jueves, 7 de octubre de 2021

LAS COLISIONES Y LOS GIROS EN ALGUNAS ASOCIACIONES MULTILATERALES: LAS LECCIONES CON ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, LA UNIÓN EUROPEA Y LA REGIÓN INDOPACÍFICA. Autor: Ronald Obaldía González

LAS COLISIONES Y LOS GIROS EN ALGUNAS ASOCIACIONES MULTILATERALES: LAS LECCIONES CON ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, LA UNIÓN EUROPEA Y LA REGIÓN INDOPACÍFICA. Autor: Ronald Obaldía González La alianza trasatlántica la conforman, en su condición de aliados, la Unión Europea (UE), el bloque comunitario, cuyo mercado único, robusto y dinámico es suficientemente reconocido, así como el sistema económico, social y cultural que le sirve de estructura; igualmente, las constructivas acciones en ayudas oficiales al desarrollo a nivel global, ejecutadas por dicha unión de países, al cual la Gran Bretaña dejó de pertenecer. Estados Unidos de América (EEUU) es el otro socio de la alianza trasatlántica, cuyo objetivo esencial consiste en coordinar las respuestas conjuntas o compartidas, a fin de promover la estabilidad regional y mundial; reforzar la seguridad transatlántica e internacional, a través de un nuevo diálogo UE-EE.UU en materia de seguridad y defensa, como también fortalecer el sistema multilateral y sus organizaciones supranacionales. Un sistema en el cual el conjunto de los Estados nacionales, como sujetos de la sociedad internacional, interactúan entre sí de forma solidaria y cooperativa en los diversos ámbitos (político, económico, jurídico, militar, etcétera), con el propósito de garantizar el desarrollo, la estabilidad y la paz mundial. En el contexto actual de la pandemia del covid-19, tal cual lo proclama su objetivo esencial, las autoridades comunitarias se apartan de la visión de señalados sectores, que sugieren “una federación democrática europea”, menos centralizada y burocratizada, en vez de una institucionalidad de la Unión Europea calificada de “no democrática” (Yanis Varoufakis). Frente a esas iniciativas sobre reformas, la Unión dentro de la asociación birregional, se propone alcanzar una mayor amplitud en sus compromisos y líneas de acción cooperativas, entre las que se identifican el perfeccionamiento de las instituciones multilaterales, tan venidas a menos. Así también, se trabajaría de manera colaborativa “por un mundo más saludable”, enfrentando la COVID-19 y más allá, garantizando el comercio, la reconstrucción económica y “la distribución equitativa a escala mundial de vacunas, test y tratamientos”. Una prioridad de las más urgentes dentro de los postulados de la cooperación internacional, lo cual conlleva también “la suspensión temporal, o liberalización, de las patentes de las vacunas”, desarrolladas contra el coronavirus, una prioridad resistida por las naciones productoras del medicamento. Asimismo, haciendo uso del “poder blando”, la alianza se propone establecer “una agenda ecológica, transatlántica global”, coordinando posiciones y esfuerzos mancomunados, a fin de alcanzar acuerdos mundiales ambiciosos, empezando por un compromiso conjunto de un 55% de emisiones netas para el 2030 y cero emisiones para el 2050, entre otras metas. A la vez (la alianza) tiene en perspectiva la cooperación estrecha con los Estados Unidos de América, quien parece que del todo evita renunciar al aislacionismo, practicado por el Presidente Donald Trump, todavía con enorme poder en su Partido Republicano. Con todo, la misión de resolver las diferencias comerciales de carácter bilateral (y multilaterales), mediante soluciones negociadas en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) posiblemente quede inalterable con el gobierno del Partido Demócrata. La inteligencia artificial, los flujos de datos y la cooperación en materia de reglamentación y normas forman parte de las futuras líneas de la alianza. El reforzamiento de la democracia, la defensa del Derecho Internacional, el respaldo al desarrollo sostenible y la promoción de los derechos humanos constituirá un interés fundamental en todo el mundo. Mejor dicho, tales principios y valores comunes los ha postulado la alianza transatlántica (EU-EE.UU) en el comunicado de prensa, denominado “Una nueva agenda transatlántica para el cambio global”, difundido en diciembre del 2020 por la Comisión Europea y el Alto Representante. A lo antes dicho se adhiere la búsqueda de compromisos conjuntos con Estados Unidos de América, destinados a contrarrestar el auge del autoritarismo y el neopopulismo (nacionalista), las violaciones de los derechos humanos y la corrupción. La agenda como tal supone ser fusionada con los intereses globales pronunciados por el Presidente Joe Biden en la última Asamblea General de las Naciones Unidos, centrados en el mensaje de la cooperación internacional, para enfrentar la pandemia, contrarrestar el cambio climático, con base en las inversiones verdes, e impulsar las tecnologías sostenibles, a fin de limitar la emisión de gases de efecto invernadero. Tampoco el combate al terrorismo estuvo ausente en el discurso del Presidente Biden. En él hizo énfasis en la prosperidad económica, siendo persuasivo en el apaciguamiento del poder duro estadounidense, al subrayar lo que sigue: “Nuestro poder militar debe ser el último recurso, no el último”, en lo referido a las respuestas alrededor de las turbulencias políticas globales y regionales. Sin embargo, resulta decepcionante la pasividad de la Casa Blanca, en cuanto a enfrentar las dictaduras y la corrupción en varios países latinoamericanos y de otros continentes. INMINENTES DESVARÍOS. Hay complicaciones que colocan en un punto de inflexión los lineamientos “del poder blando”, impulsado por Europa y los Estados Unidos de América en el ámbito de la asociación trasatlántica. En el fondo el Presidente Joe Biden intentó en su discurso “curarse en salud” al suavizar lo acontecido en Afganistán, tras el disparatado y caótico retiro en el país sudasiático de las tropas estadounidenses. Lo cual implicó el retorno al poder de los talibanes, ligados al terrorismo. En ello recaen responsabilidades tanto a la Unión Europea como a la Organización del Tratado del Atlántico Norte – OTAN – (Ana Palacio). Todo lo cual se aparea con la tentación de Biden de favorecer el aislacionismo y el unilateralismo, seguidos por su antecesor Donald Trump (Ana Palacio). Un desacierto del cual continúan tomando ventajas “la técnicamente comunista” China”, así también la agresiva Rusia (Palacio, ídem) del líder autoritario Vladimir Putin, quien desestabilizó Ucrania, en medio del conflicto militar, el cual se saldó con la anexión rusa de Crimea (ANA CARBAJOSA; BERNARDO DE MIGUEL). Ciertamente, ha llegado a ser “la primera ocupación territorial dentro de Europa, desde el final de la II Guerra Mundial.” Respectivamente, China y Rusia con Xi Jinping y Putin se están ocupando de socavar “el orden del mundo liberal”, a través de las falsas noticias e informaciones, así como los ciberataques. Al lado de las severas críticas domésticas e internacionales, ambas potencias han ido minando el liderazgo de Washington, quien se considera un socio fiable, y que también es un hecho cierto que exhibe “hegemonía financiera y geoestratégica”. A la vez, los adversarios suyos (de EEUU) tampoco se reservan el interés creciente de superar la superpotencia global, por lo que particularmente China se ha comprometido a intensificar las comunicaciones y la gama de intercambios con las naciones de bajos ingresos (África y América Latina), y particularmente con Asia y la Unión Europa (UE). Menos aun, Moscú habrá de renunciar a dichos propósitos, en especial en el ámbito militar y en la exportación de armas, a pesar del estancamiento de su economía. Cabe resaltar que Berlín, a disgusto del gobierno estadounidense, ha mantenido la construcción del segundo gasoducto por el Báltico (Nordstream 2), con tal de garantizar el suministro de gas ruso en Alemania, sin pasar por zonas intermedias como Ucrania (Carbajosa; De Miguel, ídem). Para los líderes alemanes, quienes lideran la Unión Europea, la geografía es determinante: “Rusia está ahí” (idem). En cuanto a “la creciente beligerancia” de Estados Unidos de América frente a China, la voluntad de la Unión Europea (UE) ha sido el esquivar la postura de su aliado trasatlántico. El bloque comunitario ha ofrecido señales de distanciamiento de la política expresada tanto, en su momento por Trump, como Biden. De manera contundente, Josep Borrell, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, “señaló que la estrategia europea se apoya en una intención de “cooperación, no de confrontación" con Pekín. LA DISCORDIA CON AUKUS tuvo lugar a causa de la decisión de Estados Unidos de América, Gran Bretaña y Australia de celebrar el pasado setiembre un acuerdo de asociación estratégica y de seguridad, llamado AUKUS, tendiente a enfrentar la expansión de China en el Asia Indo Pacífico (EL MUNDO; INFOBAE). El lío fue más allá. Además hubo entre Washington y Paris un grave incidente diplomático, a causa del acuerdo bilateral entre los gobiernos australiano y estadounidense. El gobierno de Canberra, en beneficio de Estados Unidos América y del Reino Unido, decidió cancelar inesperadamente un multimillonario contrato con Francia por un valor de $65.500 millones, firmado en el 2016, destinado al suministro de 12 submarinos convencionales franceses de propulsión diésel a Australia (AFP). Todo ello, con el objetivo “de plantar cara a China en el Indopacífico” (INFOBAE), con quien la nación de Oceanía sostiene pugnas comerciales. Según la versión de Canberra, la decisión se adoptó, porque los submarinos estadounidenses ofrecen una avanzada tecnología de propulsión nuclear (INFOBAE), las capacidades son superiores. Con ese armamento se podrá disuadir a Pekín de una posible amenaza militar. Michael Shoebridge, exresponsable de inteligencia australiano, ahora en el Instituto de Política Estratégica de Australia, cree que este gasto es una reacción directa a China. Según el experto, el gigante asiático “está claramente empeñado en usar todo el poder que ha ganado, de forma bastante coercitiva y agresiva". La anulación del contrato fue interpretada de humillante por el gobierno de Francia: fue “una puñalada por la espalda”, actos que “se parecen mucho a lo que hacía el presidente Donald Trump", impulsado por su propia consigna: “Make America Great Again”, abreviado como “MAGA”, de acuerdo con palabras textuales de varios allegados y colaboradores directos del Presidente Emmanuel Macron. Por su parte, el diplomático europeo, Josep Borrell, “lamentó que el bloque no fue informado a tiempo sobre la nueva alianza militar Indopacífica entre las tres naciones, justo en la jornada en que presentó la estrategia para dicha zona”; a la vez que degradó al gobierno de París con el fallido negocio de los submarinos. Mientras tanto, continúan siendo sensibles y enojosas las pláticas entre Antony Blinken, el Secretario de Estado norteamericano y las autoridades superiores del gobierno francés, en aras de minimizar la crisis abierta, a cuenta de la venta de 12 submarinos (sin armamento atómico) a Australia. Operación, en la cual hubo total ausencia de comunicaciones entre los aliados históricos. Dicho sea verdad, la confianza mutua entre europeos y estadounidenses se ha deteriorado, - también se debilita la OTAN -, a causa del incidente de la venta de tecnología defensiva, aparte de la conformación de una alianza o pacto de defensa, en donde el bloque comunitario fue realmente marginado (Michael Shoebridge). Sobre todo Francia, quien se ha considerado peligrosamente excluida ante la creación de dicha asociación tripartita, la que incluye el apoyo al desarrollo de submarinos nucleares e inteligencia artificial a favor de los australianos. La nación francesa posee numerosas islas que le otorgan amplias aguas territoriales, tanto en los océanos Índico como en el Pacífico, por lo que está muy interesada en la protección de la estabilidad y la seguridad de la región (INFOBAE). Los desvaríos antes citados tienden a provocar mayores contradicciones entre los socios trasatlánticos, por cuanto hay algunos sectores del bloque comunitario dispuestos a iniciar negociaciones, a fin de conformar la autonomía estratégica militar europea (Shoebridge, ídem; Ana Palacio). La posible autonomía de la Unión está lejos de ser sencilla. Los desencuentros entre franceses y estadounidenses, ciertamente han encendido el debate acerca ”de la necesidad de mayor soberanía europea en materia de defensa”, a fin de liberarse del paraguas de Washington (París.AFP), del cual depende abiertamente. Al mismo tiempo, ese bloque de naciones carece de capacidades de variada índole, en cuanto a lograr dicho objetivo; además del controversial costo económico, que implicaría concretarlo, puesto que habrá de significar un egreso de aproximadamente $818.000 millones anuales. CONFIGURACIONES MULTILATERALES. En Estados Unidos de América hay un creciente desasosiego frente al aumento del poder militar de China en la región del Indopacífico, al cabo que colisiona con la superpotencia por el dominio económico global (Stephen McDonell). Tal reacción crece desde que en el 2013 Xi Jinping está al mando” de las distintas esferas del poder centralizado (INFOBAE); por supuesto que domina completamente el Estado chino, el cual ha demostrado múltiples fallas políticas, en cuanto a lograr “prosperidad compartida”. Más bien ha facilitado el ascenso de una élite enriquecida, responsable de la disparidad en la redistribución de la riqueza. Quiere decir, que se registra una profunda brecha entre los más ricos del país y los más pobres (Stephen McDonell). Washington coloca la rivalidad con China dentro de su principal prioridad, restando atención a la alianza trasatlántica, estrategia en la cual el Presidente Donald Trump marcó pautas decisivas. En este sentido, ha hecho llamados a sus aliados hacia un mayor compromiso en la región Indopacífica, zona crucial para la economía mundial. En este objetivo geopolítico, la Unión Europea guarda un prudente distanciamiento, habida cuenta de las estrechas relaciones económicas, establecidas con Pekín. Lo antes citado ha ido evolucionando hacia una riesgosa competición militar entre el gobierno de Xi y la nación estadounidense, en la que se involucran, especialmente, Japón, Corea del Sur, la India, Australia y Taiwán y otros países, dispuestos a disuadir a China de usar su fuerza". Pero, el Presidente Xi se resiste a tales propósitos. En días recientes sus aviones militares violaron el espacio aéreo de Taiwán, una isla que el gobierno de Pekín la acusa de ser “una provincia rebelde”. La disuasión ha conducido a rectificar la asociación de diálogo cuadrilateral (“QUAD”) entre Estados Unidos, la India, Australia y Japón, creada en el 2004, la cual estuvo “determinada a defender la democracia, el apoyo al Estado de derecho” y hacer avanzar la prosperidad en el territorio Indopacífico. El reducido Grupo se inicia, introduciendo una agenda positiva, la que comprende disciplinas, relacionadas con la asistencia al desarrollo, el cambio climático, el alivio humanitario en caso de desastres y pandemias, la cooperación cibernética, etcétera. La Administración Biden le viene concediendo enorme relevancia, al intentar darle un giro geopolítico, sumando a la agenda las amenazas, derivadas de las ambiciones hegemónicas de China (SHAREAMERICA, EFE, REUTERS). Resulta engorroso que la cuestión del auge militar y el expansionismo de Pekín entrara en los planes de ese conjunto de países (QUAD); en parte impulsado por el ataque chino a la India en su frontera en el Himalaya. El gobierno indio debió proceder a modernizar el ejército, ya que fue golpeado hace un año, al protagonizar enfrentamientos contra unidades de las fuerzas armadas chinas. Esa última disputa ha puesto al Grupo cuadrilateral en mayor alerta, sea en "ganar la competición", estratégica global, a China”, y de paso que el Quad llegue a recuperar terreno en la diplomacia de las vacunas contra la covid-19 (ídem), en un entorno mundial que registra vergonzosos y “desiguales índices de vacunación”. Las recientes configuraciones multilaterales, en las cuales ha sido marginada la Unión Europea - lo cual dista de la cooperación perseguida por la alianza trasatlántica -, además de alentar la creciente beligerancia entre Washington y Pekín, han llegado a disparar la carrera armamentista en Asia y Oceanía, cuyos países han destinado más de medio billón de dólares a favor de sus fuerzas armadas, de acuerdo con los datos del Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo. Solamente Pekín representa casi la mitad del gasto militar de Asia. Por su lado, Japón, Corea del Norte, Corea del Sur, Australia, Taiwán, entre otras naciones proceden a incrementarlo, según los propios datos del mismo Instituto sueco de Paz. En parte lleva algo de razón el tabloide estatal Global Times, al advertir que Washington "está polarizando histéricamente su sistema de alianzas". El medio de comunicación o tabloide señala que si China como amenaza “es el principal impulso a la carrera armamentística regional, Estados Unidos de América no ha dudado en acelerar el proceso" de adquisición de armas, ayudando activamente a sus aliados regionales a fortalecerse”. Entretanto China y Japón escalan en sus programas de defensa, Washington ha estado "ayudando e incitando" a sus aliados "en nombre de la disuasión" frente a las ambiciones del Presidente Xi. A nuestro juicio, también el gobierno y sus fuerzas armadas chinas tienden a ser un factor de polarización, puesto que existen evidencias probadas de sus arbitrariedades contra los intereses de sus potencias vecinas en los territorios marítimos del Asia Pacífico, en donde Pekín aspira a ejercer hegemonía. Así también las provocaciones a Taiwán, a quien pretende invadir; la aplicación de fuertes medidas aduaneras, las que perjudican los bienes o productos que Australia le provee, están lejos de dotar de paz y estabilidad a dicha latitud. La sospechosa base militar china asentada en África; el recelo que origina la construcción de poderosos satélites “en el espacio exterior”, más las suspicacias alrededor de su utilización; los ciberataques – también los practica Rusia - ; el robo de propiedad intelectual, por parte de dicha potencia asiática profundizan las dudas. Constituyen hechos que, entre otros, ponen en vilo a Occidente. En otro orden, el escepticismo hacia el gigante comunista aumenta - es superior respecto a Rusia -, al extremo que ha incidido a los ámbitos económicos y financieros, al haberse dado registros de las deudas monumentales (impagables) del gigante inmobiliario Evergrande Group, las cuales alcanzan el monto de $300.000 millones. Un cúmulo de deudas que arrastra el grupo empresarial, capaz de generar un colapso (o burbuja inmobiliaria) en la economía de China, al igual que a sus principales socios. Vale la pena subrayar las faltas éticas del gobierno, presidido por Xi, sean las "presiones indebidas" a altos funcionarios del Banco Mundial (BM), con tal de mejorar los datos y enseguida la clasificación por puntos de la economía china, esto de acuerdo con un informe periódico sobre condiciones para la inversión: "Doing Business". La posición de China en el informe de 2018 del Banco Mundial, debería haber estado siete lugares más abajo, en el puesto 85, en lugar de permanecer en el 78. ACERCA DE LOS DERECHOS HUMANOS. Hasta ahora, el bloque comunitario (la Unión Europea - UE) había dado prioridad a los intercambios económicos, comerciales e inversiones con Pekín, sin prestar considerable atención a las posturas antagónicas estadounidense. Eso sí, en la dirección de Washington, las relaciones entre Pekín y la UE llegaron a “agriarse”, después de que dicho bloque occidental de naciones sancionó el pasado 22 de marzo a varios funcionarios y una entidad china, a causa de las violaciones de los derechos humanos en la región uigur de Xinjiang, habitada por uigures musulmanes (DW, Reuters, mn-efe). “Fueron las primeras sanciones de la Unión comunitaria a China desde la masacre de la plaza de Tiananmen en 1989”. Las autoridades diplomáticas pekinesas reaccionaron a su vez, sancionando a varios eurodiputados, y cuatro entidades, al tiempo que convocaron al embajador europeo ante el gobierno de Xi Jinping, “para presentar una queja formal por las sanciones de Bruselas”, el centro de las instituciones fundamentales del bloque comunitario. Lo cual provocó que en mayo pasado la Unión Europea congelara el pacto de inversiones, al que había llegado con Pekín en diciembre del 2020. Después de todo, los líderes chinos están cambiando el tono ácido frente a la UE. Ahora parecen más dispuesto a “lograr un consenso con el bloque y terminar con las sanciones mutuas impuestas, recientemente”. Asimismo, acaban de anunciar “cooperación en derechos humanos” (DW, Reuters, mn-efe), con tal de evitar la paralización del pacto de inversiones. Estamos convencidos que el mejoramiento de tales derechos fundamentales apenas representa una declaración simbólica y protocolaria, habitual en el Presidente Xi. SUPERAR LA COLISIÓN. Las rivalidades entre China y Estados Unidos de América, bien lo manifestó António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al argumentar que “las divisiones entre las dos potencias retrasan los esfuerzos en otras prioridades clave a nivel global. Las divisiones geopolíticas socavan la cooperación internacional”. Lo dicho por el alto funcionario de la ONU es verdad. Se impone la necesidad de celebrar arreglos políticos y diplomáticos, tomando de precedente las capacidades y las experiencias, desarrolladas en la pasada Guerra Fría, por el Presidente Richard Nixon y su Secretario de Estado, Henry Kissinger cuando, a través de una diplomacia astuta y persuasiva, celebraron tratados y acuerdos tanto con la Unión Soviética como la propia China - dos potencias comunistas que entre sí estuvieron enemistadas - , con tal de prevenir “una Guerra Caliente”. Entendimientos que acogieron los intereses de la comunidad europea, quien evitó permanecer desapercibida. Hay que tener presente que los intereses de Pekín se sitúan mayormente en los ámbitos económicos y comerciales, en las inversiones en infraestructuras, tecnologías de información y conectividad digital, insertando en otras naciones los negocios de la compañía Huawei en 5G, entre otras actividades, sean tecnológicas, de manufacturas y agroindustriales. Cabe resaltar que China acumula más del 25% del comercio mundial. Un poderío que es positivo y beneficioso. Llega a ser inconveniente la errónea magnificación política, la que ubica al gigante asiático en el rango de superpotencia militar y nuclear como lo fuera el imperialismo soviético. En dicha materia prevalecen las enormes distancias. Incluso, no hay evidencia en cuanto a que China tienda a alentar la subversión antiestadounidense (o contra Occidente) en otras latitudes, a pesar de influir en países que cuentan con débiles sistemas democráticos. De cualquier modo, hace tiempo que "la imagen se ha hecho familiar": Washington y Pekín pugnan por la supremacía global, de acuerdo con la tesis de Javier Solana, experto internacional en geopolítica y economía, pero con amplísima ventaja norteamericana. Para nosotros, también la Unión Europea aspira a este objetivo supremacista, no lo puede negar. En la tecnología, en el comercio, en el ámbito militar, en el ciberespacio, incluso en el espacio exterior, la rivalidad entre chinos y estadounidenses “es más que patente”, asegura el experto Solana; hay permanentes colisiones. Nos adherimos a la siguiente conclusión de Solana. Sería angustiante que el antagonismo entre las grandes economías globales "definiera la trayectoria de la humanidad en el siglo XXI”. : “Tal escenario internacional se creía ya superado”.

viernes, 27 de agosto de 2021

EL COMPLETO FIASCO EN AFGANISTÁN. Autor: Ronald Obaldía González

EL COMPLETO FIASCO EN AFGANISTÁN. Autor: Ronald Obaldía González Las complicaciones clave de la agenda global continuaron centrándose en los antagonismos comerciales entre las potencias de Estados Unidos de América, China y la Unión Europea, así también en la cobertura universal con vacunas, con tal de evitar mayores fallecimientos a causa de la Covid – 19, a la vez en “la difusión de nuevas variantes”. La reconstrucción económica, en cuenta los prioritarios objetivos y las medidas reales, a efecto de reducir los daños originados por la pandemia, encontraron un lugar preponderante en ella, al igual que los compromisos a favor de la descarbonización a mediados de siglo del conjunto de las naciones (Jeffrey Sachs), esto con el propósito de prevenir siniestros adicionales. En el contexto de la pandemia, hubo una relativa despreocupación en el caso del terrorismo, tendió a perder relevancia. Pero, otra vez ha llegado a cobrar fuerza como permanente amenaza a la seguridad y la estabilidad internacional. De repente, los islamitas ultraconservadores, brutales y misógenos Talibanes de Afganistán reaparecieron en escena, se salieron con las suyas: los enemigos acérrimos de los Estados Unidos de América y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Ambos “son excelentes destructores pero pésimos constructores”, de ese modo se han visto las intervenciones políticas y militares en Libia, América Latina y el Caribe (Carlos Alberto Montaner). Los combatientes de la Yihad musulmana acaban de recuperar el poder, desplazando así un gobierno ampliamente corrupto e incompetente, sostenido torpemente por las fuerzas militares de Occidente. Enseguida habrá de predecirse la incertidumbre y la sospecha, anticipando la probable metástasis terrorista, de la cual el mundo árabe puede llegar a ser un peligroso destino ante la victoria de los envalentonados integristas islámicos en esa convulsionada nación, situada en el sur de Asia, cuyo territorio, conformado por elevadas cadenas montañosas, posee una superficie de 652.860 Km2, poblado por más de 32 millones de personas, quienes mayoritariamente profesan la fe musulmana - sunita. HISTORIA. Afganistán está compuesta por numerosas tribus procedentes de los pashtunes (o patanes), quienes representan el 44% de la población, de ellos derivan los Talibanes, con quienes comparten una misma concepción de vida, sustentada en la religión islámica. Otras etnias provienen de poblaciones ancestrales del Asia Central . Las restantes son el resultado de los pueblos de raíz turca, persa y nómadas de origen mongol. Al revisar su historia antigua se pone de manifiesto la intromisión y la dominación ejercida allí por diferentes poderes externos, entre ellas, “las tribus arias”; dos milenios antes de Cristo (a.C) poblaron esas latitudes. Con “los arios” se cree que se fundó Kabul, la capital de la nación. En el siglo Vl a. C el Imperio Persa de Ciro se apoderó de la región. Tres siglos más tarde Alejandro el Grande, rey del poderoso imperio de Macedonia (el nombre de la Grecia Antigua) se encargó de derrotar los persas. Tras la muerte de Alejandro, tribus nómadas centroasiáticas, iraníes y sucesivas dinastías, tal como los seléucidas de Babilonia controlaron las tierras afganas. Uno de esos pueblos, los Yüeh - chich destronaron el dominio griego, por lo que fundaron el reino de Kusana (IteM – Guía del Mundo), reino que contribuyó al lado de Roma, China, India a abrir “la Ruta de la Seda” de enorme amplitud comercial, por cierto un plan de Ruta revivido por China en nuestra época. A mitad del Siglo Vl después de Cristo (d. C) los persas reconquistaron la región, debiendo enfrentar una férrea resistencia de las nativas tribus afganas. A mediados del siglo Vll de nuestra era ingresaron pueblos árabes seguidores del Islam, por lo que se asentaron firmemente al consolidar dinastías locales, estas golpeadas entre 1219 y 1221 por los mongoles al mando de Gengis Khan, e hizo a Afganistán parte de su vasto imperio (idem). La Turquía islámica logró reivindicar el Islam (Siglos XlV y XVl), subordinado por un buen tiempo a la cultura mongol. Persas, poderes de la India y tribus mongoles iniciaron feroces luchas con tal de apoderarse de la región, al final acordaron unificarla en 1742, fijando las fronteras nacionales a pesar del empuje expansionista de la Rusia zarista, como también de la amenaza de la Gran Bretaña, que ya controlaba la India y ejercía un protectorado sobre Afganistán, convirtiéndola en un tapón a fin de detener a los zaristas rusos (José María Lassalle). Entre 1839 y 1919 hubo tres guerras entre afganos y los imperialistas ingleses. En la última confrontación de 1919 salieron victoriosos los colonizados, eso los llevó a liberarse del dominio británico, por lo que llegaron a alcanzar la independencia nacional. EL CAPÍTULO DEL ESTADO FALLIDO. En adelante dos hechos dominarán la realidad política afgana, de los dos alrededor de innumerables complejidades, sean, la influencia en ella de la (extinta) Unión Soviética, contrarrestada por los Estados Unidos de América, así como el convertirse en “una zona de alta conflictividad”, en la sociedad fragmentada y fallida, frágilmente gobernada desde su independencia (1919). Entre los principales protagonistas de tales conmociones resaltan innumerables clanes o formaciones musulmanas (moderadas y radicales), los monárquicos, algunos sectores liberales, las ultraconservadoras y tradicionales tribus pashtunes o “patanes” - tanto las locales como las provenientes de Pakistán - . También en ese variopinto han sido activistas los grupos neomarxistas, los narcotraficantes del opio, los señores de la guerra (“los carniceros”) y los combatientes de organizaciones heterogéneas, de manera que en el ambiente agitado e impredecible se han entrecruzado casi siempre de forma violenta. Lejos de ser un accidente “redundó” con el engendro Talibán y sus redes de aliados, lo cual ocupa la atención de nuestro escrito, teniendo presente el fatal destino de las mujeres, a quienes los guerreros antioccidentales les podrían anular cualesquier derechos y oportunidades de desarrollo personal. De por sí, el desprecio a los derechos humanos forman parte de sus odios políticos y culturales. Ni les temblará el pulso en buscar gente que trabajó con el antiguo gobierno o las tropas internacionales, con tal de satisfacer sus ansias de venganza. “Los estudiantes del Corán” (o Talibanes) se aprovecharon de la decepcionante estrategia e incapacidad de calibrar los riesgos por parte de quienes ambicionaron eliminarlos a toda costa, mediante el uso de armas sofisticadas, incluidos los letales drones del Presidente Barack Obama. Otrora, tampoco se les pudo desalojar de las tierras en donde se adueñaron de la producción del opio, actividad que desde un inicio les permitió sobrevivir y financiar sus operaciones insurgentes. Lo cual hizo posible que la nación afgana en 1996 cayera en sus manos a consecuencia de la debacle ocasionada por el retiro del ejército de ocupación de la (desaparecida) Unión Soviética, quien había patrocinado allí un gobierno aliado a sus intereses expansionistas. Tras la derrota soviética, orquestada por los Mujaidines - voz persa para designar a los guerreros islámicos - y los aliados árabes sobrevinieron alianzas heterogéneas entre integristas islámicos y excomunistas, lo cual llegó profundizar el vacío de poder heredado por la expulsión en 1992 del comunismo imperialista, ideología a la cual le dio un curso significativamente reformista Mijail Gorbachov, en aquel entonces el inesperado ocupante del Kremlin, quien se distanció de la ortodoxia confrontativa de la Guerra Fría. Enseguida entró a la fase de entendimientos y acercamientos con Occidente, al punto de pactar un acuerdo de desarme (1991) con Washington a fin de dejar de enviar armas a los guerrilleros musulmanes en Afganistán. El primer arribo de los Talibanes estuvo impulsado por su rechazo a las inverosímiles alianzas políticas que integraron a los comunistas, sus principales enemigos, ya que para ellos los ex-prosoviéticos atentaron en su momento contra el Islam. Por eso, con el respaldo de otras tribus locales, con el inexplicable respaldo de los Estados Unidos de América, asumieron el poder en 1996. Posteriormente, en el 2001 fueron destronados por las fuerzas militares de la OTAN y de los Estados Unidos de América, a causa de haber dado refugio al terrorista Osama bin Laden y a su hoy reducida organización yihadista o fundamentalista islámica, los responsables de los ataques contra los Estados Unidos de América el 11 de setiembre del 2001. “Ataque que envió a los Talibanes a pasar exilio” por 20 años en Pakistán. Ciertamente, a este último país (Pakistán), también musulmán, lo asiste Washington con cooperación militar, sin embargo se abstiene de comprometerse en la lucha contra el terrorismo, por eso se le acusó de haber protegido los Talibanes; al cabo que el gobierno pakistaní galantea con China, quien se ha apresurado a respaldar su programa de armas nucleares (Bill Emmott); ha multiplicado ahí las inversiones en proyectos de infraestructura y la producción de energía. SERIOS INDICIOS. Resulta poco fiable la imagen de moderación de los Talibanes – tampoco son un grupo monolítico -, en aras de alcanzar legitimidad internacional. Puede ser que al reasumir el mando de la nación, “no desean ponerlo en riesgo” (Fawaz A. Gerges). Esa flexibilidad que les aseguran China, Rusia y Turquía, se distancia de la opinión del resto de la comunidad internacional y del propio Fondo Monetario Internacional (FMI) al suspenderles el financiamiento, habida demostración de las masas de gentes angustiadas. Gentes que buscan huir de forma aterrorizada – el drama humano - frente a la llegada del fanático régimen islamista, ávido de afianzar “una teocracia o emirato islámico” e imponer la ley sharia, sin dar a conocer todavía el rol que en este objetivo cumplirá Al Qaeda, o quizás el Estado Islámico (ISIS); por el momento uno de los tantos enemigos alrededor de los nuevos e inesperados gobernantes. Porque en el mundo de los terroristas de la región tanto las pugnas, las conspiraciones como los arreglos calculados, luego traicionados son cosas comunes. Ha habido peligrosas señales. ISIS apenas no más se congració con los Talibanes en estos penosos días de las evacuaciones de personas en el aeropuerto de Kabul, llevando a cabo un ataque mortal, en el cual perdieron la vida más de doce militares estadounidenses. LA PESADILLA DE LAS GRANDES POTENCIAS. Justamente, el propio Presidente ruso, Vladimir Putin, quien ha aplicado políticas duras contra los chechenos islámicos, reprimiéndolos, ha llamado a frenar la entrada de afganos a las exrepúblicas soviéticas de Asia Central, “alertando” el eventual ingreso a su país de “combatientes musulmanes, disfrazados de refugiados” (AFP; REUTERS). China habría de adoptar tales previsiones, por cuanto la región suya de Sinkiang registra una larga historia de antagonismos entre las autoridades estatales y la mahometana minoría uigur (BBC News Mundo). Dichas minorías, los chechenos y los uigures, podrían fácilmente ser empujadas a la lucha violenta, amén del posible respaldo de los combatientes enconados. El propio gobierno de Pakistán, vecino afgano, podría ser víctima de la propagación del terrorismo en el Asia del Sur, puesto que transmite antipatías y desconfianzas a los mismos yihadistas y los grupos patanes, parte de la red talibán. En cuanto a la retirada del ejército, que el Presidente Donald Trump acordó el año pasado, de acuerdo con el pronunciamiento del Presidente Joe Biden, Afganistán era menos que una amenaza para “el interés nacional” estadounidense. Expresó que el objetivo explícito consistió “en deshacerse de Al Qaeda y de acabar con Osama bin-Laden y se hizo”. Lo cierto es que sus detractores mencionan un desastre de dos décadas de guerra (“eterna”) contra el terrorismo. Así también califican la rápida y eficaz toma talibán del país sudasiático como una secuela aún peor que la humillante caída de Saigón en 1975 (Fawaz A. Gerges), al igual que la ocupación de la embajada de Teherán - Irán en 1980 (José María Lassalle). Obviamente, lo antes dicho supone, sin tapujos, un fracaso, lo cual significa un golpe irreversible a la credibilidad de Washington, a la vez es un revés contra los valores democráticos liberales en el entorno internacional. Específicamente, dichos desaciertos podrían reducirle poder de influencia como superpotencia en el Medio Oriente. Pues “le sirvió en bandeja” el territorio a los yihadistas, al igual que el riesgo que conlleva el dejar a su disposición el abandonado arsenal de armas, vehículos y helicópteros estadounidenses que en adelante tendrán a su haber. La incógnita reside en que la empobrecida economía de Afganistán está "moldeada por la fragilidad y la dependencia de la ayuda internacional", la cual podría ser retirada al gobierno fundamentalista. La forma en cómo este lidiará con la precaria economía de Afganistán hace que salga a relucir una nube de dudas que se ciernen sobre la asistencia financiera que le llega al país (Andrew Walker. BBC News). Los Talibanes solamente conocen de guerra, carecen de cuadros de especialistas en materia de la administración de la burocracia pública. Razón por la cual están evitando que las pocas personas preparadas en esa área de trabajo se fuguen en medio de las evacuaciones, organizadas por estadounidenses y europeos. A MANERA DE CIERRE. He aquí un desastre, una excelente munición que tendrán la extrema derecha de Donald Trump y “sus sucursales” autoritarias a nivel internacional, además de los líderes del Partido Republicano “quienes velarán armas ante las elecciones de mitad de mandato”, para las que falta poco más de un año (Lassalle, idem). Borrar la herida del gobierno del Partido Demócrata “frente al caos de Afganistán” costará demasiado. Mientras que los timoratos dirigentes de Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, aliados estadounidenses, se rasgan las vestiduras al subrayar que esa nación “no debe volver a ser un refugio para el terrorismo y una fuente de ataques terroristas contra otros países”. Todavía nadie está convencido con esta premonición.

martes, 10 de agosto de 2021

ACERCAMIENTOS FECUNDOS Y BÚSQUEDA DE SOLUCIONES CON LA ADMINISTRACIÓN DE JOE BIDEN, POR LA VÍA DEL MULTILATERALISMO. Autor: Ronald Obaldía González

ACERCAMIENTOS FECUNDOS Y BÚSQUEDA DE SOLUCIONES CON LA ADMINISTRACIÓN DE JOE BIDEN, POR LA VÍA DEL MULTILATERALISMO. Autor: Ronald Obaldía GonzálezFrecuentemente, los líderes de los poderosos Estados nacionales intentan influir, a través de elevadas fortalezas y capacidades diplomáticas, militares y recursos económicos sobre el comportamiento de otros, empleando métodos "de manipulación consciente", los que en materia de política internacional son identificados comúnmente "de zanahoria y garrote". Esa conducta como tal llegó a evolucionar, dando lugar al enfoque estratégico de la “disuasión”, por decirlo de manera refinada, como también en los posteriores presupuestos de Washington “del perfil poco visible” y la de “los conflictos de baja intensidad” , ensayados en las guerras civiles centroamericanas. “Al cowboy” Presidente estadounidense Theodore Roosevelt (1901-1909) en su famosa “admonición” o cerrazón “supremacista”: “camine suavemente, pero cargue un gran garrote”, se le endosa esa clase de diplomacia del ejercicio del superpoder con sus correspondientes “Corolarios”, procedentes de la imperialista Doctrina Monroe – América debe ser para los americanos, tal que cualquier potencia extracontinental había estado “cohibida” de interferir en los asuntos soberanos de cualesquiera de las naciones del Hemisferio Occidental - . Resulta obvio que en América Latina hay funestos expedientes, relacionados con las prácticas de las intervenciones e injerencias políticas, producto de la vetusta admonición del “garrote”, sobre todo. Dichosamente en vías de ser contrarrestadas gradualmente, a causa de la implementación de políticas hemisféricas y globales, paulatinamente ecuánimes y apropiadas, ocupadas de borrar las acciones unilaterales y arbitrarias de una historia de subordinación. Más aún que los cambios demográficos al interior de la superpotencia presionan a favor de “las políticas blandas”, originadas desde las instancias de decisión, tanto en la Casa Blanca como en el Congreso de la Unión, a diferencia de la común agenda negativa, elementos vinculados con los flujos migratorios, la narcoactividad, además de los señalamientos frente a la irrefrenables casos de corrupción e impunidad. Las salidas de las fuerzas militares estadounidenses de Afganistán, en cuenta “las misiones de combate” en Irak, excepto las operaciones antiterroristas, “jalonan un devenir” tranquilizador, así como la previsible incorporación del Gobierno de Joe Biden alrededor de los acuerdos antinucleares con Irán, conocidos como el Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA, por sus siglas en inglés. Los tratadistas Frederic S. Pearson y J. Martin Rochester ponen los ejemplos de los enzarzados de la pasada Guerra Fría, la cual tuvo como principales operadores a los Estados Unidos de America y la (extinta) Unión Soviética en el fenómeno de la bipolaridad generalizada, quienes entraron entre sí en ascendente competencia, discordias ideológicas (capitalismo versus comunismo) y el reforzamiento de la influencia geopolítica, tanto en África, Asia como en otros confines, todo ello en aras de la hegemonía global, deviniendo en carreras armamentista, militar, nuclear y espacial, incluidas, por supuesto, las alianzas económicas y comerciales. A PRUEBA EN UN DESARROLLO SUPERIOR. Para Pearson y Rochester el uso del enfoque de “la zanahoria y el garrote” dependió “de cuatro tácticas de negociación”. El garrote se componía (o compone) de amenazas y castigos, mientras que la zanahoria se basa en promesas y recompensas, o llámase también compromisos. Señalan que ambos pueden ser efectivos “dependiendo del entorno político, como también de la naturaleza y los factores neurálgicos, influyentes en los eventos políticos.Nos atrevemos a poner como evidencia la riesgosa experiencia de la crisis de los misiles en 1962, la estrategia disuasiva utilizada por el Presidente John F. Kennedy, la cual consistió en haber “amenazado” al mandatario soviético Nikita Krushchev con guerra en caso de negarse a retirar los misiles nucleares instalados en Cuba. Pero, al mismo tiempo “prometió” abstenerse de invadir la isla en el futuro, si Moscú renunciaba a los misiles (Pearson y Rochester). Por eso, ni Donald Trump en su momento, ahora la actual administración estadounidense refleja inacción, en cuanto a invertir en aventuras belicistas, semejantes a la fallida invasión de Bahía Cochinos en 1961. Lo antes dicho puso en evidencia la combinación de las “amenazas y las promesas” en el acertadamente racional desenlace de los misiles, por cuanto una de las contrapartes proporcionó a la otra “una forma de salida, diferente a la confrontación”, acogida con satisfacción. UNA RUTA TRANSFORMADORA. En el fondo tal “combinación” contribuyó a dar forma a “la disuasión”, estrategia por la cual se intenta todavía, con “autoridad y credibilidad”; desanimar (o desistir de un propósito) al adversario o al enemigo a modificar una política o conducta indeseada (ídem), a pesar que el enfoque disuasivo, tiempo después, fuera infructuoso en la guerra de Vietnam, guerra en la cual hubo cientos de miles de pérdidas humanas entre los antagonistas, por lo que a consecuencia del curso de aquellas pésimas interpretaciones y demás cálculos geoestratégicos se barajó dentro de las operaciones militares la alternativa del holocausto nuclear. Nos mueve el optimismo extendido hacia la variación, superación y la renovada versión del enfoque disuasivo, como oportunidad “para dar un salto a los beneficios de la solidaridad y la cooperación” interamericana, retomando las bases y los precedentes de “la Política del Buen Vecino” del Presidente Franklin Roosevelt (1933-1945), así como “la Alianza para el Progreso” del Presidente John F. Kennedy (1961-1963), una cercanía que posibilitaría a la Administración del Presidente Joe Biden a remodelar los vínculos con América Latina y el Caribe, esta, una región tan social y económicamente desigual como cargada de diversidad.En efecto, la cooperación solidaria llega a ser la tarea tan imprescindible frente a la astuta y codiciosa ofensiva diplomática de la China, quien ha venido ganando terreno en las relaciones económicas e inserción de inversiones, con tal de patrocinar aquí la autoeficacia de su sistema productivo, el cual desprecia los valores de la democracia liberal. A DESPERTAR. En medio de las recurrentes tensiones chino-estadounidenses, las cuales inestabilizan el comercio internacional y agrían el panomara de la inversión a la tecnología 5G, entre otra variedad de diferendos, cabe subrayar que América Latina tampoco podrá “aislarse totalmente de sus repercusiones. Antes con una presencia “periférica” en América Latina y el Caribe, China se ha tornado uno de los socios relevantes de la región. El comercio bilateral creció de $12.000 millones en el 2000 a unos $300.000 millones en el 2020, de modo que la llegada de China en el comercio internacional de la región pasó del 1,7 % al 14,4 %. La potencia asiática es una fuente cada vez más significativa de inversión extranjera directa en América Latina; casi un 10% de la que ingresó en los últimos años provino de ella (Felipe Larraín y Pepe Zhang)Estados Unidos de América con el mandatario Donald Trump se había mostrado reticente a involucrarse profundamente en la resolución de los problemas del subcontinente, pero quizás eso se modifique. Para empezar, aquí se requiere de forma urgente una ayuda masiva de vacunas, con tal de volver a ponerse de pie en términos de la recuperación económica (Kenneth Rogoff). Un hecho del que habrá de ocuparse la Administración Biden, al lado de la Unión Europea, mediante la organización de misiones cooperativas, equiparables a “la diplomacia de las vacunas”. EL ASCENSO AUTORITARIO. El régimen de Pekín, quien califica de fallido el capitalismo liberal, se obsesionó con exportar su modelo de capitalismo de Estado totalitario en todas las latitudes, un camino realmente peligroso. China y su aliado Rusia tienen “una cabecera” en Cuba, Nicaragua, Venezuela, y Perú es un espectro (Rogoff, idem), aparte de aprovechar el desencanto y el retroceso democrático, prevaleciente en otras naciones del hemisferio (Ana Palacio). La elevada calidad humana del gobernante Joe Biden puede que se imponga en el constructivo enfoque hacia nuestra región, esta vez amenazada a consecuencia del peligroso ascenso de los regímenes “iliberales” o híbridos (autocráticos), que tanto Rusia como China respaldan, procesos que aunque funcionan dentro de la institucionalidad, proveniente del sistema liberal, llegan a ejercer el poder (directo), bajo arbitrarias prácticas políticas, excluyentes de los mecanismos de pesos y contrapesos, los que distan de los convencionales postulados democrático-liberales (Alberto Mora, director del Estado de la Región). Asimismo, un agravamiento mayor se cierne debido a la reincidencia en algunas naciones de sistemas típicamente dictatoriales. Tales corrientes atentan contra todas las sociedades abiertas, contra la vigencia internacional de los derechos humanos y frente a la propia democracia (Anne-Marie Slaughter y Kazumi Hoshino Macdonald). VOCACIÓN POR EL MULTILATERALISMO VITAL Y DE LOGROS. Al contrario de su predecesor, el Presidente Joe Biden da señales prometedoras, una de ellas se dirige al mantenimiento de sistemas comerciales abiertos, aprovechándose las oportunidades creadas por la cuarta revolución industrial” y “eliminando medidas proteccionistas que datan de la era Trump”. Su discurso incursiona en la gobernanza tecnológica y el Estado de derecho (Anne-Marie Slaughter y Kazumi Hoshino Macdonald). Washington podría concentrarse en cooperar en “el alto al fuego mundial” (António Guterres), la integridad territorial de los países, en especial en el Asia Oriental, en donde China igualmente insiste en ejercer un abusivo predominio militar en el Pacífico Asiático, consustancial a su anhelo de covertirse a largo plazo en un poder hegemónico. Una tarea prioritaria, que a nivel de pronta iniciativa puede asumir la Administración estadounidense consistiría en repensar en el robustecimiento de un sólido sistema de salud pública universal, a fin de enfrentar las enfermedades infectocontagiosas y “las conmociones futuras”, sacando ventajas de la experiencia de la covid – 19, y dicho sea de paso que las vacunas sean declaradas un bien universal. En tal sentido, se puede prevenir la catástrofe moral del “apartheid de las vacunas”, según lo reprocha Juan Manuel Santos, el ilustre expresidente colombiano. Hay enormes brechas en la distribución de vacunas contra la covid-19. Mientras las latitudes más pobres reciben pocas dosis, los países ricos implementan programas de inoculación nacional a gran escala (AFP). Con escasa decisión y sentido de urgencia se plantea la innovación de los foros democráticos, tal que en ellos pueda estar representado todo el mundo democrático (incluido el conjunto de la sociedad civil), principalmente los Estados pequeños - estos los de mayor exposición al riesgo -. Sea que lleguen a ser foros complementarios al multilateralismo tradicional, pero eso sí novedosos, operativos, cuyas agendas tiendan a reivindicar los valores, la visión y misión efectiva de cooperación democrática global, cimentada en la sociedad abierta, el Estado de derecho, el sistema de gobierno representativo, justificado en elecciones transparentes, la libertad de expresión, etcétera. Lo cierto es que también hay foros diplomáticos y de política multilateral irrelevantes, lo cual valdría, a favor del ahorro de recursos, la supresión inmediata. Eso “se acentúa porque sus líderes incumplen las promesas y compromisos. Les gusta formular declaraciones simbólicas”, antes que resolver las complejidades globales (Jeffrey Sachs). Bajo los términos de un solidario y positivo programa e iniciativas de trabajo, de enorme impacto y “proyección pública”, concordantes con los Objetivos del Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidos (ODS), los foros ya innovados pueden orientarse al fomento de la equidad, sustentada en el consentimiento de renovados “contratos sociales”, destinados a la superación de la ignorancia y el analfabetismo (en cuenta el digital). Se decantarían a favor del desarrollo humano sostenible, específicamente en la reducción de la pobreza extrema y de la inseguridad alimentaria, la atención humanitaria a los migrantes y los refugiados, como también en la estandarización de políticas económicas de redistribución de ingresos. Cercano a lo apuntado anteriormente, valga resaltar en estos tiempos del covid-19, que la Administración Biden, al lado de otras potencias económicas europeas y asiáticas, asi también algunas organizaciones multilaterales, vienen favoreciendo un conjunto de legislación y normativa internacional, con tal de que varias poderosas compañías empresariales sean obligadas a pagar impuestos, porque hasta ahora hay una perniciosa competencia de exenciones fiscales entre las naciones, ocupadas de atraerlas. Se haría bien que dichas potencias y esas mismas organizaciones proporcionen mayor financiamiento a los países en vías de desarrollo que precisan flexibilidad en el acceso a recursos financieros de largo vencimiento e intereses blandos (Javier Solana; Enrique V. Iglesias). Esta vez, la reactivación (postcovid - 19) de la economía mundial además de otorgar prioridad a la agenda fundamentada en los principios de la economía del bienestar humano, ha de coexistir con el llamado a los Estados nacionales, responsables de lanzar mayores emanaciones de carbono, a que se decidan a cumplir con el compromiso de la descarbonización, “de mantener el calentamiento global por debajo a 2 grados centígrados, en relación con los niveles preindustriales”. Aumenta el interés de enfrentar la desinformación (idem) y los ciberataques - la actividad cibernética “maliciosa” - los cuales tienden a desacreditar los sistemas democráticos. Ellos constituyen una gran amenaza a la seguridad económica y nacional de los Estados, convertidos en objetivo; así como infringen severos daños al correcto funcionamiento de los operadores empresariales, financieros, de la seguridad nacional, entre otras actividades sustanciales “El robo de propiedad intelectual y el espionaje” también va de la mano con tales complicados delitos. En otro orden, sería pertinente levantar un código de conducta sobre “prácticas democráticas”, revestido de fuerza jurídica, aplicable en contextos convulsivos o efervecentes, los de Haití, Nicaragua, Venezuela, Colombia, el Triángulo Norte centroamericano (El Salvador, Honduras y Guatemala), Cuba – esta vez amenazada por el disenso doméstico - . Un código de tal envergadura significa que pueda actuarse bajo métodos y roles constructivos y activas líneas de coordinación y comunicación, a diferencia del pasado, cuando lo usual era “la doctrina del garrote y la zanahoria”, supuesta “doctrina que acarreó mayor incertidumbre a causa de la errónea injerencia e irrespeto a la soberanía de los Estados. La que otrora se había empeñado en extremar o empeorar las situaciones de ingobernabilidad, la corrupción generalizada y la ausencia de democracia, adjuntos al desarrollo tardío en distintos confines, incluida América Latina y el Caribe. A la vez hay que tener en perspectiva la vigorización de la justicia universal (Carlos A. Montaner), a fin de borrar la impunidad en los casos de crímenes de lesa humanidad, posiblemente esto último angustie sobremanera a Daniel Ortega y Rosario Murillo, los tiranos de Nicaragua.

jueves, 17 de junio de 2021

ISRAEL Y PALESTINA: ELEMENTOS PARA APROXIMARSE AL ESTUDIO DEL CONFLICTO. Autor: Ronald Obaldía González

ISRAEL Y PALESTINA: ELEMENTOS PARA APROXIMARSE AL ESTUDIO DEL CONFLICTO. Autor: Ronald Obaldía González El territorio de Palestina corresponde un área de de 27.000 kilómetros cuadrados, situado en el Medio Oriente asiático al oeste del río Jordán, antes conocido como Canaan, en los remotos tiempos que lo habitaron los cananeos y los filisteos (3000 – 2500 a C), quienes, justamente, dieron origen al pueblo Palestino. Ese espacio geográfico, en el que se había levantado la ciudad de Jerusalen, sagrada para judíos, cristianos y musulmanes. Luego al asentarse ahí los hebreos (nómadas), semitas también, conducidos por el padre Abraham, y al que volvieron procedentes de Egipto, al mando de Moisés, se iniciaron los ciclos de frecuentes disputas por posesiones de tierras, en medio de alianzas y antagonismos entre ellos mismos. Dichos reinos (en Palestina) fueron sucesivamente conquistados por Asiria, Babilonia, Persia, después quedó conquistada por Alejandro Magno, quedando entonces dominados por los griegos (332 a.C), después por los Ptolomeos de Egipto, además de Siria. En el Siglo l a.C el territorio palestino pasó a manos del Imperio Romano, más tarde a su brazo Oriental: Bizancio, cuyos poderes reprimieron severamente principalmente a los pueblos hebreos, que resistieron al nuevo invasor; en este mismo entorno histórico ya se había constituido un Estado judío, génesis de la religión Cristiana. La respuesta romana frente a las revueltas y rebeliones de los hebreos (judíos) consistió en las expulsiones masivas (Siglo 1 d.Cristo), sino las miles de crucifixiones (Guía del Mundo-Instituto del Tercer Mundo). En la primera mitad del Siglo Vll de nuestra Era, el dominio bizantino hubo de ser desplazado por los árabes islámicos, quienes unificaron los pueblos semitas, excepto los hebreos – judíos, si bien fueron objeto de los ataques de los cruzados cristianos y los mongoles en los Siglos Xl, Xll y Xlll. Posteriormente, el Imperio Turco Otomano tomó control del territorio palestino (1517), además de vastos territorios árabes, en donde mantuvo allí la hegemonía hasta el fin de la Primera Guerra Mundial (idem). Ciertamente, hubo cierta convivencia menos turbulenta entre judíos (minoritarios) y los árabes (mayoritarios) bajo la dominación y ocupación turco otomana, imperio que cometió el gravísimo error de respaldar a Alemania en la “Primera Gran Guerra”, decisión que las otras potencias occidentales, principalmente Inglaterra y Francia le cobraron bastante caro, hasta lograr la independencia de las tierras árabes, liquidando casi por completo la hegemonía del imperio turco. Esas potencias que comenzaron a dar cabida a la tesis de la instalación del Hogar Nacional Judío, bajo los términos de la controversial Declaración de Balfour (1917), sin perjuicio de los derechos civiles y religiosos de las comunidades “no judías”, existentes en Palestina (90% de la población en ese instante). La Declaración como tal o la tesis de los británicos del Hogar Judío, en cuya región ejercían un control total, la que desde un comienzo resultó completamente inaceptable a los líderes árabes islámicos del Medio Oriente, en cuyo caso dispusieron unirse en una entidad estatal superior, a fin de restablecer el antiguo imperio Árabe del Islam (idem), aprovechando la desaparición imperial otomana allí. En el Siglo XlX había estallado una ola antijudía en Europa, por lo que se inició el movimiento sionista - palabra que deriva de Sion, uno de los nombres de Jerusalén - , caracterizado por la ola migratoria (o éxodo) de judíos europeos - con elevados niveles de educación y especialización - , cuyo objetivo se centró en encontrar un lugar donde establecer la nación – Estado judío. Éxodo que activó el creciente, irrefrenable y exitoso programa sionista que hubo de llevar entre 1904 y 1914 a 40.000 judíos a asentarse en Palestina. Al cabo que procedieron a comprar tierras a los propios árabes nativos, la mayoría de ellas infértiles, las cuales fueron transformadas con conocimiento, ciencia y tecnología moderna por los sionistas judíos, quienes llegaron todavía más lejos con estas prácticas de las adquisiones de tierras, al trastocarse en décadas posteriores en ocupaciones de territorios o asentamientos, forzados principalmente en las diminutas regiones pertenecientes a la nación palestina: Cisjordania y antes la Franja de Gaza - gobernada por la radicalizada organización islámica de Hamas (Movimiento de Resistencia Islámico), aliada de Irán, la potencia chiita musulmana, por cierto, ambas manifiestamente archienemigas de Israel, tal que ni siquiera aceptan la fórmula de “Paz por Territorios”, que de algún modo habría de reducir los recurrentes escalamientos de la violencia. Los movimientos de la izquierda, la derecha, los ortodoxos y los ultraconservadores judíos israelíes hicieron causa común, hasta emplear las vías de hecho contra los palestinos y los árabes, en aras de hacer realidad en Palestina la proclamación del Estado de Israel, hecho consumado al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la partición de Palestina (Resolución 181). Con base en el texto resolutivo, el 14 de mayo de 1948 el pueblo judío proclamó el democrático Estado de Israel, por lo que al día siguiente estalló la primera guerra israelíe – árabe (Jordania, Siria, Líbano, Egipto, entre otras fuerzas árabes e islámicas respaldaron los palestinos), guerra en la que salieron perdidosos los árabes, al extremo que los judíos israelíes se apoderaron de un 40% más de territorio, del cual se le había otorgado en el plan de partición de la ONU. Asimismo, a raíz de la contundente derrota fueron expulsados más de 700.000 palestinos de sus hogares (idem), ellos debieron residir en las naciones árabes vecinas o en campos de refugiados, en condiciones de subordinación. El retorno de ellos a los hogares originarios resulta casi imposible, a pesar de que el 14 de noviembre de 1988, con el respaldo de más de 50 naciones, el Consejo Nacional Palestino, reunido en Argel, proclamara el Estado Palestino, tomando como fundamento la propia resolución 181 de Naciones Unidas de 1948, la cual dividía ese pequeño territorio del Medio Oriente en dos Estados: uno judío y otro palestino. Haciendo más escabroso el retorno de los palestinos, el extremista de derecha Benjamin Netanyahu, el primer ministro del Gobierno hebreo – y otros gobernantes en el pasado reciente - se ha dedicado, de modo imprudente y provocador, a expandir colonias de sus connacionales y de inmigrantes judíos provenientes de Rusia (tras el desplome de la Unión Soviética) en las tierras palestinas en Cisjordania, acciones ilegítimas resistidas por estos últimos, lo mismo que la provocación de disturbios en el curso de los Lugares Sagrados de los musulmanes y judíos. Una de las justificaciones de sus opositores en Israel, entre ellos la derecha, la izquierda, judíos, y entre el casi un millón árabes – israelíes, quienes en días pasados, en coalición en el Parlamento lograron acabar con el mandato suyo (de Netanyahu) de más de 12 años, todo lo cual podría allanar el camino hacia posibles acuerdos políticos entre judíos y palestinos (AFP; BBC NEWS), tal que el extremismo y el radicalismo de subrayados sectores tanto de palestinos como de judíos pueda ser marginado. Admítanos una ligera digresión. Los atropellos cometidos frente a ese pueblo, integrado principalmente por árabes, aunque se percibe a sí mismo como un grupo diferente entre las culturas “arabofónas”, habida cuenta de los orígenes familiares, han partido a la vez de sus vecinos árabes próximos. Hay que recordar que los propios palestinos, bien armados en la nación de Jordania del Rey Hussein, quien los había tildado de ser una inminente y real amenaza militar frente a la estabilidad del régimen monárquico, procedió a ejecutar la famosa masacre “del Setiembre Negro ” (1970), arremetida militar que provocó la eliminación de miles de ellos, lo que a la vez les limitó su infraestructura terrorista, a efecto de realizar ataques contra el territorio judío. Otro de los tragos amargos llegó a ser la masacre de Sabra y Shatila en el Líbano (1982) cuando hubo miles de víctimas, el cual se convirtió en otro de los capítulos de terror orquestados por el ejército libanés en complicidad con Ariel Sharon y otros militares hebreos, ello respondido en adelante por las Intifadas (rebeliones), las cuales han sido reprimidas fuertemente por los uniformados israelíes. En las posteriores guerras entre hebreos y árabes, especialmente en la Guerra de los Seis Dias (1967), los israelíes ocuparon todo Jerusalén, los Altos de Golán sirios, el Sinaí de Egipto y los territorios de Cisjordania y Gaza, cuyos pueblos precisamente sobreviven con el favor de la cooperación internacional. Y en la confrontación conocida como el de Iom Kippur (1973), en donde casi todas las naciones árabes se unieron, con tal de desaparecer a Israel como Estado, rescatar los Altos del Golán, al ella finalizar tampoco “significó un gran cambio en las fronteras hebreas” (Guía del Mundo-Instituto del Tercer Mundo). Las discordias militares y los antagonismos quedaron encasillados en la Guerra Fría, por cuanto los Estados Unidos de América, protectores todavía del Estado judío, identificaron reales amenazas frente a sus intereses geopolíticos, de seguridad y energéticos en el Medio Oriente en las corrientes del nacionalismo y el panarabismo lo suficientemente cercanas al expansionismo comunista de la entonces Unión Soviética. Para incendiar mayormente el conflicto árabe – israelíe, o llámese el conflicto de Medio Oriente, desde siempre movido por las viejas y las rígidas posturas árabes, tales como condenar el Estado de Israel y su declaración de “Jerusalén como su capital única e indivisible”; plantear la “No paz con la nación judía y el desconocimiento de ella”, rechazar además las negociaciones diplomáticas de cualquier envergadura, y la insistencia en “los derechos” de los palestinos en su propio país, en otro nuevo y complicado contexto hay que añadir que la región de Palestina quedó dividida en tres partes: los territorios ocupados por el Estado de Israel; la ribera occidental del Jordán (Cisjordania), que primeramente llegó a pasar a Jordania; y Gaza, que pasó a ser administrada por Egipto, ahora la controlan los islamitas. Mientras tanto los palestinos tampoco han renunciado a la vía militar, guerrillera y terrorista, por eso surgió en 1964 la clandestina Organización para la Liberación de Palestina (OLP), presidida por el vacilante líder Yasser Arafat (+), quien con frecuencia asestó algunos golpes a las fuerzas israelíes, los cuales, junto con “las Intifadas”, fueron incapaces de atentar contra el poder, la integridad y la dignidad del Estado de Israel. Ni siquiera lo han reducido los cuatro ataques contra el territorio hebreo - desde el 2008 hasta el último del 10 de mayo pasado - , fraguados por el radical movimiento fundamentalista islamico Hamas, en el poder en Gaza (AFP – GINEBRA), un movimiento terrorista, según Washington y la Unión Europea. Cabe recalcar que tanto Cisjordania – conducida por los (relativamente moderados) líderes seguidores del difunto Arafat - y Gaza, esta objeto de estrictos bloqueos económicos, aislamientos, la inaccesibilidad marítima de su gente al mar Mediterráneo, continúan gobernados, cada uno por aparte, por diferentes organizaciones políticas, enemigas entre sí, por lo que en la realidad funcionan dos naciones palestinas. Todo lo cual, ha llegado a torpedear cualesquier procesos locales o multilaterales de negociaciones para alcanzar la paz, teniendo presente las fallidas y entrabadas (o mejor dicho “estancadas”) Conferencias de Madrid (1991) y los Acuerdos de Oslo (1993) – lo mismo que las propuestas del 2000 del Presidente Bill Clinton en Camp David -, por las que se preveía la instalación de un sistema de autonomía limitada para los palestinos tanto en la Franja de Gaza, como en Jericó. Luego se abarcaría toda Cisjordania, al tiempo que se contempló el retiro de las fuerzas hebreas. Los extremistas palestinos (en especial Hamas y el pro-iraní Hezbollah), así como los ultraderechistas, los ultraordoxos y los colonos hebreos en los territorios ocupados, que sobre la base de los Acuerdos de Oslo se retirarían de allí junto al ejército, se encargaron de complotarlos. Igual desenlace experimentaron las negociaciones multilaterales en Londres (2003), apoyadas por Washington, Rusia, la Unión Europea y la ONU. Únicamente prosperó lo que llegó a ser el desalojo del ejército hebreo de la zona de Gaza, esto en 1994, “lo que puso fin a 27 de ocupación”. Más tarde, en el 2000, el ejército israelie abandonó los territorios meridionales del Líbano, donde están instaladas las bases militares de su otro enemigo los chiitas islámicos de Hezbollah - financiados por Siria e Irán, también enemigos acérrimos del pueblo hebreo -, con quien ha sostenido frecuentes enfrentamientos militares. Damos cuenta de una empobrecida y atrasada Franja territorial (Gaza), la cual opera a modo de “enclave palestino”, dirigido hoy por los extremistas musulmanes de Hamas, quienes violan los derechos humanos de su población, esta compuesta por más de dos millones de personas, sin duda un lugar densamente poblado (Carld Biltd); prevalecen las crisis humanitarias, de ahí arrancan los ataques con cohetes por parte de los terroristas (Carl Bildt). Es una Franja que también se distancia del plan multilateral de formar parte de la administración palestina, reconocida internacionalmente (idem). Tras los ataques terroristas contra Washington y New York el 11 de setiembre del 2001, los cuales imprudentemente contaron con la aprobación de la mayoría de los palestinos, eso originó una marcada aversión internacional frente las causas políticas suyas, en particular la creación del Estado Palestino, tanto fue que Israel adoptó medidas altamente represivas, de carácter antiterrorista, al impedirles la entrada al país a los trabajadores de esa nacionalidad. Se construyó un muro de contención en la frontera de Cisjordania; se agudizó la violencia propiciada por ambos bandos. Al mismo tiempo que se debilitó el liderazgo de Yasser Arafat a nivel internacional, en cuenta los frágiles contactos con el gobierno israelíe del duro de Ariel Sharon. Una demostración de lo anterior reside en el comportamiento político, diplomático y militar de varias potencias árabes del Medio Oriente, quienes orillaron de su agenda “la cuestión del Estado de Palestina con capital en Jerusalén Oriental”, en vista de las divisiones casi infranqueables entre la dirigencia política de Gaza y Cisjordania; la intransigencia y volatilidad de sus líderes alrededor de las negociaciones multilaterales de paz con el Estado hebreo; el alargamiento de la violencia, así como la afinidad de intereses entre no pocas fracciones palestinas con los Ayatollas de Irán, ésta una potencia (cuasi nuclear) temida por casi la totalidad de las naciones árabes, entre ellas Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, por cuanto sospechan de las ambiciones hegemonistas, subimperialistas y nucleares del régimen teocrático chiita (musulmán), quien tiene abierta injerencia en las guerras de Siria y Yemen. Lo antes dicho pone al descubierto la cercanía política de esos países (musulmantes) con el Estado de Israel, a fin de encontrar una potencial alianza frente a un enemigo común (Irán). El hecho que Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Marruecos y Sudán decididieran formalizar relaciones diplomáticas con la nación judía, explica bastante bien el bajo nivel diplomática en el cual se sitúa la causa Palestina. Vale destacar que a la zaga han permanecido los acuerdos desventajosos en cuanto seguridad, migración y definición de fronteras contra Israel, desprendidos de la Cumbre Árabe, celebrada en el 2001 en Beirut, ellos resultan insignificantes. En la citada cumbre se había condicionado el reconocimiento de la comunidad árabe del Estado hebreo: siendo el de mayor discrepancia (irreconciliable), el que fuera admitida “la formación del Estado palestino con parte de Jerusalén como capital”. Ni el Presidente estadounidense George Bush (2005) con su plan “de Hoja de Ruta”, quien trató de retomar parte de lo de Beirut, pudo conseguir resultados favorables, a pesar de haber dirigentes moderados, en comparación con el inconstante Arafat (ya fallecido), en el Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina, alojado en Cisjordania. La OLP de Yasser Arafat, quien tampoco se libró de enemigos internos, tales como los islamitas de Hamás, llevó a cabo acciones diplomáticas a nivel internacional, con tal de relativamente aproximarse a la nación judía y las potencias Occidentales, razón por la cual en 1974 la Asamblea General de la ONU la admitió como observadora, a la vez reconoció el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación e independencia (idem, Guía del Tercer Mundo). Arafat en un encuentro diplomático (1991) llegó a reconocer el Estado hebreo, por lo que fue objeto de inobjetables rechazos por parte de los árabes radicalizados. La ONU había adoptado la resolución por la que estableció que “el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial”, la resolución se revocó luego en diciembre de 1991. Mientras que la OLP, menos aún, renunció a los llamados de acciones armadas y diplomáticas a fin de “liberar toda Palestina, incluyendo las fronteras internacionales del Estado de Israel, reconocidas antes de la guerra de 1967”, lo cual implicaba “borrarlo del mapa” – lo ejecutó sin éxito Saddam Hussein en la Guerra del Golfo Pérsico (1991) al lanzarle misiles Scud - y, en su lugar, se establecería el Estado palestino independiente, en cualquier parte del territorio liberado (idem). Las tesis extremistas de la OLP, también las de una buena mayoría de las naciones árabes, habían sido minimizadas ante el Acuerdo de Paz en Camp David, suscrito en 1977 por Egipto e Israel, este último se comprometía a retirarse de la península del Sinaí. Sin embargo, los asentamientos, las apropiaciones de tierras palestinas continuaron aumentando, lo cual ha significado la complejidad de la más alta tensión en los territorios ocupados, y que, desafortunadamente, originó la última escalada sangrienta de este año. Ciertamente, resulta demasiado cruda la realidad del pueblo palestino, casí descartado en los años recientes por sus congéneres árabes. Cabe hacer mención que ese mismo pueblo hubo de ser objeto de vejaciones y atropellos, a manos de los propios árabes, a veces con la complicidad de las fuerzas hebreas. En nuestros escritos evitamos hacer preguntas. Esta vez sí haremos una excepción: ¿Cuándo se podrá cimentar la confianza y la esperanza entre judíos y palestinos? Tantos odios y sangre derramados en la Tierra que vio nacer al Rey Universal del Amor y de la Paz.

martes, 11 de mayo de 2021

BIRMANIA O MYANMAR, DA IGUAL. EL ALARGAMIENTO DEL AUTORITARISMO: LA CONSTANTE. Autor: Ronald Obaldía González

BIRMANIA O MYANMAR, DA IGUAL. EL ALARGAMIENTO DEL AUTORITARISMO: LA CONSTANTE. Autor: Ronald Obaldía González El nombre oficial de Birmania es la Unión de Myanmar, cualquiera de las dos denominaciones es correcta. Rangún representa su capital. Es un Estado nacional, independiente desde 1948. Se ubica en el sur de Asia, entre la meseta del Tibet y la península Malaya. Su territorio se encuentra al oriente de la India, a ambas naciones las separa el golfo de Bengala. Tiene en su haber 678.000 kilómetros cuadrados, donde habitan aproximadamente 55 millones de personas; la mayor parte de ellas practica la religión budista (90%). Birmania como tal (o Burma en inglés) constituye una denominación nacionalista “que solo alude a la etnia mayoritaria” (69% de los habitantes). El Estado Nacional está conformado por una innumerable cantidad de etnias; en Myanmar hay 135 etnias oficial e internacionalmente reconocidas, más las que no lo están (Por T.F). El Estado tiende a ser una especie de “puzzle multicultural”, sostenido en una enorme diversidad lingüística. Myanmar posee vastos recursos forestales, minerales (petróleo) y piedras preciosas. Su mayor riqueza es la silvicultura y la producción del arroz, actividad que ha estado supeditada a las fluctuaciones de los precios, fijados en los mercados internacionales. La actividad industrial se distingue por su bajo nivel de evolución. La China Popular llega a ser el principal socio comercial e inversionista; ha incursionado en los sectores del gas, aceite y nafta. El tsunami devastador de diciembre del 2004, que arrasó a Asia del Sur, también daño la economía de Myanmar. La economía y la producción se vio impactada por el paso del huracán Nargis, el cual azotó al pais en el 2008, dejando un saldo de casi 150.000 muertos, a la vez el fenómeno atmosférico destrozó decenas de miles de viviendas. En el ámbito de la emergencia, la Junta Militar gobernante en ese entonces rechazó la ayuda humanitaria internacional, además de haber atendido de manera negligente e irresponsable los efectos de la catástrofe, eso fue objeto de las censuras, por parte de la comunidad internacional. DE IMPERIO MEDIEVAL A COLONIA. En los Siglos Xl y Xll, Birmania llegó a ser un imperio monárquico, luego dominado por los ejércitos de Kublai Khan (1.283 - 1301), quien fuera el quinto y último Kan del Imperio Mongol (nieto del gran Gengis Kan), al cabo de que se convertió en el primer emperador chino de la dinastía Yuan (ITeM. Guía del Mundo). Siendo un territorio genuinamente de base étnica, la nación birmana logró unificarse en el Siglo XVl, esa cohesión le alcanzó para extender sus dominios a Tailandia y Laos; una conquista nacional que el Imperio Británico obstaculizó mediante su política expansionista e imperialista de ultramar. Eso hizo que en la modernidad (Siglo XlX), en medio de intensas convulsiones, el pueblo birmano pasara a constituirse en una de las colonias de la Gran Bretaña, vinculada en condición de provincia a la India Británica, habida cuenta del dominio inglés sobre la India. Consolidada la colonización, como pueblo sometido comenzó a resentir fuertemente tanto el predominio británico como la arbitraria decisión de haber sido subordinado a la jurisdicción del Virreinato de la India colonial, lo cual provocó la resistencia nacionalista anti-india (José María López Alonso) y anti-inglesa, un nacionalismo que en términos ideológicos se nutrió de la religión Budista, en ella fundamentó sus pretensiones a favor de la restauración de la antigua monarquía. Del mismo marxismo leninismo se alimentaron otros sectores, conformándose el grupo socialista “de los 30 camaradas”, quienes se aliaron a los japoneses en plena Segunda Guerra Mundial (ITeM. Guía del Mundo), con tal de vencer y expulsar a los colonialistas ingleses. Separándola del Virreinato indio, la potencia europea le había concedido en 1937 una autonomía parcial. Sin embargo, en 1942 los japoneses se apoderaron del territorio birmano en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Tras la finalización de las hostilidades y el triunfo de los aliados occidentales se conformó en 1948 la Unión Federal Independiente de Birmania, la cual congregó múltiples grupos étnicos con sus respectivos territorios autónomos (idem). El territorio de la minoría étnica Karens, situado en el occidente del país, había llegado a constituirse en el de mayor influencia y poder, y al lado de otros grupos minoritarios, entre ellos los Kachins y Chins, más el respaldo británico, se organizaron en guerrillas antijaponesas, a las cuales los 30 camaradas, bajo proclamas antifascistas, se sumaron después tras haber entrado en fricciones frente a los invasores japoneses, quienes al final salieron derrotados en 1945. INDEPENDENCIA NACIONAL, PROLONGACIÓN DEL PODER MILITAR E INSURGENCIA . El líder del grupo de “los camaradas”, Aung San fue electo Presidente en 1946. Un año más tarde un comando militar lo asesinó, al igual que a la mayoría de sus colaboradores en el gobierno. Uno de los líderes golpista U Nu asumió el poder, y en 1948 proclamó la independencia de Birmania (Idem, López Alonso). Aún así, el nuevo gobierno que se sostuvo hasta 1962, debió afrontar la rebelión de las minorías étnicas; incluso las fuerzas militares extranjeras provenientes del partido nacionalista Kuomintang de China lo asediaron, así como las organizaciones armadas, adheridas al Partido Comunista local (Idem, López; Guía del Mundo). Tales agentes adversarios llegaron a controlar el poder bajo la conducción del general Bo Ne Win, quien instaló un consejo militar revolucionario de tendencia socialista y nacionalista. Enseguida no más procedió a nacionalizar la Banca, la industria arrocera, el comercio y las principales empresas, al cabo que iba facilitando la entrada de capitales extranjeros, a causa del agravamiento económico, causado por la volatilidad de los precios internacionales del arroz. La inserción de capitales extranjeros llegó a ser un aliciente a favor de la élite militar para ir configurando un estilo de “capitalismo militarizado”, cleptocratico. El control del poder político y el económico comenzaron a controlarlo los militares, una constante reproducida hasta esta época (idem). El ejército de Myanmar, llamado el Tatmadaw, comenzó a involucrarse activamente en los negocios luego del golpe fraguado por Ne Win en 1962, quien dio cabida a la fase socialista dentro de la nación multiétnica. En 1972 una nueva Constitución Política “confirmó al oficialista Partido del Programa Socialista” como la única formación política legal, sin faltar tampoco la continua represión frente a las minorías étnicas, quienes exigieron, además de la apertura política, el reconocimiento como tales, razón por la cual lograron que en vez de Birmania, el país fuese rebautizado apenas hasta 1989 como Unión de Myanmar, en un intento de dar a entender, bajo consideraciones estrictamente políticas, la integración en este de varios grupos étnicos, algunos de los cuales ya habían decidido levantarse en armas, a través de la formación de guerrillas, más adelante apoyadas por varios sectores sociales y por la izquierda radical, auspiciada por el régimen maoista de China Comunista (idem). Tras su reelección en 1978 como Presidente por la Asamblea del Pueblo, Ne Win logró persuadir a China de retirar el respaldo a los grupos guerrilleros. En aras de la unidad política de Myanmar, abrió parcialmente el régimen militar, aprobando amnistías a favor de los opositores encarcelados. Eso sí se acentuó la cuestión de las persecusiones frente a las minorías étinicas, quienes exigían el reconocimiento nacional, por lo que el mandatario reelecto, quien iba cediendo el poder dentro del propio Partido Socialista, al cabo debió renunciar en 1981, pasando el mando a San Yun, otro militar, quien fue incapaz de neutralizar la nueva avanzada de la guerrilla radical, así como el apoyo exterior a ella (idem). Ya sin el líder militar Ne Win en el poder se aceleraron la inestabilidad política, las peticiones de democratización y los desajustes económicos y sociales, causantes de los continuos levantamientos populares, a través de los cuales la oposición llegó a conquistar modestos grados de liberalización en lapsos cortos, interrumpidos otra vez por golpes de Estado fraguados por los militares, entre ellos el de 1.988 cuando fue conformado el Consejo de Restauración de la Ley y el Orden (CRLO). Consejo que enseguida no más decretó el estado de emergencia o la ley marcial: el detonante de mayor represión social (idem). Se suspendió la Constitución Política; se suprimió el artículo constitucional, el cual proclamaba al país como un Estado de Partido único, por lo que se modificó la denominación del Partido del Programa Socialista por la de Partido de Unidad Nacional. Poco tiempo después, en 1989, se rebautizó a Birmania – antes citamos que solo alude a la etnia mayoritaria – , designándose en adelante Unión de Myanmar, en un intento de mostrar “la integración en la nación de los distintos grupos étnicos” (idem). El Consejo como tal se comprometió a realizar “elecciones libres” (Idem, López; Guía del Mundo). En respuesta a la represión política, las fuerzas opositoras se organizaron alrededor de la Liga Nacional para la Democracia (LND), encabezada por la todavía líder de la resistencia Aung San Suu Kyi, hija del antiguo líder político anticolonialista Aung San, de quien hicimos referencia líneas arriba. En mayo de 1990 se llevaron a cabo las primeras “elecciones democráticas, siempre bajo las condiciones de la ley marcial, dentro de la cual se impedía formular críticas a la golpista Junta o Consejo Militar, presidida por el (duro) general Saw Maung. La oposición agrupada en el partido LND de la líder Aung San Suu Kyi ganó los comicios de manera convincente al Partido de Unidad Nacional, organizado por las Fuerzas Armadas. Sin embargo, se impuso la vieja práctica Tercermundista de “la restauración de las dictaduras”, quienes se niegan a agotarse o perder vigencia, la que otra vez se ha puesto de relieve en la arremetida del ejército en las convulsiones de Birmania de este año, al repitirse “el síntoma de la secuenciación de los militares”: demoler los mínimos progresos de democracia liberal. Es decir, los uniformados han solido aferrarse al poder, con tal de defender “los negocios turbios y mafiosos” suyos, razón por la cual hubieron de desconocer la victoria de la líder opositora en 1990, al igual que en las elecciones de noviembre del 2020 cuando de nuevo se niegan a ceder el poder al partido civil (LND), el que superó con el 80% de los votos al Partido de la Solidaridad y Desarrollo de la Unión (USDP) – aliado de la oficialidad militar - en los comicios, celebrados en noviembre del año pasado. En aquel entonces (1.990), el Consejo Militar ilegalizó la formación política del LND; se ordenó el arresto domiciliario de Aung San Suu, se intensificó la violación flagrante de los derechos humanos. A pesar de las presiones internacionales, los embargos de Washington y de las naciones europeas, que condenaron tales arbitrariedades, dicho sea verdad los uniformados las pasaron por alto, recrudecieron la represión, argumentándose el peligro de las erupciones violentas por parte del movimiento étnico y guerrillero. Mientras tanto, a la (encarcelada) dirigente demócrata Aung San se le concedió el Premio Nobel de la Paz. (idem (Idem, López; Guía del Mundo; BBC News). Durante años, fue un requisito que los batallones militares fueran autosuficientes y se les animó a desarrollar participaciones en empresas locales para financiar sus operaciones. Si bien esta práctica se fue eliminando gradualmente; en la década de 1990, cuando el gobierno comenzó a privatizar las industrias estatales, se establecieron dos conglomerados, dirigidos por militares(Joshua Cheetham.BBC News). Ambas organizaciones, la Corporación Económica de Myanmar (CEM) y el Conglomerado Económico de Myanmar Ltd. (CEML), se han convertido desde entonces en una fuente clave y voluminosa riqueza para el ejército, denominado también Tatmadaw (idem, Cheetham), al tiempo que el presupuesto nacional es una de las excesivas fuentes de financiamiento. En 1992 el general Than Shwe sustituyó al duro de Maung en la jefatura de la Junta Militar, e intentó suavizar parcialmente las medidas represivas, levantando la ley marcial. Se liberaron algunos presos políticos, tampoco fue que se frenaron las detenciones de los disidentes. Se autorizó la apertura de las universidades y de los centros educativos (idem López). A la siempre arrestada líder y Premio Nobel se le otorgó un mínimo de beneficios. La autocracia militar fracasaba en su intento de borrar el prestigio de ella, quien desde su vigilada residencia lograría que el movimiento de oposición se revitalizara, sobre la base del respaldo de los monjes budistas, los estudiantes y los líderes de varias minorías étnicas. Todos ellos, se convirtieron luego en los principales activistas de la mayoría de los continuos movimientos de resistencia contra el régimen vigente, los que posteriormente dieron lugar a la “Revolución Azafrán” de setiembre del 2007, brutalmente aplastada por los soldados, quienes llevaron a cabo una masacre y continuos encarcelamientos (idem, Guía del Mundo). La supuesta normalización política perseguida por el general Shwe se tornó escabrosa, por cuanto la persecusión y las detenciones contra la dirigencia del LND proseguían; mientras que las negociaciones a favor de la redacción de la nueva Constitución Política avanzarían a ritmo lento (idem). La Junta Militar se afianzó en el poder, golpeando severamente los diferentes y contestatarios grupos armados. Y al mismo tiempo que entró en vigencia en 1994 la Constitución Política, a través de ella “se determinó que los candidatos a la presidencia debían haber vivido en el país los últimos 20 años; no podían estar casados con extranjeros; ni tener hijos con ciudadanía extranjera”. Eso implicó que a la galardonada con el Premio Nobel, casada con un ciudadano británico, que residió en el extranjero, se le privara de su derecho a que eventualmente pudiera gobernar a plenitud (ITeM. Guía del Mundo). En julio de 1995 Aung San Suu Kyi fue liberada bajo estrictas condiciones, en adelante llegará a ser objeto de detenciones adicionales. La líder fracasó en sus llamados de diálogo con la dirigencia de la Junta Militar, la cual respondió con el endurecimiento de la represión, en cuenta el arresto de disidentes, aunado a las sucesivas derrotas propinadas por los militares contra las guerrillas rebeldes, apoyadas por varios sectores contestatarios (idem). A fines de 1995 la Junta Militar se autodisolvió, en parte había cedido a las presiones internacionales de las naciones occidentales, que la acusaban de colocar en ebullición a la nación budista. En su lugar se nombró a un Consejo de Estado de Paz y Desarrollo (SPDC), un cambio meramente “cosmético” (idem), pues el régimen militar continuó ejerciendo la administración del Estado (idem). ASOMOS DE APERTURA. Luego de haber quedado otra vez en libertad “regulada”, lo mismo que hicieron con un numeroso grupo de disidentes o prisioneros de conciencia (idem), a Suu Kyi se le restauraron los derechos de participación política, lo cual presagió el inicio de una tímida apertura democrática liberal, patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al nombrarse en agosto del 2003 a Khin Nyunt en el cargo de Primer Ministro, quien enseguida convocó a una reforma constitucional (idem). Al año siguiente (2004) el gobierno de Nyunt y la Unión Nacional de Karen, organización guerrillera representante de la influyente minoría étnica Karen, alcanzaron un acuerdo concluyente de las hostilidades, en tanto la Premio Nobel pasaba “en custodia protectora”. Suu Kyi (75 años) había pasado detenida la mayor parte de las dos décadas, entre 1989 y 2010, a causa de sus esfuerzos por instituir la democracia a un país gobernado por los uniformados, “lo que la convirtió en un símbolo internacional de resistencia pacífica frente a la opresión” (idem (Idem, López; Guía del Mundo; BBC News). Cabe señalar que pese al sinfín de llamados vehementes y embargos por parte de Washington y de la propia Unión Europea, el régimen autoritario tampoco ha experimentado el aislamiento, esto por cuanto los países del Sudeste asiático evitan secundar tales presiones y sanciones externas; al extremo que China y la India contribuyeron a que Myanmar fuera admitido como miembro de la influyente Asociación de Naciones del Sudeste Asiático - ASEAN - (ITeM. Guía del Mundo). Incluso, la alta dirigencia de las Fuerzas Armadas, que desconoció el resultado de las elecciones de noviembre pasado, acudieron a la ASEAN a ofrecer explicaciones, sin consecuencias sancionatorias, acerca de su ilegítimo ascenso al poder. Incluso, en todo este tiempo la Rusia de Vladimir Putin ha proporcionado entrenamiento a miles de soldados y vendido armas a la institución armada (BBC News. Mundo). Lo cual “calza con la política extranjera de China y Rusia de protección de regímenes antidemocráticos y autócratas”, sea esta vez Birmania, con tal de enfrentar a nivel global la ideología democrática liberal de naturaleza Occidental. Por eso ambas potencias vetaron recientemente cualesquier medidas multilaterales contra los militares golpistas, planteadas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. TRANSIGENCIA POLÍTICA, PERO CON SANGRE EN LAS MANOS. En cuanto a la fragil liberalización, las restricciones por parte del gobierno autoritario comenzaron a aflojar a partir de 2010, lo que condujo a elecciones libres el 8 noviembre del 2015, y luego a la instalación de un gobierno encabezado, en su condición de “Consejera” por la veterana adversaria del ejército. Nuevamente, Aung San Suu Kyi, conocida en su país como 'La Dama', lideró la Liga Nacional de la Democracia (NLD, por sus siglas en inglés), logrando la victoria de modo convincente en las primeras elecciones libres en Myanmar en 25 años. Igualmente, en las elecciones del pasado noviembre, la NLD ganó con más del 80% de los voto; la popularidad de ella se mantuvo intacta. Escasa mella le originaron las múltiples acusaciones de guardar reservas frente al genocidio contra la población musulmana Rohingya. Políticos y diplomáticos internacionales la tildaron de haber faltado a la verdad en torno a la manifiesta y grave responsabilidad del ejército y de un buen sector de la población de origen Budista, alrededor de la limpieza étnica contra los musulmanes, conducta que a escala internacional fue considerada incompatible con los valores inherentes al Premio Nobel de la Paz. Más bien Suu Kyi ante la sede de la Corte Internacional de Justicia en La Haya defendió al ejército ante sus acciones criminales contra dicha etnia minoritaria. Birmania se niega a otorgarles la ciudadanía a los Rohingya, a quienes considera inmigrantes ilegales, provenientes de Bangladesh; emigraron a Myanmar durante la ocupación británica, “según la historia oficial”. Tal negativa, excluyente y persecutora, la comparte la mayoría de los habitantes budistas (L. Proto). Esa población de musulmanes tampoco tienen reconocimiento oficial como grupo étnico, menos aun posee el derecho a poseer tierras, ni propiedades. Suu Kyi y su partido, la Liga Nacional de la Democracia (LND), gobernaron Myanmar en los últimos cinco años” (BBC NEWS. MUNDO). Ella estuvo desempeñándose como Consejera de la administración estatal, a causa de las restricciones constitucionales, antes apuntadas. Lo cierto es que el ejército ha mantenido un relativamente estricto control en ese Estado -también conocido como Birmania-, gracias a que la Constitución Política de 2008, redactada durante el gobierno de la junta militar, le aseguró una cuarta parte de los escaños en el Parlamento, así como el control de los Ministerios relevantes ya sean los de Asuntos Internos, Defensa y Asuntos Fronterizos, así como el beneficio del enorme peso ejercido en las relaciones comerciales externas. Ciertamente, hubo ligeros “paréntesis” de liberalización, interrumpidos drásticamente por las Fuerzas Armadas, siempre indispuestas a acoger cambios sustanciales dentro de las instituciones políticas. El poder ha estado en manos de esa institución prácticamente desde la independencia nacional en 1948. Más de siete décadas de régimen militar, autoritario, ha sido la constante en la Birmania o Myanmar convulsiva; mal puede decirse que tendrá la capacidad de ascender esta vez como “dictadura recuperada” , desvergonzada, cruel y mafiosa. Las Fuerzas Armadas continúan ensanchando las divisiones domésticas, en tanto que de manera aberrante se ampara en la religión Budista con tal de justificar sus actos genocidas – o de limpieza étnica, según la Organización de las Naciones Unidos (ONU) - contra la musulmana, segregada y totalmente excluida minoría étnica Rohingya. Este, un pueblo "sin Estado" y "virtualmente sin amigos" entre las otras comunidades de la nación asiática (BBC. Mundo); asentado en el Estado de Rakhine de Birmania, cuyos casi más de 700.000 miembros han sido víctimas del destierro desde el conflictivo Rakhine hacia el vecino Bangladesh. Naciones Unidas anunció su intención de investigar las acusaciones , en cuanto a que el ejército persiguió indiscriminadamente a los Rohingya durante los operativos de fuerza desproporcionada, sometiéndolos a violaciones, asesinatos en masa y torturas. El gobierno niega las acusaciones y todavía podría bloquear la investigación (idem, Proto; BBC NEWS), frente a “las condenas anticipadas”. A pesar del dominio de las Fuerzas Armadas sobre el Gobierno de Myanmar, estas han fracasado en lograr mantener el control sobre toda la geografía física nacional. El final del dominio colonial británico legó “un complejo entramado de grupos étnicos y lingüísticos en el país, que desembocó a lo largo de las posteriores décadas en luchas regionales por las autonomías territoriales”, la posesión de los recursos naturales, la identidad cultural y el acceso al narcotráfico. El resultado continúa siendo “el de una multitud de grupos armados que controlan de facto gran parte del norte y el este del país y que luchan constantemente contra el ejército birmano, dominado por la etnia Bamar” (L. Proto), comúnmente llamada también Birmania. FENÓMENO DE “REVERSIÓN” HISTÓRICA. En esa nación Budista es sólida la tradición autoritaria, las persistentes cadenas de corrupción y la impunidad, al igual que en América Latina; hay un denominador común a pesar del extremado distanciamiento geográfico entre ambas regiones. “Una década después de haberse entregado el poder a un gobierno civil, el ejército anunció a inicios de febrero de este año “que había tomado nuevamente las riendas nacionales”. El experimento relativamente democrático, a la vez controlado por la institución armada, estuvo lejos de haberla convencido. Los militares tomaron el control del país del sudeste asiático, después de que en las elecciones generales celebradas en noviembre del 2020, el partido Liga Nacional para la Democracia (LND) de Aung San Suu Kyi “ganó por abrumadora mayoría”. Así, entonces, el partido civil ganó el 83% de los escaños en disputa —396 de los 476 en liza—, mientras la oficialidad armada, representada por el Partido de la Solidaridad y Desarrollo de la Unión (USDP), solo logró 33 asientos. Tamaña e intolerable humillación. La rebelión militar liderada por Min Aung Hlaing derrocó al Gobierno de la Liga Nacional para la Democracia (LND), detuvo a los políticos elegidos democráticamente en los comicios del 2015, en cuenta a la Premio Nobel, lo mismo que al presidente Win Myint, - ahora los militares los acusan de cualesquier cargos infundados -. Enseguida se estableció una junta gobernante, denominada Consejo de Administración del Estado (idem, BBC News; Proto). Respaldado por la cúpula militar, y al mejor estilo del estadounidense Donald Trump, la dirigencia del Partido de la Solidaridad y Desarrollo de la Unión (USDP), comenzó una campaña, “sin evidencias”, de desprestigio con denuncias de fraude electoral. Unas reclamaciones que, en parte, el Ejército utilizó de pretexto para dar el golpe el 1 de febrero del año en curso. “Millones de personas de todas las edades, etnias y orígenes sociales pronto decidieron tomar las calles a diario, a lo largo y ancho del país”, con el propósito de confrontar el alzamiento militar. Sigue creciendo a un ritmo acelerado la letalidad de la represión, tras el golpe de Estado, por el cual se depuso al Gobierno democráticamente elegido, cuando comenzó a ejercer su mandato el pasado mes de febrero (L.Proto). El baño de sangre ha provocado un éxodo de miles de refugiados birmanos hacia las fronteras de los países vecinos, algunos de los cuales están prohibiéndoles la entrada, lo que agrega una dimensión internacional a este conflicto (idem). Ha habido un nuevo golpe de Estado que arrastra recuerdos, además de causar temor en una nación multiétnica, la que hace una década, había iniciado la (quebradiza) transición democrática. Suu Kyi ha recibido el respaldo de numerosos países occidentales, los cuales han condenado el golpe y exigido su liberación. Su reputación internacional se vio severamente dañada “por su aparente complicidad” con las masacres, ejecutadas por las Fuerzas Armadas contra la minoría musulmana Rohingyá. Sin embargo, el silencio suyo está siendo reexaminado a causa de su nueva detención, “la cual revela hasta qué punto su margen de maniobra estaba limitado a la hora de criticar las acciones militares” (L. Proto). En este caso de la persecusión contra esa minoría étnica, el ejército nacional “operó independientemente del gobierno”. Las fatales consecuencias de la pandemia del Covid – 19; la presión internacional, a causa de la privación de los derechos de los Rohingya, sea que el ejército esté completamente seguro en enfrentar tal presión; los tradicionales abusos suyos contra los derechos humanos de la población entera, “con plena impunidad”; el riesgo de perder frente a un gobierno civil "la riqueza robada”, en cuenta los turbios negocios; todo ello podría suponer que fueron los factores determinantes que impulsaron a los militares a conspirar contra las elecciones de noviembre del 2020, e interrumpir la marcha de la sucesiva administración gubernamental. Eso pudo haberlos envalentonado (Aye Min Thant), por lo que tumbaron al gobierno civil de Suu Kyi. Aunque todavía hay esperanzas de que la ebullición se resuelva mediante la negociación, también el movimiento popular birmano aceleró las protestas masivamente; esto puede ocasionar una crisis mayor, quizás hasta llegarse a una guerra civil. “CAPITALISMO MILITARIZADO”. Los observadores recalcan que la influencia financiera y comercial de la alta casta militar habrá de ser significativa y expansiva. Las reformas democráticas de la década pasada, solo serán posibles cuando los uniformados “regresen a los cuarteles". De ahí que se infiera que el golpe podría ser en parte un intento de proteger los mafiosos intereses, así como los conglomerados empresariales, lo que abarcan los Bancos, el comercio, el turismo, la minería (Joshua Cheetham.BBC News). Aung Pyae Sone, hijo del general y líder del alzamiento Min Aung Hliang, es propietario de varias empresas, incluido un balneario; él tiene una participación mayoritaria en el operador nacional de telecomunicaciones Mytel. Por su parte, el máximo dirigente golpista, el general Min Aung Hlaing figura entre los principales accionistas en el poderoso conglomerado CEML El imperio empresarial de los militares contribuyó a impulsar en febrero de este año la caída del incipiente gobierno de la Liga Nacional para la Democracia (LND). "Este grupo de generales ahora en el poder” , es casi el mismo que dominó el régimen del SPDC (una junta militar que gobernó Myanmar de 1997 a 2011). Ellos “han demostrado que se sienten perfectamente cómodos viviendo en un país aislado" (BBC NEWS). Los grupos activistas de la oposición aseguran que el poner presión “sobre el bolsillo de la casta de los generales y sus allegados, transformar los conglomerados, será crucial en la reforma democrática. "Eso es lo que quiere la gente de Myanmar", dice Anna Roberts, directora de la organización Burma Campaign UK. "Quieren que los militares regresen a los cuarteles, y reclaman una economía civil, un gobierno federal civil”, estrictamente respetuoso de los intereses de la colectividad nacional (idem). ENTORNO POLÍTICO POST – GOLPE. Los dirigentes políticos y legisladores civiles de Myanmar, la mayoría de los cuales se han escondido para evitar el arresto, han anunciado planes para formar hoy un “gobierno de unidad nacional” con (la arrestada) Suu Kyi al frente - también (polémica) Premio Nobel de la Paz - . El cual otorgaría roles sustantivos a los dirigentes de los diferentes y radicales grupos étnicos, otra evidencia de la creciente cercanía entre los partidarios de la democracia y los rebeldes armados (Reuters; L.Proto). La escalada de sangrienta represión de las Fuerzas Armadas, quienes rechazan el perder el control político y económico, está "alcanzando el umbral legal para juzgarlas por crímenes de lesa humanidad” (Tom Andrews, relator especial de la ONU). De recuperar el poder la Liga Nacional para la Democracia (LND) acusará a los generales por esto mismo ante los organimos internacionales competentes. La respuesta es ”una causa común”, a decir de los antigolpistas. Ellos pueden conformar una alianza basada en milicias fuertemente armadas y con amplia experiencia en combate. “El conflicto de Myanmar corre el riesgo de seguir un rumbo similar al de Siria” (idem). La resistencia a la Junta ilegítima que anuncia un Gobierno de unidad nacional con (la arrestada) Suu Kyi al frente tiene como objetivo restaurar la democracia en el país asiático, siempre con el respaldo de otros partidos políticos, organizaciones civiles e incluso las guerrillas formadas por minorías étnicas. Se impone alejarse de la hegemónica visión “nacionalista” birmana —el grupo mayoritario étnico — que ha caracterizado el estandarte político del Tatmadaw (Ejército) y a los gobiernos previos (Paloma Almo Guerra) , tal que pueda constituirse una administración, resultante de la voluntad expresada por el pueblo en los comicios de noviembre del 2020. Resulta difícil suponer que los gobiernos autoritarios de Rusia y especialmente China, la potencia asiática con mayor influencia en el país, estén dispuestas a exigir a los militares birmanos el retorno a la democracia. “Los pedidos de sanciones internacionales no son universales”. China y Rusia han rechazado los esfuerzos de otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU tendientes a condenar la sangrienta represión llevada a cabo por el Tatmadaw (idem). Lo cual está alcanzando - como dijimos - "el umbral legal para crímenes de lesa humanidad ” (Tom Andrews, relator especial de la ONU). La comunidad internacional se ha supeditado a transmitir únicamente condenas recurrentes, se ha abstenido de ejercer “Presión Máxima”; en cambio, hasta lo ininmaginable es de vaticinar. Sin una acción multilateral, Myanmar podría volver a convertirse en un estado paria, dice Peter Kucik, ex asesor de sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de América (idem, Cheetham) Por si acaso, cabe mencionar que las milicias están financiadas mediante el narcotráfico, representan dinámicas más complejas que las de simples organizaciones criminales. En estas zonas, los beneficios económicos de la droga han servido para comprar armas, tierras, víveres pero también para pagar clínicas, carreteras y arroz para una población local, extremadamente pobre, frecuentemente sometida a los atropellos e injusticias del ejército (Patrick Winn). A modo de cierre, y hurgando las penurias, afrontadas otra vez por el propio pueblo de Myanmar o Birmania – como se desee denominar -, fácilmente se puede detectar la reproducción mayor de las complejidades e irregularidades sociales y políticas, acogidas también por el contexto global de la pandemia de la Covid -19. La fuerza de las tendencias autoritarias o populistas, los círculos de la corrupción, aunados al deterioro generalizado sufridos por las libertades fundamentales, principalmente en las naciones meridionales, en lugar de apaciguarse, por el contrario, han hecho que, en medio de la epidemia, resurjan peligrosamente en las sociedades nacionales. Ha empeorado la gobernabilidad democrática, a la libre operan los gobiernos corruptos, adjunto a la criminalidad transnacional; el desempeño de “las malas economías”, causantes de la inequidad social - el grueso de los habitantes “está lejos de vivir en dignidad”. Se intensifican los mismos síntomas de la inexistencia o restricción de oportunidades en materia de educación, empleo, salud, vivienda, a contrapelo de los postulados globales del desarrollo humano. Resultan insolubles las fragilidades en el Estado de derecho, el punto de partida hacia las sociedades nacionales disruptivas o "fracasadas". Y que a consecuencia del hambre, la violencia y un casi disimulado “apartheid” racial, tanta gente de El Salvador, Honduras y Guatemala decide de forma desesperada “abandonar sus hogares o envía a sus niños en el peligroso viaje” a los Estados Unidos de América. Por ahora dejemos de imaginar que en un futuro cercano tales injusticias que condenan a nuestros vecinos puedan escalar al grado del interminable drama de los Rohingya.

lunes, 1 de marzo de 2021

DOS PERSONAJES DEL DISTRITO DE ZAPOTE (SAN JOSÉ - COSTA RICA): DON JOSÉ JOAQUÍN NÚÑEZ GONZÁLEZ Y DON JOSÉ MORA CALVO (1894 -1977), UN PEQUEÑO CAFETALERO ZAPOTEÑO.

DON JOSÉ JOAQUÍN NÚÑEZ GONZÁLEZ. La fotografía siguiente corresponde a José Joaquín Núñez González (+), más conocido como "Quincho", quien era propietario de un negocio de pulpería, la cual llevó el nombre del Barrio San Gerardo (Zapote - San José), el mismo lugar donde funcionó justamente aquella tradicional y reconocida pulpería, sitio de encuentro de la mayoría de los residentes del diminuto caserío. Un hecho curioso es que años atrás el mencionado barrio fue habitado por varias familias apellidadas Vargas, Marín, Díaz, Rojas, González, Solano, Fonseca, pero que entre ellas ni siquiera había lazos de consanguinidad. Lo cierto del caso es que Quincho fue un animador nato de esta barriada. Él, al lado de los dirigentes comunales Luis Enrique Portilla Barquero, Manuel Riotte (+), Anael Bejarano (+) y otros vecinos, sostuvieron por demasiados años a la famosa Unión Deportiva San Gerardo (UDSG), uno de los equipos de fútbol más exitosos del distrito Zapote. Por allí pasaron jugadores proyectados a nivel nacional e internacional tales como Jimmy y Jorge Grant, Herberth Ovares, Jorge "Koki" Mendez, Carlos Enrique Vega, Johnny Williams, los hermanos Cavallini, Jorge "cuqui" Rojas, Juan Ortega y Jorge Arturo "colacho" González, etcétera. El equipo San Gerardo reclutó jóvenes talentosos tanto de Barrio Pinto y de Zapote, como de Curridabat, San Francisco de Dos Ríos, entre otras comunidades adyacentes. Alumnos del Liceo Rodrigo Facio Brenes formaron parte de dicha organización deportiva, la cual alcanzó en diciembre de 1972 el cetro de campeón nacional en la categoría juvenil de la Federación Costarricense de Fútbol al derrotar a la Universidad de Costa Rica. Nuestro vecino Quincho fue un personaje sumamente simpático, afable, poseía un fino humor. Se convirtió en el típico pulpero de pueblo, con el valor extra de que en su viejo negocio se armaban las exquisitas tertulias de aquel viejo Zapote futbolero de décadas pasadas. Futbolistas de las otras organizaciones zapoteñas visitaban al famoso comerciante ya fuera para levantar retos, competencias, o bien repasar las jornadas dominicales del fútbol local, llevadas a cabo principalmente en las plazas del centro de Zapote y la cancha de "Los ciegos". Asimismo, los debates políticos y los proyectos comunalistas formaron parte de la agenda de la pulperia suya, así como la infaltable anécdota o la historia escondida de algún personaje que diera motivos, según las antiguas costumbres de los ticos. Como añoro a nuestro Quincho. DON JOSÉ MORA CALVO (1894 -1977), UN PEQUEÑO CAFETALERO ZAPOTEÑO. Entre las décadas de 1950 y 1960 el paisaje del Distrito de Zapote (San José - Costa Rica) comenzó a transformarse de forma inusitada. Al estar dominado desde sus orígenes (entre los Siglos XVlll y XlX) en un entorno abundante de fincas cafetaleras, tanto pequeñas como medianas, fue nuestra comunidad una de las que llegaron a ser receptoras de varias industrias nacionales, producto del auge de las manufacturas y empresas agrícolas (la YARACUY de la familia Quesada Romero), todo ello era parte del proceso de diversificación económica, experimentado por Costa Rica a partir de la década de 1950. A causa de lo anterior, las empresas tales como la poderosa Republic Tobacco Company (1957), la COCOA, la ECLA, luego la Librería Trejos, Plásticos "STAR" se asentaron al este de nuestro Distrito. Hasta se llegó a pensar que éste podría convertirse en una zona industrial, tan similar a la Uruca y las Pavas, también otros distritos del Cantón Central de San José. Un fenómeno que de haberse hecho realidad hubiera logrado ahogar acá cualesquiera identidades y vínculos de convivencia comunitaria. Felizmente, todavía hasta la década de 1980 en Zapote lograron sobrevivir algunas fincas cafetaleras, especialmente en el este, noreste y noroeste, cercanas a los cantones de Montes de Oca y Curridabat, por lo que la intensidad y la riqueza del ambiente humano y cultural zapoteño continuó reproduciéndose. Para evitar desviarnos del tema, volvamos a nuestro personaje zapoteño Don José Mora Calvo, quien nació en Cartago (1894), igual que casi la mayoría de los primeros pobladores de esta comunidad josefina. Murió a los 83 años. Sus padres fueron Doña Juana Calvo Guillén (oriunda de Juan Viñas) y Don Jesús Mora (nacido en San José), quien procedía, probablemente, de las familias de apellido Mora, quienes ya habían comenzado a poblar La Boca del Monte (1738), hoy San José. En aquel Zapote de principios del Siglo XX, conformado por muy poquísimas familias, Don José tuvo la fortuna de fundar su matrimonio con la bella dama zapoteña Doña Amalia Obando Amador; ella murió en 1991 a los 93 años. Ambos procrearon 7 hijos. Era él un legítimo campesino, dueño de una finca de café, ubicada al frente de la antigua fábrica Plásticos Star. Un terreno que albergó numerosos e inmensos árboles, el cual se extendía hasta la famosa plaza de fútbol de "Los ciegos" del Barrio San Gerardo. En su misma propiedad se hallaba la elegante casa solariega suya. Otra parcela de él estuvo localizada en Tirrases de Curridabat, dedicada al cultivo del café, al tiempo que siempre crió una pequeña porción de ganado, el que alimentaba en la vecina y tradicional finca de la familia Dent, en donde hoy es el Barrio José María Zeledón. En especial a los niños, era un atractivo observar el trabajo, hasta su fallecimiento en 1977, de aquel típico campesino, Don José Mora, vestía como tal, - tan emprendedor y discreto - de batallar con sus vacas en medio del panorama industrial antes mencionado. Dicho sea verdad, sus características físicas y personales, lo mismo que la fortaleza de su labor iban siendo vestigios del Zapote netamente rural, del cual llegó a apoderarse, inevitablemente, la modernización urbana. Sobre todo hubo un atributo especial en la personalidad de Don José, dificilmente pasaría desapercibido, lo cual le dio imborrable fama: su profunda devoción cristiana. Desde las muy tempranas horas de todos los días asistía fervorosamente a la misa, impartida en la Iglesia Católica de nuestro amigable y apacible Distrito; aparte de que se distinguió por las obras de caridad y de servicio a nuestra Parroquia. Cuando cumplía de buena mañana con sus diarios compromisos de la fe religiosa, se incorporaba de inmediato al trabajo cotidiano y esmerado de la tierra, en cuenta la crianza del ganado. Todo aquel ambiente natural y bucólico le concedió a ese campesino un aire de paz y regocijo interior, lo que hablaba por sí solo de él. En la fotografía aparecen Don José Mora Calvo a la edad de 63 años, acompañado de su bella nieta Amalia Mora Obando, a quien le agradecemos la contribución suya a favor de este relato de un ser humano, a quien admiré y respeté sobremanera.