martes, 11 de agosto de 2020

EL CAMINO A PUNTA BURICA

 EL CAMINO A PUNTA BURICA

El Estado costarricense continúa llevando a cabo innumerables proyectos de obras de infraestructura para beneficio de los diversos sectores económicos y sociales, gestores del desarrollo nacional y de la seguridad humana, por lo que enseguida la remota, incomunicada y aislada Reserva Nacional Índígena de Punta Burica debió ser incorporada dentro de los planes de creación de obra pública gubernamentales. A propósito, esta región constituye una zona transfronteriza, ubicada al extremo suroccidental del territorio costarricense, la cual hace frontera con la República de Panamá; sin embargo, el Estado nacional ha renunciado a ejercer sobre ella los derechos de soberanía territorial que le corresponden, unidos al reforzamiento de los propósitos de la seguridad nacional en todos los extremos.
Por tal razón y con la misión de subsanar el histórico aislamiento de la Reserva Indígena en mención, el Ministerio de la Presidencia tomó la determinación de coordinar y ejecutar acciones conjuntas con el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), el Instituto de Desarrollo Rural (INDER), la Municipalidad de Golfito y la propia Asociación de Desarrollo Indígena (ADI), a efecto de hacer realidad el logro de la construcción de la ruta de tránsito, la cual habrá de atravesar la región de Punta Burica, y, en definitiva, poder comunicar entre sí los caseríos y comarcas de los pueblos originarios que la habitan, como también interconectarlos con el resto de la geografía nacional, habida cuenta de la existencia de más de mil familias que moran en las profundidades de esta extensa región de nuestro país, desvinculadas de nuestra institucionalidad cívica.
Cabe informar que las tierras antes citadas pertenecen mayoritariamente a la comunidad aborigen Gnöbe Bugle, forman parte de los territorios que por ley el Estado entregó a las comunidades tradicionales; ellos están inscritos formalmente a nombre de las comunidades aborígenes a perpetuidad, en donde las autoridades nacionales y municipales no pueden intervenir, ya que estos pueblos gozan de autogobierno y autonomía política. Aun así, el Estado se ve obligado a dotar de todo tipo de obra pública, además de responsabilizarse de la protección y seguridad social de estas comunidades, parejos a los derechos disfrutados por el resto de los ciudadanos.
Lo antes dicho explica perfectamente el serio compromiso y la adjudicación asumidos por las instituciones públicas en el objetivo de levantar, lo antes posible, el camino completo, demandado por estos costarricenses. En sí, una obra de tal envergadura que contribuirá a llevar progreso y prosperidad a la Reserva, a cuyo cargo también la sociedad nacional ha de ser solidaria, a fin de evitar la continuada exclusión y la vulnerabilidad social de estos pueblos, sobre todo en estos tiempos en que la pandemia del Covid-19 podría impactarlos con mayor peligrosidad, por cuanto al personal de salud de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se le imposibilita tener acceso a los territorios, incluso para ser destinatarios de forma constante de los programas institucionales de salud pública.
Bastante se ha avanzado en las obras del camino que atravesaría toda la Reserva. Con recursos financieros por el monto de 2.600 millones de colones, provenientes de la Junta de Desarrollo Rural del Sur (JUDESUR), sumados a los fondos aportados por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), se construyeron 13 kilómetros de ruta, incluidos los levantamientos de cuatro puentes modernos, lo cual permite unir las comunidades fronterizas e indígenas de Comte y Alto Comte. Sin embargo, quedó pendiente la mayor parte de la obra vial, de carácter cantonal, equivalente a aproximadamente 40 kilómetros. Una vez completada la ruta se podrá dar alcance a los más remotos y principales poblados de las comunidades indígenas de Punta Burica.
Tal como líneas arriba lo citamos, al poseer carácter cantonal los restantes 40 kilómetros de longitud, simultáneamente las municipalidades de Corredores y de Golfito, así como la Asociación de Desarrollo Integral de las comunidades indígenas, se anticiparon a realizar ligeras obras, hasta donde les permitiera la legislación ambiental, siempre con la vista puesta a completar el trayecto. A efecto de avanzar en la construcción de esta segunda parte de la ruta, se realizaron las debidas consultas a las comunidades indígenas, teniéndose como resultado la aprobación total por parte de ellas, ya que son conscientes de los beneficios que traerá consigo la finalización de la obra, la cual les garantizará desarrollo humano, además de progreso social y económico.
El Instituto de Desarrollo Rural (INDER) colabora de manera decidida en dicho proyecto vial, y en la medida de las posibilidades concederán recursos financieros para la continuación del camino, una vez que sea publicada, mediante Decreto Ejecutivo, la Declaratoria de Conveniencia Nacional, el cual le otorgará fundamentos jurídicos, y de paso se proseguirá con las obras de construcción, éstas supeditadas a la conservación y protección de un espacio de 11 kilómetros, compuesto por bosque primario, lo cual es esencial proteger, de acuerdo con las disposiciones del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE). Por eso la Municipalidad de Golfito, sobre la base de sus competencias como gobierno local, ha tomado las previsiones correspondientes, con tal de evitar daños ecológicos a tal recurso forestal.
El camino a Punta Burica le permitirá al Estado costarricense el derecho de ejercer su soberanía respecto a una región aislada de la geografía nacional; ese mismo territorio al cual solamente los habitantes pueden tener acceso, haciendo uso de helicópteros, o en su lugar ingresando por el territorio de Panamá, esto último condicionado a las autorizaciones migratorias, establecidas por la nación vecina. A partir de la conclusión de la vía a lo largo de la Reserva, los indígenas, en este caso especial, podrán ingresar a sus comunidades y hacer su vida normal sin impedimento alguno, al cabo que las instituciones sociales costarricenses podrán ejercer sus correspondientes competencias. En esta asignatura, valga hacer mención al programa del suministro de más de 300 paneles solares, bajo la rectoría de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), cuyos aparatos pronto estarán a la disposición de las familias Gnöbe Bugle, quienes habrán de contar con energía para realizar las actividades cotidianas.
Asimismo, la ampliación de vías de acceso transfronterizas, a saber, la carretera entre Comte - Alto Comte y el último tramo de región fronteriza de Punta Burica, contribuirá a que el Estado costarricense refuerce allí sus acciones y operativos policiales, destinados a enfrentar el crimen organizado internacional. Cabe mencionar que las autoridades del Ministerio de Seguridad Pública en reiteradas ocasiones han expuesto la urgente necesidad de la construcción de esta ruta de tránsito, todo ello con vistas a tener control absoluto sobre un territorio retirado y abandonado, y hasta desconocido por casi todos los costarricenses.
Walter Fonseca Ramírez
William Brenes Gómez
Jorge Vargas Carmiol
Ronald Obaldía González



sábado, 30 de mayo de 2020

COVID 19, GEOPOLÍTICA Y CONTINUACIONES, POR LO DEMÁS. Autor. Ronald Obaldía González

COVID 19, GEOPOLÍTICA Y CONTINUACIONES, POR LO DEMÁS. Autor. Ronald Obaldía González El criterio casi generalizado de la mayor parte de los operadores de las relaciones internacionales descansa en el repensar en la perfectibilidad de un orden global postpandemia (Covid - 19) normativo, equitativo, cohesionado, cooperativo, sostenido, el cual ponga énfasis en la genuina gobernanza, acoplado a los propósitos de cambio en la distribución del poder (Joscka Fischer). Desde esta perspectiva, se plantea la redefinición de un sistema mundial, el que sea capaz de llenar los vacíos de liderazgo, la inefectividad y las incoherencias, de lo cual se aprovechan las potencias tradicionales, las que surgieron de la victoria en la Segunda Gran Guerra (1939 - 1945). Ellas suelen competir entre sí por la supremacía ideológica, económica y político - militar (Yoong Young-kwan), principalmente en el ámbito de las obsoletas y frágiles organizaciones internacionales, regularmente condicionadas a las distorsiones de tales disputas entre intereses geoestratégicos. Concordamos en que difícilmente se puede presagiar el comienzo de la "desglobalización", a pesar de los impactos de las pandemias, la aceleración de los fenómenos climáticos, así como la violencia política, el terrorismo, los irregulares desplazamientos de millones de personas, el crimen organizado transfronterizo, entre otros fenómenos. Sobre esto hay que aprender más y evitar su constante reiteración. Asimismo, se llama a un orden mundial, proclive a poner en práctica los principios del comercio justo, vinculado hacia el desarrollo de todos los Estados nacionales: en todos los extremos, el que sea gestor del bienestar y la seguridad de la humanidad. Obviamente, deben entrar las prioridades de la salud y la seguridad sanitaria, al igual que la protección y conservación de la diversidad, el uso racional y proporcionado de los recursos naturales de la Tierra. En sus casi tres siglos de existencia el sistema capitalista de producción y consumo se ha distinguido por su poder de adaptación frente a los cambios y "anticuerpos". Lo cierto es que en la futura etapa de la pospandemia deberá apostarse por un proceso de globalización e integración económica menos desigual, en cuanto a desarrollo y seguridad humana. El que sea capaz de solventar las disparidades en "la política del poder", sumando valores humanistas a las tratativas y los pactos internacionales. Esto quiere decir que tiene sentido el reconocer que la globalización únicamente beneficia a pocos, a expensas "de los demasiados". Alternativamente, el virus coincidió con un período de creciente populismo, autoritarismo, ultranacionalismo y enojo nativista frente al globalismo, ello cercano al aislacionismo. De ahí, el continuo temor del resurgimiento de líderes autoritarios (de derecha o de izquierda), o íconos del populismo carismático, con quienes la gente común suele identificarse. "Estos demagogos" han utilizado el respaldo que les proporcionan ciertos sectores, los sistemas unipartidistas, en cuenta las fuerzas armadas y los medios de comunicación lavadores de cerebros, "con tal de evitar controles y contrapesos legales", trayendo ruina a sus pueblos y atropellando los derechos humanos (Noam Chomsky). Al actual sistema internacional se le considera defectuoso, en cuanto a asumir el complicado reto de la reducción de la gama de riesgos y amenazas, producto del brote del Covid-19, el cual se cataloga "como una crisis ambiental desde su origen". La pandemia ha eliminado miles de vidas humanas, generado inseguridad en los Estados, paralizado la actividad económica, poniendo al descubierto los desequilibrios y las desigualdades sociales (Javier Solana), tanto en el interior de los países como entre ellos. Desigualdades que alimentan el fuerte rezago en la transformación digital. La transmisión del nuevo coronavirus ha demostrado que las postergaciones de carácter social y cultural, la elevada y desordenada densidad de población, son susceptibles de desembocar en inestabilidades y pronunciadas convulsiones populares. Enseguida, dejan el camino abierto a nuevas oleadas nativistas, xenófobas y racistas, dados el descontento o la desesperación social y económica. En varios países ya se ha comenzado a emplear a los extranjeros y las minorías como chivos expiatorios (Robert Malley) en los contextos de las emergencias. En adelante, la agenda global está obligada a incorporar como asignatura de trabajo mancomunado la institución de un sistema de "gobernabilidad de la salud universal", absolutamente crucial ahora, para proteger la vida de la gente, dotarla de seguridad mediante sistemas de salud con enfoques holísticos. Los sistemas de salud ahora se convirtieron "en imperativos de la seguridad nacional" (Noam Chomsky). Del sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) resultan modestas las expectativas, respecto a que pudiera ejercer responsabilidades rectoras en medio de la incertidumbre del Covid-19. Porque el sistema en un principio vino a favorecer a los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, el grupo de potencias tradicionales con expedientes históricamente controvertidos, los cuales facilitan la constatación de relaciones y equilibrios de poder obsoletos, los que imposibilitan el empoderamiento de los Estados nacionales meridionales, la mayoría de ellos apenas alcanzaron su propia independencia nacional bastante después de haberse fundado la Organización (Robert Malley). En realidad, los intereses de las naciones en desarrollo quedan subordinados a los de los grandes poderes, por lo que su capacidad de decisión es reducida, por no decir "inexistente". El discurso de los tratadistas trasciende todavía más. Plantean que es impensable sustraerse a un contrato internacional postcovid-19, que precie el medio ambiente, los derechos humanos, el desarrollo humano universal y la prevención de las enfermedades, poniendo al alcance de la humanidad entera los resultados de las investigaciones científicas, sean los tratamientos, medicamentos, vacunas, tecnologías médicas, etcétera. Bien lo destaca el prestigioso físico Javier Solana: "Lo que está en juego es nada menos que el futuro del planeta y nuestra propia supervivencia". Suficientes razones para responder a la pandemia, de forma colectiva o multilateral, con ciencia y conocimientos sanitarios (vacunas y medicamentos), cuando la pobreza exponencial - en especial, el desabastecimiento del agua, los deficientes servicios públicos, étcetera - hace vulnerables al África, la propia América Latina y el Caribe y latitudes del Asia a la reincidencia de las catástrofes humanitarias (Kenneth Rogoff) y sus impactos inmediatos. Dicho sea verdad, las naciones desarrolladas tampoco se escapan de tales contrastes y contradicciones en seguridad y desarrollo humano, prolongadas en el tiempo, irresueltas, por lo que en adelante resulta peligroso dejarlos a la deriva y que continúen reproduciéndose. Ha quedado demostrado que el coronavirus tiene en la exclusión social uno de sus principales objetivos. En demasiados sentidos, en Europa resulta peor, porque los programas de austeridad o de reducción de los programas de protección social amplifican el peligro de la pandemia; los miles de muertos hablan por sí mismos. En el caso de la Unión Europea se culpa a la transferencia de decisiones a Bruselas y la burocracia de la troika no electa (ndlr: la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). En Estados Unidos de América ha habido severos ataques contra la democracia y los derechos humanos, aparte de la inexistencia de un sistema de seguridad social, del que no toda la población llega a ser favorecida. Esto mismo, se convirtió en el principal factor determinante de miles de víctimas del Covid-19, entre ellos, los afroamericanos e hispanos, los más golpeados. Hay que impedir que la codicia económica o "el libertarismo", desregulado, nos lleven por un camino igualmente desastroso. De promoverse la "trampa" de la libertad (económica) por sobre todas las cosas, habrá de ignorarse la ciencia médica y los métodos de gestión de riesgos, en aras de vencer la pandemia, esta vez originada en Asia. Habrá amenazas de modo que algún día fuerzas políticas menos prudentes e irresponsables "apliquen brutalmente los principios libertarios", con total desprecio por la asistencia social (Dominique Moisi) y las medidas de mitigación, favorecedoras de la protección de las personas. Al lado de la proposición multilateral del contrato internacional postcovid-19, igualmente se impone la necesidad del "Gran Estado" durante este círculo de la pandemia, quien debe ser el llamado a asumir la casi totalidad de los riesgos sobrevenidos, sea respaldando las empresas privadas y las familias, incentivando la inversión, la producción, el consumo y el empleo (Dominique Moisi). Valga retomar en el centenario del Papa (San) Juan Pablo ll parte de sus llamamientos, en cuanto al rol de los Estados y de los Poderes Ejecutivos de gobernar bajo referencias éticas, colocando el bien común por encima de cualesquier consideraciones ideológicas y transitorias. Por eso, si los gobiernos avanzan demasiado en favor de la economía por sobre la salud pública, se arriesgan a que una segunda oleada de la COVID-19 genere consecuencias devastadoras para ambas (Moisi, ídem). COMPARTIR UNA VISIÓN DE SEGURIDAD HUMANA. El aumento de los contagios tenderán a acentuarse en las naciones meridionales o en desarrollo, a la falta de infraestructura hospitalaria, sanitaria, de salud y las dificultades de acceso que arrastran las poblaciones vulnerables - los sectores mayoritarios de bajos ingresos, los adultos mayores y las minorías étnicas - . Lo antes dicho habrá de justificar un tratamiento especial a favor de las naciones de bajas rentas y de desarrollo tardío. De los primeros objetivos que la ONU habría de imponerse se relaciona con el respaldo a las tesis, que rondan a nivel de la política multilateral, orientadas a aliviar el pago de los servicios de la deuda pública, por cuanto ellas han visto deterioradas sus finanzas públicas. Solamente en América Latina para cubrir el déficit y las amortizaciones de deuda hubo un incremento de un promedio de 5,5% del PIB en el 2019 a 9,5% del PIB en el 2020, dadas las exigencias derivadas en atacar la pandemia (Luis Carranza -CAF-). Asimismo, se han identificado ingresos perdidos, sea la reducción de remesas, enviadas por emigrantes a sus países de origen -; la desaceleración de la actividad productiva y el consumo, así como las desinversiones, el desempleo, fenómenos ya acumulados en el periodo "prepandémico" (Mohamed A. El-Erian). Se pronostica que las economías emergentes y en desarrollo se reducirán entre el 20% y el 40% en el segundo trimestre del presente año (Ricardo Hausmann). Al menos 14 millones de personas podrían pasar hambre a consecuencia de "la inseguridad alimentaria" , de acuerdo con las proyecciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Una causa transitoria de todo lo anterior reside en el confinamiento de la gente, practicado por casi todos los países, "el cual en diferentes casos resulta impopular, sobre todo en aquellos en los cuales había habido serios tropiezos y desajustes económicos y financieros antes de la pandemia". De prisa, la mayoría de los gobiernos intentan atenuarlos, aplicando "medidas de estímulos económicos y de flexibilización", compensaciones y seguridad social, en aras de la protección de la salud y la vida de las personas. En el caso particular de las consecuencias del coronavirus en América Latina, cabe señalar que ha lastrado la economía regional, la cual este año podría contraerse el 5,3% (Organización de las Naciones Unidas - ONU -). Puede que la región salga de la pandemia más endeudada, con mayor pobreza, con alto desempleo (CEPAL), expuesta a los desasosiegos sociales, así como al reimpulso de la economía subterránea, en particular la narcoactividad, quien está en condiciones de sacar provecho de los efectos negativos del confinamiento sobre las empresas, el desempleo y del hambre; de ahí la necesidad de superar tan rápido la transmisión del covid-19. Parafraseando el pensamiento de la abogada internacionalista Anne-Marie Slaughter, quizás los posibles efectos de tal complejidad criminal haga que Estados Unidos de América, China y la misma Unión Europea dejen de usar la pandemia para insuflar antagonismos, y reconozcan que dotar de seguridad humana al mundo rezagado equivale a garantizar la propia seguridad nacional de ellos. Los países en desarrollo, en particular los altamente endeudados, además de tales urgentes condiciones financieras y colaborativas, las que requieren arreglo y reestructuración realistas, siempre habrán de serles imprescindibles las alianzas bien equilibradas con los Estados de mayor desempeño político y económico, también las uniones con concientes Estados de alto nivel de desarrollo, contemplándose los más diversos ámbitos de la cooperación y la asistencia para el desarrollo: el reforzamiento de la reducción de la pobreza y las redes de seguridad y protección social - , en cuenta los nexos económicos justos. Sin embargo, la profundización de la democracia y del Estado de derecho, en la práctica del buen gobierno, el ejercicio de los derechos humanos en las sociedades política y civil, han de interactuar a modo de "condicionalidades", en lo tocante a avanzar en las alianzas cooperativas, sustentadas en los mercados abiertos al comercio, la inversión, la movilidad de los factores de la producción, así como en la variedad de la tecnología y las comunicaciones de última generación. EN CAMINO A UN RIESGO IRREVERSIBLE. En la geopolítica ha resurgido la rivalidad y el choque ideológico, estratégico, entre el autoritarismo de China y el de sus socios aliados: la Rusia del cuasidictador Vladimir Putin, e Irán, quienes redoblan su propaganda desinformativa (fake news) contra las democracias liberales de Occidente, calificándolas a través de sus recursos mediáticos de incompetentes y corruptas, igualmente fabricando teorías conspirativas (Philip N. Howard), al extremo que esos tres miembros de dicha "sociedad autoritaria" apenas ofrecen reportes falseados de la realidad de la emergencia del Covid-19, similar a Nicaragua, en un contexto distinto, en donde la satrapía de los Ortega y Murillo ocultan el genocidio viral. La política exterior aislacionista, seguida por el Presidente estadounidense Donald Trump, ha hecho reducir el poderío de los Estados Unidos de América, como rector dominante de la globalización. Permite que “la nación abdicara de su rol tradicional”, geopolítico, en lo atinente a impulsar la mayoría de los instrumentos de cooperación (Carl Bildt) y de seguridad global, aun cuando la moneda del dólar ejerce el rol central dentro del sistema económico mundial. Acorde con tales visibles grietas y ambigüedades en la arquitectura del sistema multilateral, es que el politólogo francés Dominique Moisi reconoce "que todo esto sugiere que el mundo puede estar tornándose apolar, en vez de bipolar", y menos aún multipolar, nos atrevemos a sugerir, al tenerse demostrados los desaciertos domésticos y externos, tanto de las potencias tradicionales como de las emergentes. La teoría de Moisi tiene validez, por cuanto resulta innegable que destaca un espécimen notable, bastante definido en su estrategia, sea la República Popular China, fundamentada en el rígido patrón de "partido único, así como en la "praxis" de "capitalismo autoritario". El gigante asiático estaría lejos de convertirse en un socio auténtico e integral de Europa en términos normativos (Joschka Fischer), y tampoco de la civilización occidental en general. El régimen chino, regido por el dogmático nacionalista y radical el Presidente Xi Jinping, aspira que sus aliados se sometan a su poderío económico y tecnológico - lo han demostrado en África - , bajo una especie de dudosa "diplomacia generosa", sobre la cual hoy intenta maquillar sus desatinos e irresponsabilidades en la propagación mundial del virus. La desorientación y vacíos del sistema global los intenta "rectificar" la República Popular China. De acuerdo con "la visión" de la potencia asiática, las democracias liberales, guiadas por el supuesto “declive" de Estados Unidos de América, son incompetentes y disfuncionales. Motivo por el cual Pekín trata de exportar, especialmente en el mundo en desarrollo, el carácter centralista, totalitario, "pragmatista y eficientista" de su régimen impositivo; para Xi Jinping, el motor del dinamismo comercial y de inversiones atribuido. En el Brasil, gobernado por el ultraderechista Jair Bolsonaro, se importó, quien, paradójicamente, pareciera haber moldeado el país con similares bases políticas de dicho modelo autocrático. Tal sistema de nación antidemocrática y represivo "de murallas informáticas", lo consolida todavía más el Partido Comunista y el Presidente Xi Jinping, tan de naturaleza expansionista, el que siembra profunda desconfianza en el Occidente liberal. Se presume que los ciberataques provienen de Pekín, hecho casi constatado por Australia, alejada diplomáticamente del Gobierno de Xi, porque sigue demandando una investigación independiente, a efecto de constatar el origen del virus del Covid-19 en la ciudad de Wuhan. Tras la aparición y propagación del coronavirus, que en menos de seis meses dejó más de 8.200.000 infectados y casi 450.000 muertos, China quedó en el foco de la polémica luego de haber ocultado el verdadero alcance del Covid-19 en el inicio de la pandemia. Por eso, el régimen de Xi Jinping necesita “limpiar” su imagen. Así es como decidió impulsar la llamada “diplomacia de las mascarillas”, "magnificando su poder", a la vez que logra aprovecharse del imperante caos internacional, provocado por el coronavirus (Gustavo Sierra - INFOBAE). Una iniciativa que, aunque se pretende mostrar como un gesto de solidaridad en momentos en que todo el mundo está sufriendo las consecuencias del coronavirus, tiene un oscuro trasfondo: millones de artículos sanitarios fueron enviados en mal estado y defectuosos, según lo han confirmado varias naciones europeas (INFOBAE). En el orden de la competencia ideológica y geoestratégica desencadenada, con las guerras comerciales y arancelarias, las políticas equivocadas en contra de la diplomacia multilateral y demás acciones intransigentes antichinas, decidió responder Donald Trump, el Presidente de Estados Unidos de América (EEUU) - el coloso democrático de Occidente - . La pandemia del Covid - 19 la empleó con tal de agravar la confrontación ideológica y geopolítica frente al Gobierno chino de Xi. Lo acusa de negligente en lo concerniente a evitar la propagación; con los ataques intenta reforzar su campaña hacia la reelección presidencial. Recursos elusivos y acentuados que le son sumamente útiles, habida cuenta de la pésima administración del Partido Republicano frente a la escala mortal de la pandemia del Covid-19 en la Unión Americana; en tanto que el sistema sanitario de esa nación resultó deficiente, en lo que respecta a reducir la agresividad del virus que enfermó a miles de habitantes. Lo que luego vino a opacar aún más su prestigio internacional en el proceso de crisis (Dominique Moisi). El recrudecimiento de las sucesivas reyertas raciales de este año, los asesinatos de personas afroamericanas en manos de los cuerpos policiales, se pliegan gravemente al supuesto declinamiento de la Unión, lo cual incide negativamente en la popularidad de su gobernante, a quien la reelección hacia un segundo período se deja ver lejana. Al otro lado del Océano Atlántico ha habido rupturas institucionales en detrimento de la solidez o vigencia del proyecto integracionista de la Unión Europea, tal como el BREXIT; semejantes y tensas manifestaciones de carácter racial la sacuden con frecuencia. Los desconcertantes estallidos ultranacionalistas y antimigracionistas, los partidos políticos de extrema derecha y neofascistas los patrocinan de forma activa, arriesgan la estabilidad y seguridad de los sistemas democráticos liberales de Europa. Turbulencias que caen bien al "iliberalismo" dominante en Rusia, así también al régimen totalitario de la República Popular China, guiada esta vez por el Presidente Xi Jinping, éste alejado de las delgadas corrientes de reforma o moderación ideológica, impulsadas por sus antecesores. Ciertamente, tales implosiones sociales, padecidas por el viejo continente y la sociedad estadounidense, distan de restarles méritos en sus posiciones de real liderazgo en la civilización occidental, en caso que siguiera ascendiendo la China Popular en las relaciones internacionales (Fischer, ídem), en simultaneidad con los intereses y pretensiones geopolíticas del "Oso Ruso" de recuperar el poderío, ostentado en la pasada Guerra Fría. Los pensadores liberales concentran sus energías en atacar el totalitarismo y el autoritarismo del sistema político de Pekín, en particular su expansionista política exterior y comercial de China, igualmente el objetivo suyo de elevar "su poder de atracción", empleando su activa propaganda mediática. Lo nivelan "al rango de amenaza geopolítica existencial", sobre todo con las reelecciones indefinidas del radical Presidente Xi Jianping, quien controla de modo absoluto el partido leninista de su país, al que quiere levantar como única superpotencia global. Lo cual encantó extrañamente al Presidente costarricense Oscar Arias Sánchez y su séquito, después en su segundo gobierno decidió romper, de forma vergonzosa, las relaciones diplomáticas con la democrática Taiwán. Arias Sánchez prefirió vínculos formales con una nación, avasallada por un indeseado sistema totalitario, quien ha sido incapaz de borrar la masacre de estudiantes en la plaza de Tiananmen en 1989; a un país censurado por evitar hacer referencia a sus propios atropellos, como el racismo contra extranjeros negros en la ciudad de Cantón, lo que motivó en abril pasado la queja de varios gobiernos africanos; que rehúsa a responder las duras críticas, recibidas desde el exterior sobre el trato discriminatorio y violento contra los cristianos, las minorías en Tíbet o en Xinjiang, hogar de la etnia musulmana uigur (Diario "El País", España). ¡Cosas veredes amigo Sancho! EN LA PERSPECTIVA DE LA SEGURIDAD HUMANA El aumento de los contagios tenderán a acentuarse en las naciones meridionales o en desarrollo, a la falta de infraestructura hospitalaria, sanitaria, de salud y las dificultades de acceso que arrastran las poblaciones vulnerables - los sectores mayoritarios de bajos ingresos, los adultos mayores y las minorías étnicas - . Lo antes dicho habrá de justificar un tratamiento especial, a favor de las naciones de bajas rentas y de desarrollo tardío. De los primeros objetivos que la ONU habría de imponerse se relaciona con el respaldo a las tesis, que rondan a nivel de la política multilateral, orientadas a aliviar el pago de los servicios de la deuda pública, por cuanto ellas han visto deterioradas sus finanzas públicas. Solamente en América Latina para cubrir el déficit y las amortizaciones de deuda hubo un incremento de un promedio de 5,5% del PIB en el 2019 a 9,5% del PIB en el 2020, dadas las exigencias derivadas en atacar la pandemia (Luis Carranza -CAF-). Asimismo, se han identificado ingresos perdidos, sea la reducción de remesas, enviadas por emigrantes a sus países de origen -; la desaceleración de la actividad productiva y el consumo, así como las desinversiones, el desempleo, fenómenos ya acumulados en el periodo "prepandémico" (Mohamed A. El-Erian). Se pronostica que las economías emergentes y en desarrollo se reducirán entre el 20% y el 40% en el segundo trimestre del presente año (Ricardo Hausmann). Al menos 14 millones de personas podrían pasar hambre a consecuencia de "la inseguridad alimentaria" , de acuerdo con las proyecciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Una causa de todo lo anterior reside en el confinamiento de la gente, practicado por casi todos los países, "el cual en diferentes casos resulta impopular, sobre todo en aquellos en los cuales había habido serios tropiezos y desajustes económicos y financieros antes de la pandemia". De prisa, la mayoría de los gobiernos intentan atenuarlos, aplicando "medidas de estímulos económicos y de flexibilización", compensaciones y seguridad social, en aras de la protección de la salud y la vida de las personas. En el caso particular de las consecuencias del coronavirus en América Latina, cabe señalar que ha lastrado la economía regional, la cual este año podría contraerse el 5,3% (Organización de las Naciones Unidas - ONU -). Puede que la región salga de la pandemia más endeudada, con mayor pobreza, con alto desempleo (CEPAL), expuesta a los desasosiegos sociales, así como al reimpulso de la economía subterránea, en particular la narcoactividad, quien está en condiciones de sacar provecho de los efectos negativos del confinamiento sobre las empresas, el desempleo y del hambre; de ahí la necesidad de superar tan rápido la transmisión del covid-19. A tono con la prevención de esta clase de crimininalidad, y parafraseando a la abogada internacionalista Annie Marie Slaughter, valdría la pena que las grandes potencias planetarias tales como los Estados Unidos de América, China Popular y la Unión Europea dejen a un lado los antagonismos geopolíticos entre sí, y en vez de ello se decidan a universalizar los programas de seguridad humana, destinados a producir condiciones de bienestar a las poblaciones empobrecidas del mundo en desarrollo, lo que habrá de garantizar a cada una de ellas su propia seguridad nacional. Los países en desarrollo, en particular los altamente endeudados, además de tales urgentes condiciones financieras y colaborativas que requieren arreglo y reestructuración realistas, siempre les será imprescindibles las alianzas bien equilibradas con los Estados de mayor desempeño político y económico, también las uniones con concientes Estados de alto nivel de desarrollo, contemplándose los más diversos ámbitos de la cooperación: el reforzamiento de la reducción de la pobreza y las redes de seguridad y protección social - , en cuenta los nexos económicos justos. Sin embargo, la profundización de la democracia y del Estado de derecho, en la práctica del buen gobierno, el ejercicio de los derechos humanos en las sociedades política y civil, han de interactuar a modo de "condicionalidades" en lo tocante a avanzar en las alianzas cooperativas, fundamentadas en los mercados abiertos al comercio, la inversión, la movilidad de los factores de la producción, así como la variedad de la tecnología y las comunicaciones de última generación. LAS AMENAZAS ACERCA DE LA APLICACIÓN DE SANCIONES CONTRA CHINA. Líneas arriba afirmamos que al intensificar su retórica de declaración de guerra comercial arancelaria a China (Kenneth Rogoff), con ello a Trump se le facilitaría el desviar la atención de sus desaciertos en la administración doméstica de la crisis del coronavirus, en medio también de los agravantes de sus posturas ácidas frente a las reyertas raciales. Él mismo continúa minimizando los efectos contagiosos del coronavirus, al igual que ignora el inexorable avance del calentamiento climático. El jefe de la Casa Blanca, en el curso de su interés por la reelección presidencial, tiene la fortuna de señalar con alto grado de razón un enemigo externo. Ha amenazado con envenenar o romper "toda relación bilateral con China, a causa de la crisis sanitaria, la plaga china", como la llama. Advierte que el gigante asiático silenció científicos, periodistas y otros expertos en virología, tras acusarla de promover desinformación sobre el virus (Nina Khrushcheva). Así lo hizo en el 2003 durante la emergencia del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), lo que también agrió los vínculos de los hongkoneses con el Gobierno de China continental. Según el Presidente chino Xi Jin-ping, su país derrotó al covid-19, se declaró en victoria. Aunque de las informaciones de China es poco lo que se puede confiar, a diferencia de casi todas las democracias liberales, quienes con base en sus valores políticos ni se resisten en difundir las lamentables estadísticas sobre el coronavirus. Bien lo destaca el exministro de relaciones exteriores de Israel, Sholomo Ben Ami: "ni siquiera a ese régimen autocrático se le pueden considerar como válidas las estadísticas oficiales del Producto Interno Bruto (PIB) chino", entre otros indicadores económicos y sociales. En tal comportamiento calza la soberbia "de sentirse ganadora" en el ranking global de manejo de la pandemia y en la competencia por quién liderará la revolución científica y tecnológica del Siglo XXl (Gustavo Sierra - INFOBAE -). Las acusaciones no se limitan allí. Trump acusa a Pekín de haber espiado y robado datos de sus investigaciones sobre una vacuna contra el covid-19 - Australia acaba de lanzar igual reclamo a la potencia asiática - . Probablemente, cuando el 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de covid 19, era ya demasiado tarde para contenerla, "aunque de hecho "la reacción confusa y vacilante de los Estados Unidos de América y de la misma Europa empeoraron la propagación, o la internacionalización del virus" (Carl Bildt), esto por lo interconectado del mundo. De igual forma, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó un ataque contundente contra China, acusando al país asiático de "fechorías", que van desde el espionaje industrial hasta la violación de las libertades de Hong Kong - una metrópolis financiera -, por lo que anunció una serie de medidas de represalia que "envenerarán" aun más las relaciones entre Estados Unidos de América y China. Una crisis que sí es sinónimo desglobalización. Acusó al Gobierno de Pekín de “reclamar ilegalmente territorio en el Océano Pacífico”, amenazando la libertad de navegación. El mandatario estadounidense también criticó a Beijing por aprobar una represiva ley de seguridad nacional, que socava fundamentalmente la autonomía de Hong Kong. Anunció que en el futuro, Estados Unidos de América tratará a Hong Kong de la misma manera que trata al resto de China continental. Trump expresó que Estados Unidos despojará a Hong Kong de las medidas especiales de política sobre extradición, comercio, viajes y aduanas, las que Washington le había otorgado anteriormente. Alegando que China tiene “control total” sobre la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue "indulgente" e inerte ante "el secretismo" del gobierno de Pekín en el inicio de la pandemia, amenazó a la vez con el retiro de su nación de la OMS, convertida en escenario de un nuevo capítulo de su competencia geopolítica (Periódico La Nación, Costa Rica); incluso en un momento en que la pandemia mundial del coronavirus continúa cobrando vidas. Dicha organización, de quien dependen los países de menores rentas, cuenta con 194 estados miembros, la cual opera con los fondos mayoritarios de Washington. "En tiempos de guerra contra el covid-19" , como así lo llamó el mandatario Republicano, en efecto suspendió los fondos estadounidenses asignados a dicha Organización, había desembolsado en el 2019 un monto de $400 millones. La decisión cuestionable del mandatario norteamericano, la ha sabido suplir China, quien a pesar de la contracción económica que experimenta, "se inclinó en ofrecerle asistencia financiera por un monto de $2000 millones en el curso de dos años, para renovarla en el curso del coronavirus". Concatenado a los señalamientos del Presidente Trump contra el dudoso comportamiento internacional de la China de Xi Jinping, se suma otro no menos tenso: los ejércitos de Pekín y la India están sumidos en crispaciones militares, a causa de la indefinición de límites fronterizos en los altos del Himalaya, igual que en la región de Cachemira. El gobierno indio acaba de reportar que en el territorio nacional más de 20 soldados fueron asesinados, a costa de una incursión de parte de las fuerzas militares chinas. Por lo tanto ha amenazado con una dura respuesta. O sea, ha habido una cadena de eventos, que colocan en mal predicado el nacionalismo expansionista, adoptado por la dirigencia de la China Popular. EL COROLARIO HONG KONG. En su discurso anti - Pekín, Trump subrayó que Estados Unidos también tomaría medidas en otros frentes, incluida la prohibición de que “ciertos ciudadanos extranjeros de China”, visas de estudiantes, ingresen al territorio de la Unión Americana; se sancione a los funcionarios en China y Hong Kong por su papel directo o indirecto en “sofocar” las libertades de la ciudad financiera. Según sus palabras: “hemos tocado el fondo y seguimos cayendo a través de él”. Tales arremetidas habrán de contar con el apoyo bipartidario en el Congreso de los Estados Unidos de América. Algunos comentaristas políticos señalan que Beijing podría devolver el golpe, tal que perjudicaría a las empresas estadounidenses. Irónicamente, sería más impactante para el comercio, si China respondiera con una escalada y una toma de control forzosa de la política comercial de Hong Kong”. Si Beijing pudiera de alguna manera extender sus aranceles de represalia, eso tendría un mayor impacto, ya que Estados Unidos de América exporta más de $US 30.000 millones al año al pequeño territorio insular. (Nicole Gaouette, Maegan Vazquez. CNN). Con todo, la Casa Blanca anunció la retirada del estatus especial que concede a la antigua colonia británica. Valga ahondar en las contradicciones entre el Gobierno de China continental y el pueblo hongkonense, quien en su mayoría condena la posición injerencista en su territorio autónomo del Presidente Xi Jinping, en cuenta sus yerros alrededor del control de las pandemias del SRAS y más recientemente el Covid-19. El Congreso de los Estados Unidos de América había emitido una ley bajo la cual el trato comercial preferencial, el que posee Hong Kong con Washington, está supeditado a que la ciudad mantenga su autonomía, hecho que Pekín prometió cuando el Reino Unido devolvió el territorio a China en 1997 (AFP), lo que al mismo tiempo le ha servido a ésta interconectarse con el capitalismo global. Con la aprobación de la ley de seguridad nacional de China, el Congreso y el Presidente Trump deja de considerar a territorio autónomo a la excolonia. El descontento diplomático y político proviene también del Reino Unido, quien le otorga a un grueso de la población hongkonesa beneficios en materia de pasaportes, lo cual se le permite visitar esa nación europea hasta por seis meses sin necesidad de visa (Jaime Daremblum). Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha intentado abordar los abusos chinos contra la autonomía de Hong Kong, lo cual el régimen chino califica como "interferencia", bloqueando cualesquier debates (Daremblum, ídem). Los movimientos antichinos en la ciudad insular, susceptibles de una invaión del ejército de Pekín, cuentan con el respaldo internacional. 512 parlamentarios y autoridades jerárquicas de 32 países han firmado una declaración en apoyo al pueblo hongokonés (Chris Patten), en cuenta la Unión Europea, Australia, Canadá. En la próxima reunión del G7 la cuestión de esta ciudad grandiosa, libre y dinámica será objeto de discusión. Taiwán, a quien China considera, también, parte de su territorio, aprobó un plan para ofrecer asilo a las personas que deseen huir de la ciudad autónoma (Daremblum, ídem). Y es que Trump demanda a China para que cumpla con sus obligaciones internacionales y que respete el alto grado de autonomía referido dentro del periodo estipulado entre 1997 y el 2047, según lo acordado con Gran Bretaña. Obviamente, la contundente derrota de los oficialistas prochinos en las elecciones municipales de noviembre de 2019, posiblemente serán derrotados en las próximas elecciones del Consejo Legislativo en setiembre del 2020, elevaron los resquemores de Pekín frente a los prodemocracia hongkoneses, quienes (junto con los británicos) cayeron en la trampa de haber confiado que el Partido Comunista chino, el poder central, llegaría a respetar la amplia autonomía liberal de la isla - ciudad en comparación con el control totalitario sobre el resto del territorio continental chino; y que además habría coherencia con el postulado "un país, dos sistemas", pregonado engañosamente - ya totalmente desacreditado - por el establishment chino. El postulado aquel por el cual se basó la devolución por parte de la Gran Bretaña, teniéndose presente que los habitantes gobernarían soberanamente la excolonia durante 50 años, es decir, hasta el 2047. Asimismo, quedó en firme que el pueblo autónomo habría de disfrutar de todas las libertades democráticas, propias de una sociedad abierta (Chris Patten), pero inexistentes en el resto del continente. Todo ello se había consignado en ese acuerdo por el que a partir de 1997 traspasaron a China dichos territorios colonizados, un arreglo establecido en la Declaración Conjunta firmada de 1984, equivalente a un tratado entre China y el Reino Unido, el que por cierto el autócrata XI Jinping, quien detesta todo lo que suena a democracia liberal y derechos humanos, pisotea con la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional que daña a Hong Kong. Bajo la complicidad de las autoridades locales hongkonesas, aliadas de Pekín, el pasado 28 de mayo la Asamblea Popular China (el congreso que responde a la línea marcada por el PCCH, absolutamente controlado por Xi) aprobó la tal "ley de seguridad nacional", la que criminaliza, efectivamente, la disidencia contra Beijing en el territorio insular, quien, con la ley, será una ciudad más del "capitalismo autoritario", moldeado por Xi. A través de ella se controla allí “la posible secesión, la subversión, el terrorismo y la interferencia extranjera”. A la vez se aplicará la ley para detener los disturbios antigubernamentales y la agitación prodemocrática,. Ni el coronavirus los ha podido contener, esos que sacuden a Hong Kong desde hace más de un año, cuando se intentó imponer la ley de extradición, La reciente "de seguridad nacional" podría extenderse también a la isla de Taiwán, a sabiendas de las ambiciones imperialistas del Presidente chino Xi Jinping, quien podría proponerse el invadir esa “provincia rebelde”, así llamada por el Partido Comunista, del que ahora es “dueño” Xi Jinping. Eso sí, las fuerzas militares continentales suyas podrían llevarse una inesperada sorpresa; los taiwaneses han previsto y calculado la eventualidad del escenario de guerra, para ello se han preparado en su condición de pueblo libre e independiente. A LAS PUERTAS DE UNA SEGUNDA GUERRA FRÍA. Por su parte, China se regocija ante el caos en la única superpotencia global, específicamente, a causa de la confusa gestión de la Casa Blanca frente a las protestas antiraciales y los excesos de los cuerpos policiales. Pekín considera que la represión de las manifestaciones deja sin legitimidad las exigencias de Washington sobre Hong Kong ( Macarena Vidal Liy. El País, España). Un panorama que llega cuando las relaciones entre los dos países se encuentran en su momento más bajo en décadas, y los choques son constantes, tal como lo hemos señalado. La crisis del Covid-19 reactivó aun más el choque (Shlomo Ben Ami) geopolítico, tanto así que cada uno "se autoproclama como el mejor para enfrentar la pandemia". En esta línea, Pekín ve una oportunidad única, creada a partir de la pandemia: su expansión geopolítica. Por eso, las naciones de América Latina y el Caribe - nuevo epicentro de la pandemia - , África, el mismo Medio Oriente y zonas del Asia - todas ellas con su pobreza crónica y necesidades estructurales, y sus Gobiernos desapegados a las leyes-, figuran entre sus principales planes (Laureano Pérez Izquierdo). Probablemente expandirá su presencia comercial e influencia política en dichas regiones. Así lo puso en evidencia el diario South China Morning Post (SCMP), propiedad de Jack Ma, fundador de Alibaba, la réplica china de Amazon. Ma fue, además, uno de los promotores de la “diplomacia de las mascarillas", con la que el Gobierno pretendió limpiar su demacrada imagen, producto de su pésima gestión del brote del coronavirus. El Gobierno de China supone que hay rasgos de una Guerra Fría (AFP) frente a la tendencia del poder unilateral de Estados Unidos de América. Denuncia que se está "estigmatizando" a China, país en donde inició la pandemia a finales del año pasado. Los ataques del Presidente Trump contra China se convierten en el principal puntal de su campaña hacia la reelección en noviembre del 2020, al mismo tiempo que ha fabricado una especie de competencia o rivalidad ideológica contra el gigante asiático. Dentro de lo cual la producción de la vacuna acerca del Covid-19 tampoco se escapa de tal antagonismo: un preocupante salto a la aproximación a una Guerra Fría entre ambas potencias globales, con el riesgo implícito de conducir a una Guerra Caliente "limitada o relativa", máxime que Xi Jinping, presidente desde el 2013, comenzó a alimentar el dogma del nacionalismo tanto fuera como dentro del extenso territorio. Las acusaciones estadounidenses son rebatidas abiertamente por el gobierno chino, quien, antes evitaba entrar en complicaciones con Washington; por lo pronto los reclamos mutuos han puesto en peligro el acuerdo comercial parcial de ambas potencias, alcanzado en enero pasado, el cual tuvo el carácter de tregua en la guerra arancelaria. "Se ahorraría la Unión $500.000 millones si se cortan los intercambios económicos", manifestó Trump con su desagradable ironía, reflejo de la tirantez de las relaciones chino - estadounidenses. Todo lo cual pone en serios aprietos las relaciones económicas, comerciales y los flujos de inversiones, bajo el agravante de la inminente y profunda recesión global, de "complicados episodios, así como el avance de la incertidumbre desatada por el covid-19, el que provoca volatilidades extremas en los mercados financieros ". El desplome de la demanda mundial de petróleo viene a acelera la recesión, al pronosticarse que el consumo global de combustibles líquidos tendrá un promedio de 92,6 millones de barriles diarios ( b/d) en el 2020, una disminución de 8,1 millones de b/d, comparado con el 2019 (José A. González Anaya). Dicho esto, se hacen imprescindibles los estímulos fiscales, sin precedentes, para la recuperación económica, en un entorno internacional, donde los consumidores cambian sus estilos de vida, diferentes a los anteriores de la pandemia. La inseguridad creciente de enfrentar nuevos brotes de infecciones, obligará a los confinamientos, a cerrar otra vez los mercados de bienes y servicios, a la casi paralización de los vuelos comerciales y el turismo, a menos que exista una inmediata cura o vacunas efectivas (AFP). Eventual “Guerra Fría” y rebrote del Covid-19, qué más habrá. Confiemos que Donald Trump será el perdedor en los próximos comicios generales de noviembre del año en curso. Suponemos que a China le recaerá en la postpandemia un cúmulo de culpas y ácidas exigencias, correlacionadas con los pulsos geopolíticos, en los cuales las democracias occidentales habrán de cumplir su rol persecutor. Dicho sea verdad, se le podrían exijir al gigante asiático el pago de reparaciones, dado el pésimo resultado suyo en el manejo de los inicios de la pandemia; se abstuvo de asumir sus responsabilidades en las esferas de la cooperación global (Mohamed A. El-Erian). Tampoco se puede descartar el uso de herramientas, del tipo económico, con tal de sancionar a China, lo que acarrearía mayor fragilidad a la economía global, en particular a las cadenas de suministros globales, en lo cual "China es impulsor nato". Esto mismo iría en detrimento de los mecanismos jurídicos multilaterales de soluciones de las controversias comerciales, lo cual desencadenaría inseguridad política y económica. EL COVID-19, CAPAZ DE REIVINDICAR O MINIMIZAR LÍDERES POLÍTICOS Y POTENCIAS GLOBALES. Venido a menos como poder emergente, Brasil enfrenta contradicciones internas entre los poderes regionales y el Presidente Jair Bolsonaro, quien rechaza el confinamiento y las medidas internacionales frente al covid. Lo emuló el propio Primer Ministro británico Boris Johnson - el anti Unión Europea (UE) -; en ambos hubo negación e incredulidad frente la gravedad del virus; contradijeron las advertencias científicas de los expertos, por lo que continúan registrándose miles de connacionales fallecidos. Esa misma postura la asume Donald Trump, la nación estadounidense registra más de 120.000 víctimas, lo cual ha hecho que la reelección se le muestre cuesta arriba, según las últimas encuestas. Aparte que él ha sido el responsable de devaluar, de modo peligroso, la hegemonía estadounidense en la esfera internacional, al seguir primitivos cursos de acción unilaterales, aislacionistas y revanchistas. Pero, sobre todo, la pandemia confirma el ascenso de Asia —no tanto de China— y la caída de Occidente, especialmente el debilitamiento de Estados Unidos de América (EEUU), merced a la arrogancia de Donald Trump. Sin embargo, no implicará que China sea la portadora de la antorcha mundial, con todo y sus iniciativas internacionales, tal como la Nueva Ruta de la Seda (BBC Mundo). La COVID-19 "también fue implacable en exponer sus fallas" explícitas, "incluida la falta de transparencia de su gobierno" (Moisi, ídem), además de la irreversible deriva ultra-totalitaria y nacionalista del régimen chino, lo cual origina distanciamientos, hasta poco pacíficos. Allí, el brote dio lugar a un dramático "colapso económico" durante el primer trimestre de 2020, por lo que el país aún "es vulnerable a una segunda oleada de la pandemia". Lo otro es que el Partido Comunista de China decidió eliminar el límite de dos mandatos para el Presidente Xi Jinping, una resolución que le permitirá al actual mandatario conservar el poder más allá de su segundo período, el que terminaría en el 2023. Todo hace presumir que Xi se convertirá en el líder más poderoso de la nación (o sea, en Emperador) desde los tiempos de Mao Zedong, el fundador de la República comunista (BBC Mundo), un factor que pone a sospechar a Occidente acerca de la estatura moral de los intereses monolíticos y perseverantes, de una potencia ávida de moldear a su antojo las relaciones internacionales. La India puede ser una potencia que con múltiples desventajas se asoma a conquistar una relevante posición internacional; estremecida por el coronavirus, la profunda pobreza, el hacinamiento humano, la fragilidad sanitaria, el aborrecible sistema de castas, esto mismo la tornan altamente vulnerable. Al cabo que las particularidades culturales y los intereses económicos proteccionistas y nacionalistas indios, los periódicos acercamientos con Rusia - el trauma europeo - la distancian lo suficiente de Occidente, en tanto que encuentra en China a un rival, con quien tiene serias disputas fronterizas irresueltas. Desdeñando los impactos del Covid - 19, hace unas semanas los ejércitos de China y de la India estuvieron sumidos en confrontación en lo alto del Himalaya, igual que en Cachemira, escenario también de antagonismos entre los gobiernos indios y los de Pakistán. Varias disputas territoriales entre China e India ha habido en el pasado: en 1962, 1967 y 1987, en donde la India llevó la peor parte. En las cuestiones religiosas, el populista primer ministro Narenda Modi ha enrarecido sus vínculos con las naciones árabes, al sancionar leyes discriminatorias (Dominique Moisi), perjudiciales a las poblaciones islámicas, residentes en la India, perseguidas por el nacionalismo religioso del gobierno de la singular nación sudasiática. Israel, la única democracia del Medio Oriente y con capacidad probada frente al coronavirus, en caso de que lograra resolver mejor la cuestión Palestina, habría de ganar mayor espacio como poder emergente en la etapa del postpandemia. De hecho, países como Egipto, los Emiratos Árabes, Arabia Saudita, la Turquía sin Recep Erdogan se han acercado, discretamente al Estado hebreo, a efecto de consolidar la paz y la seguridad en la región, habida cuenta que a la mayoría de las naciones árabes del Medio Oriente les causa fuerte recelo e incertidumbre el poderío militar y la influencia política, acumulada por Irán (enemigo común) en la región; una enemistad que por cierto acarrea diferencias religiosas. Por ello, Israel ha apadrinado la posición del Washington, quien adoptó la decisión de abandonar el acuerdo nuclear [2015], así también el mantener el embargo de armas contra el gobierno de Teherán, el cual tiene en la mira a Israel y Estados Unidos de América como sus acérrimos enemigos. Estos le han lastrado la injerencia suya en la guerra de Siria, nación tan abatida por la larga y desgastante guerra, la crisis humanitaria y ahora los efectos del Covid - 19. Recientemente, los funcionarios israelíes y sus pocos y solapados socios en el Medio Oriente han elevado las sospechas de que Irán podría estar explotando la pandemia de coronavirus, con tal de evitar algunas sanciones de los estadounidenses, y tras ello desarrollar aún más su programa de armas nucleares. Mientras tanto Angela Merkel, Canciller de Alemania con su estilo de comunicación sosegado, transparente, convincente, sin alejarse de los postulados democráticos liberales, ha contribuido en lograr una respuesta categórica a la emergencia, ocasionada por el virus, tal que la tasa de mortalidad terminó siendo baja (Shlomo Ben Ami), y así fortalecer la nación germana, como la principal potencia de Europa, el continente atacado severamente por la pandemia. A pesar de ser el país más poblado de Europa, Alemania ha registrado al menos una cantidad de muertes cuatro veces menor que sus principales pares en la Unión Europea (UE). Mientras que Merkel, quien hasta hace poco era percibida como una líder sin futuro, disfruta índices de confianza más elevados que los de cualquier otro líder del viejo continente (Moisi, ídem). Ella ha demostrado que un político puede ser consecuente con su pensamiento humanista y principios éticos —como hizo al abrir las fronteras alemanas a los inmigrantes en 2015— . Merkel y otros líderes políticos, entre ellos, Emmanuel Macron, el Presidente de Francia y Pedro Sánchez, Presidente de España, continúan siendo capaces de encontrar las respuestas correctas a los enormes desafíos que enfrentan con el virus y los desarreglos domésticos de la comunidad europea. En especial, han logrado un delicado equilibrio no solo entre proteger las vidas de sus ciudadanos y volver a poner en marcha las economías, sino también entre la libertad y la seguridad, a pesar de haber enfrentado brotes de ultranacionalismo o neofascismo, se esfuerzan en neutralizarlos, con base en la aplicación de los principios del buen gobierno democrático. Semejantes atributos los han reproducido los jefes de gobierno de Taiwán - "la provincia renegada", según China - , Nueva Zelanda y Corea del Sur. Esta última podría sobresalir como un nuevo líder en el Asia Oriental, con superiores credenciales ético políticos (democráticos), además de su vigorosa economía, esto con vistas a tomar ventajas sobre China y el mismo Japón. Seúl tiene todo a su favor para surgir como potencia regional, dada su sobrada "inteligencia emocional" en sus tratos delicados con los régimenes totalitarios de Corea del Norte y la propia China. Los votantes surcoreanos premiaron recientemente al partido gobernante del presidente Moon Jae-in con una mayoría parlamentaria absoluta, tras, los hasta ahora, exitosos esfuerzos de su gobierno en contener el coronavirus (Moisi, ídem). Igualmente, Finlandia, Dinamarca e Islandia han obtenido "resultados impresionantes". Allí los líderes demócratas se ganan la confianza de los ciudadanos, esto es un factor a su favor, en cuanto a la prolongación de la vigencia política de ellos y de sus formaciones partidarias. El repunte de Asia, el peligroso aislacionismo y unilateralismo de Estados Unidos de América, el fortalecimiento de Alemania en Europa, en conjunto estos tres cambios, "bien pueden prefigurar el mundo del 2030", en caso que los líderes políticos lleguen a superar la tragedia del Covid-19 (Moisi, ídem). Mención especial merece la Rusia del Presidente Vladimir Putin, otrora un imperio en la pasada Guerra Fría, pero hoy disminuida, hasta cierto punto, por la devastación económica, en este lapso de las consecuencias de la pandemia. Los únicos socios (cuestionados) en que la inteligente nación rusa puede confiar son China, Irán, Siria y algunas naciones árabes, igualmente sumidas en atascos políticos y económicos. El Presidente Vladimir Putin se aprovecha de la pandemia, con tal de eludir los límites constitucionales, que le permitirán, si gana el referendum, continuar en el poder hasta el 2036, según él, para recuperar el poder ruso en la sociedad global, así como lograr su continua estabilidad, a pesar de ser atacado a nivel internacional por la violación a los derechos humanos y represiones a los activistas y los movimientos de oposición (Nina Khrushcheva). Es su oportunidad "de sacar pecho como hombre fuerte" frente al enemigo invisible, o sea el Covid-19, y presentarse como el líder irremplazable. Este último hecho, el Presidente Trump lo pasa por alto. Más bien llega a ser extraña y farragosa la relación de él con Putin (el zar contemporáneo). Lo mueven posturas inexplicables, en oposición a su rotunda hostilidad frente a China, pues ahora intenta que el G7 (Estados Unidos de América, Alemania, Japón, Gran Bretaña, Canadá, Francia e Italia), el grupo de naciones aventajadas en cuanto a poder económico, readmita a Rusia, creando el disgusto de sus socios dentro del grupo, quienes en el 2014 expulsaron a Moscú, quien al saltarse la normativa internacional, procedió a invadir y anexionar Crimea a su territorio, tras enfrentamientos militares con Ucrania. La élite que rodea a Putin, quiere presentar a Rusia "como la salvadora del mundo", tal que proporcione ayuda científica contra el virus, entre esto, pruebas de detección eficaces y lo más fundamental, producir una vacuna (Nina Khrushcheva). En lo cual, según sus expertos, se "avanza a toda velocidad". Si Rusia lograra el éxito de la vacuna, posee eminentes científicos, el referendum sobre el liderazgo de Putin será reduntante e innecesario; el prestigio del Presidente repuntará a nivel internacional (ídem), quedará atenuada la innumerable cantidad de rusos muertos, a causa de las infecciones del virus. Estamos hablando de un líder ruso (Putin), astuto, frío, calculador, ex-miembro de la KGB, a quien jamás le tiembla el pulso, con tal de deshacerse de sus enemigos, y en su debido caso crear crispación con aquellas potencias con quienes rivaliza. La canciller alemana Angela Merkel aseguró tener “pruebas” de varios intentos “escandalosos” de pirateos rusos contra ella: "le hicieron daño" (Fuente: www.perfil.com). A manera de cierre de nuestro escrito, vale la pena citar un original documento del periodista Eduardo Ulibarri, publicado en el periódico La Nación (Costa Rica), el cual poderosamente nos llamó la antención. En él hace referencia a la tesis del biólogo Eugene F. Stoermer y el químico Paul J. Crutzen (otro ganador del Premio Nobel), quienes dieron legitimidad científica al anuncio de "una nueva era biogeológica", a la cual designaron "Antropoceno". Esto para denunciar la arrogancia antropocéntrica. El periodista costarricense explica que el nombre procede de su hipótesis central: el impacto de la actividad humana en los procesos biológicos, geológicos y químicos del planeta es tal, "que nuestra especie se ha convertido en la mayor fuerza impulsora, dominante, de cambios planetarios cualitativamente sorprendentes", entre ellos el calentamiento global en los últimos cien años. Lo esencial de este punto de vista "es que la tesis de ambos científicos reconoce en los seres humanos un excesivo dominio, no solo sobre nosotros mismos, sino sobre la naturaleza planetaria contra quien nos rebelamos", e intentamos imponernos; "a nuestro juicio, más para mal que para bien". La arrogancia antropocéntrica es la ambición de dominio o de poder, por la cual "la raza humana llega a ser enemiga de sí misma". La falta de escrúpulos "lo pone al desnudo el cambio climático y el terrorismo, y la ineficacia en cuanto a la desatención a las pandemias", que partieron esta vez de Wuhan, una ciudad al interior de China, "un estratégico nodo de transporte, apodada la Chicago de China, por la variedad de sus conexiones con las cadenas mundiales de suministros y de la producción. Los centros e institutos académicos podrían comprometerse a profundizar en la tesis sobre "Antropeceno", comentada por el señor Ulibarri, pensamos que en ella hay cabida para la escuela del psicoanálisis y otros saberes humanistas, siempre de cara a enfatizar en la salud, la seguridad humana y la creación de oportunidades para los seres humanos.

miércoles, 29 de abril de 2020

LA COMPRENSIÓN SOCIALMENTE AVANZADA FRENTE AL COVID-19 Autor: Ronald Obaldía González

LA COMPRENSIÓN SOCIALMENTE AVANZADA FRENTE AL COVID-19 Autor: Ronald Obaldía González En los Estados nacionales, en cuya formación histórica corren arraigados los postulados de las democracias reales, los poderes legitimados, libre y soberanamente por sus pueblos, e institucionalidad de bienestar con base en la economía social de mercado, en los cuales los habitantes depositan su seguridad y confianza y entre sí, por lógica persisten perfectibles sistemas y organizaciones públicas (y privadas) de protección social. Asimismo, se esfuerzan en rehabilitar los planes nacionales de preparación y respuesta contra los desastres. Dichos Estados se colocan en mejor condición que aquellos que menosprecian tales fundamentos políticos; habida cuenta de la superior capacidad, gestión y funcionamiento político, técnico y administrativo suyos; al cabo de "guardarse un profundo respeto por los hechos, la evidencia empírica, la investigación y el razonamiento científicos, además de la información transparente y veraz, en el entendido que el conocimiento es una suma de información, aprendizaje y evaluación. Razones por las cuales se les hace más llevadera la atención de cualesquier cataclismos; por lo tanto, el camino de la rehabilitación, lo mismo que el gradual retorno a la normalidad será menos empedrado, principalmente cuando prevalece el compromiso de la colectividad social entera. En cambio los regímenes populistas o autócratas se resisten a los métodos, diagnósticos y los resultados científicos, así como desdeñan las medidas de confinamiento y el distanciamiento social, sea esta vez la emergencia (temporal) del covid-19, la enfermedad originada por el nuevo coronavirus. "Una molécula infecciosa de diez millonésimas de milímetro de tamaño, causante de enfermedad y muerte", a saber, el primer trastorno global del Siglo XXl, el cual amenaza 8.000 millones de personas (la humanidad entera), de ellas más de 200.000 fallecidas. Kenneth Rogoff, economista y profesor en Harvard, cree que el vigor de una salida de la crisis de la pandemia del covid-19 depende de dichos "procedimientos sanitarios", por los que se comienzan a disminuir de forma gradual, "para que los países puedan reabrir sus economías con cautela”. Mientras que los absurdos "acientíficos" es algo que comparten los populistas, independientemente de si son de derecha o izquierda (Bolsonaro, López Obrador y los hampones Ortega - Murillo); por eso los pueblos sufren temibles consecuencias (Kevin Casas). NINGÚN PAÍS ESTÁ FUNCIONANDO NORMALMENTE. En las democracias surgen imprevistos, repentinos e inesperados.Siendo así, los Estados democráticos saben reaccionar a favor de sus habitantes, se adaptan a las crisis bajo soluciones humanitarias, ejecutan las enmiendas de manera racional, de inmediato asimiladas por los gobernados, quienes tienden a acatar medidas inusuales: el confinamiento, el distanciamiento físico, las prácticas de los hábitos higiénicos repetitivos. Por si acaso, hay demasiadas vidas humanas en juego y puntos descendentes del Producto Interno Bruto - PIB - (Ricardo Hausmann), incluido el espectro de un colapso social y económico global, adjunto a un mayor empobrecimiento, a menos que se continúe actuando de modo solidario e imaginativo en los ámbitos de la cooperación integrada entre todos los Estados, en vista del carácter transfronterizo de la enfermedad. En este orden de la intensa cooperación multilateral frente a la pandemia, ha habido poderosas razones para el relajamiento de los escenarios bélicos, tales como en Siria y Yemén (AFP, Londres). De igual forma, otros implicados en guerras se han mostrado dispuestos a detener los enfrentamientos, los que sacuden a África, Colombia, Ucrania, Birmania y Filipinas. Lo cual confirma nuestro supuesto del escrito anterior, cuando hicimos referencia a la probabilidad de tal inflexión. Los horrores del mundo antes del 2019 quedaron atrás frente al enemigo común, al menos en términos de transmisión de noticias a través de las distintas vías y medios de comunicación universal. Casi nadie se extraña que no pocos Estados, en el interés superior de proteger las vidas de sus gobernados, de paso anticiparse a la parálisis total de los sistemas productivos, ya sean las empresas privadas, los servicios públicos estratégicos, la fuerza laboral, hubieron de tomar decisiones excepcionales, entre otros, el cierre de las fronteras territoriales, el aumento del gasto público más allá de los límites exigidos, la suspensión parcial de la administración pública (los centros educativos, organizaciones burocráticas no esenciales) y de las actividades privadas sustantivas de la sociedad civil, además del recargado esfuerzo de las instituciones sanitarias, de salud, en cuenta la seguridad pública. En este cometido de la asistencia multilateral resultan imprescindibles los financiamientos, las donaciones, los créditos bastante blandos a favor de las agencias de salud pública, científicas, económicas y universidades, al igual que en la compras de equipos de testeo. Así como dar pasos más allá en los servicios destinados al desarrollo, fabricación y distribución de dispositivos de diagnóstico y vacunas en proceso de producción, entre otros equipos médicos convencionales, de tal suerte que sea garantizado el acceso equitativo de estos insumos a todas las sociedades nacionales. Desde ya los expertos en diversas disciplinas del conocimiento y de la sociedad civil, paralelo a las ideas del grupo de trabajo del G-20 - convoca a las 20 economías poderosas del planeta - vienen uniendo esfuerzos, a efecto de responder y "exigir una acción internacional inmediata y coordinada, en cuanto a movilizar los recursos necesarios, en pos de enfrentar la crisis generada por el virus covid-19, tan dañina a ricos como a pobres; e impedir que la actual catástrofe sanitaria regrese a modo de "segunda ola". Toda vez que de alcanzar ese nivel, habría de convertirse en la peor de la historia, al conllevar depresión global (Erik Berglöf, Gordon Brown, Jeremy Farrar), capaz de devastar la cohesión social y las economías nacionales. Mejor dicho, los embates presentes del coronavirus habrían de perjudicar gravemente la economía global, si bien es cierto en este primer cuatrimestre desestabilizó los intercambios económicos y comerciales, los mercados financieros y bursátiles, paró la producción industrial, en parte porque la mayoría de los seres humanos ha debido soportar restricciones a causa del confinamiento.Economistas de Goldman Sachs y Morgan Stanley afirman que la economía mundial ya tocó fondo y apenas comienza a recuperarse. Las consultoras pronosticaron que las economías avanzadas se contraerán en promedio un 32% en el cuatrimestre actual, antes de crecer un 16% en los próximos tres meses y un 13% en el último trimestre del año (Infobae). Aunque advirtieron que a medida que los Gobiernos alivian cada vez más las restricciones por el coronavirus, una segunda ola de contagios podría trastornar aún más la maquinaria social y económica. Una fuerte señal que a la vez nos obligará por el bien común de la humanidad a limitar la relativización de la salud y la alimentación, al igual que a generalizar los hábitos higiénicos y la cultura sanitaria. Concordamos con la tesis del afamado escritor Sergio Ramírez Mercado en que habrá cambios fundamentales, inmediatos, tanto en el sistema mundial de producción y consumo, sino también en las relaciones psicosociales e interacciones en la vida pública y en comunidad, diferentes a lo acostumbrado antes del covid - 19. Eso sí, pensamos que lanzarse a la aventura de presagiar la fase de la desglobalización, o bruscas rupturas al interior de la civilización occidental, a causa de los efectos de la pandemia, obedeciendo a ideologías deterministas de la historia, o de "la conspiración", eso mismo equivaldrá a ignorar la naturaleza flexible y capacidad de adaptación de nuestras propias estructuras societales. EN LA PICOTA. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha quedado en entredicho al ser objeto de graves acusaciones por parte de Alemania, Francia, Gran Bretaña, Japón y el propio Estados Unidos de América. Es un hecho cierto el estrecho vínculo del Director General de la OMS con el gobierno chino. A la Organización se le achaca el haber encubierto, en un principio, el peligro del brote inicial del coronavirus en la ciudad de Wuhan de China, antes de que se extendiera por todo el planeta (AFP). Un hecho impredecible e impensado dentro de la comunidad internacional, quien se encontró con la guardia baja (Shlomo Ben Ami). Pudieron salvarse miles de vidas y simultáneamente prevenirse el resquebrajamiento de la economía global; pero la tardanza y "mal praxis" en reaccionar frente a la pandemia, quedaron condicionados a los cálculos del comportamiento politizado y la falta de transparencia del régimen autocrático, todo ello a su mejor interés y conveniencia, porque es sabido que habría de primar la reputación del poder expansivo, falsamente "misionero" del gigante asiático, por eso sus autoridades suprimieron toda clase de datos. Hubo un cálculo irresponsable y desmanejo de la emergencia, del que también dio cuenta la afamada escritora china Fang Fang, ahora amenazada por los "hiper-nacionalistas" adeptos del gobierno. Las acusaciones se extienden más allá, al extremo que creció el argumento del virus, el cual pudo haberse filtrado o escapado de uno de los laboratorios, ubicados en la ciudad china de Wuhan, un laboratorio financiado - qué ironía - con fondos estadounidenses. Por su parte, Xi Jinping, el Presidente de China, lo niega, al tiempo que descarta la inspección internacional de sus laboratorios. Según él, cualquier afirmación de que el coronavirus fue liberado de un laboratorio es "infundada y puramente fabricada de la nada". Mientras tanto, las agencias de inteligencia estadounidense se muestran reservadas, aducen "que todavía están examinando si pudo haber sido el resultado de un accidente en un laboratorio chino". El Presidente Donald Trump se aparta de la cautela de sus propios aparatos de inteligencia, más bien planea futuras represalias económicas y financieras contra Beijing para castigar al gigante asiático por su "pésima" gestión de la pandemia (The Washington Post). Valga subrayar que se desperdiciaron otras oportunidades de anticiparse a la crisis del covid-19. Se llegó a ser omiso alrededor de los informes de inteligencia estadounidenses, los cuales desde el 2009, sea en medio de la asunción del Presidente Barack Obama, habían alertado, en múltiples ocasiones, sobre el inminente riesgo de una pandemia global, "altamente letal", también capaz de "trastocar la economía" y ser autora de colapsos económicos. Dicho sea verdad, las predicciones de inteligencia llegaron a convertirse en la profecía exacta de la covid 19 (Kent Harrington,ex-analista superior de la CIA), de la cual se desentendieron los Gobiernos de Estados Unidos de América y de Occidente, al extremo que el presidente Donald Trump decidió disolver la dirección del Consejo de Seguridad Nacional, encargada de vigilar las amenazas de las pandemias (Kent Harrington, ídem). UN PASO AL COSTADO EN ESTE ESCRITO. Ciertamente, el covid-19 ha puesto al desnudo no pocas vulnerabilidades de "la política de poder internacional", específicamente "la diplomacia de donación de China, cuyo motor descansa en el capitalismo productivo, pero autoritario, duro y de fuerza, desconocedor de las libertades fundamentales del pueblo. Todo ello, un sistema más cercano al fascismo que al comunismo (Carlos Alberto Montaner), el cual tampoco puede desestimar el repudio de los sectores contestatarios domésticos, localizados en las regiones urbanas y rurales, así también el de las minorías étnicas y religiosas, las cuales el régimen ha fracasado en desmovilizarlas. Las censuras de Occidente frente a la opacidad de la actuación del gobierno de Xi, de esconder datos relevantes, relacionados con la aparición de la pandemia, eleva las probabilidades de la escalada de guerra fría bilateral entre dicha potencia asiática y los Estados Unidos de América, en áreas significativas tales como en lo comercial, lo financiero (divisas, inversiones, deuda) en tecnología, datos, ciberseguridad, etcétera. Un desacople el cual hace más disruptiva la economía china, pues ella ha sufrido los severos efectos en las cadenas de suministro globales, entre ellos los insumos farmacéuticos, de los que la potencia asiática es un proveedor significativo. La serie de virus que la han atacado - el SARS y el covid-19- ; los disturbios políticos de Hong Kong, igual que la reelección de un presidente totalmente proindependista en Taiwán, el repunte de la seguridad naval estadounidense en los mares de del este y sur de China (Nouriel Roubini), habrán de obligar al régimen chino de protegerse y sobreponerse de las amenazas geopolíticas. Cualesquiera escaramuzas militares entre Estados Unidos de América y la China Popular llegan a ser opciones predecibles, peligrosas; basta hacer un recorrido acerca, no solo de los efectos del lenguaje hostil del covid-19 entre ambas potencias, sino la continua tirantez en cuestiones geoestratégicas, en lo cual el régimen chino es sujeto activo. EL ARRIBO DEL AUTORITARISMO. Llega a ser altamente riesgosa la tendencia de algunos pueblos, quienes acogen las medidas autoritarias de sus gobiernos, en lugar de inclinarse por la mayor democratización (Jan-Werner Mueller) y profundización a favor de los derechos humanos, pero esta deseable vía exige grandeza. La identificación con los estados de fuerza, hace a los pueblos igual de antidemocráticos, al mejor estilo de sus gobernantes. Esto último, uno de los tantos fermentos de ideologías y conductas polarizadoras, extremistas y violentas. Con esto se abre la imposición de restricciones a las libertades fundamentales, al magnificarse pseudocrisis; se reprimen los movimientos opositores, "se invade la privacidad de las personas" y a la vez se les espía a través de las tecnologías de información y comunicación, usándose de pretexto la propagación del conavirus. Entre los mejores exponentes encontramos a los presidentes Erdogan en Turquía, Orbán en Hungría, el vitalicio Putin en Rusia y por supuesto Xi en China. Estos mandatarios autoritarios llegan hasta a emprender acciones discriminatorias y abusivas contra las migraciones, los refugiados y las minorías étnicas. O bastante cerca de aquí, hemos quedado informados del autoritarismo imperante en El Salvador, donde el estrafalario y demencial Presidente Bukele ha exacerbado el odio populista y ejecutado castigos desproporcionados contra los miembros de las pandillas delicuenciales, recluidos en las cárceles. Dicho lo anterior, hay que prestarle profunda atención a las embarazosas y violentas "plagas de egoísmo" (Sergio Ramírez Mercado), de quienes se aferran al poder, así como a los enfrentamientos militares, evitando que el covid-19, desencadenante de crisis y sufrimientos humanitarios, arrastre consecuencias superiores e irreversibles, a costa de las inestabilidades políticas, tanto en las esferas nacionales como a escala internacional (Joschka Fischer). Lo cual desemboca, casi siempre, en debilitamientos al Estado de derecho, en constantes violaciones a los derechos humanos, dramáticos desplazamientos humanos, etcétera. De ninguna manera, se ha de permitir el empeoramiento de la pandemia del nuevo coronavirus en los 55 países más vulnerables, quienes poseen Estados frágiles, aparte de capacidades reducidas en el orden sanitario, ambiental y socioeconómico. El covid-19 le ha asestado un fuerte golpe a los procesos integracionistas, entre ellos, la Unión Europea (UE), a quien los italianos parecieran seguir las huellas de los británicos al adoptar posturas euroescépticas, radicales y ultranacionalistas, pues acusan a sus socios europeos de insolidaridad en la emergencia sanitaria. Ellos han debido encarar casi solos la pandemia, acumulan 30.000 muertes a causa del virus, el cual los golpeó severamente (AFP). Más del 50% de italianos concuerdan con la idea de abandonar el bloque comunitario tal cual, ya que Alemania y Holanda se han negado a emitir a favor de Roma un crédito del tipo "coronabonos", por cuanto se calcula que el Producto Interno Bruto italiano caerá un 9,1% este año (Fondo Monetario Internacional - FMI-). Tales decisiones escasamente colaborativas las saben explotar las formaciones ultranacionalistas y de la extrema derecha, las cuales se arropan de xenofobia y antieuropeísmo. Tampoco puede eludirse el trauma de la ingobernabilidad (Shlomo Ben-Ami), fuente del extremismo y la polarización políticos. Fenómenos que "gatillan" a la gente a salir a las calles a protestar, dado el malestar económico y social, ante el caso dado del mal manejo de los efectos del covid-19. Los gobiernos de determinadas naciones cuando exhiben inoperancia e irresponsabilidad, hasta elevada corrupción y falta de transparencia, llegan a ser causantes de incendios sociales. Es un hecho cierto que las epidemias y las pandemias no solo hacen estragos en los aparatos económicos, sino que también ponen al descubierto las desigualdades sociales, elevan la vulnerabilidad de los pobres y marginados (Ben-Amí, ídem), el desempleo alcanza niveles exponenciales. De tal descontento y desconfianza frente al statu quo se abren paso las tendencias autocráticas, populistas y represivas. En otros escenarios, la duración de los despotismos resulta también incierta, difícilmente pueden ocultar su ineptitud e incapacidad en los asuntos de la administración de crisis. En estos contextos antidemocráticos, el combustible de los incendios actuales es el incontenible anhelo popular de democracia (ídem). Asimismo, en la emergencia temporal se debe aprovechar al máximo el uso de las interconexiones, ello en función de la profundización de la democracia, "llámese a distancia". Incluso, trascender. Las tecnologias de comunicación otrora tan criticadas, además de transformarse hoy "en nuestra compañía socializadora", hasta útiles en el cumplimiento de las actividades laborales y las gestiones cotidianas. Las podemos colocar al servicio de la difusión de los postulados y los valores de la democracia liberal, en cuenta la transmisión de métodos educativos, vinculados a la prevención de catástrofes y de enfermedades, entre ellas las pandemias y otras amenazas contra la salud, porque en medio de cualesquiera consideraciones habrá de superponerse el valor supremo de la felicidad y la reproducción de la raza humana. CIENCIA CON ÉTICA. Las investigaciones y los inventos médicos deben universalizarse - lo mismo que el consumo del agua y los alimentos - , tal que, sin distinción, todas las gentes de las naciones - especialmente los pobres, pues "la pobreza mata"; la multitud de grupos étnicos, los enfermos, los ancianos, los discapacitados; y la gente que sobrevive a través de la economía informal -. posean acceso a los medicamentos e insumos, dispositivos, etcétera, así como a la esperada vacuna (anticovídica), con tal de acabar con el mal; lo mismo que a los tratamientos y técnicas terapéuticas, en aras de proteger, curar, y transmitir salud a las poblaciones. Por esto, la urgencia de definir el mecanismo de información a la comunidad internacional e industrias de la ciencia, para la liberación de patentes sobre pruebas y medicinas contra el covid-19 (Daniel Salas, Ministro costarricense de Salud). Igualmente, se requerirán nuevos procedimientos internacionales, en aras de promover las innovaciones tecnológicas, tal que sean asequibles, más fáciles de producir y mantener, así también sencillas de usar, en lugar de ser simplemente rentables y complejas, aparejado al despliegue de la asistencia internacional a favor de los gobiernos de los países de menores ingresos, en aras de comenzar rápidamente a ampliar la escala de los (modestos) esquemas de salud existentes (Martin Ravallion), lo mismo que en ofrecer "orientaciones epidemiológicas". De lo dicho dependen las armas poderosas en frenar el covid: los protocolos de salud en función de contener la propagación de las enfermedades virales. Hay que estar vigilantes en lo atinente a la innovación científica y las terapias médicas, al punto que los conocimientos aplicados sean enfocados bajo la lupa de los principios éticos de humanidad, de la filosofía política, evitándose que dichos beneficios solamente lleguen a multiplicar las ganancias de los accionistas de las compañías científicas privadas. Lo otro significa la conveniencia de fusionar los avances de las ciencias nacionales con las mundiales, quiere decir, una fusión libre de nacionalismo inútiles (José Ángel Vargas Vargas), coadyuvada por las universidades, las agencias públicas y privadas, las organizaciones filantrópicas, cuando sabemos que la prioridad mayúscula descansa en la producción de vacunas y la prestación de tratamientos farmacéuticos y médicos, con vistas a restaurar la normalidad de las convivencias nacional y global. AMENAZAS ADYACENTES. Un hecho amoral y repudiable evidenciado en esta emergencia, es lo relacionado con "el canibalismo" en los mercados de suministros internacionales, asociado al acaparamiento de equipos y medicamentos, a la adquisición de insumos básicos para tratar a los enfermos del covid (Justin Trudeau; Román Macaya Hayes). Han sido reiterativos los cierres de fronteras en lo tocante a la exportación de productos fundamentales, lo cual podría poner en riesgo a millones de personas, a menos que las propias naciones sean capaces de producirlos localmente, pero a altos costos y en medio de dudas acerca de su calidad y efectividad. Será imperativo el control de las competencias desleales entre los Estados, en cuanto a acceder a tales productos; de lo contrario, habrá colapsos a causa de malversaciones y favoritismos en la adquisición. La comunidad deberá ser determinante y firme en frenar "el nacionalismo de vacunas", una vez que salgan al mercado, lo mismo que en la piratería médica. En su lugar hay que elevar los niveles de cooperación con el propósito de proteger vidas humanas (Gordon Brown, exprimer ministro británico). El fracaso en el mundo en cuanto a haber detenido el covid-19, consistiría otra vez en dejar ilesas o permanentes las vulnerabilidades, a consecuencia del acaparamiento de los recursos y productos científicos. Existen riesgos adicionales a mediano plazo, relacionados con el cambio climático, los cuales podrían causar costosos desastres ambientales, entre ellos, los daños irrecuperables a la biodiversidad, más la conmoción en los hábitats humanos. Ellos representan una grave amenaza aquí y ahora, como lo testimonian la creciente frecuencia y gravedad de los fenómenos climáticos extremos (Roubini, ídem), pese a haber un encogimiento transitorio de la economía mundial, en tanto que el covid causó - paradójicamente - una reducción del 6% de las emisiones de gases de efecto invernadero, principal causante del calentamiento global (Peterry Taalas). Una vez que arranque la re-industrialización y la recuperación de las economías, las posibilidades de repetir el ciclo negativo son enormes. En el interés superior y el bien común de la humanidad, debemos obligarnos y responsabilizarnos en proteger nuestro planeta tanto del coronavirus como de la amenaza existencial de las perturbaciones climáticas, pues el daño que le hacemos a la naturaleza se revierte en creces (Rodrigo Gámez; Pedro León). Una de las asignaturas poco comentadas, se relaciona con la posible conexión del peligro de las recesiones económicas, producto de los estragos de la pandemia en la mayoría de países, en especial de los de menor renta, lo que acarreará la marcada disminución de los ingresos fiscales, las constantes presiones sociales, el aumento de la pobreza y el desempleo, entre otros fenómenos sociales. La vulnerabilidad manifiesta podría dejar venas abiertas al crimen organizado, en la instauración del tipo de economías subterráneas, por las cuales además de alentar la corrupción en grados superlativos, habría de ser la ruta equivocada de los sectores empresariales y productivos en cuanto a resolver las debilidades de liquidez de las economías domésticas. Nada distante está la posibilidad de plantearse la legalización del mercado de las drogas. EL AFÁN DEL ESTADO NACIÓN DE MOSTRARSE. Vemos los efectos de la pandemia del coronavirus, a través del lente de la reivindicación del "Gran Gobierno"; este concepto planteado por Joschka Fischer, ex-Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, en uno de sus brillantes escritos. El "Gran Gobierno", o mejor dicho el abrir las puertas a la "nueva solidaridad" (Fischer, ídem), multilateral e interdependiente, a través de la cual el Estado nacional acaba asumiendo diversas prerrogativas, haciéndose cargo del timón de la presente emergencia, en el cercano desconfinamiento paulatino, derivados de la pandemia. Todo ello, sin detrimento de la aplicación de las estabilidades fiscal y monetaria, fundamentos del uso justo, racional y eficaz de los ingresos y gastos estatales. Las democracias liberales de Occidente hicieron despertar, con suficientes destrezas, el Estado de bienestar, tan lastimado en los últimos tiempos por los apologistas del modelo del libre mercado (autoregulado). Ahora el Estado se apresta a rescatar (o estatizar) sectores productivos y empresas privadas en riesgo, "considerados esenciales o estratégicos", por lo que en la etapa del postcoronavirus podrían "reprivatizarse", concediéndole al público determinadas liquidaciones. De igual forma logró imponer la tesis de la imposibilidad de privatizar los sistemas de salud, además de sus instituciones especializadas de carácter público, estimadas en bien básico, crucial en "la seguridad estratégica". Los subsidios sociales de carácter estatal a las familias de bajos ingresos y los desempleados adquieren enorme relevancia, al punto de ejecutarse renovados programas, dedicados a combatir la pobreza, el parón laboral o prepararse en la rehabilitación de la economía doméstica. Aquí va incluida la determinación constante de la seguridad alimentaria, en simultaneidad con el respaldo a los sectores agropecuario y pesquero, mediante el aporte crediticio, la innovación tecnológica; o bien, el impulso a la alternativa de "la agricultura familiar", a efecto de anticiparse a las consecuencias de las catástrofes, entre ellas, la carestía de alimentos. Resulta demasiado "el sufrimiento de la humanidad", sobre lo cual los gobiernos responsables se han visto obligados a incrementar sus gastos fiscales e inversiones públicas, en lo que respecta a anticiparse a los colapsos políticos, sociales, y salvar vidas. En esto cabe añadir los aplazamientos temporales de impuestos a hogares y empresas privadas, la readecuación de los préstamos bancarios, e incluso a los sectores productivos de las regiones golpeadas por el coronavirus (Alejandro Izquierdo; Martín Ardanaz), bajo la perspectiva de la recapitalización, el sostenimiento de los mercados de créditos, la dotación de liquidez a las empresas; de seguido mitigar los costos económicos, derivados de la pandemia. EN EL CIERRE DE ESTE ESCRITO hacemos hincapié en la renegociación (o la suspensión) del pago de la deuda externa a favor de los países de menores rentas, a la vez los mayormente golpeados por el COVID - 19. Conocedores de las complicaciones de ellos, en cuanto al acceso a los mercados financieros, la tesis bien podría ir unida a los términos de la cooperación externa. Pensamos que es lo suficientemente apropiada y conveniente, por lo que sería positivo convertirla en la causa del grupo de países latinoamericanos, caribeños y africanos, especialmente. La suspensión de la deuda de $44.000 millones al África aliviaría el peso de las responsabilidades, en lo concerniente a la atención de su gente, afectada por la pandemia. En América Latina la deuda pública promedio creció del 40% del PIB al 62% entre el 2008 y el 2019, lo cual genera fuertes reducciones fiscales, por sí mismo un obstáculo en confrontar el virus, el cual continúa desacelerando la producción, el empleo y el consumo. El Banco Mundial destaca que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región latinoamericana y del Caribe caerá un 4,6% antes de recuperarse presuntamente en el 2021. En esta línea, la pandemia ha reducido el turismo, la demanda de productos de la región, dado el paro o la rápida contracción de los mercados europeos y estadounidense. Ateniéndonos a los impactos de la pandemia y el bajonazo de las cruciales remesas enviadas por los migrantes a los países en desarrollo, menos probabilidades habrá en la obtención de créditos externos (Humberto López, Banco Mundial), a raíz de las fragilidades financieras experimentadas. Haciendo nuestro el punto de vista de Shlomo Ben Ami, Ex-Ministro Israelí de Asuntos Exteriores, llegamos a convencernos que el covid-19 puso al descubierto "la necesidad urgente de hallar un nuevo equilibrio entre el Estado nación y las instituciones supranacionales", en aras de afrontar con determinación el conjunto de complicaciones resurgidas, "de lo contrario la devastación solo aumentará".

martes, 31 de marzo de 2020

UN PORVENIR CON MENTALIDAD GLOBAL FRENTE AL CORONAVIRUS Autor: Ronald Obaldía González

UN PORVENIR CON MENTALIDAD GLOBAL FRENTE AL CORONAVIRUS Autor: Ronald Obaldía González Un honesto y valiente médico, Li Wenliang, junto con colegas suyos, intentaron dar la alarma al gobierno chino sobre el nuevo virus en Wuhan en diciembre pasado. "Algunos informes, por ejemplo en el South China Morning Post, sugieren que pudo haber una inquietud creciente por su detección incluso antes". Razón por la cual se le objeta a Beijing en haber durado antes de calificarla de pandemia y por demorar la coordinación de la respuesta a la crisis (AFP.Ginebra). Empero, Li y sus colegas fueron intimidados por la policía y amenazados con ser castigados, a menos que mantuvieran en silencio, o en secreto, sus hallazgos. Especialistas en la materia indicaron que si las autoridades chinas hubiesen actuado antes, la tasa de infecciones se habría reducido significativamente, se hubieran salvado más vidas (ídem). Al mismo tiempo, en la negación política de la epidemia, el régimen totalitario chino, distinguido por la falta de transparencia, censuró y cerró redes sociales cuando se informó de lo que realmente estaba ocurriendo en Wuhan. Justamente en una de las regiones chinas, la que se presume originó el virus, puesto que allí, con base en débiles prohibiciones, funcionan los insalubres "mercados húmedos, o mercados de vida silvestre", habida cuenta de que se venden y faenan animales para el consumo humano. La proliferación de "clarividentes" - algunos de ellos mala fe e inescrupulosos - en este doloroso y sombrío lapso de casi dos meses, de alcance global, relacionado con la expansión de la pandemia del covid - 19, también nos mueve a reescribir casi lo mismo, puesto que impera la abundancia de reportes producidos, de diferente origen, convergentes. Los cuales han contribuido a la identificación de esta enfermedad mortífera, con la presunción que arriben otras con nuevas mutaciones (Nouriel Roubini), resultantes del cambio climático, cuyos impactos, probablemente moldearán (Chris Pattan) "de forma inesperada la historia". Las señales registradas nos ofrecen lecciones acerca de la falsedad y el perjuicio de "las ilusiones de invulnerabilidad"; en sí, un hecho psicosocial arraigado de manera negativa en el pueblo de Costa Rica. "El microorgánico agente infeccioso" brota al igual que un hecho contingente de la vida; consigue contraer la economía global, cuya recuperación dependerá de la producción de una vacuna a gran escala, lo cual habrá de demorar poco más de 18 meses (Roubini, ídem), y entre otras acciones, de la distribución y aplicación de antivirales. A pesar de tener al planeta cuesta arriba, paradójicamente el virus llegó a aliviar la atmósfera de los persistentes y destructivos efectos del cambio climático, al menos durante esta emergencia universal. Al tiempo, que ha hecho perder el impulso del entonces "exitismo" de la Cuarta Revolución Industrial, es decir la supremacía de la era del super-conocimiento científico y la tecnología, la que meses atrás apuntó a ocupar ese lugar privilegiado de "moldear" la historia de la humanidad. Por su parte, los precios del petróleo, uno de los pesos pesados de la economía real, han acabado por precipitarse frente a la grave y relacionada interrupción económica, compensando en parte las penurias financieras de los países netamente consumidores del oro negro; golpeados esta vez por la pandemia, cuya superación descansa en la solidaridad internacional y las veloces intervenciones de emergencia. Al respecto y en estos tiempos de inseguridad económica, cabría retomar la iniciativa multilateral de la creación del "fondo precautorio", expuesta en su oportunidad por el Presidente costarricense Miguel Ángel Rodríguez Echeverría; ahora cuando hay riesgos manifiestos en el sistema financiero, inestabilidad macroeconómica, tropiezos en la cadena de suministros globales, capaces de extenderse a la economía real, posibilitando una depresión, la cual tampoco puede ignorarse (Mohamed A. El Erian). Se asoman fuertes indicios. Así por ejemplo, el mercado bursátil de Estados Unidos de América cayó en terreno bajista, un derrumbe del 20% de su pico, la más rápida de la historia. Se calcula que en el 2020 el PIB de la superpotencia podría bajar "a una tasa anualizada del 6% en el primer trimestre; del 24% al 30% en el segundo (Roubini, ídem) . El desempleo "podría elevarse por encima del 20%. Las medidas "insanas de austeridad" están lejos de representar las soluciones viables frente a la emergencia. La más alta prioridad es reducir el sufrimiento y salvar vidas humanas. Cabe resaltar, que casi todos los gobiernos democráticos coinciden en que la recuperación (postpandemia) de la estructura económica se asocia a la creación de leyes facilitadoras de envíos de "pagos directos y beneficios por desempleo a las personas"; a la puesta en marcha de paquetes de rescate económico, en cuenta la impostergable aplicación de los estímulos fiscales a los hogares. Igualmente, en dichos lineamientos es preciso ayudar a los trabajadores y las empresas privadas, a los sistemas de atención médica, afectados por el rápido brote de coronavirus. Sería un error desestimar los alivios crediticios a la mayoría de las empresas, así como descartar la gestión de la liquidez en los mercados globales, con tal de evitar los colapsos en el sector productivo, en los mercados, en las inversiones y en los propios bancos. Debemos consolidar el ideal de "la prosperidad económica". Al mismo tiempo sería irracional y demagógico echar por la borda los logros del esquema del libre mercado a escala global, a pesar de sus innegables imperfecciones, entre ellas el desmantelamiento de las instituciones estratégicas de los Estados Nacionales, cuyos efectos perniciosos todavía se siguen experimentando en las naciones meridionales; lo cual es imprescindible enmendar. Asimismo, hay que corregir las asimetrías en cuanto al desarrollo, puesto que hubo latitudes que quedaron rezagadas, entre ellas el África y la propia Centro América, con la excepción de Panamá y Costa Rica, quienes lograron ubicarse en rangos interesantes del Índice de Desarrollo Humano de la Organización de las Naciones Unidas. Las secuelas del mal del coronavirus las soportan todos los seres humanos. El diminuto agente ha podido desestructurar el sistema de vida de las sociedades; arrastra daños económicos globales; intimida y provoca incertidumbre en los diferentes quehaceres. Por esto, en los términos del tratamiento de la pandemia, en aras de prevenir mayores pérdidas de vidas humanas, y de paso recuperar la economía, resultan imperativos el favorecimiento de cambios (inusuales) en los patrones de comportamiento social, tales como que, en las medidas preventivas contra la propagación, sea garantizado el acceso equitativo de todas las personas al tratamiento médico, pensándose en los miembros mayormente marginados (Michelle Bachelet; Filippo Grandi), en cuenta los migrantes y refugiados. Entre estos cambios llega a ser imprescindible el distanciamiento social, el autoaislamiento, las restricciones temporales a los viajes (en cuenta la actividad del turismo) y los cierres de las fronteras nacionales (Pattan, ídem). Esto último, a pesar de que entra en contradicción con los postulados de la aldea global, la que difunde la idea de la libre movilidad de todos los seres humanos por el planeta. Éste al estar interconectado por el uso del Internet - por cierto un salvavidas - viene a paliar las dificultades de información y comunicación. La difusión de la verdad al público, en lo concerniente a limitar la mayor propagación del virus, llega a ser crucial en la emergencia mundial. No pocas veces se puede confiar en los informes estadísticos, emanados de determinados gobiernos, en especial de las dictaduras totalitarias como China Popular, Venezuela, Nicaragua, Irán, o de los mandatos "iliberales", entre ellos, Brasil y Turquía. Esta clase de regímenes pasan por alto que las estadísticas exactas alrededor del Covid-19 es una prueba, no solo para sus sistemas y mecanismos de atención de salud para responder a enfermedades infecciosas, sino que de ellas también dependen las soluciones comunes, ofrecidas por la comunidad internacional frente a las pandemias, cuya naturaleza es transfronteriza. En estos particulares casos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) debiera ocupar el rol principal con vistas a proteger de las epidemias, centrándose junto con los Estados nacionales, los sectores privados y los hogares en la vigilancia de las enfermedades y alertas relacionadas. Las enfermedades se universalizaron, por lo tanto las respuestas habrán de fundamentarse en la "mentalidad globalista". Al mismo tiempo resulta imprescindible el reforzamiento de los sistemas nacionales de anticipacion y gestión de riesgos en casos de desastres, a sabiendas que el conavirus, entre otras cosas, habrá de transformarse en el factor desencadenante de mayor pobreza e inhabilitación laboral. Ciertamente, "el parón" planetario a consecuencia del virus, aparte de haber puesto a prueba "nuestros principios de convivialidad, valores éticos y humanidad, puede significar que nuestra esperanza frente a tal desafío, quede sometida a nuestra "esclavitud por el instinto de sobrevivencia". Tal vez así puedan desactivarse los antagonismos y la violencia de las guerras regionales; también el sometimiento a resolución, a escala mundial, de la espinoza realidad de la inequidad en la distribución de la riqueza - "otro virus mortal" -. Toda vez que, para tal cometido, algunos teóricos de las ciencias sociales vienen exponiendo la tesis de incrementar los impuestos a los grandes millonarios del mundo. Coloquemos en esta línea el sosiego de las controversias, derivadas de los ultranacionalismos, los aislacionismos, los proteccionismos de carácter económico y comercial; unos desvaríos que ponen en entredicho el postulado de aldea global, cuyos principales autores son los Estados Unidos de América, la Unión Europea y la China Popular. Pudiera que a la vista encontremos un panorama distinto: dar lugar a las múltiples y variadas cooperaciones, interdependientes, multilaterales, frente a la emergencia, en la convicción superior de evitar sufrimientos mayúsculos, esto en función de proteger la raza humana. El inteligente diputado costarricense José María Villalta plantea, de manera oportuna, la renegociación (o la suspensión) del pago de la deuda externa a favor de los países golpeados por el COVID - 19, esto ante el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo de América Latina y a otros organismos multilaterales. Pensamos que esta tesis del diputado Villalta es razonable, tal que el Gobierno de Costa Rica, perjudicado por la pandemia, debería prestarle enorme atención. Varios países en desarrollo también la han expuesto, por lo que sería positivo convertirla en la causa del grupo de países latinoamericanos, preferiblemente trabajarla en el ámbito de la Organización de los Estados Americanos (OEA), así puede servir para algo este ineficaz organismo regional. Parafraseando a un notable psicólogo judío, admítanme ser optimista: "Solo los muertos carecen de utopías".