lunes, 20 de julio de 2026
RUBÉN MÉNDEZ MORA: FALLECIÓ UNA VERDADERA LEYENDA DEL DISTRITO DE ZAPOTE (SAN JOSÉ)
RUBÉN MÉNDEZ MORA: FALLECIÓ UNA VERDADERA LEYENDA DEL DISTRITO DE ZAPOTE (SAN JOSÉ)
Las comunidades costarricenses suelen contar con verdaderas personalidades versátiles que se convierten en leyendas, animan la convivencia humana de su propio pueblo. Con su experiencia de vida hacen que se vaya forjando una red de propósitos que contribuyen a fortalecer pertenencia, identidad e integración de un pueblo.
Justamente, la familia Méndez Mora, socialmente apreciada, al igual que otras de Zapote han sido motores de nuestro distrito. Lo proyectaron a nivel nacional, sea el caso de "Los Méndez", comúnmente llamados aquí. Ella ha sido un semillero de talentos y competencias en diversos ámbitos, comenzando por la actividad empresarial, el deporte, en el área educativa y académica y en el liderazgo comunal. Hasta uno de sus descendientes, Diego Miranda Méndez, quien se decidió a incursionar, a su corta edad, en la política nacional, arrancando su carrera, conquistando en febrero del 2024 nada menos que la Alcaldía de la Provincia de San José. Un hecho sin precedentes en la historia de los Gobiernos Locales. Aquí sobresalió nuevamente la buena levadura de los Méndez.
En aquellos lejanos tiempos en medio de una comunidad rural, compuesta por gente dedicada primordialmente a la economía del café, primordialmente, crecía una familia que llegó a marcar diferencia. Los Méndez se dedicaron a las actividades agropecuarias, en nuestro distrito fundaron un próspero negocio de ganadería, generador de empleo y riqueza.
Los progenitores de la pujante familia, Rubén Méndez Barboza, al lado de su carismática y hacendosa esposa Marina Mora Rojas procrearon numerosos vástagos. Desarrollaron un exitoso capital, que trascendió. El ganado de ella amenizó en múltiples ocasiones las famosas corridas de toros de los festejos populares de la provincia de San José, lo que ponía en evidencia su buen y reconocido nombre empresarial. Y en esa trayectoria, nuestro Rubén, llamado cariñosamente "Ben", dentro de la comunidad zapoteña, que hoy parte al encuentro con Dios deja una huella imborrable, de la cual los zapoteños damos testimonio.
Este caballero amistoso, horizontal en las relaciones con las personas, productor de anécdotas, un guayacán, laborioso y visionario no solo se entregó al campo empresarial. Quiso ir más allá, fue un filántropo, nunca anduvo haciendo aspavientos de su espíritu caritativo y solidario. Inculcó en sus hijos el amor y la sensibilidad a favor del prójimo. Como todos los seres humanos enfrentó con sabiduría y entereza sus fragilidades, apoyándose en la fe y la esperanza cristiana, fragilidades que supo doblegarlas y señalarle el camino apropiado a cientos de personas a no rendirse para regresar al crecimiento personal y aportando a la familia y la sociedad.
Ben era un costarricense apasionado. Fijo que su espíritu empresarial lo trasladó a todas sus realizaciones personales. En el negocio del billar de la familia Rojas Núñez, demostró sus habilidades extraordinarios como billaristas, e incentivó a los jóvenes a iniciarse en este deporte mental. Recuerdo que fue mentor del joven zapoteño Miguel Solano, ambos triunfaron a nivel latinoamericano.
Siempre he repetido que nuestro histórico y floreciente Zapote es un sitio excepcional. Ha habido convivialidad apacible, esta ha sido su esencia y significativos credenciales. Personas como Ben y múltiples líderes, ya fallecidos, hicieron de él un inigualable sitio para amar, reflexionar, trabajar, en otras palabras para encontrar felicidad. Esto lo repetía a diario el empresario y deportista, en el convencimiento suyo en que en este pequeño territorio, que lo vio nacer y crecer, iría partir hacia la Eternidad, adonde Jesucristo le tiene asignada una bien merecida morada. Amén y amén.
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