jueves, 31 de mayo de 2018

CENTROAMÉRICA, Y LOS COLOQUIOS DE LA POBREZA Y LA VIOLENCIA

CENTROAMÉRICA, Y LOS COLOQUIOS DE LA POBREZA Y LA VIOLENCIA Recuperador de los valores de la Ilustración occidental: ciencia, reflexión y discurso racional; su destino, hasta marcado, en haber persistido en la autenticidad democrática, así también en la consolidación de la identidad cultural, cívica y pluralista, sinónimo de pensar con cabeza, “o receta” propia, en la convicción de preservar los prodigiosos logros históricos. Su virtud: multiplicarlos en desarrollo humano, a raíz del énfasis puesto en la educación y en lo que hubo de ser la abolición del ejército en 1949. Experiencias acumuladas en seguridad y protección social, de lo cual brinda testimonio nuestra evolución como Estado nacional, ahora mismo concentrado en la preservación del medio ambiente. Asimismo, su economía tuvo una subida “notable” desde el 2002, “mostrando hoy un ritmo de crecimiento alto entre los países avanzados". Todo lo antes dicho: la reconocida calificación, ofrecida por el estadounidense Joseph Stiglitz a nuestro país, en su disertación de abril pasado en la Universidad de Costa Rica. Nos ha deparado créditos y prestigio internacional, lo asevera el filósofo de la economía estadounidense. En estos tiempos, como decía una escritora local, argumentos de tal envergadura son de buen recaudo, alentadores, sobre todo, tratándose de los conceptos, provenientes de un afamado Premio Nobel de Economía. Hay que mejorar, advierte Stiglitz, a fin de equipararnos a una sociedad continuamente próspera en los principios del desarrollo sostenible. Tampoco resulta conveniente dormirse en los laureles. Él identifica vulnerabilidades, particularmente, en las disciplinas de fondo, entre ellas, la deuda pública, el déficit fiscal, aparte de la desigualdad social (“en ascenso”), pues hay segmentos de la población con elevados ingresos: los adinerados y la clase media, los beneficiarios de la globalización. En la estructura social, otros siguen en desventaja; se halla el dilema de la coexistencia de ese 20% de la población nacional, ubicado dentro de los límites de la pobreza, un entresijo insostenible, a la altura de un potencial riesgo social, lo cual resulta inconcebible como nación inclusiva. A lo explicado, nosotros agregamos la existencia de subrayadas brechas en términos de productividad y competitividad, tanto sectoriales como regionales, fenómeno que se refleja en las grandes disparidades de los niveles de desarrollo económico entre nuestras diferentes regiones (Alexánder Sánchez Sánchez; Óscar Quesada, economistas, 2018). Por eso, dicha fragilidad, la desigualdad, en detrimento de la cohesión social, la desigualdad, llega a convertirse en el factor de alerta superior, por cuanto la posposición del mejoramiento de las condiciones de vida de casi un millón de habitantes representa “la contramarcha” de los preceptos de justicia social. Tal cual como se manifiesta, sin dudar, (la desigualdad social) empaña nuestra trayectoria histórica de reducción de las brechas sociales. En el llamado a la participación del evento académico, se había anunciado que el eminente economista haría referencia del contexto centroamericano, la región en la cual Costa Rica cohabita con seis naciones más. Inesperadamente, el consagrado economista se deshizo de las vicisitudes del istmo; solo trajo a la luz el caso costarricense; nos llenó de elogios. En vez de él, y “sin andar con pasos menuditos”, al escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado le correspondió el turno, al recoger en semanas recientes el Premio Cervantes 2017, convirtiéndose así en el primer escritor centroamericano en recibirlo. En su discurso de aceptación, Ramírez Mercado no se reservó el derecho de hacer mención del crudo panorama de su país natal, e incluso lo unió a Centroamérica, en este instante. En donde no sobra mencionar acerca de los males estructurales, los cuales poseen vigencia. El galardonado afirmó que nuestra región sucumbe frente a la violencia, la inseguridad, fertilizada por la pobreza, el crimen organizado propiamente dicho, la inequidad - o la iniquidad, sea el recurso del método” (Alejo Carpentier) de la mandamás pareja “reinante” Ortega - , y las manifestaciones autoritarias de varios signos en Honduras. Las élites dirigentes, entre ellas, las oligarquías tradicionales, la nueva burguesía - en cuenta la pseudo – izquierda nicaragüense y salvadoreña - ; las castas militares de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, todas ellas “enfermas de poder político y económico”; coartando las libertades y erosionando la insuficiente institucionalidad democrática. Ésta, acogotada por esos poderosos círculos, quienes, desde distintas trincheras en guerra, otrora condujeron al istmo a “la paz de cementerios”. Cementerios que ya entrado el Siglo XX albergan las víctimas de los capos del crimen organizado, los autores contemporáneos de los Estados cuasi – fallidos, responsables de modelar uno de las rincones del mundo con mayores tasas de homicidios, mientras el desplazamiento forzado de personas, especialmente en el norte de Centroamérica, constituye un fenómeno reiterativo. Retratado mejor aún en las expresiones de Ramírez Mercado: “los caudillos del narcotráfico vestidos como reyes de baraja. Y el exilio permanente de miles de centroamericanos hacia la frontera de Estados Unidos de América, impuesto por la marginación y la miseria, y el tren de la muerte que atraviesa México con su eterno silbido de Bestia herida, y la violencia como la más funesta de nuestra deidades, adorada en los altares de la Santa Muerte. Las fosas clandestinas que se siguen abriendo, los basureros convertidos en cementerios”. Así, entonces, la Costa Rica narrada por Joseph Stiglitz, al igual que en casi todo el Siglo XX, en prueba de resistencia, se muestra testigo de un manifiestamente adverso contexto centroamericano, de violencia sin guerra civil, de pobreza y exportación de migrantes y refugiados, y ahora mismo la deriva autoritaria cuasi-caudillista. El grave síntoma que, con el paso del tiempo, nos pone a reflexionar acerca de aquel Plan de Paz de Esquipulas de la década de 1980, impulsado de forma tenaz y audaz por el presidente costarricense Oscar Arias Sánchez; el proceso de paz devaluado esta vez por los plutócratas de siempre, los cleptócratas, la mafia organizada, así también por no pocos demagogos y populistas, entre ellos, Manuel Zelaya, y algunos que hicieron su aparición en los últimos comicios generales costarricenses. En cuanto a dicho Plan de Paz, la burocracia del sistema de integración y los mismos gobiernos abandonaron la postura política, ofrecida a la sociedad centroamericana acerca de la posibilidad de cumplir, e ir más allá con la filosofía y los acuerdos de Esquipulas, tal que se hubiera podido prosperar en equidad y cohesión social. Los abusos y la arbitrariedad contra la frágil institucionalidad en las naciones de la región – excepto Panamá y Costa Rica - han contado con la complicidad de las élites dirigentes del istmo, y hasta con la pasividad de Washington y del propio sistema interamericano, este cargado de retórica e impericia, ayuno de soluciones convincentes. Ha habido excepciones. Lo cierto del caso que el Congreso de los Estados Unidos de América ha dado un paso significativo en fortalecer el Estado de derecho en América Central. Los demócratas y los republicanos en el Congreso de Estados Unidos se han unido “para apoyar a los valientes fiscales, jueces e investigadores policiales que trabajan para erradicar la corrupción y el crimen organizado”(Norma Torres, congresista californiana). Se ha respaldado a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, así también la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras, quienes han jugado una misión esencial en perfeccionar los sistemas judiciales, al cabo de los señalamientos hechos a los representantes de los Congresos del Triángulo Norte centroamericano en sus intentos de reducir las penas a los sentenciados por acciones de corrupción. De paso, a efecto de revertir la lucha anticorrupción, personas provenientes de esos países han contratado firmas de cabildeo en Washington, pagando hasta 80,000 dólares al mes, en aras de influir en la política que Estados Unidos de América ejerce en Centroamérica. De los hechos patéticos, Nicaragua hace acuso otra vez; enseguida Honduras le pisa los talones. De modo acertado lo dio a conocer en una de sus columnas el escritor costarricense Fernando Durán Ayanegui, al poner en evidencia que en Nicaragua, durante esta fase degradada - de represión, asesinatos y persecución frente a los indefensos estudiantes universitarios y campesinos, protegidos por la valiente Iglesia Católica - y tal vez final del sandinismo, ha habido una “convivencia de hermanos siameses” entre los Ortega y la clase empresarial, la cual privilegia los negocios tanto nacionales como regionales. Según Durán, tal “diarquía” multimillonaria, o sea, mandamás reinado de Daniel Ortega y Rosario Murillo arrastra “la creación de una forma de servidumbre (mano de obra), lo más barata posible dentro de un marco autoritario, el cual mantiene la sumisión y el orden, sin que haya mengua de la productividad; pareciera ser la base de los acuerdos que posibilitaron la existencia o la prolongación del régimen pseudosandinista y su mancuerna con los adinerados tradicionales. En la correlación del poder nicaragüense, las restantes clases dirigentes centroamericanas han encontrado también oportunidades de negocios transfronterizos. Encontraron la mejor fórmula de hacer negocios a toda costa, casi igual de excluyente, siempre bajo realidades de sesgos en la sociedad, esta vez con la incorporación de un perfil de clase trabajadora ampliamente subordinada, entre lo cual caben los funcionarios públicos (junto con los militares y policías) en su rol de “obediencia debida”. El silencio e indiferencia de las élites las delata frente a los movimientos de protesta, que reclaman democracia y libertades, cuando ahora mismo tienen en la puntería a la pareja dictatorial. Respetando las reglas del juego, en lo referido al pasado y controversial proceso electoral de Honduras, la familia Ortega guardó distancia, ya que entre aquello y lo suyo, como proyectos dictatoriales, las diferencias son mínimas. Lógicamente, a ella y los demás secuaces le serán indiferentes los arrebatos en Guatemala del poder oficial y sus aliados, en sus repetitivos intentos de volver atrás, reproduciendo los actos de corrupción e ingobernabilidad, la institucionalización de la impunidad, así como las violaciones profundas a los derechos humanos. Seguimos sin aprender la lección, advirtió el salvadoreño Benjamín Cuéllar, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Centroamérica (UCA), de El Salvador. Ciertamente, los pueblos, independientemente de que se superen guerras o conflictos violentos, mantienen latente la posibilidad de conflictos violentos nuevos” y prolongados. “Es evidente que desigualdad, hambre e inseguridad, sobre todo en el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras), más Nicaragua, hacen que la región sea expulsora de gente que, buscando lo que no encuentra en sus países, se arriesgue a travesías (migratorias) para encontrar un lugar para suplir carencias (Benjamín Cuéllar). Bien presente tenemos las palabras de aquel expositor estadounidense quien renegaba que los migrantes centroamericanos sí prosperaban en Estados Unidos de América, mientras que en sus países de origen estaban condenados a la pobreza y la violencia. Quiere decir que el Plan de Paz de Esquipulas favoreció solo 1000 millonarios centroamericanos (El País, España); en este privilegiado grupo se hallan varios exguerrilleros. Ronald Obaldía González (Opinión personal)

lunes, 30 de abril de 2018

INALTERABLE EL CURSO DE LA GUERRA EN SIRIA.

INALTERABLE EL CURSO DE LA GUERRA EN SIRIA. Fuera del sistema de la Organización de las Naciones Unidas, las fuerzas militares de Estados Unidos de América, Reino Unido y Francia, en abril de este año, procedieron, de modo conjunto, a llevar a cabo ataques selectivos contra Siria. Las justificaciones dadas por estas potencias globales apuntaron “a destruir material químico bélico. A la vez se intentó desalentar al régimen de Bachar al Assad sobre nuevos ataques químicos contra su pueblo, como el ocurrido poco antes en la región de Duma”. El ataque era la vía para disuadir a Assad a desistir de las armas químicas contra su pueblo. El ataque, por cierto, no afectó a zonas protegidas por el sistema antimisiles ruso, instalado en suelo sirio. Mediante el uso de un centenar de misiles, el Presidente estadounidense Donald Trump proclamó la victoria, después de las incursiones aéreas contra Siria. Entre otras instalaciones, el Centro Sirio de Investigación Científica quedó en ruinas, al ser alcanzado por los bombardeos en Barzeh, un suburbio cercano a Damasco; el arsenal de Sheen, al oeste de la ciudad, “quedó destruido”. Y el Pentágono remarcó en que algunas instalaciones relacionadas con armas químicas quedaron intactas lo que significa que el mandatario sirio, Bashar al-Asad, podría hacer uso de ellas si así lo desea. Según el mandatario sirio sus fuerzas militares amortiguaron el ataque, aunque las imágenes televisivas lo desmienten. “Prepárate Rusia, porque los que vendrán serán misiles bonitos, nuevos e inteligentes”, llegaron a ser parte de las voces de euforia del magnate mandatario, al advertir además “de que volverá a atacar en caso de que el Gobierno sirio insista en utilizar armas químicas”. Expresiones como estas probablemente digiere Mike Pompeo, el de “los halcones” de línea dura, designado el nuevo Secretario de Estado por Trump, quien casi ha dado por concluida la misión contra el Estado Islámico (EI), tanto en Siria como en Irak. Instantes después, Rusia - que tiene instalaciones militares en el país árabe, padrino de al Assad, junto con el Irán - presentó un proyecto de resolución, por el cual se condenaban los bombardeos, al considerarlos una “violación del Derecho Internacional, y de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)”. A Rusia le era indispensable la condena multilateral frente a la alianza “invasora”, ya que con los bombardeos de los tres países occidentales, según ella, “se ha asestado un golpe contra la capital de un Estado soberano que intentó durante años sobrevivir en medio de una agresión terrorista”. En Irán, el otro aliado sirio, el guía supremo, Alí Jamenei , apuntó que los líderes de Estados Unidos, Francia y Reino Unido “son criminales (...), no conseguirán nada y no sacarán beneficio alguno” (AFP y AP). Sin embargo, el proyecto de resolución ante la ONU fracasó (AFP y AP), lo cual apenas ha venido a significar un aumento de las tensiones diplomáticas, las cuales se habían disipado desde que terminó la Guerra Fría. Ciertamente, el régimen sirio posee una "vieja tradición" de liquidar poblaciones enteras con gases como el sarín. Se calcula que en esta guerra los ha utilizado unas 200 veces (Jaime Daremblum, 2018). Razón por la cual habría de plantearse la tarea (pendiente) de la Corte Penal Internacional alrededor de los crímenes de guerra de la dinastía de al Assad. En medio de la guerra civil de siete años de duración, la de medio millón de muertos, Moscú y Damasco rechazan que las fuerzas del régimen llevaran a cabo un ataque químico (REUTERS), en el contexto de un Medio Oriente disruptivo, lleno de rutas comerciales, y de zonas productoras de petróleo o energéticos. Sin dudar, el presidente Bachar el Asad controla casi dos terceras partes del territorio y ha consolidado su victoria sobre los rebeldes sunitas y los integristas islámicos, estos arrinconados en el norte y en algunas bolsas cercadas del centro y el sur, gracias al apoyo de Rusia, Irán y sus aliados chiíes de Irak. Por eso, el ataque de Occidente constituye también un mensaje para Rusia e Irán, quienes han armado y defendido el régimen esbirro y despótico de Siria, quien continúa masacrando la población. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (la OTAN) considera el uso de armas químicas una amenaza a la paz y seguridad internacionales, por lo que considera oportuno haber protegido la Convención de Armas Químicas". Para la Organización, esto requiere “una respuesta colectiva y efectiva de la comunidad internacional". En esta dirección, al Presidente Macron le resulta peligroso “tolerar la banalización del uso de armas químicas". En cuanto al punto de vista de las facciones rebeldes ya sean los árabes sunitas y kurdas, dentro y fuera de Siria, en un principio hubo “una callada esperanza”, que los últimos bombardeos aéreos occidentales pudieran ser lo suficientemente fuertes para debilitar la capacidad militar del gobierno de Assad en el campo de batalla. Pero, según lo que se sabe hasta ahora, el impacto ha sido menor de lo esperado (BBC. Mundo). “En vista de la relativa levedad de los daños”, algunas facciones continuaron sus rutinas de enfrentamiento frente al régimen oprobioso. Los pulsos de poder entre las potencias regionales del Medio Oriente, así como entre las globales, tienen marginado el objetivo prioritario de poner fin a la guerra civil en Siria, cuyo gobierno, como sentenciamos, se sostiene sobre la base de la cooperación total de los chiitas iraquíes e iraníes, guiados por Putin desde el 2015, quien ha colaborado con aviones, misiles y 50.000 soldados. Las constantes nebulosas dominan por doquier. Tampoco quiere decir que las potencias ambicionen el reparto territorial de Siria. Conocemos de las relaciones tirantez entre Washington e Irán. Los Ayatolas persas deben actuar con cautela, y no excederse, si en verdad desean mantener vivo el acuerdo antinuclear con Estados Unidos de América y Europa. Las “consecuencias regionales” mencionadas (por los iraníes) a causa de los ataques recientes, no pueden llegar más allá, dado que el pacto multilateral se encuentra en la picota al ser torpedeado por el Presidente Donald Trump cada vez que quiere intimidar. Asimismo, todo lo seguido pone de manifiesto una crónica e irreversible desestabilización en el Medio Oriente. En cuanto a ejercer influencia en la región, se hallan las disputas entre Trump y la Rusia de Vladimir Putin, este ufanado de las capacidades nucleares y militares de su “invencible” nación, dice él. El agravamiento de la guerra en Yemen, donde se ve involucrada Arabia Saudita; las amenazas o las repetidas operaciones militares de Occidente contra Siria, así también la persecución en territorio sirio por parte de los turcos frente a los osados kurdos, aliados estadounidenses en la batalla contra los terroristas islámicos; las habituales reyertas entre israelíes y palestinos. Mientras tanto, Israel y otros vecinos como Arabia Saudita observan atentos los cambios sobre el tablero sirio, con tal “de reaccionar en función de sus intereses” (Institute for the Study of War y elaboración propia. D. ALAMEDA / J. GALÁN / J. M. ABAD / F. PEINADO/JUAN CARLOS SANZ). Eso sí, Israel y las monarquías del Golfo Pérsico, principalmente, en compañía de Occidente, se aprestan a contener a Irán y sus milicias chiíes de Irak y Líbano (Hezbolá, enemigo acérrimo de Washington e Israel), por cuanto Teherán trata de erigir un “puente terrestre” hasta Líbano, a través de Irak y Siria, a fin de consolidar su hegemonía sobre tres naciones, “con fuerte implantación” de la rama musulmana chií. Ante todo, la amenaza del terror yihadista global del ISIS no se ha desvanecido, en ello convergen todos: su objetivo es la eliminación de la amenaza terrorista (Idem, Institute for the Study of War), de alcance globales. El riesgo mayúsculo y potencial consiste en que la guerra de Siria pueda dejar de ser regional, para enfrentar por error de cálculo a dos grandes potencias, EE UU y Rusia, más Irán, tal vez China Popular – Pekín apenas se limitó emitir un comunicado convencional, rechazando el ataque -. Lo que explica la cautela del Pentágono, que trata de frenar los impulsos e ímpetus de un presidente, que se supone “sin estrategia en Oriente Medio” (Francisco G. Basterra, 2018). Hasta ahora Vladimir Putin solo se ha supeditado a condenar fuertemente el ataque a Siria; pero no amenaza con represalias, lo cual ha evitado el empe0ramiento y reactivación de los factores de conflicto. En vez de eso, el presidente ruso continúa acusando a Washington de “hacer el juego” a los terroristas y de “agravar la catástrofe” en Siria. Tales incertidumbres estuvieron lejos de la mentalidad de la Casa Blanca, quien defiende el ataque. "Nos pusimos en acción para que el derecho internacional, para que las resoluciones del Consejo de Seguridad ya no permanezcan sin efecto", sostuvieron los asesores estadounidenses. Por su parte, la Canciller alemana Angela Merkel se sumó a dicha postura al reafirmar que el ataque a Siria fue "necesario y proporcionado". Irritada completamente por sus calificadas sospechas de que Rusia envenenó en Londres a Serguéi Skripal, un exespía ruso en Reino Unido (Natalia Sancha), lo mismo que a su hija Yulia, Theresa May, la Primer Ministra británica, tampoco se queda atrás, al subrayar que era inaplazable el bombardeo; para ella "no había alternativa". Por lo tanto Trump se ha colocado en posición segura para disuadir al sirio al Assad y sus padrinos de abstenerse a emplear armas químicas. Siendo previsor, Emmanuel Macron, el presidente de Francia señaló que, después de los ataques con misiles, el Consejo de Seguridad debe “ahora retomar, unido, la iniciativa sobre los aspectos políticos, químicos y humanitarios” en Siria (AFP y AP). Además el mandatario francés convenció a Trump de evitar el retiro de los entre 2.000 y 4.000 militares de las fuerzas especiales destacados en Siria, a efecto de asesorar a las milicias kurdas, y los grupos antiterroristas, disuadiendo al mismo tiempo al Assad con la cuestión de las armas químicas. Recordemos que en la campaña electoral, Trump aseguró que el único objetivo era la derrota del ISIS. El presidente sirio, Bachar al Assad, aseguró que el ataque de Trump y de sus aliados el Reino Unido y Francia contra Siria no debilitará la determinación de su país en la guerra contra el terrorismo. Así lo dijo Asad a su homólogo iraní, Hasan Rohaní. Para al Assad el ataque supone "un reconocimiento de las fuerzas occidentales coloniales de su apoyo al terrorismo”. Antes del ataque de las potencias occidentales, los expertos de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) tenían previsto iniciar sus pericias e investigaciones, en la región de Duma para tratar de determinar exactamente qué había ocurrido, y confirmar si efectivamente se empleó tal armamento químico venenoso contra la población indefensa. Desde luego, que Siria y Rusia habían boicoteado, de forma maliciosa, los propósitos de las investigaciones dichas de la OPAQ. En otro orden, el peligro de una escalada incontrolada entre Moscú y Washington, de momento, se ha conjurado. No se dañaron mutuamente ni con el bombardeo contra al Assad, ni más antes. A juzgar por las declaraciones de los representantes rusos, el realismo pragmático, basado en la situación sobre el terreno, la inexistencia de víctimas rusas y las imprevisibles consecuencias de una respuesta militar, prevalecen sobre la traducción de la retórica bélica en acciones concretas (Pilar Bonet). En la teoría del “realismo pragmático” esto forma parte de los réditos. Las circunstancias ofrecen mayor comodidad a los rusos, por cuanto, a todo nivel, muestran demasiada vulnerabilidad, la cual continúa creciendo, frente al poderío global de los estadounidenses. Nuestra hipótesis (la del realismo pragmático) la sustentamos al citar al disidente sirio Yassin al Haj Saleh, quien de paso por Madrid para promocionar su último libro “Siria. La Revolución imposible”, ha asegurado que con sus ataques al régimen de El Asad, Estados Unidos de América, Francia y Reino Unido, se alejan de "salvar a los sirios de la brutalidad", sino "recuperar parte de su prestigio". Más Estados Unidos de América, quien ha renunciado a ejercer la hegemonía global, en los distintos ámbitos; la guerra económica con China y la Unión Europea lo delata. En una entrevista con la agencia France Presse, este intelectual de 57 años que huyó de su país en 2013 asegura que el mensaje que las potencias de Occidente envían al régimen sirio es el siguiente: "Sea usted educado, no cruce nuestras líneas rojas (significa no usar armas químicas), y seguirá en el poder. No tenemos problemas con usted, tenemos problemas con que use armas químicas, pero siga matando con barriles explosivos, con torturas y de otras maneras" (Informa France Presse). La conclusión, tras el ataque de abril de este año, consiste en que Washington y sus aliados no quieren alterar el curso de la guerra en Siria, igualmente la alianza conformada por Siria, Rusia, Irán y otros. La pesadilla es el terrorismo; como sea el Presidente al Assad prácticamente ha ganado la guerra contra la oposición sunita y los terroristas del Estado Islámico. Los costos económicos (e incluso políticos) para Occidente han sido aceptables, en otras palabras, el desgaste ha corrido por cuenta de otros. Ronald Obaldía González (Opinión personal)

jueves, 12 de abril de 2018

DISCURSO PRONUNCIADO EN LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL FUNCIONARIO DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO DE COSTA RICA. 12 DE ABRIL DEL 2018

DISCURSO PRONUNCIADO EN LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL FUNCIONARIO DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO DE COSTA RICA. 12 DE ABRIL DEL 2018. Señor Ministro Manuel González Sanz, buenos días; señores del Cuerpo Diplomático, acreditado en Costa Rica. En el escudo del Régimen de Servicio Civil, el régimen de administración de personal del Estado, de rango constitucional, está inscrito su emblema fundamental, dice así: “Palmas a quien se lo merece”. Admítame la concurrencia invocarlo en este evento, convocado para celebrar el Día del funcionario de la Cancillería, e igualmente felicitarlo a Usted, señor Ministro, por su fructífera gestión en la Administración del Presidente Luis Guillermo Solís Rivera, una gestión respaldada por lo más granado de los funcionarios de este Ministerio. La introducción de conceptos, renovados, acerca de la acción de la política exterior, y los correspondientes resultados diplomáticos, han sido impresionantes. En esta línea, cabe subrayar además el mejoramiento de la estructura administrativa de la institución, la cual habla por sí solo de los progresos de la entidad rectora de las relaciones exteriores del Estado costarricense. Lo que expreso está lejos de ser una alabanza palaciega. Con humildad y por apego a la verdad, se lo reitero con conocimiento de causa, me fundamento en las casi tres decenas de años de haber vivido en esta organización. Al señor Canciller le asienta el emblema de nuestro Régimen de Servicio Civil. Injustamente rehuyo la idea de enumerar los abundantes logros de nuestro Ministro. El tiempo suyo, así como el de los compañeros es suficientemente apreciado. Sin embargo, abusaré de su confianza, así también de mis compañeros de labores. El Ministerio ha construido verdadera historia, en sintonía con una Costa Rica a las puertas del Bicentenario. Esta vez, apenas citaré el éxito de nuestra diplomacia en los litigios frente a Nicaragua en los escenarios de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Lo otro, el reciente y visionario establecimiento de la embajada costarricense en el África. Amo todavía más nuestra institución, tengo un cuñado - hermano afrodescendiente, lo cual me hace identificarme a plenitud con la visión suya de haber abogado por la universalización de nuestras relaciones exteriores. Bendiciones señor Ministro a Usted y su distinguida familia. La vocación de servicio debe representar el rostro más hermoso de cualesquiera instituciones del Estado. Lo cierto del caso es que nuestra propia misión en la Cancillería llega a ser inseparable del postulado dicho, pensando que en ella podemos ser felices y maravillosos, de manera que esa virtud sea habitual. Y que por ello más bien se convierta en dolorosa, la hora de salida de la conclusión de nuestras funciones diarias. El secreto de esa ofrenda consiste en ser apasionado, altruista, afianzando la voluntad de escudriñar nuestros propios talentos con generosidad, renovándonos sin límites, con el propósito de poner al servicio de nuestro pueblo lo producido, a través del quehacer de la Administración Pública, una instancia poderosa de cualquier nación. Siempre comprometidos como servidores públicos, respondiendo con el “Sí” honesto y digno. Ese “Sí”, compaginado con nuestra misión de elevar la calidad de vida de nuestros semejantes, de generar gozo espiritual y material, así liberándonos en el cumplimiento de los deberes y responsabilidades asignadas, de cualesquier males, contagiados de discriminaciones, prejuicios, o distinciones. Nos han inspirado los compañeros enamorados de los benéficos productos de su labor científica, técnica, administrativa, quienes intentan que disten de convertirse en letra muerta. Por el contrario, continúan ignorando la ley del mínimo esfuerzo; por eso multiplican sus fuerzas con tal de provocar nuevos dinamismos, crearle mayor valor real a la institución, y en consecuencia a la sociedad. No pocas veces he presenciado tales testimonios. Asimismo, al aproximarse ya nuestra edad del retiro, renacen, principalmente, la esperanza y la confianza en las nuevas generaciones, en su convicción de estar dispuestos de emplearse a fondo a favor de nuestra prosperidad y acción cívica, y para “atisbar los desafiantes rumbos del porvenir”. Ellos han llegado a la Cancillería con espíritu de pequeños “geniecillos”; esa la cariñosa y usual expresión del maestro Arnoldo Herrera, fundador del Colegio Castella, para estimular las ansias de aprendizaje de sus alumnos. Compañeros y compañeras. Les voy a dar un consejo. Alejen de sus mentalidades el egocentrismo, la vanagloria, el individualismo y la competencia mezquina, al igual que el mundo de las comunicaciones informales, y las deslealtades, todos ellos resultan tóxicos en la cultura del trabajo. Tal contracultura, que adopta la gente dedicada a criticar y a destruir, quien no construye paz, personas que viven del conflicto. Aquellos que se apegan a la búsqueda de intereses estrictamente personales, como antivalores, suelen jugar, frecuentemente, en su contra, puesto que caminan en contravía del bien y la utilidad comunes. Las mentadas conductas insanas, incluidos el confort del conservadurismo, más el repugnante y antieconómico antivalor, consistente en martillar de inmediato la cabeza del clavo que sobresale, empleado por quienes tratan de blindar sus inseguridades personales, todo ello seguro que se podrá erradicar, fomentando la unión y la concordia entre los servidores, unido a la formación de propósitos y visión en capitalizar el trabajo de nuestro Ministerio. Ciertamente, el trabajo en conjunto, que nos nutre del saber y la buena experiencia de los demás, es sinónimo de realizaciones mayúsculas, significa la oportunidad de crecer, madurar, elevar nuestro talento y potencial. Seamos también humildes, en la convicción de que no tenemos respuestas para todo. Simultáneamente, a partir de esta cultura de asociación, aportamos a la construcción de sociedades abiertas, inclusivas y de expresiones diversas, vinculadas a los ideales del desarrollo social y económico. Para llegar a ser un buen funcionario público de la Cancillería es innecesario poseer solamente una montaña de títulos profesionales, o bien ostentar una función de bajo, mediano o alto nivel jerárquico. Es conocido que tales rasgos no con frecuencia aseguran certezas. Se mide a un buen funcionario cuando labora con amor, alegría, honradez; quien da lo mejor, ayuda, sirve a los otros, dando convincentes testimonios en las tareas de cada día, “allí donde cada uno se encuentra”, y se siente auténticamente persona y en especial un costarricense bueno. Lo acaba de enunciar la alta ejecutiva de una empresa transnacional que opera en Costa Rica, la señora Lesley Slation: “la gente florece y prospera cuando puede traer y ofrecer al trabajo todo lo que ellos son”. Fortalezcamos la conciencia de que la Cancillería es filosofía, ética, e instancia del espíritu del Estado nacional. No perdamos de vista el comportarnos coherentemente con la razón de ser de ella: una institución diferente al resto de las oficinas públicas, pues el humanismo o los superiores cualidades y atributos humanos les son consustanciales a su naturaleza, en función de sus comunicaciones y ejercicios con la familia de naciones. En la interrelación con el mundo, poseemos la misión de proteger el pueblo, el territorio y nuestra forma de vida libre y tolerante, así también defender la democracia, los derechos humanos y la libertad económica. Pero, tamaña responsabilidad, que nos obliga a naturalizar un planeta en nuestra cabeza. MUCHAS GRACIAS, SEÑOR MINISTRO Y COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DE LA AMADA CANCILLERÍA. A TODOS, FELIZ DÍA. Ronald Obaldía González.

sábado, 31 de marzo de 2018

ESTRATEGIA DEL CERCO PARA CON COREA DEL NORTE. AUSENCIA DE AVANCES DEMOCRÁTICOS

ESTRATEGIA DEL CERCO PARA CON COREA DEL NORTE. AUSENCIA DE AVANCES DEMOCRÁTICOS. Las grandes potencias globales deploran una inminente guerra comercial, azuzada en parte por las medidas aislacionistas y proteccionistas de Washington, particularmente en su desconfianza para con el sistema internacional liberal basado en reglas, al cual coloca “en zona de peligro”. A todas las perjudicaría. Pronto podrían surgir indicios de posibles medidas que se adoptarían “ante el encono” de la disputa con el presidente Donald Trump sobre acero y tecnología. La tónica de estas semanas ha sido el llamado a favor de la cooperación para lograr que la globalización económica beneficie a todos. Las señales escasamente halagadoras en lo tocante a la globalización, se retratan en el retiro de Estados Unidos de América de la Asociación Transpacífico, el acuerdo comercial que “habría creado un dique de contención contra la China comunista en la región Asia Pacífico. Esa China, ávida de negocios, que “ya está alcanzando al bloque europeo mediante su iniciativa “Belt and Road”, de inversiones y proyectos de infraestructura a lo largo de Eurasia. El presidente estadounidense sabe que si incursiona en ácidas controversias comerciales, se obliga a sí mismo a encontrar un equilibrio en la balanza, una oferta de diplomacia blanda caerá bien en la comunidad internacional. Menos aún, Trump abandonará la idea de contentar a sus votantes ante la convocatoria electoral de finales de año. A la vista sacará ventajas de acoger las negociaciones en la gran cumbre esperada con el mandatario de Corea del Norte, el joven líder dictatorial Kim Jong – un (hijo y nieto de una tiranía dinástica comunista). Una cumbre promovida desde un principio por el presidente surcoreano Moon Jae-in (hijo de refugiados norcoreanos), cuya base reside en su estrategia de dos vías: “sanciones y diplomacia”, la cual sobrepasó a la China Popular, quien dejó de ser la rectora, a pesar de su alianza estratégica con los norcoreanos desde los tiempos en que combatieron juntos en la guerra de la península de Corea (1950 – 1953). “Hoy una especie de matrimonio sin amor”. Lo cierto del caso, es que el mandatario Xi Jinping - ahora sempiterno – evitará en todos sus extremos el desplome de Norcorea, lo cual le habría de corresponder albergar miles de refugiados hambrientos. Al tiempo que ha de rechazar la reunificación de la península coreana, por cuanto el poder geoestratégico estadounidense se incrustaría en la fronteriza península. Entendidos como medidas de disuasión, los ejercicios militares estadounidenses y surcoreanos en el Océano Pacífico han sido argumentos de fuertes fricciones, no solamente con el régimen comunista de Kim, sino condenados por la misma China; la potencia del Asia Pacífico quien evita ubicarse en el segundo plano diplomático entre las negociaciones de desnuclearización de Corea del Norte, recelosa además de los guiños a Taiwán por parte de Estados Unidos de América (Macarena Vidal Liy, 2018). La firmeza de Trump de echar marcha atrás con tales ejercicios le ha acumulado réditos, ya que la reacción del mandatario comunista de alentar negociaciones casi nadie la preveía. Por su parte, Kim ha estudiado los antecedentes pragmáticos del presidente estadounidense, en cuanto a tratar de descertificar el acuerdo nuclear con Irán, en esa línea su astucia le será insuficiente con tal de sacar ventajas en sus tratativas con Trump. Este y sus asesores que comienzan a percibir la perspectiva de amenaza, que significa el presidente Vladimir Putin, apuntando con su “neonacionalismo” a consolidar la visión de una Rusia militarmente fortalecida en parecidos términos a los de la Guerra Fría (Nina L. Khrushcheva, 2018). Las relaciones chino – norcoreanas se enfriaron, puesto que Pekín adoptó las devastadoras sanciones económicas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destinadas a contener los programas balísticos y nucleares de Pionyang (AFP), programas a los cuales la China se opone abiertamente. De ningún modo, el gobierno de Norcorea podrá prescindir de la China para garantizarse su propia sobrevivencia, el interés primordial del régimen totalitario comunista, así también con tal de reasegurarse el apoyo militar de Pekín frente un eventual ataque militar de las fuerzas de Trump, y de su nuevo asesor “el halcón” de línea dura John Bolton. En el otro frente, China representa el 90% del comercio exterior norcoreano pero, le molesta las pruebas nucleares y de misiles de su vecino. No tuvo más remedio que plegarse a las sanciones multilaterales. Precedida de la otra Cumbre Intercoreana por celebrarse en la zona desmilitarizada (DMZ), la cual separa a los dos países técnicamente aún en guerra, la Cumbre animada por el acercamiento entre Seúl y Pyongyang, facilitado por los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur, ambos mandatarios (Trump y Kim), los dos grandes protagonistas de la escalada de tensión que vivió la región del Pacífico asiático el año pasado (Vidal Liy, idem), apuestan por el éxito de los diálogos directos, por celebrarse a finales de mayo. Con todo y el optimismo, la marcha de las tropas estadounidenses destacadas en el sur de la península coreana, habrá de ser un imposible para Washington y Seúl (Vidal Liy, ídem). Empero, Corea del Norte se respaldará posiblemente en Rusia y China, tal vez en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, habida cuenta que las garantías unilaterales estadounidenses le resultarán poco confiables (Ramesh Thakur, 2018). El tratado de paz entraría dentro de los planes norcoreanos. Eso sí, la agenda de la desnuclearización de la península sigue en pie, sin saberse todavía qué entiende Pyongyang por esa exigencia; el fracaso de las conversaciones significaría lo peor, esto si en verdad Trump realmente cree en lo que dice (Joschka Fischer, 2018). Él tampoco ha desistido de su táctica de máxima presión, al igual que mantener las sanciones. El riesgo de una guerra es real (Ramesh Thakur, 2018). Lo captó Norcorea, y se preparó, al inclinarse por las armas nucleares, suponiendo que así neutralizaría a la vez los intentos de Washington por cambiar su régimen totalitario, quien Corea del Norte se dispondría a renunciar al arma atómica si se garantiza su régimen. Este último, por su parte, se ha visto cada vez más presionado a ceder, dado el aumento de las sanciones económicas, con el bloqueo de la entrada de petróleo o el estrangulamiento de sus exportaciones, que tienen a China como principal cliente. Sin Pekín hubiera fracasado la línea dura del estadounidense (Amanda Mars, 2018), así como de las Naciones Unidas. En acuerdos futuros Donald Trump y su y “su estrategia de cerco” contra el tirano Kim jong - un, es incapaz de legitimar el régimen sin obtener la desnuclearización. Bajo su égida, los Estados Unidos de América dista de exigir avances democráticos en Corea del Norte, por lo que se da por satisfecho con la retirada del armamento nuclear. Y a China le basta con asegurar la continuidad de una dictadura que actúa de barrera de seguridad frente a Corea del Sur y las tropas americanas (Jan Martínez Ahrens, 2018) Como sea, las conversaciones futuras con la tiranía Norcoreana le darán un respiro a Trump, lo necesita en esta ocasión, puesto que su prestigio ha quedado debilitado al aparecer una sensacional actriz porno llamada Stormy Daniels, quien encabeza una disputa legal con Trump por asunto de la vida privada. Hechos, hoy públicos, que el presidente niega. Esto es irrelevante en nuestro comentario, cerramos líneas en la cuestión de los progresos democráticos: en Corea del Norte han de ser lejanos, se excluyeron en “la estrategia del cerco”. Ronald Obaldía González (Opinión personal)

miércoles, 28 de febrero de 2018

LAS AGUAS TURBIAS DE IRÁN (SEGUNDA PARTE Y FINAL).

LAS AGUAS TURBIAS DE IRÁN (SEGUNDA PARTE Y FINAL). Ninguna diferenciación hace Washington entre los conservadores y los reformistas islámicos iraníes, así como de los no pocos sobresaltados seguidores del extinto régimen modernizador del Sha Mohamed Reza Pahlevi. Lo cual, ciertamente, ha abierto fisuras al interior del régimen, quedando ello demostrado en las reyertas de principios de este año, cuando ambas fracciones estuvieron confabulando para llevar agua a sus molinos. Tampoco distingue las distancias ideológicas entre el anterior presidente Mahmoud Ahmadinejad y el actual: el moderado mandatario Hasan Rohaní, quien está cumpliendo con su segundo mandato, fue reelegido para un segundo mandato hace apenas ocho meses, con una contundente mayoría del 57 % de los votos-. Así también, son notorias las serias divergencias entre el presidente y los clérigos ultraconservadores (Francisco G. Basterra). El gobernante iraní Rohaní ha denunciado los exagerados presupuestos de las instituciones religiosas, o militares, de los Guardianes de la Revolución. Los clérigos disfrutan de una vida fastuosa; se desvían dineros para la estrategia del “corredor terrestre” en el Medio Oriente, con base en intervenciones en el extranjero, ya sean Siria, Líbano, Yemen y la Franja de Gaza. Solamente, el régimen de los Ayatolahs, en la guerra de Siria, ha gastado $10.000 millones (Shlomo Ben-Ami). Tales contradicciones internalizadas en Teherán, en el presidente Donald Trump resultan impensables. Este obsesionado en desmantelar el legado de Barack Obama, opta por atacar los afanes de Teherán en dotarse de reactores nucleares, destinados a fines militares y de defensa, lejos del uso pacífico, en particular la producción de electricidad, con lo cual los iraníes intentan persuadir a la comunidad internacional. Razón por la cual, la Casa Blanca exige, de manera constante, a los países europeos a endurecer el pacto nuclear (el PCAC), sellado en el 2015 por Estados Unidos, China, Rusia, el Reino Unido, Francia y Alemania con el Gobierno de Irán (Ángeles Espinosa). El PCAC es un acuerdo multinacional refrendado por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Washington habrá de intentar excluir a Teherán de las conversaciones de un nuevo pacto paralelo, cuyas exigencias difícilmente se aceptarían, puesto que se rompería el consenso que permitió, tras una década de negociaciones, sellar el acuerdo de hace tres años (Joan Faus). De ser negadas, Estados Unidos “haría efectivo el retiro” de ese acuerdo (AFP, 2015), a pesar que a inicios de este año se mantuvo, por ahora, a su país. El presidente estadounidense, Donald Trump, el pasado enero decidió renovar el alivio de sanciones concedido a Irán, con base en el arreglo nuclear del 2015, pero advirtió que esta es la "última oportunidad" para ayudarle a los aliados corregir los "defectos" del pacto, o si no, se retirará de él. En cambio, las demás contrapartes han instado a la Casa Blanca a no abandonarlo. La referida decisión de enero pasado del mandatario estadounidense fue valorada con beneplácito, fue un respiro, a favor del presidente iraní. Trump quiere vincular indefinidamente el acuerdo nuclear con el desarrollo o ensayo por parte de Irán de misiles balísticos, inspecciones nucleares, y acabar con la cláusula que permite a Teherán reanudar en una década el enriquecimiento de uranio. De igual modo, pide actuar contra las injerencias regionales de Irán. Trump esgrime que el impacto del levantamiento de las sanciones financieras y energéticas estadounidenses y europeas, a cambio de la reducción de su programa atómico, Teherán lo ha utilizado para financiar “armas, terror y opresión” y violar los derechos humanos de su gente (Joan Faus, 2017). La respuesta de la Unión Europea (UE) no ha tardado en llegar. “Eso está fuera del acuerdo y debe abordarse en diferentes formatos”, esgrimió la alta representante para la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, en sus encuentros con el ministro de Exteriores iraní, y sus homólogos alemán, británico y francés ( Joan Faus) En su lugar, el presidente iraní también ha subrayado que el acuerdo está concluido y que “no se le puede añadir nada” (Joan Faus). El presidente Rohaní ha asegurado que su país cumplirá lo firmado con las grandes potencias hace tres años, en la medida en que sus derechos e intereses sean respetados (Francisco de Andrés). Además, la UE y los tres países europeos que firmaron el pacto de 2015 (Alemania, Francia y Reino Unido), han dejado claro que rechazan renegociarlo. El presidente iraní, Hasan Rohaní, se agarra del respaldo europeo hacia el pacto antinuclear para fortalecerse, fomentando el nacionalismo persa, lo cual le vale en sofocar las protestas que desestabilizaron el país a principios de este año (Ángeles Espinosa,2017). El gobernante iraní abraza al mismo tiempo el acuerdo, que en el fondo le significa captar respaldos internacionales en sus persistentes posturas de apertura social y cultural. Las protestas depararon decenas de muertos (Atta Kenare. AFP), en las cuales se puso en entredicho la legitimidad y sobrevivencia del régimen islámico, y particularmente el poder ejercido por el conservador ayatollah Alí Jamenei; al cabo que el gobierno de Rohaní, a pesar de hacer posible el aumento económico y un mejoramiento de la macroeconomía, “que ofrece buenos parámetros”, el restablecimiento de la industria petrolífera, al no traducirse todo ello en mejor calidad de vida de la gente, ha hecho lo insuficiente, en medio de la asfixia económica, resolver el aumento del paro en especial el juvenil, el cual ronda en un 40%, el incremento de los precios, entre ellos la gasolina, y la carestía de productos básicos. Bastante gente ha perdido sus ahorros en instituciones de crédito que se han quebrado. Asimismo, otra supuesto del origen de las protestas, las cuales comenzaron en Mashhad que, además de ser la capital de los disturbios de este año, representa la ciudad del blanqueo de dinero; el Gobierno les ha cerrado los canales a los lavadores, les ha privado de muchos beneficios que tenían antes, así se entiende que hayan calentado las protestas como medida de presión” (Ángeles Espinosa). Llegó a ser el colectivo de la juventud, quien abogó a favor del desarrollo económico más equitativo; demanda la "libertad para los presos políticos", las mejores condiciones de la clase trabajadora, castigada por el alto desempleo, lo que llegó a alimentar el estallido. Los jóvenes profesionales tienen que irse del país en busca de trabajo y un futuro mejor (Víctor Lapuente Giné). Los manifestantes, en especial, los jóvenes clamaban en pro de una “república iraní”, deslegitimando la república islámica. Precisamente, las manifestaciones antigubernamentales contra los ayatollahs las tuvieron en su óptica Israel, y las monarqúias del Medio Oriente, en particular Arabia Saudita - un país armado hasta los dientes por Trump - , a la expectativa de su desenlace (Mikel Ayestaran). Las atizó Trump, lo cual denota la animadversión del mandatario contra el subimperio del Medio Oriente, y contra su policía la Guardia Revolucionaria de (Joan Faus), encargada esta vez de desactivar las manifestaciones en las calles de las ciudades, al percibirlas como una sedición frente a la República Islámica, sin descartarse la sospecha de que se trató “más de una pelea entre élites del sistema: los conservadores a favor del régimen teocrático y los reformista que hoy controlan el poder gubernamental”. Los adeptos a los clérigos conservadores tampoco se quedaron inactivos; respondieron al organizar una serie de manifestantes, corearon consignas contra los activistas antigubernamentales, contra Trump e Israel, empuñando un afiche del ayatollah Jomeini durante una marcha en Teherán (Irán), el pasado 5 de enero (ATTA KENARE AFP) La hostilidad de Trump hacia Irán se refleja a la vez en la responsabilidad, achacada a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y altos funcionarios de su gobierno en un presunto plan para encubrir a los autores intelectuales del atentado, ejecutado por iraníes contra objetivos judíos en la AMIA de Argentina en 1994. En el atentado perdieron la vida 84 personas judías. Asimismo, basta con verificar el discurso de Washington en relación con sus controversias frente al régimen de Corea del Norte, en el cual se pone de relieve una vez más la enemistad hacia los ayatolahs, a quienes continua aislando; por el contrario, la Casa Blanca deja abierta la distensión con Corea del Norte, muestra su disposición a intentar una negociación con su archienemigo nuclear “en el tiempo apropiado y bajo las condiciones correctas” (J. M. Ahrens). Así, entonces, se trató de “la última suspensión” que llegó a firmar en enero del 2018 el magnate Trump, al alegar “fallas desastrosas” en él. La tesis impera en casi todas las monarquías sunitas. En Israel, el mayor protegido de Washington en el Medio Oriente, cuyas relaciones en esa región las induce el judío Jared Kushner, el yerno de Trump, prevalece la misma percepción, por cuanto “el Irán nuclear”, subimperialista e injerencista, así denominado, le significa “amenaza existencial” al financiar y militarizar sus enemigos, cuyos planes desembocan en el objetivo de la desaparición del Estado hebreo, a saber: las organizaciones terroristas Hezbolá en el Líbano y Hamas (chiíta) de la Franja de Gaza, las palestinas Fatah y la Yihad islámica; así también al tirano régimen de Bachar el Asad en Siria, este asediado por la oposición sunita y las ramas terroristas sunitas, ya sean Al Qaeda y el Estado Islámico (EI). Por su parte el Capitolio en Washington se rehúsa a las medidas duras contra el régimen teocrático iraní, incluso aquello de permitir el acceso inmediato que requieran inspectores nucleares; el asegurar que Teherán sigue a un año de poder desarrollar una bomba atómica; hacer permanentes las obligaciones iraníes y vincular el programa nuclear con el de misiles (Faus, idem). Los congresistas estadounidenses en su mayoría guardan prudente distancia de las tesis de Trump. No parece haber consenso para recuperar las usuales sanciones, piensan que podría convertirse en una vía de irritar a la Unión Europea (UE), quien ha invertido esfuerzos en el pacto antinuclear con Irán. Tras los arreglos de Irán con las Naciones Unidas en materia de desnuclearización, ese país oriental “ha dado un vuelco con las relaciones”. Los dos bloques han pasado a elevar sus flujos comerciales en un 79%, desde que se suspendieron las sanciones que prohibían muchos de los intercambios (entre ellos los energéticos). Europa antes de las sanciones y el bloqueo había sido el primer socio comercial de Irán. Hoy, con el levantamiento o suavización, es el quinto (Ángeles Espinosa). Al asumir Hasan Rohaní la presidencia de Irán en 2013, tuvo que dirigir todos los esfuerzos de su Gobierno a enfrentar las secuelas económicas de ocho años de las políticas de su predecesor Ahmadineyad. Rohaní heredó una tasa de inflación anual de alrededor del 40%; un PIB en recesión y unas sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, merced a los desautorizados proyectos nucleares, que perjudicaban fuertemente las exportaciones petroleras. Con la firma del acuerdo nuclear y el consiguiente levantamiento de las sanciones en enero de 2016, Irán accedió a sus fondos congelados en bancos extranjeros. En el lapso de un año logró recuperar su lugar en el mercado de petróleo. Esto ha permitido que el PIB iraní experimentara en el año fiscal que terminó en marzo pasado un crecimiento del 12,5%, en su mayoría fruto del aumento de las exportaciones de petróleo (Ángeles Espinosa). En el ámbito del negocio del petróleo sobresalen las rivalidades frente a las restantes naciones árabes petroleras, con ventajas para Irán, quien el año pasado descubrió unas reservas de petróleo de 15.000 millones de barriles. Desde hace dos años los persas acaban de lanzar una ofensiva diplomática en Europa y en el Vaticano, donde se supone que obtuvieron réditos recientes, tras la visita allí del Presidente Hasán Rouhaní, esto amparado en los credenciales del éxito del acuerdo o programa nuclear con Occidente, que auspicia la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Se levantaron las sanciones que a Teherán le permitirá recuperar su economía. Para ello necesitaría que los países corten su producción, para que los precios suban. En esta línea de la distensión y acercamientos, Rusia ha advertido a Trump sobre el peligro de un endurecimiento de la política hacia Irán; afirma Moscú que las intromisiones le serán inaceptables (Ayestaran; Abellán). El Banco Europeo de Inversiones prepara garantías para proyectos que no encuentren financiación (Lucía Abellán). De retirarse Washington del acuerdo antinuclear, en el caso de Europa, se trabajaría en las previsiones, en el sentido que Washington adoptaría represalias contra sus empresas. El riesgo contra las empresas europeas se asemejaría a la llamada ley Helms Burton, por la que Washington había castigado a las compañías que invirtieran en Cuba (Lucía Abellán). Todo hace constatar la existencia de crónicas grietas, ensanchadas, entre el Irán (chiita) y las monarquías sunitas del Golfo Pérsico, ya sean Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos – con precaria vocación democrática, aliadas de Trump - , en cuenta Egipto (Obaldía, Ronald, 2015). Así como tal, Yemen, quien alberga una minoría chiita, se convirtió en otro objetivo de la ofensiva iraní, con tal de orillar en esa nación en guerra el predominio saudita, dicho sea de paso un predominio que abarca las instancias de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Paradójicamente, los estadounidenses y el Irán poseen los mismos enemigos, los talibanes de Afganistán son parte de ellos. Lo hubo de ser Saddam Hussein en Irak, esta vez contra los yihadistas que todavía operan en esa golpeada nación árabe. En la conflagración de Siria, eso sí, en donde Irán intenta sostener al régimen de Bachar el Asad, las fuerzas militares y los Guardianes de la Revolución (los Pasdarán) de Teherán han decididamente colaborado, al lado de los aliados occidentales, con tal de derrotar a los terroristas del ISIS, en paralelo a la coalición internacional que dirige Washington. Motivo por el cual los iraníes califiquen como una afrenta, el que hayan sido sancionados política y económicamente, pues indirectamente han estado aliados a Washington, en la batalla contra el terrorismo de ISIS en el Medio Oriente; una guerra en la cual Rusia - al lado de Irán - defienden con brazo fuerte al gobierno de Bachar, a sabiendas del riesgo que pueden correr las bases militares suyas instaladas en las aguas marítimas de Damasco. En cambio en el Líbano y Yemen se han involucrado en operaciones encubiertas. Lo mismo que la participación iraní en la lucha en defender al régimen de Bachar el Asad en Siria, así como en operaciones encubiertas en la Franja de Gaza, Irak, Afganistán o Yemen, la ha hecho verse (todavía) enfrentada a menudo frente a los intereses de Washington y los propios europeos. Un sector de la inteligencia estadounidense, “con realismo real” se acomoda al hecho de que el gobierno iraní es un “aliado fáctico”, porque enfrenta a los yihadistas islámicos, sea que en este juego de ajedrez haya que tolerar - desafortunadamente - la permanencia de Bashar al-Asad en Damasco, acérrimo enemigo militar de los terroristas del Estado islámico (EI o ISIS). En términos relativos el propio acuerdo nuclear del 2015 sale beneficiado, en parte se convierte en una medida de confianza a favor de los iraníes. Lo otro consiste en el surgimiento de Irán como potencia en Oriente Próximo, parcialmente una “buena noticia para la lucha contra el terrorismo, el integrismo mahometano y la yihad mundial”, de inspiración sunita (Daesh y al Qaeda), al cabo que causa insomnio a las mismas monarquías sunitas, quienes, en un principio, fueron cómplices, sus embriones. Principalmente, la fortalecida Daesh (o ISIS) figura entre el máximo operador de la violencia y el terrorismo, este que ha causado estragos y atrocidades en Irak y Siria. El poder iraní resulta un negativo evento en el resto de las monarquías sunitas e Israel, opuestas al expansionismo de un Teherán rico en materias primas, y poseedor de mayor capacidad militar; en un futuro, según Trump e Israel contará con la bomba atómica. El mandatario Mahmoud Ahmadinejad, como antes señalamos: un dirigente represivo ultraconservador y exintegrante de la Guardia Revolucionaria - policía religiosa, creada en 1979 para proteger los principios de la revolución teocrática islámica, había hecho más tirantes los vínculos con Occidente e Israel, así también las monarquías del Golfo y el sistema de la Organización de las Naciones Unidas. Simultáneamente, estos últimos reiteraron en sus posturas punitivas, con tal de contener los programas de enriquecimiento de uranio, básicos para la fabricación de armas nucleares. Con ese mandatario nacionalista se afianzó el frente conservador en perjuicio de los reformistas y sus candidatos a los puestos de elección popular, sometidos en ese lapso a los vetos y restricciones, impuestos por los Ayatolahs en su ligamen con el Consejo de los Guardianes de la Revolución a los candidatos reformistas aspirantes a puestos de elección popular. Ante las amenazas externas, más bien, planificado por la élite política, con base en un proceso amañado y fraudulento, Ahmadinejad se alzó con las elecciones del 2009. El objetivo militar – nuclear iraní continúa enrumbándose a paso veloz, de acuerdo con la visión de los Estados Unidos de América de Donald Trump y de Israel, entretanto la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) asegura lo contrario: que Teherán ha sido respetuosa del acuerdo nuclear. Los inspectores de la ONU han subrayado que Irán está respetando el acuerdo (Faus). Lo cual contrasta con las reacciones del pasado del régimen teocrático en cuanto a negarse a detener los planes de enriquecimiento de uranio, pese a que la Unión Europea (UE) le ofreció facilidades comerciales que Teherán siempre rechazó. El sostenido apoyo iraní a los terroristas de Hezbollah (chiita), enemigos mortales de Israel, le permitió a la nación hebrea arremeter, a través de la fuerza, contra los militantes extremistas, afincados en el Líbano. Hubo de enviarse, de este modo, un "nítido mensaje al propio Irán y su aliado Siria", que tampoco se quedaría de brazos cruzados frente a cualquier amenaza contra su seguridad y estabilidad. Cabe explicar que Irán ha mirado a la nación judía, su enemigo en religión y capacidad militar, como el gendarme estadounidense en la región del Medio Oriente. Por su parte, en ciertos lapsos Israel no ha ocultado el interés de atacar las instalaciones militares iraníes, de donde se supone se enriquece uranio. La alta complejidad de esta enemistad llegó a extremos en los últimos días cuando Israel acaba de ejecutar el ataque contra instalaciones militares iraníes instaladas en Siria, por cuanto le es inaceptable la presencia de fuerzas militares persas cerca de su frontera. Dentro de esta lógica de conflicto, seguro que Israel impedirá que en el suroeste de Siria (cerca del territorio hebreo) se consolide un despliegue permanente de fuerzas iraníes o combatientes de Hezbollah, entre otros enemigos suyos. Ciertamente, un hecho corroborado lo constituyen las pruebas de Irán, relacionadas con el lanzamiento de un misil de largo alcance, capaz de alcanzar objetivos israelíes, así también los persas anunciaron el lanzamiento de un cohete de prueba que más adelante pondría un satélite en órbita, reales amenazas que ponen de relieve la desconfianza de árabes y hebreos, envueltos en una alianza “de perfil poco visible”. La eventualidad, cada vez mayúscula, es que los actuales gobiernos chiíes ganen las guerras de Irak y Siria, incluso favoreciendo los hutíes de Yemen. Lo cual ha disparado la señal de alarma en Israel, quien “teme la aparición de lo que denomina «la Media Luna iraní» en la región, mucho más hostil hacia el Estado sionista que el mundo árabe-suní, con quienes se había enfrentado en varias guerras. El gobierno hebreo respalda al presidente Trump en su iniciativa de revocar el acuerdo nuclear de Estados Unidos con Irán, y vuelva a instalar el anterior régimen de sanciones económicas. El Primer Ministro hebreo Benjamín Netanyahu lo tilda de “mal acuerdo”, el cual deja en manos del Irán el enriquecimiento de uranio, proceso clave en la fabricación de la bomba atómica. Consideran que una buena parte de países musulmanes ya ha dado pasos para comenzar a seguir el compromiso sancionatorio, lo acogen, y cada vez más se dan cuenta de que tienen una causa común, e intereses colectivos, junto con Israel frente a la amenaza, planteada por Irán, “la gran potencia” chiíta, cuyos Ayatolás siguen manteniendo entre sus objetivos la destrucción del Estado sionista (Francisco de Andrés), una meta que hace pocos meses recordó públicamente el Líder Supremo y sucesor el ayatolá Jamenei (Chagai Tzuriel), salvo que entre ambos ha habido ausencia de confrontaciones militares. Podría sobrevenir la creación de lo que algunos analistas califican ya como «eje del bien», formado por Israel y los países musulmanes suníes, tales como Egipto, Jordania, Arabia Saudí (Mikel Ayestaran). Al mismo tiempo, el mandatario judío ha pedido a Vladimir Putin que deje de propiciar el fortalecimiento de Irán, su aliado en la guerra de Siria (Chagai Tzuriel). El Medio Oriente está ayuno de entendimientos. El denominador común es suponer la amenaza de enemigos. Advierte el prestigioso diplomático judío Shlomo Ben - Ami que esa línea de conducta no hace otra cosa que tornar más factible un conflicto dramático, sangriento, destructivo, y desestabilizador, que todas las Partes deberían evitar.

lunes, 5 de febrero de 2018

DR. RODRIGO DÍAZ BERMÚDEZ, TEÓLOGO COSTARRICENSE COMENTA EL PROCESO ELECTORAL (FEBRERO DEL 2018) DE COSTA RICA DESDE LA PERSPECTIVA DEL SABER DE LA RELIGIÓN.

DR. RODRIGO DÍAZ BERMÚDEZ, TEÓLOGO COSTARRICENSE COMENTA EL PROCESO ELECTORAL (FEBRERO DEL 2018) DE COSTA RICA DESDE LA PERSPECTIVA DEL SABER DE LA RELIGIÓN. Sin emoción no hay decisión. No hay pensamiento ni acción sin el fuego emocional que lo calienta. Anteriormente, las emociones por Calderón Guardia y Pepe Figueres, eran los códigos de definición. La izquierda también tenía su motor emotivo para algunos grupos, como lo fue y es el humanismo para sectores muy pensantes de la sociedad. Pero ya esos paradigmas no definen la emoción votante. En este momento la ideación de la supervivencia, la forma de metáfora y meta-metáfora no es la razón utilitarista, la razón tiene un significado emocional de bueno y malo. El pueblo decide por lo emotivamente bueno. Los americanos blancos trabajadores pensaron en el símbolo Trump, a quien le dieron significado ético emotivo de su sobrevivencia. Los peligros de la sociedad costarricense, quizáS no serán los reales pero sí los sentidos por el corazón del pueblo, temor a la locura, temor a la homosexualidad, temor a la muerte. Tres temas que la estrategia política de la asesoría ideológica le dio al partido cristiano tico. Los evangélicos dejaron de ser la clase estúpida, son hoy fundamentalistas no del pasado calvinismo, sino neoconservadores neoliberales, que ven la vida como proyecto de emprendeduría. Por eso la nueva religión definirá junto a la derecha el futuro de muchas sociedades. No obstante, el buen gobierno del señor Solís Rivera, pese a sus desaciertos económicos en el fisco, su transfondo moral de gestión le permite al partido en el poder ser todavía viable, aunque desconfiable para los sujetos de mayor temor, es decir la base de votantes de origen conservador que no quieren que "el closet" se abra, no es que ignoren la homosexualidad por ejemplo, todos saben que existe y que en cada casa hay medio o uno completo, pero siempre y cuando se respete el tabú. Ese es otro tema en que los evangélicos han sido asesorados por gente muy inteligente. La campaña evangélica hasta el mes de noviembre quedó en la estrategia nacional estacionada en un punto; "tenemos que esperar con la paciencia de Job, el momento o kairos de Dios, o sea la oportunidad u opertunismo del tema generador coyuntural que se puede producir en cualquier momento y apareció el Angel de Jehová, es decir el tribunal internacional de derechos humanos consultado sobre el matrimonio gay. La ingenuidad de la consulta, fue el dispositivo, el "click" para que se realizara una convocatoria estratégica en Desamparados, por cierto, y surge la fortaleza, el caballo de batalla, la lucha contra el matrimonio gay y de trasfondo, la lucha por la vida, no al aborto, sí a la tradición tica, y de paso no a los impuestos, si al nacionalismo patriótico en una nueva y poderosa alianza entre creyentes, superando la vieja rencilla entre católicos y no católicos. Cuál es la otra religión en competencia ya que es una lucha de religiones. La lucha se establece entre la religión del humanismo, ya que éste es una religión como bien lo analiza Yuval Harari, y el evangelicalismo neoecuménico, representado en el partido del primer Alvarado. Cuál será el presidente, así será la religión de la casa de Zapote. Pero la pregunta es, cuál es la religión del pueblo. Esta está directamente ausente, pero indirectamente representada. Las minorías liberales se irán en un solo bloque con el Alvarado 2, y las otras, llámese minorías o mayorías correrán hacia el profeta de Dios. Uno es el "Homodeuspoliticon", y el otro es el "Teodeuspoliticon". Ambos, los dos dioses del actual mundo. Pienso que el evangélico podría ganar. Todo depende de si la fobia la "evangelicofobia" del pasado es más fuerte que la homofobia del presente. Así es la política. No es cuestión de lo que uno piense, o quiera romántica o ideológicamente, es de lo que realmente quiera, consciente o manipuladamente sientan los que tienen el poder. El poder de manipular y el poder del voto. Son las historias creíbles las que definen el corazón. Son los intereses de los grupos económicos los que invierten en la historia que les convenga. Es una lucha de cuentos de metafísicas, de teologías políticas. Los más poderosos intereses, no necesariamente los de la oligarquía o aristocracia, sino de los nuevos grupos de redes infinitas del flujo económico los que tendrán una palabra anómina, sin campaña que generar de aquí a abril. Serán los púlpitos con lenguajes de códigos los que darán dirección a las gentes que todavía corren a las mesas electorales en pos de una esperanza real o creada. Se ha producido una polarización, y cuando esto ocurre muchas de las viejas contradicciones se diluyen y se convierten en lo que los viejos marxólogos llamaban bloques de historia o de ideología. En las polarizaciones, contrariamente a lo que se cree, la solución no es tan fácil, ya no se trata de qué Alvarado sea el presidente, sino del estado real de la sociedad tica conservadora y liberal por esencia, un equilibrado combo de tradición. Conservadora en su moral religiosa de apariencia y liberal en su ética humanista de apariencia. Quien no maneje esta psicología política de la sociedad tica, no llega a ningún lado, por eso Castro terminó mal y el Partido Liberación Nacional (PLN), fracturado en lo más profundo. No resucitará, ya murió. Pero no el figuerismo histórico. Esa fuerza para dónde cogerá. La otra interna tendencia perdedora del partido verde y blanco, rica y desprestigiada hacia dónde cogerá. Los conservadores que siguieron a Piza hacia adónde se irán. Eso lo definen "algoritmos", que no conozco, pero que operarán y nos dirán, no tanto quién será el presidente, sino qué realmente desea o se quiere que deseen las gentes ticas. Las gentes, es decir el pueblo y la tendencia del mercado La religión es una vieja que sabe muchas mañas y que las izquierdas de centro y no centro, no han sabido entender. La religión sabe ubicarse como mercancía posible. Y eso lo demostró ahora, acá en Costa Rica, y el las anteriores elecciones del Imperio. Tiene también sus formas orientales, pregúntele a China. y a los Coreanos buenos "buenos". Si gana el evangélico no es lo mejor que le sucederá al país desde el punto de vista social y económico, es solamente una señal de lo que no quiere y de lo que teme. Si gana el centro izquierdismo no es lo mejor que le sucederá al país desde el punto de vista de la economía, es solamente una señal de cuál es la agenda que prevalecerá a futuro. Con Obama en el Imperio sería mucho mejor para este proyecto. Para el primero, Trump, no él directamente, porque para Trump un presidente tico no deja de ser cualquier porquería, sino el antro político de las derechas neofundamentalistas, para éste gobierno del evangélico le caerá como anillo al dedo. Como creyente, tengo mis aprehensiones sobre un religioso en el poder. No me termina de gustar del todo. Por un lado me alegra el ecumenismo que se tiene que generar. Pero, pienso que un religioso en el poder tiene sus peligros mayores. No obstante, no depende de mí, sino de las fuerzas aleatorias por una parte, y de los algoritmos definitorios, generados en los largos procesos de la democracia tica. La dialéctica sigue siendo un instrumento para entender, y una herramienta para gobernar. El comunismo no entendió eso. Ahora deberíamos asumirlo no solo para entender, sino para construir el futuro de esta gran nación costarricense. Hoy tan evangélica. Recuerdo que en la década de 1970, yo creía que el comunismo se extendería en Costa Rica, y que los evangélicos desaparecerían. Hoy me asombro de todo lo contrario. La religión es una señora muy mañosa que hay que saber respetar y amar. Es como nuestras viejas madres. Dr. Rodrigo Díaz Bermúdez. Teólogo y Evangelista.

miércoles, 31 de enero de 2018

LAS AGUAS TURBIAS DE IRÁN (PRIMERA PARTE)

LAS AGUAS TURBIAS DE IRÁN (PRIMERA PARTE) En su estrategia de defensa nacional, Estados Unidos de América achaca responsabilidades al régimen teocrático de desestabilizar el Medio Oriente, de expandir su poder, lo ubica en la categoría de “Estados parias”, junto con Corea del Norte, al intentar dotarse con el arma nuclear y apoyar al terrorismo. Sin embargo, en la convicción en que interpretaron la voluntad de Alá, en el 2015 Irán se decidió a pactar con la comunidad internacional la contención de su programa nuclear (Francisco G. Basterra,2017). El Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, continúa exigiendo a los países países europeos acerca de la necesidad de endurecer el pacto nuclear, sellado en el 2015 por Estados Unidos, China, Rusia, el Reino Unido, Francia y Alemania con el Gobierno de Irán. Advierte que de lo contrario, su país se retirará de ese acuerdo. En enero de este año Donald Trump mantuvo, por ahora, a su país en el acuerdo nuclear alcanzado por varios países con Irán. Firmó la suspensión temporal de sanciones económicas a Irán, previsto por el acuerdo. Sin embargo, el mandatario dejó abierta la alerta que es “la última suspensión” que pretende firmar. Expresó que se trata de “la última oportunidad”, por lo que demandó un entendimiento con los países europeos para solventar lo que calificó como “fallas desastrosas” del acuerdo firmado con Teherán. El recelo de Trump en cuanto a certificar el acuerdo multilateral antes dicho, llegó a corresponder con las manifestaciones populares frente al régimen inspirado en Alá, el cual atravesó a principios de este año una cadena de protestas, motivadas por el alto costo de la vida, producto de la política económica a favor del libre mercado del Presidente Hasan Rohaní, las que acaban de trascender en críticas al sistema islámico, o sea, en desconfianza a la autoridad del líder supremo islámico. Con 81 millones de habitantes, el 60% menor de 30 años, es Irán un estratégico país en el centro de la región más convulsionada del planeta, la de vastas reservas de petróleo y de gas. Gobernado por unos "clérigos barbudos con turbante”, guías supremos de la corriente de los musulmanes chiítas. Sus seguidores representan, aproximadamente, el 89% del total de la población. El chiísmo siempre ha desarrollado una lectura más moderada y espiritual del Corán, aunque las mujeres todavía deben andar completamente cubiertas. El restante 11% de los habitantes lo conforman los musulmanes sunitas, los cristianos, los bahai, zoroástricos y judíos. Un caso aparte lo constituye la población kurda (sunita), la cual representa el 7% de la colectividad multiétnica iraní; dicho grupo étnico se concentra a lo largo de la frontera occidental con Iraq, y su identidad cultural goza de mayor valoración y libertad allí que en cualquier otra región del Medio Oriente. La animadversión iraní se ha centrado tradicionalmente en la defensa de su supervivencia como minoría, frente a las ambiciones, o actos de opresión de los califas árabes y de los turcos otomanos. La mayor parte del crecimiento económico casi siempre proviene de la exportación de gas, petróleo y sus derivados petroquímicos. El 78% del total del Producto Interno Bruto (PIB) llega a ser el resultado del sector de petróleo. De hecho, su economía ha dependido tradicionalmente de este sector, una buena parte del resto de la mejora de los últimos años, gracias al acuerdo nuclear con Occidente, también se mueve por el curso de los petrodólares. Pero, el 55% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, en medio de "la asfixia económica", resultante de la gama de bloqueos y sanciones internacionales en su contra. RETROSPECTIVA. Desde tiempo atrás, la enemistad entre el gobierno iraní y saudita (potencias petroleras) continúa siendo el reflejo de hechos históricos, todavía insuperables, o que no evolucionaron. El origen de ellos se remonta, primordialmente, a la división entre sunitas los mayoritarios - pues representan entre el 85% y 90% dentro de la comunidad del Islam – y, por el otro lado, los chiitas. Una división irreversible o irreconciliable, nacida poco después de la muerte del Profeta Mahoma en el año 632, alimentada alrededor de la disputa por la sucesión del liderazgo de la comunidad musulmana, adjunta al crimen de Alí y sus hijos, parientes del Profeta. De “las antiguas disputas religiosas alrededor de la doctrina del Profeta Mahoma”, las contradicciones (irreconciliables) entre las fracciones chiitas y sunitas, las dos ramas preponderantes del Islam, cabe observar que estas tendieron a prolongarse; al mismo tiempo que se hicieron crónicas las fisuras entre el Irán (chiita) con las monarquías sunitas del Golfo Pérsico, ya sean Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos - con precaria vocación democrática - , en cuenta Egipto (Ronald Obaldía, 2015). Al remontarnos a la historia antigua comprobaríamos que a causa de la dominación ejercida por los indoeuropeos y los indios se había intentado imponer el sánscrito a los grupos pastores, quienes dieron origen a la civilización o tradición de los persas o iraníes. Entre el 559 - 530 a.C, Ciro el Grande, extendió el imperio iraní por todo el Asia Menor, hasta alcanzar Afganistán, Grecia, Egipto, Turquestán y parte de la India. Esta postura imperial persa estuvo lejos de desaparecer a lo largo del tiempo, ni las futuras vicisitudes la minaron. Luego su territorio cayó en manos de Alejandro de Macedonia. Los sucesores de este fracasaron (los selúcidas y romanos) en retener la parte oriental del imperio, por lo que, con tenaz resistencia, los persas reconquistaron la independencia (Siglos ll a.C. a lll a.C), con todo y los conflictos con los bizantinos y los mismos romanos. La conquista árabe en el Siglo Vll sobre el imperio iraní provocó que la nación fuera islamizada; aún así ella pudo mantener marcada su individualidad, "tanto en su lengua como en la peculiar orientación de las artes y las letras". La decadencia del califato de Bagdad le permitió a los persas salvaguardar relativa independencia y progresar en ciencia, cultura, en las matemáticas, la astronomía y en la propia filosofía. A principios del Siglo XVl la rama del Islam, el chiismo, se convirtió en la religión oficial de Irán, una civilización que ciertamente no es árabe. A través del tiempo se ha visto confrontada por los árabes sunitas, la otra fracción del Islam, la dominante. La cual acusa a la membrecía chiíta de herejes o apóstatas. Asimismo, el chiísmo no solo por los propios árabes ha sido amenazado, también por los turcos otomanos. Esa historia llena de invasiones contra el territorio nacional iraní, por el cual el nacionalismo iraní se justificó y robusteció, fue azuzado, otra vez, a mediados del Siglo Xlll cuando fue atacado por los mongoles, quienes lo dominaron por espacio de tres siglos (Instituto del Tercer Mundo, 2009). En el inicio de la expansión territorial otomana en los Siglos XIV y XV, los otomanos tampoco escondieron sus ambiciones de apoderarse de los persas, más bien entre los siglos XVl y XVll, estos se encargaron de expulsar a los turcos, como también a los portugueses europeos, quienes codiciaron los territorios persas. Todo ello, para unificar la nación y enseguida apoderarse de Afganistán, sobre la cual los iraníes han siempre ejercido una amplia influencia, extendida desde Siria hasta la India. En sus dominios debieron enfrentar a los rusos y los ingleses, adversarios suyos en lo relacionado con el dominio de las civilizaciones del Asia Central, las instaladas en la ribera del Golfo Pérsico y el propio Afganistán. Durante la Primera Guerra Mundial los ingleses y los rusos tuvieron éxito en repartirse las tierras iraníes a través del Tratado de 1909, lo cual les permitió a los invasores apropiarse de los recursos petroleros. Al resistirse al poder extranjero, los persas fraguaron la revolución anticolonialista y nacionalista de 1921, por la cual denunciaron todos los tratados leoninos en su contra, aquellos que reconocieron derechos de extraterritorialidad a extranjeros. Se abolió la obligatoriedad del velo a las mujeres, se reformaron los sistemas de educación y salud; se cancelaron las concesiones petroleras que favorecieron a los ingleses. La revolución había aspirado a consolidar un Estado moderno, militarmente fuerte y neutral frente a la Primera Gran Guerra Mundial (Idem). Una posición que disgustó a las potencias occidentales y a la misma Rusia, dado que los iraníes desistieron de prestar su territorio para el paso de armamentos a favor de los aliados. En 1941 el Sha Reza fue testigo de la humillante invasión de la nación persa por parte de Rusia e Inglaterra (Idem). Depuesto y exiliado, su hijo Mohammed Reza Pahlevi, bajo la tutela anglosoviética, asumió las riendas de la nación, aprestándola a los intereses extranjeros, y dejándose gobernar bajo la tutela de esas dos grandes potencias protagonistas de la Segunda Guerra Mundial. Los movimientos nacionalistas frente a la tutela extranjera cobraron vigor, particularmente se abogó por la propiedad nacional de la producción petrolera, y las respectivas expropiaciones. El principal exponente hubo de ser Mohamed Moshadeq. En 1953 lo derrocaron las dirigencias de las naciones occidentales. La reciente desclasificación por parte de Estados Unidos de documentos secretos muestran lo que era un clamor: la implicación de la CIA y los Ayatollahs que, en una alianza insólita, provocaron la caída del régimen de Moshadeq. Él había cometido la osadía de enfrentarse a Occidente en 1951, nacionalizando el petróleo (Alfonso Armada, 2017). Tales confabulaciones, dirigidas desde las potencias extranjeras, dieron al traste con tales expropiaciones, estas impulsadas por el sector nacionalista del gobierno del Sha. Las tensiones habidas hicieron que los ingleses se proveyeran de los energéticos en otros países, bajo el agravante de que los persas comenzaron a experimentar un descenso vertiginoso en sus ingresos, a causa de los bloqueos económicos de Occidente. Por eso no tardó el golpe de Estado, fraguado desde la CIA estadounidense con tal de eliminar del gobierno iraní la fracción nacionalista e izquierdista promotora de las expropiaciones de los minerales. ESCAPARSE DE LA TRADICIÓN. El último Sha de Irán, Mohamed Reza Pahlevi, por cierto derrocado en 1979 por la Revolución Islámica, encabezada por el Ayatollah Ruhollah Jomeini, enseguida llegó a asumir el mando, y el control del país. Se propuso avanzar rápidamente en la occidentalización del país, superar las milenarias tradiciones persas, lo que significó facilitar de nuevo la inserción en la economía local de las compañías extranjeras. Mohammad Reza Pahlaví, el Sha de Persia, puso demasiada velocidad a "la modernización" del país, y demasiado pronto (Hafez, 2017), eso desató "los demonios de la revolución islámica, de lo cual esta se aprovechó. El conservador clero islámico enfrentó decididamente las nuevas políticas del Sha de abrirse a Occidente. La entrega de los recursos domésticos fue respondida con la severa resistencia de los sectores obreros, como también de los pequeños campesinos. Una combinación y unidad de fuerzas sociales, compuestas por islámicos y marxistas aceleraron las protestas contra el Sha. Luego los fundamentalistas se deshicieron de la izquierda, antes sus aliados frente al Sha. Y, en ese escenario político convulso, debió bastar la figura del exiliado Ayatollah Jomeini, director de la organización de las manifestaciones multitudinarias, las cuales concluyeron con el derrocamiento definitivo del régimen del Sha de Irán. EL CUESTIONAMIENTO A LA REVOLUCIÓN TEOCRÁTICA. En 1979 el Ayatollah regresó triunfante al Irán, a fin de iniciar el ciclo de la (fundamentalista o integrista) "Revolución Islámica", al principio acogida con enorme entusiasmo por el mundo islámico. La Revolución se sustentó en componentes antioccidentales, enemiga principalmente de los Estados Unidos de América - a finales de 1979 un grupo de estudiantes adeptos al régimen teocrático ocupó la embajada estadounidense acreditada en Teherán, y los ayatollas prohibieron la enseñanza del inglés - ; el Ayatollah y su séquito se involucró en las convulsiones violentas al proclamarse enemiga acérrima del Estado de Israel, protegido estadounidense, al extremo de financiar a encendidos grupos terroristas anti-hebreos tal como el Hizbollah (chiíta) en el Líbano, así como a las organizaciones militares de los palestinos, entre ellos, los extremistas de Hamas. La reacción de Washington hubo de ser la política de sanciones y bloqueos contra el régimen iraní, considerado hasta hoy como uno de sus principales enemigos. El nuevo régimen islámico iraní instituyó el cuerpo de seguridad denominado los "Guardias Revolucionarios (los Pasdarán)", aliados incondicionales del Ayatollah (Idem), el líder supremo de la Revolución. Continúa siendo una fuerza poderosa y bastante popular entre los iraníes, a los que siempre ha protegido (Ángeles Espinosa). Descritos como un Ejército ideológico, funciona a la vez como policía religiosa. Creada en 1979 para proteger los ideales y principios de la revolución teocrática islámica de 1979, los Guardianes se ocupan de proteger al estamento gobernante de la nueva República Islámica" frente a las amenazas internas y extranjeras. Ellos fueron los responsables de desarrollar el posterior programa nuclear, a cuya renuncia se resistieron, y únicamente lo aceptaron por imposición del líder supremo (Idem), así también el programa de misiles, el que sigue en pie, irritando de este modo al Presidente Donald Trump, a Occidente en general, al Estado de Israel, al igual que a las monarquías sunitas del Golfo Pérsico, entre otros sujetos. Desde entonces las responsabilidades y peso (de los Guardianes) se han extendido ampliamente hasta convertirse no sólo en un pilar económico y político del régimen, sino en un relevante actor diplomático en la región (idem), al desplazar del desempeño de tales roles al propio cuerpo diplomático de la nación. "Los Guardianes han sido tildados por Washington de patrocinar el terrorismo, han sido incluidos en su lista de entidades sancionadas. El gobierno de Teherán ha negado la acusación, más bien, según el régimen, este ha demostrado oponerse al terrorismo en la región del Medio Oriente y más allá. Los conflictos internos del Irán no se limitaron a lo doméstico. Al año siguiente la nación iraní entró en guerra sangrienta contra el Irak, la cual tuvo una duración de más de 8 años. La guerra contra Irak desangró a los persas. Poco tiempo después sobrevino la invasión de Irak contra Kuwait, por lo que Irán se mantuvo neutral ante la dura respuesta militar de Occidente. La circunstancia como tal llegó a bastar para atenuar las preocupaciones iraníes acerca del poderío de su archienemigo, este obligado esa vez a enfrentar las tropas estadounidenses coaligadas con tropas de decenas de países en "la Primera Guerra del Golfo". Mientras tanto la revolución iba adquiriendo un mayor carácter teocrático, el cual se endureció bajo las leyes integristas islámicas, se aceleraron la represión y las ejecuciones (más de 1500) contra los líderes opositores, en cuenta el escritor Salman Rushdie, acusado de blasfemo por su libro "los Versos Satánicos", quienes se vieron obligados a exiliarse. Eso sí, su economía petrolera y de guerra caminó con saldos comerciales favorables. Tras la muerte natural del Ayatollah Jomeini (1989), su lugar vino a ocuparlo Ali Sayed Jamenei (el Ayatollah Jamemei), designado guía espiritual de la nación, y de tendencias antioccidentales. En adelante, se estuvo lejos de estabilizar el país, a pesar del amplio triunfo a la presidencia de la República de Ali Akbar Hashemi Rafsandjani, al plantear el prudente acercamiento de las nuevas autoridades políticas hacia Occidente. El presidente promovió las privatizaciones de algunas empresas, nacionalizadas por la revolución teocrática, restableció los lazos diplomáticos con la Gran Bretaña; normalizó los vínculos con Arabia Saudita, el otro recalcitrante rival sunita islámico suyo en el Medio Oriente, con quien continúa persistiendo una velada rivalidad política y diplomática hasta esta época. Rafsandjani encontró acercamientos políticos y comerciales con las repúblicas islámicas del Cáucaso y Asia Central, una vez desmembrada la Unión Soviética. Con Rafsandjani, el presidente del Irán, se inició una fase de contradicciones entre radicales e integristas islámicos, antioccidentales, frente a los moderados o "reformistas", estos guiados por el presidente. Esta última corriente concentrada en limar asperezas con Occidente, incluso en flexibilizar las normas islámicas de convivencia nacional. Los reformistas hubieron de superar a los conservadores en las consecutivas elecciones, las organizadas tras la muerte del primer Ayatollah. Fue así como la figura de Mohammad Jatamí surgió en 1997, como presidente pro-occidental, al ganar, de manera categórica, las elecciones de mayo 1997. El presidente Jatamí, el referente principal de los reformistas, el intelectual, filósofo y político iraní se convirtió en presidente de Irán entre 1997 y el 2005, de los partícipes principales del movimiento de la reforma política iraní, tal que se anticipó a la posterior Primavera Árabe. La pésima lectura hecha por Washington, continuación de la política de desconfianza, alrededor de la visión y los pasos del mandatario Jatami en cuanto acercarse a Occidente, frustró los intentos del gobierno iraní de reforma y moderación. En esa equivocada línea, junto a Corea del Norte e Irak, la nación iraní fue inscrita en el famoso "eje del mal", un calificativo usado por el presidente George W. Bush, a efecto de identificar los enemigos de su nación. La segunda invasión militar estadounidense (2003) contra Irak, al señalarlo de poseedor de armas nucleares, atizó la enemistad de los iraníes hacia el Presidente Bush, a quien le demandaron abandonar la región del Golfo Pérsico, con tal de evitar mayor violencia y sangre. SIN CLAUDICAR. RADICALIZACIÓN. Aumentaron entonces las sospechas de una eventual invasión de los Estados Unidos de América a Irán. Se agravaron no únicamente las contradicciones internas de los iraníes, ya sean entre conservadores y reformistas, sino que en el 2003 el régimen teocrático se lanza al proyecto de construcción del primer reactor atómico iraní, agregándose así un componente mayormente peligroso a las persistentes tensiones entre ambas naciones. Desde un comienzo ni los propios inspectores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), específicamente la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) lograron sofocar, habida hipótesis que el objetivo de los fines pacíficos - producir electricidad - del reactor eran escasamente creíbles. Por el contrario, en el fondo Washington y algunos de sus aliados de Occidente aseguraron en ese entonces, que los fines militares lo acompañaban, ya fuera con vistas a elevar su poderío militar en función de sus ambiciones imperiales en el Medio Oriente. Frente a los proyectos nucleares, los reclamos y amenazas se apoderaron de Israel y (la sunita) Arabia Saudita, enemigos acérrimos del régimen teocrático iraní. Las sanciones económicas y comerciales no se hicieron esperar, alentadas, tanto por los Estados Unidos de América como la Unión Europea en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU. Por su parte, Irán desdeñaría las advertencias de la diplomacia multilateral de abandonar sus planes megamilitares. Un comportamiento cercano a su tradición expansionista y hegemonista, que ni las sanciones políticas y económicas de las Naciones Unidas, los hicieron retroceder de sus ambiciones geopolíticas y geoeconómicas en el Medio Oriente, apenas neutralizadas por el Irak en los tiempos de Saddam Hussein (Marina Ottoway, 2015) al haberlos derrotado en la cruenta guerra de la década de 1980. La economía del régimen islámico caería en fuerte recesión o estancamiento, a causa del asedio internacional; los desastres naturales, fueran los estragos originados por terremotos y las sequías, empeoraron los índices económicos. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), órgano de la ONU, emitió recomendaciones, orientadas a censurar duramente a Teherán al rechazar las investigaciones acerca de sus proyectos o actividades nucleares, ejecutados con señalado "secretismo". Las presiones y las censuras foráneas contra el régimen iraní se incrementaron, hechas realidad a raíz de la aversión del Presidente Bush contra los Ayatollahs y la Guardia Revolucionaria, ambos autores de las investigaciones, destinadas a poner en marcha una sofisticada instalación capaz de enriquecer el combustible nuclear para desarrollar armas de destrucción masiva. El resultado de tal asedio era previsible: el afianzamiento del frente conservador islámico. Lo cual puso en clara desventaja a la fracción de los reformistas, estos últimos quedaron sometidos, en adelante, a los vetos impuestos por el Consejo de los Guardianes de la Revolución frente los candidatos reformistas, a quienes se les redujeron los derechos a aspirar a puestos de elección popular. Las amenazas externas exacerbaron el nacionalismo persa. Razón por la cual en las elecciones de junio del 2005 Mahmoud Ahmadinejad salió victorioso. Actuando más como nacionalista que ultraconservador islámico, su mandato presidencial habría de distinguirse por la aplicación de medidas represivas contra la oposición. El pasado suyo de integrante de la Guardia Revolucionaria, lo inclinaría "a proclamar la consolidación de una nación islámica poderosa, avanzada y ejemplar". El radical Ahmadinejad elevó el nivel de las tensiones con las naciones occidentales, e Israel, así también con la ONU, principalmente. Estas, por su parte, aumentaron las presiones, con logros modestos, al trasladarlas a la esfera financiera, y el aislamiento comercial, tal que Teherán pudiera desistir de sus programas de enriquecimiento de uranio, básicos para la fabricación de armas nucleares. En la segunda entrega nos dedicaremos a ofrecer el concurso al cual sometió ese líder nacionalista persa, quien enfrentó de manera intransigente la diplomacia multilateral, y hasta el propio clérigo islámico. Esta noche agradecemos a las personas que se ocupan de leer, comentar – o refutar casi siempre – el contenido de nuestros artículos, correspondientes a este humilde proyecto personal, el cual, precisamente, este mes cumple diez años. A todos muchas gracias. Ronald Obaldía González (Opinión personal)