domingo, 1 de marzo de 2026

BREVE HISTORIA DEL VOLEIBOL EN EL DISTRITO DE ZAPOTE

Breve historia del voleibol en el distrito de Zapote - San José. El deporte del voleibol había nacido en Estados Unidos de América a mediados de la última década del Siglo XlX. Particularmente, se comenzó a practicar en Costa Rica en 1945; se fue popularizando en la década de 1950. Fue nuestro distrito una de las comunidades donde tuvo excelente acogida. Con la fundación del Liceo Rodrigo Facio Brenes (1962) la disciplina cobró un enorme impulso. Harys Regidor Beltrán, siendo estudiante y luego egresado de nuestro colegio, junto con otros estudiantes de su misma generación (1966) , comenzaron a fomentar la práctica de ese juego. A finales de la década de 1960 se construyó en el centro educativo una sencilla e improvisada cancha de grotesco cemento - un espacio al aíre libre - , lo cual facilitó que en las lecciones de educación física fuera incorporado el voleibol. Un grupo de estudiantes lo tomaron bastante en serio. Constituyeron un equipo competitivo, habilitados a entrar en competencia en los festivales deportivos estudiantiles, tanto de colegios públicos como privados. A menudo fueron campeones en esos eventos. La década de 1970 llegó a ser la floreciente y la exitosa época del voleibol zapoteño. En este periodo cabe resaltar los aportes de Jorge Jiménez Regidor, Gerardo Solano Méndez, Luis Acuña Méndez y de Roberto Shaw Mora, egresados de nuestro colegio; además de jugadores se convirtieron en entrenadores. Con múltiples limitaciones de recursos, ellos procedieron a conformar el equipo masculino y el femenino. El final de la construcción del gimnasio del liceo en 1976 fue significativo. La Universidad de Costa Rica (UCR) y el Colegio Calazanz se convencieron del talento de nuestros jugadores, eso dio lugar a ser tomados en cuenta en sus respectivos representativos juveniles. Tanto había sido el interés ocupado por esa especialidad en la población juvenil del distrito, tal que un pequeño espacio de aquella finca que siempre fue un terreno ocioso, que albergó primero la empresa FERTICA y hoy "la Casa Presidencial" , condujo a un fogoso grupo de jóvenes a transformarlo en campo de juego destinado al voleibol. Ellos se apasionaron y hasta viajaban al balneario de Ojo de Agua (Heredia) a enfrentar a "sus pares" de San Antonio de Belén y San Joaquín de Flores, entre otros. Según cuentan algunos de esos jugadores: "que pasaban horas de horas compitiendo"; nadie se atrevía a desalojarlos. En sus paseos a las playas, la práctica de la disciplina ahí se practicaba también. A manera de hecho curioso, ellos aseguran que fue así que nació "el voleibol de playa". Según los amigos zapoteños, ellos "fueron los creadores" de este último tipo de competencias. La sucesión de hechos aquí relatados explica bastante bien, en cómo el voleibol de Zapote, con base en el riguroso empeño y organización comunitaria, mística educativa y deportiva llegó a conquistar, nada menos, que el Campeonato de los Juegos Deportivos Nacionales en esa especialidad. Juegos que tuvieron lugar en 1981 en la provincia de Limón. Nuestro distrito no solo fue el fútbol, el cual nos dio satisfacciones; además de lo narrado, hubo otras especialidades, tales como el tenis de mesa, las artes marciales, el ciclismo que tuvieron aquí arraigo, con las cuales nuestros habitantes se identificaron. APÉNDICE. El deporte del voleibol contribuyó a modificar todavía más el ritmo de vida, particularmente de la juventud del distrito de Zapote. Su auge se explica ante todo por la fundación del Liceo Rodrigo Facio Brenes (1962). Magníficos profesores respaldaron las iniciativas de algunos estudiantes que lo impulsaron. Dicha especialidad vino a diversificar la cultura deportiva, dominada por la práctica del fútbol. El apogeo de las organizaciones juveniles inmediatamente después del nacimiento de nuestro colegio no solo vino a impulsar ese novedoso juego, sino que salieron favorecidas otras actividades físicas, al igual que la cultura y el arte. En una comunidad conformada por hogares con limitados ingresos, sin embargo las familias de los jóvenes de los voleibolistas encontraron que el robustecimiento institucional de nuestro liceo sería la mejor solución. Los esfuerzos por dotar a Zapote de un gimnasio, como en efecto aconteció, elevó el entusiasmo y la motivación. Los éxitos de nuestro equipo colegial en las competencias estudiantiles vinieron a reforzar la identidad colectiva y el sentido de pertenencia de ser zapoteños. Todo esto pesó más que las dificultades económicas en las familias. Ellas se unieron, solidariamente, alrededor de un mismo símbolo exitoso, antes producto del fútbol y luego de los resonantes triunfos del voleibol, entre ellos el más histórico: alcanzar el Campeonato de los Juegos Deportivos Nacionales de Limón 1981. La práctica de esa especialidad salvó las vidas de jóvenes ubicados en niveles de riesgo. La comunidad los integró, les ofreció una ruta de crecimiento personal, a través de la sana y disciplinada competencia deportiva. Felizmente, hoy ellos son ciudadanos ejemplares, lo que quiere decir que el voleibol fue también una herramienta positiva de inclusión; se previnieron las conductas de riesgo. Quedó demostrado que dicha actividad fue un programa que fomentó valores, relacionados con el autocontrol, propio de la salud mental y física, la disciplina, el trabajo en equipo, así como en los principios del voluntariado participativo, la igualdad de género, puesto que hubo equipos masculino y femenino en nuestro Zapote. Nuestros clubes deportivos comunitarios solían organizarse mediante comités, voluntarios y entrenadores locales, lo cual llegó a promover el liderazgo, asociados al mejoramiento de los vínculos y la convivialidad social.

No hay comentarios:

Publicar un comentario