en la vida real de las sociedades contemporáneas”. Aquí ellas se han ido consolidando a pasos significativos.
Loa resultados arrojados en los diferentes ámbitos —empleo de calidad y potencial humano, capital físico, divisas, inversión, conocimiento, tecnología, “aumento de la productividad de los factores”, productos más complejos, variaciones en la infraestructura y bienestar del consumidor, entre otros— son notables y suficientemente probados (Umaña, ídem; CINDE).
A SUPERAR LA TRADICIONAL DIVISIÓN GEOGRÁFICA. ENTRANDO A FONDO. Hay un vigente debate en torno a los beneficios o inconvenientes que conllevan la creación o, en su defecto, la reducción de la cantidad de provincias, cantones o distritos, teniendo en cuenta la obsolescencia, la desfasada división territorial o la división político administrativa de nuestro territorio nacional, posiblemente causante de las desigualdades entre regiones. Existencia de contraposiciones que nos hacen repensar. Así entonces, (más provincias), “más cantones no es sinónimo de eficiencia”, de acuerdo con los resultados de los últimos estudios de índice de gestión de los servicios municipales (IGSM), elaborados por la Contraloría General de la República.
Cabe preguntarse dentro de ese desorden territorial y en la errática asignación de los presupuestos, qué sentido poseen los cantonatos de Guadalupe, Moravia, Montes de Oca, Curridabat, entre otros circuitos geográficos, cuando en verdad la distancia longitudinal entre ellos es de 7 o dos kilómetros. O qué los distritos de Zapote, San Francisco de Dos Ríos, tan absorbidos por dos de estos cantones, sean posesiones del cantón central de San José. Podemos seguir con trifulcas de tal envergadura solo para agachar la cabeza.
Tampoco se puede negar la necesidad de alcanzar un lógico reordenamiento territorial, según lo hacen ver algunos distinguidos observadores nacionales. Lo cierto es que diferentes grupos de presión, al igual que determinada dirigencia política regionalista guardan resistencia, en lo tocante a ofrecer soluciones apropiadas en tal asignatura. Resulta inútil gastar esfuerzos en constantes discusiones que casi nunca llegan a resultados. Ante las discrepancias, en su lugar nos hemos atrevido dar a conocer presupuestos, relacionados con la energía en virtud del propio desarrollo social de ciertas poblaciones rurales, bastante alejadas de la Gran Área Metropolitana (GAM).
Las hemos denominado ciudades miniaturas (o miniciudades), cuyos habitantes al elegir una vida espiritual y materialmente gozosa, parcialmente se desligan de las promesas o expectativas convencionales del progreso humano, lo cual ha comportado una posición reducida a la mera innovación tecnológica, industrial y la urbanización (Corine Pelluchon).
Seguro que en los novedosos ordenamientos geográficos, las personas nativas o los nuevos colonos, alfabetizados digitalmente, aún más habrán de demostrar capacidades, favorecedoras de las innovaciones y desarrollos escasamente reconocidos y simples, coordinados por las organizaciones y las iniciativas comunitarias suyas, las cuales “suelen tener un mejor conocimiento y desempeño de los contextos locales” (Néstor Córdoba Marín).

Al cabo que merecen ser sujetos de la asistencia y la formación profesional y técnica, de los aportes de la academia; lo mismo que de los beneficios y los subsidios fiscales por parte del Estado, prácticas a las cuales jamás han renunciado llevar a cabo los países ricos del norte global (Fernando Zamora Castellanos).
Prescindiendo de tanto Estado, las gentes de nuestras miniciudades pondrán en marcha iniciativas de proyectos, relacionados con la eco-agricultura, la agricultura familiar, las tecnologías verdes, el eco-turismo, etcétera, con tal de producir y generar ingresos y bienestar.
Todo ello dependerá de la exploración y aprovechamiento de las ventajas comparativas con las que cada región o ciudad miniatura cuenta ( Córdoba Marín, ídem). Y que dicho sea de paso se eliminen las trabas y los redundantes trámites burocráticos, aquellos que frenan la creatividad y el impulso, en cuanto a los emprendimientos de la ciudadanía en general.
Por ellos se ven entorpecidas las políticas tendientes a dotar de “constitución legal” y legitimidad a la economía informal, en particular los negocios de los trabajadores independientes, así como la inserción al empleo de las mujeres jefas de hogar. Esa burocracia paralizante que en el gobierno de don Rodrigo Carazo Odio (1974 - 1978) impidió el florecimiento de las empresas de autogestión, que nuestro amigo Carlos Manuel Echeverría Esquivel, siendo Ministro de Planificación, intentó poner en funcionamiento, un programa que pudo encajar perfectamente con el accionar de las ciudades miniaturas, ahora emergentes.
PARTICULARIDADES SOCIOLÓGICAS. Constantino Láscaris Comneno (+) , el filósofo español – costarricense, quien por su propia voluntad prefirió usar la ciudadanía costarricense, en su manifiesto y avivado amor por el sistema democrático y el régimen de libertades de Costa Rica, cuantas veces tenía la oportunidad y con vasta simpatía, hizo referencia a los ingeniosos y pintorescos “turnos y las ferias populares”, organizadas, entre otros, por los miembros de las iglesias y las organizaciones de voluntarios en sus respectivas comunidades.
A nuestro subjetivo entender, aquellos fueron los precedentes de las actuales ciudades miniaturas, relativamente liberadas de las ataduras del Estado decisor. Según la versión del célebre filósofo, escritor, profesor universitario, además de Benemérito de la Patria (1998), con el empuje de los frecuentes eventos de tal calibre, fue que nuestra “Tiquicia” se fue autoconstruyendo como nación ampliamente libre y próspera.
La noción del filósofo como símil la imaginamos dentro de nuestra postura multicultural, multiétnica y diversa, al lado de la otra de Láscaris bastante común: ya que nadie lo había podido suplantar de su original tesis, de encasillar a Costa Rica dentro del rango de las naciones desarrolladas del planeta. Bastante razón le asistía a nuestro ilustre profesor. Véase como Costa Rica salió librada de los colapsos financieros mundializados (2008), de los perniciosos efectos globales causados por la pandemia del Covid – 19, en simultaneidad con las perturbaciones geopolíticas en la Europa Oriental, sea la invasión del ejército ruso a Ucrania.
En medio de las vicisitudes quedó demostrado la buena musculatura de nuestra sociedad democrática y próspera. Sin necesidad de dogmas o acciones ortodoxas, la institucionalidad democrática se mantiene casi intacta, persisten los altos indicadores sociales, a pesar de nuestras innegables fragilidades.
Desde dos años atrás se vienen acentuando los sólidos resultados y los compromisos fiscales, así reconocidos por las agencias calificadoras de riesgo y el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Por primera vez después de 13 años, Costa Rica recaudó más de lo que gastó, sin incluir intereses, y logró un superávit primario de ¢927.000 millones, equivalente al 2,1 % del producto interno bruto (PIB).
Además, el tamaño del endeudamiento en relación con la producción nacional (deuda/PIB) disminuyó en 4,2 puntos porcentuales, para situarse en un 63,8 %” (Expresidente Carlos Alvarado Quesada; Ministerio de Hacienda). Se detuvo el déficit fiscal, lo cual abre las oportunidades de aumentar la inversión social y actuar en infraestructura. Pocas naciones pueden exhibir tales logros. En cambio, lo trabajado por este pequeño país desarrollado, a juicio de Láscaris, sí llegó largo.
Guardando las distancias, significan posturas (de Láscaris) que el suscrito también ha respaldado. En nuestro escrito nos hemos subordinado a sus nociones. Las he empleado a nivel de basamento, todo ello con el propósito de sumarlas a aquellas visionarias lecciones de nuestro profesor de la enseñanza secundaria Álvaro Alvarado Castro (1970 – 1974) alrededor del “Quijote de la Mancha”, llamado “el Príncipe de los Ingenios”, a decir del inmortal Jorge Luis Borges.
Las conclusiones de aquel filósofo nos han facilitado hacer abstracción de nuestras mini-ciudades ya en ascenso. Las cuales no solo crecen en términos ecológicos – económicos, sino bajo “una dimensión existencial”, sustentada en la justicia social, “en la distribución de los recursos y los beneficios”, así como cambios en los modos de crear riqueza e interdependencia solidaria, dentro de lo cual “la felicidad asociativa” tiene asidero.
PONIÉNDOLO SENCILLO, y además de reforzar nuestra tesis, Guiselle Monge Prado, una comerciante, quedó deslumbrada en una de sus visitas a la zona del Tortuguero del Caribe costarricense al verificar allí, igualmente en otras localidades tal como la pequeña ciudad de la Fortuna de San Carlos de Alajuela, la amigable cooperación entre sí de los emprendedores locales, la continuidad de una arraigada cultura empresarial, coincidente con la filósofa (Pelluchon), encaminada a ofrecer allí el mejor servicio. El cual pueda satisfacer los gustos y las necesidades de los turistas, la principal fuente de ingresos de las exóticas y singulares comunidades rurales.
Monge Prado y Pelluchon reafirman ideales cooperativos, o “normas socioculturales nuevas”. Los trueques “domésticos” en medio del ambiente solidario de los ciudadanos de las mini-ciudades son parte de ellos, sin prescindir obviamente de las reglas del mercado, vinculadas a ganancias bajo los criterios de la responsabilidad social, a la par de las buenas prácticas y las consideraciones ecológicas. Lo cual trasciende hasta enfrentar condiciones de vulnerabilidad en casos de desastres.
Toda vez que (en dichas jurisdicciones rurales) se abre paso a la creatividad, a las sólidas relaciones primarias en ciudadanía y la prosperidad de las gentes, quienes las colonizan de manera asociativa y empoderada, lo cual contribuye al eficaz desempeño de sus propios mercados, a su modo particular de sana competencia.
En lo cual, por lo demás, el Estado apenas habría de cumplir con su rol de invertir en infraestructura, logística, asegurar financiamiento y créditos blandos, lo que implica que la revolución digital catalice aumentos en el acceso y el uso de los servicios financieros para todas las personas (Carlos Melegatti). “La idea es que los emprendedores sean clientes en la tendencia a la digitalización de los servicios bancarios”.
LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL TIENE VOZ.
Valga recalcar que a nivel de políticas públicas, lo anteriormente apuntado resulta compatible con las propuestas globales del 2015 cuando los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se comprometieron formalmente con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) con metas al 2030 (Alexandra Kissling).
En la etapa de la post-pandemia decenas de países luchan por cumplir con sus objetivos de desarrollo, inmersos en una tormenta perfecta de guerra, disrupciones alimentarias, energéticas, de deudas, climáticas, incontenibles corrientes migratorias. Razones por la que el Banco Mundial y demás organizaciones de la cooperación y la asistencia internacionales deberían de destinar más de sus propios recursos (Nagaire Woods) a favor de las postergadas naciones del sur global.
La exploración de las potencialidades de las mini-ciudades, bajo la aplicación del método inductivo, podrían convertirse en alternativas para la superación del abandono y el empobrecimiento. Eso sí, siempre con la condición de dar énfasis “al rejuvenecimiento” de los sistemas educativos, salud, la cohesión social, bajo las soluciones intrínsecas del capitalismo democrático, incluida la movilización de recursos y conocimientos, en aras de proteger y conservar la naturaleza y la biodiversidad.
Soluciones o bien misiones cuya efectividad estarían enlazadas con la prevención y la mitigación de los efectos” y las secuelas desastrosas del cambio climático, cuya responsabilidad de contenerlos ha de recaer en los seres humanos conscientes. Estamos convencidos que tales imperativos, con mayor propiedad ética y moral, se ejecutarán en los procesos socializadores, engendrados por la convivialidad inherente a las ciudades miniaturas. Volvamos otra vez a imaginar.

jueves, 29 de diciembre de 2022

MISCELÁNEAS POLÍTICAS DEL 2022. Autor: Ronald Obaldía González

 MISCELÁNEAS POLÍTICAS DEL 2022. Autor: Ronald Obaldía González

Seguidores de la doctrina filosófica del subjetivismo, nos hemos abocado a seleccionar, de forma antojadiza, los incidentes del 2022, los cuales realmente han atraído nuestra atención: algunos previsibles otros del todo inesperados, según lo pone de manifiesto Richard Haass, presidente del Consejo estadounidense de Relaciones Exteriores, al compás de los impactos o mejor dicho, estragos (aleccionadores) que a nivel de la esfera global comprometen a los Estados nacionales a desplegar todos los recursos e instrumentos a su haber.
A pesar de las contingencias, nos ha interesado en el 2022 la positiva reacción y la respuesta del grueso de la comunidad mundial, en cuanto a hacerle frente a nacientes e inusitadas complicaciones, inmersas en los ámbitos geopolíticos, social, económico – comerciales. A lo cual añadimos los persistentes defectos de las estructuras sanitarias y de salud pública, en cuenta lo concerniente a las limitaciones de la asistencia humanitaria, respecto al abordaje de las emergencias ambientales, los desastres y los irregulares flujos migratorios; aparte de los que podrían sobrevenir.
GOBIERNO TIMORATO. En nuestro escrito no podemos echar de menos disciplinas domésticas de la realidad de Costa Rica. Pensamos que hacer mención del gobierno del Presidente Carlos Alvarado Quesada (2018 - 2022) es un aceptable comienzo.
Lo cierto es que el poder desinformativo y tergiversador de algunos medios de comunicación, así también los troles de las redes (anti) sociales moldean, para mal o bien, la opinión del público. Una de las genuinas víctimas llegó a ser el gobierno del Presidente Alvarado Quesada. En especial, el odio y el rencor de una fracción del fundamentalismo religioso, perdidoso en balotaje del 2018, denominaciones políticas, observadores sesgados, entre otros, se convirtieron en las estrellas de tan indeseables prácticas; le hicieron bastante dificil la tarea al anterior gobierno.
En particular, un sinnúmero de estos agentes fabricaron ataques desproporcionados frente a la progresividad en materia de derechos humanos y la excelencia demostrada en la gestión de la emergencia en torno a la pandemia del Covid – 19. Logros asertivos de la Administración.
Adicionemos a ellos los frenos al gasto público y el inicio de la estabilidad de las finanzas estatales; innegablemente fueron objetivos de política monetaria y fiscal, injustamente, opacados por la dirigencia opositora frente a la administración gubernamental del Partido Acción Ciudadana (PAC), objetivos económicos que el presente gobierno ha mantenido vigentes y que paso a paso ponen en evidencia la rehabilitación post-pandemia del sistema productivo y financiero.
La agrupación política (el PAC) demostró falta de destrezas mientras arribó al poder, en cuanto a contrarrestar la táctica de producir información espuria, la cual fue aprovechada maliciosamente por los adversarios, con tal de que fuera digerida por la mayoría de un público mayormente desinformado que instruido, lo que lleva a extraer parcializadas conclusiones en torno a los escándalos públicos; sean tan comunes que ningún gobierno de cualesquier naciones ha sabido controlar en su totalidad.
UN INEXPLICABLE SILENCIO. El Papa Francisco hace frecuentes y correctos comentarios alrededor de los derramamientos de sangre, fustigando el escalamiento de las guerras (geopolíticas) en Ucrania, Yemen, Irán, Siria, etcétera. Sin embargo, causa confusión o más que indignación el absoluto silencio suyo, frente a los abusos y la persecución incontenibles en contra de la Iglesia Católica de Nicaragua, al igual que las detenciones de líderes opositores y los crímenes de lesa humanidad a manos del despótico régimen de la pareja Daniel Ortega - Rosario Murillo. Peregrinamente, el Pontífice argumenta estar informado de los hechos dramáticos de los que han sido víctimas los nicaragüenses. Apenas ha llegado hasta allí. Nos interrogamos si esa ambigüedad discursiva significa el vituperable salto del "Papa de Hitler" (con Pío Xll) al Papa de los Ortega - Murillo.
QUIÉN FRENA EL SISTEMA CAPITALISTA. Ha dado al traste el determinismo ideológico inherente a las tesis del marxismo leninismo, el que aseguró desde un inicio la futura y absoluta ruptura del sistema capitalista de producción, regido por los Estados Unidos de América y Europa. En estos tiempos interconectado con las vocingleras de la República Popular China, quien de manera arrogante proclama la presunta superioridad de "su peculiar sistema socialista" - habilitado a ser expandido - sobre cualesquier otros sistemas económicos y políticos,
A decir verdad, ello significa una forma de socialismo chino ampliamente totalitario, autocrático y represivo. Es protegido por un rígido Estado policial, de las vulnerabilidades suyas; el que se mantiene en vilo, habida cuenta del rechazo de reconocidos sectores contestatarios, unidos a las masivas protestas, entre ellos, los recientes disturbios contra la política del cero covid 19 del Presidente Xi Jinping.
Asimismo, palpamos los organizados por las minorías étnicas y religiosas, las que se resisten a seguir dominadas ante un régimen que restringe cruel y de modo atronador las libertades fundamentales y los derechos humanos. Al tiempo que busca desesperadamente que su economía evite entrar en barrena, a causa de la incertidumbre económica mundial tras el covid-19 (Mario Becedas).
Ambas corrientes políticas, el marxismo clásico y a ocasión el dual, ambiguo, cerrado “régimen socialista” de la China, aupado precisamente por el capitalismo “promercado”, continúan hundiéndose en la frustración, en el engaño propagandístico.
El sistema del mercado capitalista global, así como la democracia liberal, consustancial a él, se caracterizan por su elasticidad y la reforma de las disfuncionalidades, en cuenta el uso sistematizado y sincronizado de la información política, social, económica, bursátil, militar. Lo mismo que en lo tocante a las áreas de lo ciberespacial, el predominio en la exploración aeronáutica y espacial, lo relacionado con la inteligencia artificial, a la vez ocupada en las visiones de la seguridad y la defensa nacional, etcétera.
Los principales ideólogos, teóricos, rectores, operadores han sido capaces de digerir, asimilar y recuperarse de toda clase de alteraciones: desde las pandemias, las guerras mundiales, las turbulencias o estrés económicos y la volatilidad de los mercados financieros, las catástrofes, así como de las amenazas de las tendencias políticas autoritarias en curso.
Incluso, ha llegado a ser (el mercado capitalista) el gestor de las transformaciones e innovaciones científicas y tecnológicas, así también de las revoluciones en los patrones psicosociales y culturales, de los cuales resulta imposible que la mayoría de las sociedades nacionales puedan sustraerse. Habrá capitalismo para largo tiempo.
LA BARBARIE SIN FIN. Tan vergonzoso el sobreviviente carrusel que conforma el oscurantismo del Siglo XXl en el Medio Oriente y el mundo islámico, en cuya composición figuran el salafismo, el jihadismo, los talibanes, la escuela wahabista, las madrasas, el Hezbollah, los pathanes, Hamás, el engañoso y manipulador dogma chiíta de los ayatollahs iraníes (proclive a asesinar deportistas).
No dejemos de lado el grupo de las monarquías corruptas, entre otras patrañas, cercanas al terrorismo, "normalizadas" y hegemónicas en esos confines. Patrañas volcadas a degradar la condición de la mujer, e inútilmente desmentidas si hiciéramos mención en esa geografía de los fundamentos de la antropología filosófica: sean los sustentos de la civilización occidental.
OXÍGENO PARA LA HUMANIDAD. El momento más crítico desde la Segunda Guerra Mundial reside en la sangrienta e injustificada guerra entre Rusia y Ucrania, causante del aumento de los precios y la escasez de los alimentos y la energía, así como los atrasos de las cadenas de suministros (aceleradores de la inflación global y del estancamiento económico).
Es reveladora la guerra de la Europa Oriental como el terreno favorecedor del gasto y el uso de armas sofisticadas y destructivas, detonantes de una posible tercera guerra mundial (de carácter nuclear). Sin ocultar las funestas consecuencias de las discordias militares entre los Estados nacionales, desde una diferente perspectiva tiende a ser una completa equivocación reducir a la nada los ideales y los subrayados logros de la humanidad.
También en la esencia y la naturaleza de la sociedad humana prevalece la predisposición a favor de la coexistencia y la concordia entre los diferentes, igualmente las antípodas frente a la violencia y la hostilidad.
A fines de este año se ha puesto de relieve la extraordinaria y la pacífica celebración de la Copa Mundial de Fútbol; comprobación del ambiente de diversidad humana, convivio pluralista, competencia reglamentada y honrosa. Un evento deportivo el cual tuvo lugar en Qatar, una desarrollada nación islámica, que a pesar de sus tropiezos y retrocesos, intenta gradualmente modernizarse y adaptar sus valores religiosos, guardando distancia del fundamentalismo y el radicalismo mahometano.
CONFRONTAR LA DERIVA ANTIDEMOCRÁTICA. Tampoco en el año que casi finaliza puede pasar desapercibido en América el alarmante fenómeno de la elevada popularidad de Donald Trump, Jair Bolsonaro, Nayib Bukele, la familia argentina de los Kirchner.
De la parentela como tal excluyamos los dictadores ya reconocidos. Tan amenaza para el sistema democrático liberal resultan ser esos políticos autócratas y moralmente cuestionados, así también la amorfa masa de seguidores de tales disociadores, cautivados por el curso autoritario de los reiterados pronunciamientos de odio, intolerante, racista, nacionalista - populista, a la vez despectivo contra el Estado de derecho, las legítimas instituciones públicas y los postulados de los derechos humanos.
Valga destacar que el sistema democrático ha demostrado sus propias resistencias, fortalezas y capacidades disuasorias, a fin de protegerse y defenderse de sujetos de esa calaña, de los sicofantes o impostores que los impulsan. Asimismo, las instancias democráticas internacionales han puesto en conocimiento los desacuerdos con las posturas de ellos, en relación con los diversos contenidos de la agenda global.
Tal es que el candidato antisistema Trump perdió la reelección. Asimismo, le fueron desfavorables los resultados de las elecciones de medio periodo en los Estados Unidos de América. Los brasileños acaban de negarle al gobernante Bolsonaro la continuidad en el mando del Poder Ejecutivo. Por graves e inapelables actos de corrupción, el sistema judicial sentenció a la expresidenta argentina Cristina Kirchner, todo parece indicar que será inhabilitada, en lo que respecta a ocupar cargos públicos.
En el caso del presidente populista Bukele - aferrado al poder -, las organizaciones mundiales de derechos humanos han abiertamente condenado las ilegítimas y crueles sanciones suyas frente a las bandas delicuenciales de las maras, reproduciendo así la historia de violencia, registrada por El Salvador.
Obviamente, el presidente salvadoreño da la espalda a los determinantes sociales que les dan fuerza, o sea la pobreza, la desigualdad social, la inseguridad y la corrupción, cuya superación obedecería a la institucionalización de un cívico contrato social, en aras de la cohesión y la buena gobernanza (Daniel Zovatto). Eso inimaginable en esa pequeña nación, todavía dominada por élites cerradas y conservadoras. Pobres y fallidos pueblos centroamericanos.
A TOMAR LAS PRECAUCIONES EN ASIA. Una confrontación violenta puede estallar en el Asia (Richar Haass). Regímenes totalitarios y represivos como los de China y su aliado Corea del Norte constituyen fuente de tensiones y crecientes peligros geopolíticos. Razón por la que la India, Corea del Sur, Taiwán, Australia, Japón, etcétera, han dispuesto ahondar las comunicaciones y los vínculos con los Estados Unidos de América y la Unión Europea, a través de la reactivación de variados mecanismos intercontinentales de cooperación (Haass).
Cabe advertir acerca de los riesgos acarreados por la nueva doctrina de defensa de Japón. Política que “prevé un refuerzo drástico de sus medios de autodefensa” armada. Lo que representa “un giro para este país, dotado de una Constitución pacifista”, pero sujeto al tenso contexto geopolítico regional (Katie Forster). Según Washington y Europa, elevado principalmente por el expansionismo de China, esta vez, mediante su poderío militar, interesada en apropiarse indebidamente de espacios marítimos del Asia Pacífico.
Las credenciales históricas de la nación japonesa son objeto de enorme desconfianza entre los países vecinos. Un cambio en sus políticas de defensa, de hecho puede provocar desasosiego.
El régimen chino “plantea regularmente el riesgo de una vuelta gradual al expansionismo japonés” en la región, duradero desde finales del siglo XIX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial; del cual China fue una de las principales víctimas (Forster, idem).
En dicha latitud, dejarle a Japón la vía despejada, o, en su defecto, carente de regulaciones en cuestiones de seguridad y defensa, sería agravar allí la ya erosionada estabilidad y los casi agotados equilibrios estratégicos, así pensamos por más afecto y admiración que siempre le hemos profesado a su pueblo.
UNA LABOR ESCASAMENTE CONVINCENTE. Capturamos unas notas informativas del 11 de setiembre de los corrientes, difundidas por la agencia AFP y el periódico costarricense La Nación, que dieron cuenta de las declaraciones del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, quien achacó al fenómeno del cambio climático, las constantes olas de calor, los incendios forestales, las inundaciones devastadoras, causadas por el rápido deshielo de los glaciares, entre otros desastres.
Señaló (Guterres) que las variaciones climáticas obedecen a la indiferencia de los países más industrializados. La indiferencia conducirá “a un suicidio colectivo”. Lamentó la inédita “masacre climática” en Pakistán con 1.400 muertos, ello por inundaciones, causadas por devastadores vientos monzones. Las inundaciones afectaron a unos 33 millones de personas que se quedaron sin casa. Quedaron destruidas viviendas, negocios, carreteras, puentes y cultivos.
Para el alto funcionario internacional otros países en desarrollo (…) y endeudados, “están pagando un precio atroz por la intransigencia de los grandes emisores [de gases de efecto invernadero], que siguen apostando por los combustibles fósiles”. Advirtió que se están postergando las inversiones a favor de las energías renovables.
A nuestro limitado conocimiento en esta materia de las emergencias ambientales, distan de ser novedosas las declaraciones del secretario general de la ONU. Tienen un sabor a “refrito”, de acuerdo con el argot de los periodistas. Pocos son los que ignoran la crisis climática, hasta Donald Trump, resuelto en su histrionismo pareciera haberla reconocido.
Por eso el pronunciamiento del señor Guterres suena a alarmismo. Nos hacemos preguntas acerca de la productividad, alcances y metas asertivas de la sucesión de conferencias internacionales, abundantes en teoría y retórica, ejercicios académicos, no más; también de saturadas proclamas, discursos y parafernalia. Lo que a la postre llega a suponer la insuficiencia de acciones eficientes y productivas en la sensible amenaza contra el ambiente.
Hasta el propio Richard Haass, presidente del Consejo estadounidense de Relaciones Exteriores, calificó de fracaso lamentable la reciente reunión de líderes mundiales en Egipto relacionada con el cambio climático (La Nación, 24 de diciembre del 2022). Es la ONU, ni se le puede exigir demasiado. FELIZ AÑO NUEVO 2023, AMIGOS Y AMIGAS.

 

lunes, 21 de noviembre de 2022

REGRESA LULA. EL RETORNO DE BRASIL A LA NORMALIDAD DEMOCRÁTICA. Autor: Ronald Obaldía González

 REGRESA LULA. EL RETORNO DE BRASIL A LA NORMALIDAD DEMOCRÁTICA. Autor: Ronald Obaldía González

La República Federativa de Brasil, étnicamente nuestro hermano mellizo latinoamericano; el país mayor poblado en la región: 210 millones de habitantes asentados en una superficie de 8.547.400 kilómetros cuadrados. Cuna del Carnaval de Río, del "jogo bonito" en el fútbol de la FIFA; el de la música alegre y erotizante (DW Alemania _español). Asimismo, constituye la mayor economía de la región y es la octava potencia global (“big players”); toda vez que, al lado de Colombia, se distingue en el continente americano en poseer la más amplia brecha entre las clases adineradas y socialmente rezagadas del continente americano.
En los comicios concluidos el 30 de octubre del 2022, Ignacio Lula da Silva, conocido simplemente como Lula, el máximo dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) derrotó al actual Presidente de la nación: el duro ultraderechista y nacionalista Jair Bolsonaro, por lo que será de nuevo presidente de Brasil.
Una excelente noticia que esperaban la mayor parte de la comunidad internacional, las organizaciones multilaterales y de la integración regional. La acogieron con abierto beneplácito, en especial las dirigencias de las entidades ambientalistas, agrupadas en la Cumbre sobre el clima COP27.
LAS CREDENCIALES IMPULSORAS. Lula da Silva, viene a ser de los pocos líderes suramericanos que nos atrae la atención. Del veterano político, ex-sindicalista - izquierdista, de orígenes humildes, estamos casi convencidos de su pensamiento y acciones de respetar los derechos humanos, de consolidar escrupulosas relaciones con el sector empresarial, así como proteger los postulados, las normativas y las reglas encarnadas en los Poderes del Estado y las instituciones jurídicas y políticas, conformantes del sistema democrático liberal.
Él y el PT consuman su retorno a la presidencia por tercera vez. Los dos gobiernos anteriores de él tuvieron lugar en el 2003-2010. En esta ocasión, con base en las elecciones más competitivas y ácidas de la historia brasileña, obtuvo el 50.86% de los votos frente al 49.14% de Bolsonaro; con una diferencia de casi dos millones de votantes, equivalente a un punto y medio por ciento.
Con el 100 % de los votos escrutados, el 1 de enero del 2023 el nuevo mandatario encontrará un Brasil dividido y peligrosamente polarizado, golpeado por la inflación (8,3% en el 2021), la inseguridad, el desabastecimiento de los alimentos. De hecho, el 15% de los habitantes atraviesa hambre (EL PAÍS América).
Ya antes en sus anteriores períodos presidenciales, Lula había abandonado el poder con una popularidad de casi 90%, “tras la ejemplar gestión en la que 30 millones de los más de 200 millones de brasileños” se despidieron de la pobreza y del desempleo, datos confirmados por las propias organizaciones internacionales.
Cabe resaltar aquí las políticas sociales de los Presidentes de la izquierda latinoamericana, los que aprovecharon los ingresos provenientes del auge de las exportaciones de “las materias primas, para llevar a cabo generosos programas sociales y reducir las desigualdades en sus países”.
Lula, el actual Presidente electo, hizo realidad su regreso al poder, tras sortear su estancia en prisión, como debe ser respondió con responsabilidad el proceso judicial. Luego se le favoreció con la anulación de la condena por la Corte Suprema. Ha sido reiterativa esa “norma común” con mayor connotación política que otra cuestión, aplicable a varios gobernantes, legisladores u otros estadistas, después de que ponen fin a los mandatos en la nación suramericana.
Por la anulación del proceso, pudo “encarar su sexta participación en las elecciones presidenciales”, frente al archirrival Jair Bolsonaro - el defensor de armar la ciudadanía -; el que aseveró que la pandemia del covid-19, era una simple “gripecilla”. Un desatino que le inculcó el incondicional aliado suyo: el fundamentalismo religioso (protestantes cristianos). Lo que a la sazón acarreó la muerte de más de 700 mil personas, incidente el cual llegó a ser el principal remozamiento popular.
Tal cual fue bien trabajado (el desatino) por los partidos de la oposición, con tal de alejarlo del poder. Ni las engañosas prácticas populistas, clientelistas y las tácticas “electoralistas”, le fueron suficientes en la jornada, saldada con la estrecha desventaja.
En medio del reñido balotaje, el carismático y realista líder izquierdista – entretanto el Presidente electo - hizo hincapié, a través del uso de las redes sociales, de sus convicciones, adheridas a la defensa de la palabra “Democracia”; asimismo en la reconstrucción de la convivencia cívica, al igual que en el quehacer de la buena gobernabilidad. El discurso de campaña, por el cual atrajo a la derecha liberal, los socialistas, la academia, los ambientalistas, los activistas sociales, las minorías étnicas, la comunidad gay, las clases de menores ingresos, lo que le facilitó, mediante una pluralista alianza de formaciones políticas y de la sociedad civil, el triunfo frente al controvertido Presidente anticomunista.
AMAGOS CONTRA EL RÉGIMEN DEMOCRÁTICO. Ha venido ganando terreno la forma arbitraria, sin transacción, tampoco negociación, o mejor dicho de la ausencia de restricciones en la administración del gobierno, inherente a las tendencias del autoritarismo iliberal (acompañado del populismo).
Este estilo se ha impuesto moldear políticamente los Estados nacionales. La reaparición de las denominaciones autoritarias y populistas acarrean graves consecuencias. Se creyó que la historia contemporánea las había confinado. Estuvimos equivocados. Retomaron fuerza a finales de la década trasanterior, especialmente en América y Europa.
Con tal configuración de gobierno han sido consecuentes la versión del activismo extremista (MAGA) del expresidente estadounidense y "estrella" antiliberal Donald Trump; correlativa y parcialmente discrepante con los planes expansionistas de los gobernantes Xi Jinping de China Popular y Vladimir Putin de Rusia, orientados a menospreciar abiertamente los principios ideológicos de la democracia liberal en Occidente.
De paso el mandatario del gigante suramericano, el ex-capitán de las fuerzas armadas, quien elogia el periodo de la dictadura militar (1964-1985) - ; un ultraderechista, populista – megalómano, resultó compulsivo en cuanto a minar el sistema democrático, bajo “contornos neofascistas”.
Meses atrás, en la atribulada mente, él dio lugar a la arrogante obsesión de aferrarse al poder, irrespetando la voluntad del soberano. En la narrativa “de demonizar” a la mayoría de los dirigentes opositores (incluidas las minorías, aparte de su misoginia), Bolsonaro “había declarado que solo podría perder si había fraude electoral” (DW_español. Alemania. El periódico suizo Neue Zürcher Zeitung). Lo que obligó a los Estados Unidos de América y las otras potencias europeas a reconocer de inmediato los resultados de las pasadas elecciones.
Ninguna novedad, pero que sirva de alarma. “El enemigo está en casa”. Los impulsores de estas corrientes (demagógicas y emocionales), continúan empleando la tergiversación, la desinformación y las noticias falsas, las agresivas y hasta violentas descalificaciones frente a los oponentes.
A través de las redes (anti) sociales “encantan a la población con promesas de soluciones fáciles”, supuestamente audaces a complejas distorsiones e irregularidades, arraigadas en las sociedades (Lorenzo Córdova Vianello), ya de por sí vulnerables y sobrecargadas de signos políticamente riesgosos.
Los dirigentes y gobernantes que adoptan tales distintivos antipolíticos los hallamos inmersos en las posturas de los operadores antisistema, cuyos patrones agresivos los entraña un sector de militantes de las ramificaciones de la ultraderecha, por igual la ultraizquierda.
Dichas figuras de dudoso compromiso democrático (Lorenzo Córdova Vianello), cuyos personajes, en esa dirección, encontraron la fórmula disruptiva y desinformativa de poner en entredicho los escrutinios finales de los comicios, al desacreditar – cuando se ven derrotados – el desempeño y la validez de los sistemas electorales, asegurados por las entidades competentes.
LA REALIDAD DE SIEMPRE. Es revelador el fenómeno extendido de las tentativas a “la autocratización”, mediante “la lógica” del método del “acoso del poder”, acompañado de la degradación de las instituciones judiciales y del control político.
El comportamiento asumido por los líderes “iliberales” y populistas, también lo repitió a su medida el mandatario ultraderechista perdedor. Se alineó con los que plantean el supuesto y falso recambio social. Se aprovechan de las debilidades funcionales y quizás estructurales de la burocracia estatal, de la desigualdad social, la escasa movilidad social, la corrupción – que además persigue al presidente electo -, así como el incumplimiento o el déficit de las políticas sociales del Estado democrático liberal, que a pesar de Bolsonaro, todavía sigue relativamente intacto en la nación amazónica.
Ciertamente, la sociedad brasileña arrastra serias fragilidades económicas. Antes de las administraciones de Lula da Silva hubo desconexión de los poderes formales con las necesidades y las expectativas de la gente (Alberto Mora Román). El indiferentismo o “el menosprecio a la igualdad social” se transformaron en toda la evidencia, provocadora de los descontentos (antisistema) de la gentes.
En el peor de los casos terminan aceptando, peligrosamente, la erosión de los fundamentos del Estado democrático. A causa de tales disrupciones, tampoco hay que extrañar el ascenso a la presidencia, primero, así también la elevada votación alcanzada esta vez por el propio Bolsonaro.
EL FALLIDO MIMETISMO. Al hacer mención de Bolsonaro cabe tomar en cuenta la veracidad de los “emblemáticos” incidentes de carácter golpista del magnate presidente Donald Trump, referidos a la organización de las tentativas insurreccionales del 6 de enero del 2021 en el Capitolio (Washington). Lo que iba a servir de vehículo para la deslegitimación de la victoria del presidente demócrata Joe Biden, habida cuenta del presunto fraude, inexistente.
En el refreno de la “cuasi insurrección”, luego se impone la verdad frente a la post-verdad de Trump, un desenlace que siguió igual cauce en días recientes. En este mes, el expresidente Trump se ha visto obligado a guardar silencio, en vista del desteñido resultado del Partido Republicano (GOP) en las elecciones de medio periodo, que tuvieron lugar en “el gran coloso del norte”. Lo que en adelante habría de augurar el desplome de su controvertido liderazgo en el “Gran Partido Viejo”.
Lo último, un similar evento que podría exportarse, en detrimento de la ultraderecha brasileña, guiada por el actual gobernante. En el caso particular del narcisista Bolsonaro, ahora con el ánimo deshecho, deberá de resignarse en ser el primer mandatario brasileño, incapaz de haberse alzado con la reelección (Armando Hernández. La Opinión, México). Las encuestas se lo habían pronosticado.
Afortunadamente, el magnate empeñado en volver a la presidencia, se estrelló con la solidez de la democracia estadounidense, al igual que las tentaciones de Jair Bolsonaro, quien hasta ahora se ha abstenido de aceptar la derrota. Lo positivo es que el ultraderechista Ejecutivo brasileño, lo mismo que Donald Trump, solo han conseguido apoyo para un mandato (El País_España): un alivio transitorio dentro de la comunidad democrática mundial. Por cuanto, el poder del radicalismo con Giorgia Meloni a la cabeza de Italia deja un panorama sofocante y pesimista.
Como sea los conservadores y la ultraderecha (sin Bolsonaro) tampoco quedarán en el ostracismo; se rehusarán “a poner en juego innecesariamente la nueva mayoría ganada en el Congreso” en la pasada contienda.
Más bien el gobierno brasileño ha adelantado los trabajos para el objetivo “del proceso de transición con el grupo de personas designado por Lula". Por su parte, el Ejército, en su primer pronunciamiento tras el término de las elecciones, ha expresado su renuencia a interferir con el cambio de gobierno, puesto que “piden que las disputas se resuelvan por las vías democráticas” (NAIARA GALARRAGA GORTÁZAR).
LEJOS DE SER UN ESTADO FALLIDO. A nuestro criterio, los desenlaces de octubre del 2022 devendrán en beneficio de la estabilidad democrática y la consolidación del Estado de derecho de la nación carioca. La cual se ha visto aislada a nivel internacional.
El presidente suramericano entró en líos frontales sobre todo con el presidente Joe Biden y con los mandatarios europeos. A ellos les desagradaron sus posturas antidemocráticas, en cuenta el escepticismo suyo sobre el cambio climático (Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, 2019).
Más que justificado (el aislamiento) ante las discordias por la cuestión de la Amazonia: un Patrimonio Natural de la Humanidad, según la UNESCO; gradualmente destruida por los incendios, permitidos por el Jefe de Estado. Se añaden las descoordinaciones con el gobierno en Brasilia, en lo relacionado con la atención internacional de la emergencia de la pandemia del covid-19, entre otras áreas de la cooperación y los intercambios económicos bilaterales y multilaterales.
Constatado el veredicto popular, favorecedor del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, han comenzado a desmoronarse las protestas de los movimientos extremistas de derecha. Los reclamos negacionistas de ellos, suponiendo el fraude en las votaciones – recreación del frustrado mandatario - pierden valor, tras conocerse el incuestionable resultado de las votaciones en su contra.
Los extremistas, desesperada e infructuosamente, optaron por suplicar el golpe de Estado a cargo de las fuerzas armadas – de odiosos credenciales en materia de derechos humanos -, con tal de evitar la tercera asunción de Lula (según ellos un comunista); cuyas calificadas habilidades y el buen olfato político se pondrán de nuevo a prueba en la búsqueda de los diálogos pluralistas a favor de la cohesión social y las cooperaciones nacionales e internacionales.
Le corresponderá la misión de convertirse, junto con Geraldo Alckmin, el liberal vicepresidente electo de la República Federativa, en los baluartes de “la desbolsonarización divisiva”, mal movilizador de la intolerancia radical, el fundamentalismo religioso, el racismo, la deforestación y la devastación de la diversidad biológica del Amazonas, cuyo rol de sumidero del carbono es vital para el resto del planeta (Izabella Texeira, Ana Toni, Laurence Tublana). La destrucción amazónica estuvo asociada a la persecusión que los pueblos indígenas experimentaron.
El territorio selvático ha sido objeto de la condenable e irracional explotación de una parte del poderoso e influyente sector empresarial de la agroindustria o de los agronegocios. Un sector responsable de más del 25% del PIB, pero desafectos a cualesquier medidas ambientales, lo que explica que fueran de los donantes de la campaña electoral de Bolsonaro – (Camila Villard Duran. DW_español. Alemania).
También de las deforestaciones amazónicas y demás ecosistemas aparecen involucrados los terratenientes, los mercaderes mineros, madereros, ganaderos, aquella toda especie de depredadores, adheridos a las políticas ultra-neoliberales del gobierno vigente hasta enero del 2023.
CON UNA VISIÓN RENOVADA. Los probados antecedentes de los mandatos de Lula nos permiten anticipar las calificadas capacidades suyas, para favorecer la impostergable reconciliación nacional. Seguros estamos que dará curso a la recuperación de las actividades económica y comercial, la inversión y el turismo, hoy desaceleradas a nivel global, en razón de los altos costos de la emergencia sanitaria relacionada con el covid-19.
Él sabrá cómo reducir las brechas sociales, de ello posee calificado conocimiento y experiencia. Porque tiene autoconciencia de lo que quieren los brasileños: "Vivir, comer y tener una buena vivienda".
La elevada cultura política del próximo mandatario de esa reconocida potencia mundial, constituye el capital natural, que lo tiene capacitado en lidiar con las severas consecuencias socioeconómicas, acumuladas por la guerra entre Ucrania y Rusia, manifiestas a través de los fluctuantes precios de los energéticos, unidos a la gradual inflación y el faltante de alimentos. En las subrayadas alteraciones y penurias, entre otras complicaciones, Brasil registra efectos adversos, tampoco de ellas se exime el norte y el sur globales.
En otro orden, resulta equivocado concebir el regreso de Lula da Silva al Poder Ejecutivo como la estricta culminación "de un ciclo de victorias en la izquierda latinoamericana”, la cual está distante de ser un bloque homogéneo (Javi López. El País_España).
Al tiempo que el Partido de los Trabajadores “es uno más”, de una coalición amplia, pluralista, la cual integra a otras nueve fuerzas políticas de diferentes y actualizados pensamientos y programas políticos. Todas ellas se unieron ante el deseo de terminar con los años de Bolsonaro (El País_España. López, idem).
Ha sido uno de los iniciales aciertos de él haber incorporado en su fórmula electoral, y en este instante el Vicepresidente electo, a Gerardo Alckmin, perteneciente a la derecha liberal; fue su contendiente en las elecciones presidenciales del 2006. Desde la Vicepresidencia, Alckmin estaría en capacidad y habilitado de coordinar la política económica del próximo gobierno.
La alianza que triunfó sobre la ultraderecha es de igual modo un triunfo de las democracias occidentales, de los derechos humanos, del ecosistema de la Amazonia, también del clima planetario, e inobjetablemente para la salud y estabilidad política del talentoso pueblo brasileño.