sábado, 25 de julio de 2026
LA OMNIPRESENCIA DE DONALD TRUMP EN LA POLÍTICA INTERNACIONAL (SÉTIMA PARTE). Autor: Ronald Obaldía González
LA OMNIPRESENCIA DE DONALD TRUMP EN LA POLÍTICA INTERNACIONAL (SÉTIMA PARTE). Autor: Ronald Obaldía González
En escritos anteriores planteamos la hipótesis de que los hidrocarburos conservarán, durante un prolongado período, su condición de recurso estratégico, pues la compleja estructura global de su producción, comercialización y generación de plusvalía dista de ser reemplazada por las energías verdes.
Los acontecimientos en el Estrecho de Ormuz no han hecho sino confirmar esa premisa: los combustibles fósiles siguen constituyendo el eje energético sobre el cual gravita, sobremanera, el funcionamiento de la economía mundial. En el cual el sistema de los petrodólares constituye al mismo tiempo uno de los sostenimientos financieros, que dan poder a la hegemonía económica y geopolítica de Estados Unidos de América desde la década de 1970.
Las monarquías del Golfo Pérsico, cuya riqueza y roles competitivos descansan en sus vastas reservas y elevados niveles de producción de hidrocarburos, constituyen objetivo geopolítico de especial interés a Donald Trump - a riesgo de su propia vida, puesto que los terroristas iraníes ya lo amenazaron - . De ahí su impulso a proyectos vinculados con la inteligencia artificial en esa región, sin que el carácter autocrático y la marcada ausencia de democracia liberal en tales regímenes árabes llegue a significar un obstáculo a su estrategia geopolítica y geoeconómica.
La prioridad radica en preservar el control de un mercado energético, indispensable, alrededor del funcionamiento de la economía digital, y en lo tocante a la competencia tecnológica global, especialmente frente a China.
En esa dirección, cabría presumir que Washington respaldará iniciativas, encaminadas a "abortar" el resurgimiento de una segunda "Primavera Árabe", en aras de la seguridad y la estabilidad en esa región. Es decir, "prevendría" una nueva ola de movilizaciones populares semejante a la que, hace más de una década, se extendió por el norte de África y Oriente Medio en demanda de democracia, respeto a los derechos humanos y el fin de los regímenes autoritarios.
Por eso el mandatario Republicano está empecinado en dominar por completo el estrecho de Ormuz, "esa es su lógica de guerra", adjunta a objetivos hegemónicos: apuntalar uno los corredores estratégicos, un paso marítimo internacional, sustantivo del comercio mundial de hidrocarburos. En sus recientes declaraciones lo ha dado por sentado.
En contraria lógica ofensiva, la República Islámica de Irán insiste en hostigar sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, pretendiendo imponer peajes y mecanismos unilaterales de control sobre la navegación. Los Ayatolas descartan cualquier regreso a la situación anterior al conflicto -cuando el paso era gratuito-, pese a que el derecho del mar establece una libertad de navegación “sin trabas”.
Paralelamente, las fuerzas armadas iraníes atacan embarcaciones vinculadas a Estados Unidos de América (EEUU) y a sus aliados que, a juicio del régimen persa, transitan al margen de los corredores de navegación impuestos arbitrariamente por Teherán.
El CENTCOM (EEUU) "aseguró que durante los últimos tres meses Irán ha atacado más de 30 buques comerciales que transitaban por Ormuz... han socavado la libertad de navegación”. Por su parte Estados Unidos de América volvió a bloquear los puertos iraníes. Pocos buques petroleros se arriesgan a surcar las aguas de Ormuz "con el riesgo de ser objetivo de bombas o drones" (Jesús-Sérvulo González Moreno, Reuters y EL PAÍS - ESPAÑA).
El estrecho de Ormuz constituye una ruta crucial para el tránsito petrolero: "cerca del 20 % del crudo mundial atraviesa sus aguas en tiempos de paz». De ahí que las naciones árabes dependientes de esta arteria energética apenas manifiesten "una simulada oposición" a los bombardeos contra el territorio iraní. Estados Unidos e Israel "les hacen el trabajo".
Aparte que Washington les ha planteado (a sus aliados del Medio Oriente) incrementar las inversiones en tecnología e incrementar el comercio recíproco. En suma, le permitiría a Arabia Saudita iniciar proyectos de enriquecimiento de uranio, siempre que normalice las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel. Lo dicho se denomina doble rasero.
La República Islámica, percibida desde hace décadas como una amenaza geopolítica regional, se convirtió en una persistente pesadilla a varias en contra de ellas, desde el ascenso al poder de los Ayatolás (musulmanes chiitas), tras el derrumbe en 1979 del régimen prooccidental y autoritario del Sha Mohammad Reza Pahlavi, cuya cercanía con el Estado de Israel sus propios enemigos fundamentalistas le cobraron factura.
Porque sostiene que la autoridad sobre la navegación le compete, Irán rechaza el plan cooperativo, consistente en la administración, la seguridad y el mantenimiento compartido de Ormuz, por parte de las ocho naciones ribereñas (En Clarín: clar.in/3R7phMt), incluido Teherán.
DEL FRACASO DIPLOMÁTICO A LA ESCALADA BÉLICA: ORMUZ, PICKAXE MOUNTAIN Y LA NUEVA ESTRATEGIA DE PRESIÓN SOBRE IRÁN.
Pareciendo que el acuerdo de paz estaba cerca de concretarse, al final el Memorando de Entendimiento, suscrito por EEUU e Irán resultó desdibujado y carente de credibilidad. Apenas constituyó un instrumento subordinado a la renombrada estrategia del «garrote y la zanahoria». Además de maquillado con fanfarronería, y ahora desplazado con retórica que "aviva una guerra total".
Trump confirma que mientras la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá "UN PUENTE O UNA CENTRAL ELÉCTRICA", incluidas aquellas instalaciones situadas junto a la capital, Teherán, o dentro de ella” (Jesús-Sérvulo González Moreno, Reuters y EL PAÍS - ESPAÑA). De hecho, al finalizar este escrito se registró la undécima noche consecutiva de bombardeos estadounidenses sobre Irán (EL PAÍS, ESPAÑA).
Un alzamiento similar de intensificación del conflicto se produjo cuando los hutíes de Yemen — fuerza proxy de Teherán, enfrentada tanto a la monarquía sunita de Arabia Saudita como a Estados Unidos e Israel— decidieron bloquear el mar Rojo, otra ruta marítima de relevancia estratégica, comparable a la del estrecho de Ormuz.
Con ello emergió un nuevo factor de riesgo para la seguridad del suministro mundial de hidrocarburos, al incrementar la vulnerabilidad de dos de los principales corredores energéticos del planeta y profundizar la incertidumbre derivada de la escalada bélica en el Medio Oriente.
Reconociendo que la nueva ronda de ataques estadounidenses, diseñados para seguir degradando gravemente las capacidades militares suyas en zonas cercanas al estrecho de Ormuz, Teherán ha pedido a los yemeníes que continúen cortando el tráfico marítimo por el estrecho de Bab el Mandeb.
Tampoco las advertencias de superiores campañas militares contra los yemenitas han tardado. Correcto lo que señaló Antonio Guterres, el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas: "la guerra se está saliendo de control". Prevalece "un horizonte temporal claramente definido, sin misión ni fin".
Hay verdad en las alarmas de Guterres, un diplomático que ha puesto de manifiesto su incompetencia y carencia de aplomo, en cuanto a conseguir que la Organización sea un agente clave o línea de base en la pacificación del Medio Oriente, al cabo que él arrastra suficiente responsabilidad en que al multilateralismo se le está restando legitimidad, fuerza jurídica y política.
Cabe subrayar que la información sobre Pickaxe Mountain (nombre local: Kuh-e Kolang Gaz La) ha adquirido una creciente relevancia dentro del conflicto que recrudece en el Medio Oriente.
Este macizo montañoso, situado en el centro de Irán, bastante cercano del complejo nuclear de Natanz —el principal centro iraní de enriquecimiento de uranio—, alberga un extenso sistema de túneles cuya construcción comenzó a evidenciarse, mediante imágenes satelitales comerciales, aproximadamente desde el año 2020.
Lo sobresaliente de ese lugar "no radica en la montaña en sí, sino en la infraestructura subterránea desarrollada en su interior". De acuerdo con las valoraciones de los servicios de inteligencia occidentales e israelíes, "dicho complejo podría estar destinado a albergar centrifugadoras avanzadas con vistas al enriquecimiento de uranio, proteger materiales y equipos nucleares frente a eventuales ataques aéreos y, en caso necesario, sustituir parcialmente las instalaciones de Natanz, afectadas en operaciones de sabotaje y bombardeos anteriores". Asimismo, ofrecería un emplazamiento más seguro hacia un eventual programa militar nuclear, si Irán decidiera desarrollarlo, según se sospecha.
No obstante, las afirmaciones de que Pickaxe Mountain alberga miles de centrifugadoras, que allí se produce uranio altamente enriquecido, o que constituye un centro operativo para la fabricación de un arma nuclear, continúan siendo objeto de evaluación, por parte de los servicios de inteligencia y no han sido demostradas públicamente mediante evidencias concluyentes (Inteligencia Artificial - AI).
Desde una perspectiva estratégica, Pickaxe Mountain representa mucho más que un potencial objetivo militar. El sitio se ha convertido en un símbolo de la capacidad de Irán, con la mira puesta en preservar la continuidad de su programa nuclear, si las instalaciones superficiales fueran destruidas frente a ataques externos, gracias a la considerable profundidad (200 metros) y protección, ofrecida por su infraestructura subterránea, superior a la de otros complejos nucleares iraníes (Inteligencia Artificial - AI).
En esta dirección deben de tenerse en cuenta las recientes declaraciones de Donald Trump, las que apuntan a bombardear "con dureza Pickaxe", las cuales responden tanto a una lógica militar como política.
Desde la misión política - militar, al mencionar públicamente este objetivo, Trump procura transmitir varios mensajes simultáneos: demostrar que Estados Unidos posee información detallada sobre las instalaciones iraníes; ejercer presión psicológica sobre el liderazgo de Teherán; proyectar una imagen de firmeza ante la opinión pública estadounidense; y advertir a Israel, opuesto siquiera a un resquicio de negociaciones diplomáticas, de que Washington conserva la iniciativa estratégica en la conducción del escalamiento.
En consecuencia, sus declaraciones deben entenderse no solo como una advertencia militar, sino también como parte de una estrategia de disuasión, comportando cualquier eventual planificación militar, así también presión diplomática propia de la lógica de la guerra contemporánea (Fuente: Inteligencia Artificial - AI; Reuters, CNN).
Ante la posibilidad de un ataque contra Pickaxe Mountain, la línea dura e intransigente de los Guardianes de la Revolución de la República Islámica ha elevado el tono de su retórica, advirtiendo que cualquier agresión contra Irán recibirá una respuesta proporcional. Los Guardianes manifiestan que estarían dispuestos a pasar "a una guerra total".
Sin embargo, tales amenazas parecen responder más a una estrategia propagandística que a una capacidad efectiva de escalada. La Guardia Revolucionaria ha sufrido un notable desgaste en sus capacidades militares, mientras que las naciones petroleras del Golfo, pese a haber sido objeto de ataques con misiles y drones por parte de la República Islámica y de sus aliados regionales, han optado por abstenerse de emprender represalias directas.
Con ello no solo han evitado una mayor conflagración en el Medio Oriente, sino que también evidencian que perciben a la República Islámica como un agente amenazante, pero estratégicamente debilitado (AFP).
Considérense en las hostilidades la fusión de comportamientos psicosociales y políticos, alimentados además por profundos factores de carácter religioso e identitario, arraigados en la compleja realidad del Medio Oriente, cuya expresión persistente y visible es la histórica enemistad entre judíos israelíes y musulmanes palestinos. así como entre musulmanes chiitas y musulmanes sunitas: una larga y compleja historia.
Al verse en un callejón sin salida, a causa de las acciones bélicas de EEUU , las cuales han devastado estructuras militares y civiles, lamentablemente; por su lado, el sector diplomático y otro de las fuerzas militares persas muestran desesperación. Demandan el regreso a la mesa de negociaciones, o a la mediación de Pakistán, mecanismos que en la ocasión han burlado. El gobierno pakistaní ha supeditado el regreso a las vías políticas al total desbloqueo iraní del estrecho de Ormuz.
A pesar de la devastación de la mayoría de sus instalaciones militares experimentada en la guerra, Teherán continúa vengando los golpes de EEUU, atacando infraestructuras de sus vecinos del Golfo, "además de atacar objetivos militares estadounidenses en Kuwait, Bahréin y Jordania; ataques que han provocado la muerte y lesiones de varios soldados de la superpotencia.
El bloqueo casi total del estrecho de Ormuz por parte de Irán ya ha alimentado la inflación a nivel mundial... "el nuevo riesgo para la navegación derivado de las amenazas de los hutíes —que controlan zonas del Mar Rojo — "impulsó el precio del petróleo hasta niveles no vistos en casi seis semanas". Sobre todo que los hutíes yemeníes reivindican ataques contra dos petroleros saudíes en el Mar Rojo (Infobae).
Precisamente, es el aumento de la inflación lo que provoca el malestar de la opinión frente a la Administración Trump. El 23 de julio los futuros del crudo Brent superaron brevemente los 95 dólares por barril, antes de retroceder hacia los 93 dólares poco antes, lo que hoy augura un resultado adverso en las elecciones legislativas de noviembre del presente año.
Trump ha enfrentado crecientes presiones por parte de algunos congresistas que le exigen poner fin a la guerra, un llamado que ha desoído, aun cuando el campo de batalla continúa expandiéndose.
La promesa del Republicano de derrotar a Irán en apenas unas semanas no pasó de ser una pieza de retórica demagógica al servicio de su nacionalismo populista. Demostración de ello fue la amplia desaprobación que recibió el mandatario estadounidense durante los actos protocolarios de la final de la Copa Mundial de Fútbol de 2026, celebrada en Nueva York, donde fue abucheado por numerosos aficionados presentes.
El descontento por la guerra en Irán crece entre las filas Republicanas. Excepto un tercio de los votantes identificados como MAGA - los extremistas conservadores que auparon a Trump hasta la Casa Blanca - "considera que la guerra merece la pena". La oposición Demócrata es cada vez más férrea (Jesús-Sérvulo González Moreno, idem). Pero los esfuerzos del Congreso son infructuosos, en lo tocante a limitar los poderes bélicos del Presidente.
Al igual que la cuestión de la libre navegación por del estrecho de Ormuz, la defensa de la Administración de Donald Trump se apoya en calificar de innegociables los programas de enriquecimiento de uranio: de las materias primas hacia la fabricación de la bomba atómica por la República Islámica, programas tan rechazados por la Unión Europea (UE), la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) e Israel: este último su principal némesis, igual que el de los aliados iraníes, sean los abatidos Hamás en la Franja de Gaza y Hezbolá en el sur del Líbano.
A modo de reflexión de cierre, expresamos nuestro optimismo en que una eventual derrota electoral de Trump en los comicios de medio período, sumada a la creciente degradación militar del régimen de los Ayatolás y de la frustrante pretensión de consolidarse la nación persa como potencia subimperialista en el Medio Oriente, todo ello podría propiciar —una vez resuelta la crisis de la navegación por el estrecho de Ormuz— un relativo retorno a la normalización del orden mundial, específicamente de los sistemas productivos y los mercados globales.
Los tradicionales valores y los postulados democráticos liberales de la política estadounidense habrían de cobrar fuerza, los cuales son ajenos a la retórica del magnate Republicano. Esta vez él se ha aferrado a desmantelar la Corte Penal Internacional, debido a su desdén a los postulados de los derechos humanos.
El populismo nacionalista, autoritario, insuflado por Trump y sus sicofantes y aduladores, tanto en el ámbito doméstico como en el escenario internacional, podría comenzar a perder su capacidad de contagio en Europa y en la propia América Latina. Se trata, a nuestro juicio, de una perniciosa corriente antipolítica de naturaleza transitoria, y noviembre de este año podría resultar decisivo. En política nada está escrito en piedra.
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