lunes, 22 de febrero de 2016
DEMOCRACIA CON GOBIERNO LOCAL.
DEMOCRACIA CON GOBIERNO LOCAL.
Brillante la organización del Tribunal Supremo de Elecciones en lo que llegó a ser la celebración de los comicios municipales en los 81 cantones, que conforman el régimen costarricense del gobierno local, mejor conocido como el régimen municipal. De paso, la organización más antigua de nuestra formación social, cuyo origen se remonta a la colonización española en América.
El modo de gobernabilidad local es preponderante en las democracias occidentales. Podemos aprender de sus innumerables y reales beneficios, principalmente en Estados Unidos de América, Alemania. De Suiza, aún más, ya que allí el gobierno municipal hasta posee la competencia de producir leyes y normativa, eso sí, enmarcadas estrictamente dentro de la naturaleza, complejidad, pertinencia o ámbito de competencia, propios del significado y legitimidad del gobierno regional.
A la espera de cambios superiores y sustanciales, el hecho de realizar estos comicios en fecha separada de las elecciones presidenciales y parlamentarias, el Estado costarricense ha puesto en evidencia el señalado interés de otorgarle la relevancia que merece al gobierno descentralizado; un poder, apenas nominal, asfixiado por el centralismo estatal. Esto, una tendencia y comportamiento anómalo, monopolizado por el conjunto de las dependencias del Poder Ejecutivo y las instituciones autónomas, entidades que verdaderamente ostentan el poder burocrático y el grueso del conocimiento técnico.
Lo cierto, es que nuestras municipalidades comenzaron a experimentar su aguda debilidad con el auge del Estado intervencionista y empresario en la década de 1950. Posiblemente contribuyó a su “desinstitucionalización” el declive de la economía del café, junto con la estructura tradicional de las clases sociales, sobre lo cual se hubo de respaldar, con tal de constituirse en sistema productivo predominante desde mediados del Siglo XlX.
Dentro de la jerarquización social, inherente al negocio café, el municipio desempeñó una combinación de funciones políticas y económicas, en la línea de sostener las relaciones sociales de la producción del grano. En el estudio de esta fase de la historia patria, recomendamos las obras científicas del doctor Samuel Stone (+), historiador y polítólogo costarricense, quien ilustró rigurosamente el contexto sociológico de la época de oro del monocultivo.
En su vínculo estrecho con el apogeo y las "tasas de logro" de las manufacturas, la intervención del Estado alcanzó tal evolución, al extremo de reducir la identidad, autonomía, incluidas las capacidades políticas, jurídicas y administrativas del gobierno local, por lo que en cuanto a recursos humanos y económicos, con escasas excepciones, la mayoría de los municipios (urbanos y rurales) quedaron en condición raquítica. Estos fueron incapaces de responder o suplir las exigencias del proceso de modernización industrial, demandante de infraestructura, servicios de alta calidad, así también del ahorro nacional y la inversión foránea.
Difícilmente pudieron cumplir su misión de impulsar el desarrollo en sus jurisdicciones, pues las funciones sustantivas fueron transferidas al poder central o las instituciones autónomas, quienes captaron la mayor parte de los ingresos del país, ello en detrimento del quehacer municipal, quien debió limitarse y conformarse solo con el ejercicio de funciones o servicios secundarios y elementales, aparte de las restricciones existentes para cumplirlos a plenitud.
Otra modalidad de organización de la sociedad civil llegó a minimizar la misión y los roles de nuestros municipios. Nos referimos a la creación en la administración del Presidente José Joaquín Trejos Fernández de la Dirección Nacional de Desarrollo de la Comunidad (DINADECO) y, por consiguiente, la consolidación de las asociaciones de desarrollo comunal, menos formales, ágiles en su accionar. Como organizaciones populares, hubieron de reclutar liderazgos sectoriales, conocedores y cercanos a la realidad y las necesidades inmediatas de sus respectivas colectividades.
El salto de esos liderazgos, desligados, casi siempre, de los partidos políticos, restaron poder, efectividad política y administrativa a los Concejos Municipales; subordinados esta vez a los cálculos y los intereses de las formaciones políticas a escala nacional. Una conducta de nuestra configuración partidaria, la que a la postre ha minado la independencia de los propios regidores en lo correspondiente a la toma de decisiones.
A pesar de las desventajas anotadas, las municipalidades, localizadas en todo el país, por poco sólidos que sean sus recursos humanos y financieros, su autonomía debe ser rescatada al máximo, así volverían a ser más efectivas que el poder central, incluso que algunas entidades autónomas.
Significa modificar la parte errónea de la cultura política de los ciudadanos, acostumbrados a recurrir constantemente al Poder Ejecutivo, con el propósito de que este gran aparato resuelva las vicisitudes de las comunidades, marginando las potestades de los ayuntamientos.
En este caso, el Estado debe comprometerse en robustecer el sistema de municipios, porque en el papel tienen asignadas tareas variadas y decisivas; podrían marcar diferencia, en tanto se les dote de poder de gestión, capacidad instalada y presupuesto hacia el emprendimiento. Asimismo, algunos de ellos habrían de enfrentar retos sensibles. Es un hecho cierto que varios cantones se “transnacionalizaron”, sean Garabito, Escazú, Santa Cruz, la región de Los Santos, entre otros. Entonces es conveniente que, con visión amplia, la práctica municipal se adapte a la emergente tipología demográfica. Sobre lo cual, dichas organizaciones locales han de poner a prueba su legitimidad y competencia administrativa para ofrecer soluciones, a través de política pública regional y planes reguladores, dado su carácter democrático.
Teniendo en cuenta que el alcalde, los regidores, los síndicos y el presidente municipal, quienes dirigen la municipalidad, son elegidos por votación popular para un período de cuatro años, esto sintoniza con el Código Municipal, el cual les otorga a dichas autoridades políticas las suficientes facultades, deberes y responsabilidades para hacerse más útiles y tener ímpetus superiores en bien de toda la sociedad.
Otro de los obstáculos que frenan la racionalización y la asignación de los recursos, al cabo que le restan competencia a la acción emprendedora y desarrolladora a los municipios, se relaciona con las irregularidades explícitas de la división política territorial de este país. A nuestro juicio, hace falta fusionar entidades municipalidades, con tal de rescatar el poder que la Constitución Política y las demás leyes les confieren. Nos explicaremos mejor. Resulta incomprensible que Moravia, Tibás y Guadalupe, geográficamente cercanos, cada uno de ellos posean un ayuntamiento. O que en un circuito pequeño como Los Santos hallan tres gobiernos locales.
Tampoco Montes de Oca, Curridabat, Zapote, San Francisco de Dos Ríos, la Y Griega, otras localidades menores, adyacentes, deberían de estar regidos por municipalidades diferentes. En cambio los Hatillos, San Sebastián, Paso Ancho reúnen las condiciones para conformar juntos un solo municipio. Igualmente, pasa con Jicaral, Lepanto, Paquera y Cóbano, cuyos precarios vínculos con el cantón central de Puntarenas o Nicoya - Guanacaste, realmente les entorpece el potencial turística que tienen en su haber. Por ejemplo, la Municipalidad de San José, sin varios distritos que componen su periferia, bien podría concentrar sus energías en el mejoramiento del casco metropolitano y de ciertas comunidades apenas. Así se encargaría de planear y ejecutar el proyecto del tranvía, ordenar el tránsito, depurar el medio ambiente, así también reforzar la seguridad ciudadana, entre múltiples tareas esenciales.
El desenlace exitoso de las elecciones municipales representa un primer paso en la perspectiva de darle su histórico y verdadero lugar al régimen municipal, y exigirle más, lo cual conlleva elevar la fe en nuestro sistema democrático, siempre garantizando la intensa participación popular y perfeccionando las instituciones públicas, bajo los principios de responsabilidad, transparencia, sana burocracia, buen gobierno, en todos los estratos de la administración pública.
Ronald Obaldía González (Opinión personal).
martes, 2 de febrero de 2016
SUFRIMIENTO HUMANO Y UNA COMPLICADA PARTIDA DE AJEDREZ EN EL MEDIO ORIENTE.
SUFRIMIENTO HUMANO Y UNA COMPLICADA PARTIDA DE AJEDREZ EN EL MEDIO ORIENTE.
Dimos a conocer en un artículo anterior que, en la interconexión entre los intereses geopolíticos y geoeconómicos y la vorágine guerrerista del Medio Oriente - particularmente en Siria, Irak, Yemen, más la expansión del Estado Islámico (EI), como “enemigo a derrotar” - , otro de los factores activadores, probablemente, sea la rivalidad entre Irán y Arabia Saudita, pues ambas potencias “se ven a sí mismos como los adalides de dos diferentes versiones del islam”, a saber, los sunitas (90%), la rama ultraconservadora y los chiitas (10%), algo renovadora. Versiones en las cuales se encuentran divididos los casi 1.600 millones de musulmanes que habitan en el planeta.
En el territorio saudita se hallan dos de los sitios más sagrados del islam, La Meca y Medina, lo que les permite reivindicar cierto liderazgo entre los sunitas (wahabita) ultraconservadores, enlazado a los talibanes en Afganistán, quienes provienen de la rama sunita radical. De ahí se explica el señalado y el reinante fanatismo y “rigorismo” de los integristas afganos.
En cambio, Irán practica una variante poco menos conservadora de la fe musulmana, al cabo que la Revolución de 1979, guiada por su líder, el ayatolá Jomeini, dejó una estela de reivindicación islámica frente a los abusos históricos de Occidente. Esto, sumado al respaldo y financiamiento iraní, a la incorregible beligerancia antisionista de los palestinos, “o del mal de ojo” contra los judíos y el Estado de Israel, canalizado a través de las organizaciones terroristas Hamas y Hizbolah, de lo cual los Estados sunitas se distancian parcialmente, sobre todo, al olfatear que los palestinos están siendo infiltrados por los jihadistas del Estado Islámico.
De igual manera, en el ámbito del negocio del petróleo sobresalen las rivalidades. Los persas acaban de lanzar una ofensiva diplomática en Europa y en el Vaticano, donde se supone que obtuvieron réditos recientes, tras la visita allí del Presidente Hasán Rouhaní, amparado en los credenciales del éxito del acuerdo o programa nuclear con Occidente y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Se levantaron las sanciones que a Teherán le permitirá recuperar su economía; para ello necesitaría que los países corten su producción para que los precios suban. Pero, Arabia Saudita no está, todavía, dispuesta a hacer esto.
La decisión saudita, que le perjudica a sí misma, dada la reducción de los ingresos, posee impacto a nivel internacional. Como tal, Venezuela viene soportando los estragos de la medida invariable, que abre las puertas al descenso del precio del barril de petróleo. Aunque “cada barril que Teherán sume al mercado pondrá presión sobre los otros productores”.
El mercado del petróleo tampoco se escapa de las amenazas, por cuanto los combustibles fósiles son tildados de generar efectos negativos al cambio climático. La tendencia se encamina a la producción de energías renovables, amigables con el medio ambiente; al tiempo que los inventos estadounidenses en la producción de esquisto augura reducciones en la demanda del carbón.
Las complejidades y cuestionamientos, agregados a la multiplicidad de amenazas como la inestabilidad política, religiosa, étnica, la diáspora de refugiados desde el Medio Oriente hacia Europa, así como los altibajos en los precios internacionales del petróleo, ponen en situación extremadamente crítica la sobrevivencia de la civilización árabe musulmana, la cual ha entrado en fase de plena degradación social, económica, cultural u otredad.
O sea, de las esperanzas forjadas en medio de la fallida Primavera Árabe – hacia la transición democrática - , salvo Túnez, la región es víctima ahora de un crónico y duro “Invierno Árabe”. (Fernando Arancón, 2015), caracterizado por matanzas, luchas religiosas, golpes de Estado, miseria, hambrunas, éxodos humanos, ataques suicidas, comercio de armas, etcétera. Nunca en la historia, el Gran Oriente Medio –zona que incluye el Magreb y Oriente Próximo– , se había enfrentado a una ruptura simultánea tan profunda y vulnerable (Arancón, idem).
Es de suponer que dificílmente la estabilidad retorne al Medio Oriente –zona que incluye el Magreb y Oriente Próximo –. En otro orden, los apetitos geopolíticos la tienen colapsada, “patas arriba”, como lo expuso un comentarista. Observemos que Siria para Rusia es un país estratégico, por lo que es evidente que Putin seguirá consolidando su posición, a tono con sus intereses “imperialistas” en la región. Mientras que los Estados Unidos de América y Europa evitarán que Putin (o la China Popular) continúe interviniendo en el Medio Oriente – lo hizo en Ucrania y Crimea - en su afán de elevar la talla y el rol de Rusia como potencia global. Por eso, “el oso ruso” golpea militarmente la oposición sunita (desunida) en el espacio sirio, al fusionarla con el terrorismo del EI.
En cuanto a este último detalle político militar, Putin podría acercarse a la verdad. En su mente considera que, tratándose de los islamitas fundamentalistas, “el riesgo cero es inexistente”, porque los fanáticos han probado que menosprecian la vida; “quieren imponer un nuevo totalitarismo religioso en el mundo.
Entonces sería posible que Bashar al Asad termine por legitimarse, el “mal menor” de Siria y la región; al igual quedaría legitimada la moderada rama islámica de los alawitas, que le sirve de base de apoyo al presidente. Rama (o secta) que sin Bashar, podría convertirse en opción política racional para el devastado país, pues con ella hasta los cristianos sirios han consolidado una constructiva cohabitación, similar a la prevaleciente en Irak con los chiitas, los sunitas y los kurdos; que dicho sea de paso, han facilitado la reorganización de las fuerzas armadas, quienes han repuntado en la guerra frente a los terroristas sunitas.
En el frente europeo, la condición de los árabes musulmanes no es menos cruda y penosa. Los extranjeros cambiaron de nombre: hoy se llaman los musulmanes, “los nuevos invasores” en un continente “invadido” (Fernando Ntutumu, 2015), estos responsables de matanzas y actos terroristas, así también de ataques sexuales y venta de drogas (Ana Carbajosa, 2015). Especialmente, los frustrados jóvenes mahometanos (con ciudadanía europea) desempleados, discriminados y socialmente excluidos, se dejan reclutar por agentes del Estado Islámico, y de inmediato sirven como jihadistas en Siria, Irak y Túnez. O en su lugar, planean los ataques terroristas desde las barriadas europeas, por ejemplo, en Molenbeek en Bélgica, en donde se fraguó el ataque reciente contra París. De cualquier modo, desde el 11-S en New York, la islamofobia es un hecho irreversible.
El desembarco en esos barrios de supuestos “sabios rigoristas”, además de la distribución masiva y gratuita de textos saudíes, “extraídos de las madrazas”, han contribuido a que la interpretación literalista del Corán y la ortodoxia en la práctica religiosa hayan ido ganando terreno (Ana Carbajosa, 2015). La propaganda se realiza por igual en las mezquitas “Eurabias”. Por ello, los europeos, desde los nórdicos, atravesando Francia e Italia, hasta alcanzar la Europa Oriental, postulan “la Defensa de la Seguridad Propia”, aunada al endurecimiento de los controles migratorios.
Ya no solo los ultranacionalistas y neofascistas proclaman las tesis xenofóbicas, las han hecho suyas los euroescépticos y determinados sectores de los partidos liberales y socialistas, en quienes ha calado el racismo y la islamofobia. Y en Estados Unidos de América la candidatura del magnate Donald Trump, pone en evidencia el contagio de la rígida tendencia en el mundo rico. Trump ha dicho que si alcanza la presidencia impedirá en las ciudades de la Unión la entrada de mahometanos.
En cuanto a la correlación de fuerzas, en el caso de Turquía, ésta ha perdido capacidad de influencia e interlocución en el mundo islámico. Tanto Irán y Siria, desde tiempo atrás recelan la membrecía turca dentro de la Alianza del Atlántico (OTAN), así como de sus pretensiones hegemonistas. No solo allí ha perdido poder, también en la OTAN, al igual que en las naciones vecinas del sur (Alejandro Márquez, 2015). Los otomanos han pasado a la segunda fila de la política regional. Al documentarse las sospechas de haber sido indiferente ante el paso dentro de su territorio de jóvenes jihadistas europeos, incorporados después a la guerra en Siria, el gobierno turco presidido por Recep Tayyip Erdoğan, a su vez autoritario y simpatizante del “Islam político”, arrastra aun desconfianza y síntomas de duplicidad.
Más acá, su comportamiento hostil y altamente represivo contra la minoría de los Kurdos, que aspiran a un Estado independiente, - que de concretarse fragmentaría el territorio turco - ; la ácida relación de Erdogan con Rusia; las controversias con Israel ante el respaldo a los palestinos de Hamas, han terminado por asignarle a Ankara roles desteñidos en la batalla de Occidente contra el Estado Islámico, a pesar de ser objetivo de los ataques terroristas sunitas.
A propósito de los Kurdos, quienes están llevando buena parte del peso de la guerra contra los jihadistas en Irak, principalmente. Pese a confrontar una facción guerrillera procedente de esa etnia, la pesadilla de los turcos estriba en que paso a paso esa minoría transnacional - incapaz de controlar - logra “legitimar y afianzar” su posición de convertirse en Estado autónomo, al cabo que en su haber figuran recursos petroleros. Prácticamente, han conquistado un Estado en el Kurdistán de Irak, podría repetirse en el territorio otomano. Así, entonces, los kurdos también entrarán en el forcejeo del poder regional “donde el listón geopolítico está más alto”. Sus antecedentes los delatan, han mantenido continuos enfrentamientos con los países, donde se han visto integrados. poseen experiencia en tales lides, Ankara lo sabe perfectamente.
Ciertamente, en la guerra contra el EI hay que tomar en cuenta a la minoría kurda (Le Monde Diplomatique, diciembre 2015), así también en las negociaciones diplomáticas, en los procesos que se relacionen con la reconstrucción de Estados. Este colectivo minoritario con su propia entidad étnica e idiomática, distintas a los árabes, persas y turcos, subsiste por medio de la agricultura. Habita en la región asiática de Kurdistán, la cual se encuentra dividida entre seis países Turquía, Irán, Irak, Armenia, Azerbaiyàn y Siria. Es una población que puede alcanzar entre los 10 y 25 millones, tampoco hay dato exacto de ello. A la vez, un tercio de ellos vive fuera del Kurdistán, en la diáspora del Medio Oriente. La mayoría son sunitas, con algunos chiitas en Irak e Irán. Explicamos líneas arriba que en Turquìa se les persigue con dureza; en aquel entonces, Saddam Hussein lo hizo en Irak al lanzarles armas químicas, a causa de sus luchas en cuanto a recobrar territorios, exigidos como suyos en la región del Kurdistán iraquì.
Diálogo y perspectivas. En estos días y auspiciadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se celebran entre la heterogeneidad de beligerantes - a excepción de los jihadistas del EI - las negociaciones en Ginebra, Suiza, destinadas a poner alto al fuego y acordar soluciones políticas frente al ambiente de guerra que castiga al Medio Oriente (Arancón, idem). El diálogo en cualquier circunstancia es positivo y esperanzador.
Simultáneamente a las conversaciones, y dándole cabida a la imaginación, es dable trabajar en la visión estratégica de iniciar la construcción de una “Proto civilización” en el Medio Oriente, comparable a la reconstrucción de Alemania, luego de la eliminación del nazismo y el fascismo. En tal visión pueden cooperar Occidente y Rusia, por lo que se deben relajar primero las tensiones mutuas, a favor de la alianza ruso - occidental. El primer paso sería volver a convocar el Consejo OTAN-Rusia (Lucía Abellán, 2016), con tal de coordinar las soluciones políticas y militares hacia el mundo islámico, cuyo erosión la alimenta el EI, por ahora en franco desplome.
Por su parte, Israel, los kurdos, los alawitas, los drusos, los musulmanes liberales y pluralistas, entre otras fuerzas sociales, podrían estar en capacidad de conformar un bloque histórico o alianza política en el Medio Oriente, para erradicar gradualmente la ideología del islamismo radical, extraída del Corán, ideología impulsora de un orden teocrático, que desdeña la democracia y los derechos humanos.
El acercamiento entre Israel e Irán tampoco puede ser descartado en un futuro. Al mismo tiempo, hay que evitar que los árabes que habitan en el Estado de Israel se radicalicen, lo cual comporta la reanudación del proceso de paz entre los judíos y los palestinos; su entorpecimiento ofrece argumentos al Estado Islámico y al Qaeda, con tal de agitar el clima de enemistad. Los vínculos entre las democracias occidentales con las monarquías sunitas, en especial con la represiva y autoritaria Arabia Saudita, merecen una profunda revisión en todos los ámbitos. Como sea, el aumento del poder del Presidente islamita Erdogan en Turquía es contraproducente, constituye un obstáculo a las aspiraciones de las fuerzas democráticas, que abogan por la vigencia del Estado secular, integrado plenamente a la Unión Europea.
Los anhelos expuestos abrirían el paso al nuevo proceso civilizatorio, equivalente también al iniciado por los judíos casi a finales del Siglo XlX al repoblar un territorio miserable y comenzar el edificio y tejido de una sociedad próspera y de avanzada, en medio de suelos deprimidos e infértiles.
Asimismo, hay que considerar también la guerra tecnológica (Giovanni Sartori, 2015) frente a la barbarie del Islam político (radical), empleándose en este cometido el poderoso recurso de la Internet, las redes sociales, todos los medios de difusión electrónicos, disponibles, con vistas a la intervención psicoeducativa y ética. Y con ello, generar un cambio ideológico y cultural, una completa modernización, de las estructuras vetustas de las sociedades árabes. Como mínimo, si fuera posible, como lo formula la politóloga española Eva Borreguero: “acomodar al mundo islámico a los tiempos que vivimos".
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
domingo, 10 de enero de 2016
Profesor Warren Crowther respondió el artículo de Ronald Obaldía González, intitulado: "EN EL MEDIO ORIENTE: LA SUPREMACÍA Y EL EXPANSIONISMO CONSTITUYEN LA PRIORIDAD".
Warren Crowther escribió:
Estimado Ronald,
Leo con mucho interés sus ensayos sobre la situación del medio oriente: el presente; más YEMEN ES APENAS OTRO DE LOS SÍNTOMAS; EN SIRIA INEVITABLES LAS SOLUCIONES MILITARES, PERO TAMBIÉN LAS VISIONES DIPLOMÁTICAS; y LAS DESVENTURAS DE LA GLOBALIZACIÓN.
En el último que acabo de recibir, anota que “Antes habíamos hecho una ligera referencia a las crónicas contradicciones entre chiitas, sunitas y kurdos dentro del mapa político del Irak, contradicciones que se extienden y agitan también a otros países del Medio Oriente. Prometemos un futuro comentario…” No sé si esta “ligera referencia” trata de sus comentarios al respecto en “Las Desventuras de la Globalización”, o si hay otro ensayo al respecto que no conozco. Sin embargo, anticipo mucho ese “futuro comentario” prometido, con ganas de iluminarme más sobre este contexto.
Tengo un interés particular en este embrollo dado que fui protagonista en una misión de la ONU a Irak en 1988, y trato de ganar más perspectiva para asimilar mis propias observaciones y adecuar mi propio discernimiento con una adecuada contextualización histórica de la región.
Le felicito porque sus ensayos me parecen mucho mejor que otras escrituras que he visto en los EE.UU y acá en Costa Rica sobre los presentes conflictos en el Medio Oriente, en primer lugar por asignar importancia de percibir la relación de lo que sucede hoy con el pasado comenzando con la Revolución Islámica de Irán en 1979.
Me llamaron de la oficina del Secretario General de la ONU, si fuera a aceptar una misión a Irak para contribuir a terminar la guerra con Irán, que justamente comenzó en 1979 y fue la guerra de más largo tiempo del siglo pasado. Una cuestión que tuve y sigo teniendo: ¿por qué a mí?, de parte de la ONU e Irak. Y este interrogante se hizo más solemne desde luego al llegar a la Sede para la inducción del equipo de misión y enterrarme que me iban a mandar solito, y que las relaciones entre la ONU y Saddam Hussein eran sumamente tensas.. He trabajado para la ONU en misiones y proyectos en 39 países pero hasta entonces nunca había estado en esa parte del mundo, no sabía nada de árabe o de la cultura ni de la historia.
Mis hipótesis, aparte de mi disposición tal vez autodestructiva (dado mi manía contra las guerras a partir de mi trauma infantil en la segunda guerra mundial), tratan de mi nacionalidad gringa (así la esperanza de Irak que eso ayudara a suavizar a la píldora en los EE.UU. cuando iba a seguir su próxima etapa guerrista), y mi misión que me trajo a Centroamérica entre otros objetivos a asesorar a los países de la región en prepararse para administrarse posguerra, y que entre mis trabajos más destacados para la ONU hasta entonces fue bastante innovación en gestión de conocimientos (especialmente bases de datos) con el auge de computación. Supongo que mis intervenciones intensivas y peligrosas a favor de derechos humanos no fueron evidentes a los Iraquís por lo menos.
El objetivo operativo de mi misión, aparte de reiterar la última declaración del Consejo de Seguridad de esperanza que el Gobierno de Irak considerara terminar la guerra, en este caso con ponderación de la propuesta al respecto de Irán, era sentarme con los Ministros de Saddam Hussein y elaborar documentos de proyecto (grant proposals) de proyectos de reconstrucción posguerra en Iraq, como ofrenda de la ONU para motivar esa declaración de paz. La guerra terminó durante mi misión (con inmediata celebración de paz, disparando ametralladores toda la noche, y me dijeron matando 400 personas en Bagdad, yo corriendo mi cama del hotel más lejos de la ventana), y llevé los proyectos a Nueva York. Un tiempo después, me llamaron de la Sede para decir que Saddam Hussein querría que yo fuera un supervisor de la ejecución de esos proyectos. Wow. ¿Cómo pude convencer a gente tan mala que yo pudiera tener esa disposición? Me sorprendió la confianza de los Ministros de comentarme sus intenciones próximas y sus justificaciones, y más esta solicitud de mi regreso. Obviamente, no conocieron mi informe de misión a la ONU, y parece nadie más lo leyó o tomó muy en serio.
Nunca me olvida de la última reunión con el Gabinete cuando se presentaron los proyectos de reconstrucción, y para cada uno comencé a mencionar especialistas árabes en los temas, cuando se paró el Ministro de la Presidencia, me miró seriamente a mis ojos y me dijo, frente a los demás: “Dr. Crowther, no aceptamos ningún árabe que no sea iraquí. Somos los únicos que sabemos como debe ser el futuro de los árabes”. Esto culminó mi educación sobre las intenciones de ellos al escuchar tantas alusiones de estos Ministros/ideólogos políticos a prácticamente la recreación del Imperio Ottoman con sede en Bagdad. Toda la atención del mundo interesado fue puesta en el dictador Hussein y sus ofensas, y no a su grupo de sonadores algo intelectuales que anticipaba lo que venía en camino. Ni en otras pistas, como el anuncio en un periódico de extender un ramal ferroviario a la frontera de Kuwait (¿para comerciar qué?) y la disconformidad de no resolver la disputa del Río Tigris Éufrates que fue sin duda un factor si no para motivar la guerra por lo menos la estrategia de movimiento geográfico militar durante la guerra, sino en el tratado de paz dejar esta disputa a negociarse. También tuve la oportunidad de conversaciones obscuras con armenios (hmmm, con la misa más dramática e impresionante que he asistido en mi vida), chiitas y kurdos (incluso algunos de los últimos en el gobierno).
Así en mi informe de misión advertí que Irak consentió a terminar esa guerra, y no me cabía dudas que estaba preparando otra que muy posiblemente iba a comenzar con una invasión a Irak, y con intenciones bastante imperialistas. Y que tengan cuidado con esos proyectos que dejé, porque aparte de la necesidad de reconstrucciones percataba inversiones afines con intenciones guerristas por ejemplo con respecto a la gestión de conocimientos (computación y telecomunicaciones). Desafortunadamente, mis predicciones fueran acertadas, y entre las derivaciones lógicas vemos ISIS. Con la invasión de Irak, la Embajada de los EE.UU. en Irak y el Director de la CIA dijeron que fueron totalmente sorprendidos. ¡Ha!! Y con eso hemos visto toda la montaña rusa de política estadounidense volviendo a donde comienza pero cada vez más mareada.
Vuelvo a un aspecto de esta guerra, si no ayuda explicar su motivo de ser por lo menos puede explicar algo su estrategia militar, que es esa disputa del Río Tigris Éufrates. Me pregunto cuanta analogía exista entre esta conflicto y él del Río San Juan. En este conflicto entre Costa Rica y Nicaragua, ambos países prefieren ganar votos cada uno con su ciudadanía sin mencionar y menos resucitar un Tratado (de 1940) entre los dos países que es uno de los más sensatos que he visto en mi trabajo en cuestiones de paz y derechos humanos para la ONU. Bajo mucha presión de Franklin Roosevelt, los dos países con presencia de los EE.UU. y su oferta de mucho apoyo de ingeniería y financiero para resolver los intereses de fondo de cada país, reconocieron las falsas premisas de los laudos Cleveland y Alexander (como pasó con los ingenieros canadienses cuando construyeron el puente ferroviario más grande en Centroamérica sobre el Río Chirripö, resultando en no tener puente dónde el Río), en que la Delta del Río es típicamente tropical y caprichosa en cuanto a sedimentos y cauces significando que Nicaragua no cuenta con una salida navegable estable al mar (la única es el Río Colorado en Costa Rica, más después del dragado que hizo Costa Rica muy pronto después de acordar este Tratado),y entonces debían construir esa salida en territorio nicaragüense y asegurar Costa Rica el derecho de tránsito en la misma.
El Tigris Éufrates también hace depender para su salida al mar (Golfo Pérsico) un paso por Irán, nunca a gusto de los iraquís.
Buenos, esto es un resumen de lo que puedo aportar por lo que valga, esperando información complementaria para poder disertar (en carreras universitarias que tratan de guerra y paz) con más perspectiva. Naturalmente, trataría de responder a cualquier pregunta suya.
Saludos,
Warren Crowther
Pensionado de la ONU
Profesor de la UCR
warren13@racsa.co.cr, Tel. 2219 4678
martes, 5 de enero de 2016
EN EL MEDIO ORIENTE: LA SUPREMACÍA Y EL EXPANSIONISMO CONSTITUYEN LA PRIORIDAD.
EN EL MEDIO ORIENTE: LA SUPREMACÍA Y EL EXPANSIONISMO CONSTITUYEN LA PRIORIDAD.
Desde tiempo atrás, la enemistad entre los gobiernos iraní y saudita (potencias petroleras) continúa siendo el reflejo de hechos históricos, todavía insuperables, o que no evolucionaron. El origen de ellos se remonta, primordialmente, a la división entre sunitas - los mayoritarios, pues representan entre el 85% y 90% dentro de la comunidad del Islam - y, por el otro lado, los chiitas.
Una división irreversible o irreconciliable, nacida poco después de la muerte del Profeta Mahoma en el año 632, insuflada alrededor de la disputa por la sucesión del liderazgo de la comunidad musulmana, adjunta al crimen de Alí y sus hijos, parientes del Profeta.
Aunque las dos ramas, a duras penas, han “coexistido” por siglos y comparten múltiples creencias y prácticas, las diferencias se extienden a los campos doctrinales, modos de vida, rituales, leyes, conceptos teológicos y organización religiosa. Hasta los objetivos de supremacía, influencia teológica y expansión de cada una de ellas se han transformado en factores divisivos. Por ello, los sunitas (la secta mayoritaria) tachan de infieles y herejes a los chiíes, abogan por su muerte. Estos últimos tienden a ser discriminados en las naciones islámicas y ocupan los rangos sociales inferiores; Yemen y Bahrein - al borde de una convulsión sectárea - son la mejor evidencia de esa marginalidad como tal.
La Revolución Islámica de Irán en 1979 fue percibida como la mayor amenaza de las monarquías sunitas, en especial la saudita. Dicho sea verdad, los Ayatolas iraníes comenzaron a convertirse en faro teológico y político de la comunidad chiita, además de los alawitas en Siria, una de las secciones del chiismo, justamente, a la cual pertenece el Presidente Bashar Al-Assad. Teherán organizó milicias - “o actores no estatales” - , con tal de derribar las monarquías sunitas, sus antagonistas.
Así, la pro-iraní organización (terrorista) Hezbollah, enemiga permanente del Estado de Israel, intentó varias veces derrocar al reino wahabita saudita. Más acá, vemos actuando los Houthi, el movimiento chiita rebelde, en pos de derribar en Yemen a su gobierno, aliado de los sauditas. A estas alturas, no exento de severas controversias, el gobierno de Irak es compartido por los chiitas, sunitas y la etnia de los kurdos, con la ventaja de que los primeros, apoyados por el régimen persa, constituyen la mayoría de los musulmanes iraquíes.
Reconocida Arabia Saudita, líder de la corriente sunita e Irán de los chiitas en el Medio Oriente, al cabo generadores de conflictos sectáreos, en tal secuencia, el Irán debió soportar en aquel entonces la enemistad del antiguo régimen iraquí (sunita), al mando de Saddam Hussein, el cual sirvió de contrapeso. Tanto así que Arabia Saudita y sus aliados en el Golfo Pérsico respaldaron a Irak en la cruel guerra que libraron Irán e Irak entre 1980 y 1988. Una vez desaparecido Saddam, la influencia y la fuerza de los iraníes se recuperó pronto.
El sacrificado en la reciente ruptura de las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita y el Irán, hecho que ya se presagiaba, llegaría a ser, en este caso, el proceso de conversaciones de paz para poner fin a la guerra de Siria, organizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a su vez motivada ante su buen desempeño en Libia, en razón del pacto del pasado 17 de diciembre en Marruecos, alcanzado por los amplios grupos que entraron en disputas militares, tras la caída del dictador Muamar el Gadafi.
El pacto da pie a la formación en esa nación norafricana del gobierno nacional, regido por un Consejo Presidencial de nueve miembros, un Parlamento y un Consejo de Estado (Sputnik, 2015). La confianza gira alrededor del gobierno de unidad, pues con él pronto se facilitará la expulsión de las fracciones del Estado Islámico, que también ha echado allí raíces.
En cambio, resulta inminente una nueva agudización de las tensiones en el barril de pólvora, el mejor símil para encasillar al Medio Oriente. La reciente tuvo relación con el derribo del avión ruso S-24 en la frontera de Turquía con Siria. La ausencia de la respuesta militar ayudó a un discreto entendimiento entre Moscú y Ankara, al prever “medidas de coordinación, no especificadas, que podrían estar destinadas a evitar la repetición de tales incidentes”.
“Solo esto faltaba”, dijo un comentarista turco, al quedar alarmado de la destrucción del edificio de la Embajada saudí en Teherán. Era de suponerlo. La ejecución en masa de enemigos del reino sunita wahabita en Arabia Saudita, entre ellos el líder religioso chiita Sheikh Nimr al - Nimr, crítico acérrimo de la (impopular, desacreditada y ultraconservadora) monarquía saudita, además de 46 sauditas, acusados de terrorismo jihadista, apenas se convirtió en la gota que derramó el vaso. A esto hay que abonar que los sauditas se han ocupado de reorganizar y financiar los opositores sunitas sirios, enemigos, como los yihadistas del Estado Islámico (EI), del gobierno sirio. Éste, tan defendido por Irán como de Rusia, por eso conforman una coalición para sostener en el poder a Al Assad y de paso atacar los yihadistas.
Acusándose mutuamente de alentar las tensiones en la región, así también de patrocinar el terrorismo y de ejecutar acciones expansionistas en el Medio Oriente, resultaba predecible el rompimiento entre iraníes y sauditas, dadas sus ambiciones y paranoias, cuyo móvil consiste en estabular las sectas que dirigen y controlan, o captar el mayor volumen de adherentes dentro de la comunidad islámica.
Arabia Saudita, con un Producto Interno Bruto (PIB) de $744.000 miles de millones (2013 est.) posee un desarrollo económico superior al de Irán, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) se aproxima a $500.000 miles de millones (2013 est.). En cuanto al tamaño de las tropas, Arabia Saudita llevaría las de perder frente al régimen persa, pues cuenta con apenas 250.000 efectivos militares; a diferencia del Irán que abriga fuerzas armadas sofistificadas compuestas por más de 1.300.000 de uniformados, asimismo, con experiencias en guerras. Al tiempo que estuvo cerca de construir la bomba atómica, de acuerdo con los datos de inteligencia israelíes.
A causa de los diversos intereses en juego, el precedente inmediato lo auguraba el incremento de la intromisión de ambas potencias rivales del Medio Oriente (sauditas e iraníes), en el marco de las hostilidades, que todavía azotan a Siria y Yemen, sobre todo, el respaldo político y militar a sus respectivos aliados en tales naciones, sean los grupos rebeldes, ubicados de por sí en la oposición, que desde allí libran guerras domésticas contra los poderes establecidos, igualmente despóticos y criminales.
Es decir, sin haber arrancado, ha quedado lesionado el clima de diálogo, el cual tendrá lugar en Ginebra en el curso de ese mes. Los preparativos iban prometiendo lo suficiente, tras el alivio de las asperezas entre Occidente y Rusia, particularmente, en el más espinoso: el retiro de Bashar Al-Assad del poder. Los rivales, Arabia Saudita (su reino sunita wahabita - ultraconservador) e Irán (o la teocracia chiita) serán parte activa de los encuentros de Ginebra.
Pero, ahora el reino saudita y sus aliados sunitas en el Golfo Pérsico acaban de ofrecer una mala y complicada señal, al negarse a participar en adelante en los distintos mecanismos de seguridad regional (Ángeles Espinosa, 2015). Entre ellos aparecen como miembros, desde pequeños países africanos, a saber Benín o Togo, hasta otros con nutridos ejércitos, como Egipto o Pakistán, pasando por los vecinos Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, que apoyan sin fisuras el enfoque saudí, el cual subió de tono peligrosamente.
Ni cuando ha habido muertes de peregrinos iraníes en Mina, cerca de La Meca, que cobija el reino saudí, se había registrado el alto nivel de agitación entre las dos naciones. Las protestas en Teherán durante los últimos días contra la ejecución del afamado líder religioso chiita tuvieron la capacidad de facilitar la reacción drástica de Riad, una reacción que descansa también en su escepticismo - tan explícito, como el de Israel - frente a los acuerdos nucleares, aprobados por Irán con los Estados Unidos de América, secundados por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; acuerdos a los cuales Irán ha dado debido cumplimiento, según lo confirma la agencia especializada de energía atómica, perteneciente a la ONU.
Respecto a la organización terrorista del Estado Islámico, militarmente golpeada en los días recientes, tanto Estados Unidos de América como Rusia - a inicios del año pasado, distanciados por la intervención del Kremlin en Ucrania - , esta vez expresan estar totalmente de acuerdo en que es una amenaza mundial. Aquí no puede haber ningunas conversaciones de paz. “Se trata de la amenaza terrorista más terrible de todas las que conocemos. Destruyen la cultura y la historia y el mundo civilizado no se tiene más opción que cerrar filas y plantar cara” (Pilar Bonet, 2015).
No son pocos los que piensan que Arabia Saudita, con un régimen medieval, es “el peor de los males”, teniendo presente sus pésimos atestados en el campo de las libertades, la democracia y los derechos fundamentales, donde las mujeres son vistas como propiedad de los padres o maridos, las mujeres no pueden ni siquiera manejar; aún cuando, irónicamente, esa nación árabe forma parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
En esta línea se pone a prueba que “si alguien quiere saber cómo sería un país gobernado por los yihadistas, nada más tiene que observar cómo es gobernada la sociedad saudita” (Ciudadano Costa Rica, 2015). Ciertamente, la monarquía saudita, que supo contener con exceso de represión la Primavera Árabe, fomentó y financió el radicalismo islámico salafista, para extenderlo en el mundo, tanto así que la mayoría de los terroristas del 11/9, en cuenta Osama bin Ladin fue saudita (Idem) y se formó en las madrazas salafistas. Sin embargo, “los jihadistas del EI” tampoco han eximido a Arabia Saudita de sus objetivos y ataques militares, pues califican de extremadamente perversa y corrupta a la monarquìa, quien, en el terreno de la diplomacia de los petrodólares, siempre se ha considerado (“extrañamente”) aliada de Occidente.
Antes habíamos hecho una ligera referencia a las crónicas contradicciones entre chiitas, sunitas y kurdos dentro del mapa político del Irak, contradicciones que se extienden y agitan también a otros países del Medio Oriente. Prometemos un futuro comentario sobre este particular, en el que intentaremos explicar “la hipótesis de conflicto”, derivada de tal realidad política, económica, religiosa y cultural, realidad que hasta podría definir el destino del maltratado Medio Oriente.
Esta noche solamente nos resta agradecer a las personas que se ocupan de leer, comentar - o refutar casi siempre - el contenido de nuestros artículos, correspondientes a este humilde proyecto personal, el cual, precisamente, este mes cumple ocho años. A todos muchas gracias.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
viernes, 1 de enero de 2016
JUAN LUIS CHAVARRÍA, IN MEMORIAM. ARTÍCULO ESCRITO POR JOSÉ JOAQUÍN ARGUEDAS HERRERA.
Ronald Obaldía González compartió la publicación de José Joaquín Arguedas Herrera.
JUAN LUIS CHAVARRÍA, IN MEMORIAM
"Somos polvo de estrellas, donde la vida es un vistazo momentáneo a las maravillas del asombroso universo". Carl Sagan
Recuerdo una tarde -intuyo que era viernes- de finales de febrero del ya lejano 1981, en que me apersoné a las antiguas oficinas de la Dirección General Servicio Civil, para participar en un proceso selectivo. El recepcionista me refirió con el Subjefe de R&S de entonces. Un hombre todavía joven, de aspecto serio y formal, de movimientos enérgicos. Así, Juan Luis Chavarría inició lo que sería una entrevista para una posición en esa oficina. Fui escogido. Toda mi vida posterior ha estado ligada a este acontecimiento.
Inicialmente, Técnico en Artes Gráficas del COVAO, Filólogo de formación, Funcionario y Profesor por vocación, Juan Luis desarrolló una brillante carrera por más de dos décadas en al DGSC, tanto técnica como gerencial, dejando estampas imborrables en todos los lugares, incluso organismos internacionales como ILANUD, donde su trabajo tesonero dejó huella. Se retiró de la DGSC a principio de los años 90s, ocupando entonces el cargo de Director de Depto. de Reclutamiento y Selección, dándose la curiosa coincidencia de que me correspondió sucederlo en el cargo.
Con fecha 06 de setiembre de 1991, a manera de despedida, escribió lo siguiente: “Al retirarme de la Institución, a partir del 01 de octubre, he querido dirigirme a todos mis compañeros para saludarlos cordialmente y compartir algunos pensamientos que surgen en este importante momento de mi carrera y de mi vida…Del mismo modo, expreso mi gran satisfacción por haberme tocado la suerte de trabajar a su lado y en una Institución de gran relevancia en la función pública… Siempre guardaré un espacio en mi corazón y en mi mente para esta institución querida y para las personas con las he compartido todos estos años de labor…Cordialmente…”
Volvió a su viejo amor, la enseñanza del idioma español, donde cumplió una importante misión por al menos tres lustros más.
Sin embargo, lo que hoy quiero rescatar es mi fraterno agradecimiento, no solo al Jefe que me dio lo que hoy visualizo como la oportunidad de mi vida, donde crecí personal y académicamente, inicie mi familia, sino que también por la dicha de que, por azares del destino, terminamos emparentados y así pude disfrutar por largos momentos de su sabia conversación.
Fue usual que habláramos de literatura, pasión mutua, obviamente era la plática de un aprendiz con el maestro.
Juan Luis vivió, como alguna vez Goethe dejo en labios de uno de sus más emblemáticos personajes: “...no son dignos de la vida y la libertad, sino aquellos que saben ganarla cada día”.
Juan Luis fue uno de ellos: por su tesón, por su disciplina, por el amor a su familia. Como su apreciado Don Quijote, marchó por campos diversos con hidalguía y férrea voluntad. Fue alguien frontal, no guardó nunca neutralidad, en momentos de crisis moral, como alguna vez poetizó condenatoriamente Dante Alighieri, y como Faulkner, creyó y vivió resistiendo y prevaleciendo, a sabiendas de que “entre todas las criaturas –el ser humano- es el único que tiene una voz inagotable, y posee una alma, un espíritu capaz de compasión, sacrificio y entereza”.
De mi parte un saludo fraterno. Su ejemplo y su hidalguía, vivirá con nosotros.
José Joaquín Arguedas
martes, 22 de diciembre de 2015
AGREGANDO VALOR HUMANO A LA ECONOMÍA COSTARRICENSE, MEDIANTE LA ABSORCIÓN RESPONSABLE DE MIGRANTES.
AGREGANDO VALOR HUMANO A LA ECONOMÍA COSTARRICENSE, MEDIANTE LA ABSORCIÓN RESPONSABLE DE MIGRANTES.
Sin ella difícilmente podría realizar sus actividades profesionales, así como sus otras tareas responsabilidades familiares. Lo confirma sin reparos la inteligente y laboriosa Trabajadora Social, poseedora de ingresos económicos equiparables a los del nivel de los ciudadanos, pertenecientes a la clase media alta de Costa Rica. No se reserva sentimientos para exhibir insistentemente la gratitud, el cariño y la total confianza que le guarda a su servidora doméstica, ella nacida en Nicaragua.
Ambas han cultivado una madura relación interpersonal, al extremo que el vínculo laboral de 15 años se ha ido desdibujando para dar lugar a una comunicación llena de empatía. La nicaragüense administra las finanzas de su patrona; realiza los pagos de sus tarjetas y el resto de los trámites bancarios. Sus servicios los ofrece a otros hogares, aunque no tanto con la amplitud y variedad que lo hace para con esa profesional tica. Opciones laborales se le han presentado en dicho ámbito ocupacional, dominado por mujeres nicaragüenses, ciertamente protegido por ellas con celo y probidad.
La trabajadora nicaragüense decidió asentarse con su esposo en Costa Rica. Él eligió la ocupación de vigilante de residencias (o guachimán"), lo cual le ha permitido granjearse la confianza de los usuarios de sus servicios, tanto así, de llegar a convertirse en el principal sostén de la seguridad de las viviendas, dada su fraternal colaboración. La pareja nicaragüense engendró a su única hija en nuestro país, quien por cierto ni siquiera ha tenido conciencia del lugar de nacimiento de sus progenitores.
La adolescente de 16 años siente plena felicidad de ser costarricense, de ahí que sus padres, satisfechos de lo alcanzado materialmente, mediante el trabajo honrado, ni por la mente les pasa regresar a su país natal, menos a la joven adolescente. Sabe que aquí se le abrirán las posibilidades de concluir sus estudios y trascender como persona, por eso el interés de ingresar a la universidad, tras la conclusión de los estudios secundarios. Justamente, en la institución pública donde ella cursa la secundaria, además de convivir armoniosamente, ha encontrado jóvenes en su misma condición: hijos de padres nicaragüenses, quienes emigraron a nuestro país en búsqueda de reconstruir sus vidas.
Entrando en detalle, el hecho o escena real aquí citado es ya demasiado común en la sociedad costarricense, la cual refleja los propios rasgos de las pequeñas economías desarrolladas; insertadas en la globalización y la digitalización. Como otras, ha llegado a ser “una democracia liberal orgullosa de su compromiso con los valores de la libertad política y económica (Carola García-Calvo. ARI 71/2015 - 3/12/2015); fortalecida, en los últimos tiempos, como una comunidad multicultural y étnicamente diversa, la cual gira a favor del desarrollo humano y la protección del medio ambiente; destino a la vez de miles de emigrantes, especialmente centroamericanos, caribeños, suramericanos, estadounidenses, chinos y en menor volumen europeos; una tendencia casi que irreversible.
Desde los comienzos de la independencia nacional, nuestros estadistas habían considerado la conveniencia de facilitar la inmigración extranjera. Para los fines de este comentario, nos interesa apenas recordar la forma en que se originó la colonización de la región selvática y agreste de San Vito de Coto Brus, localizada al sur - sur del territorio nacional.
Si bien, sus primeros habitantes fueron costarricenses e indígenas panameños, quienes se organizaron con el objetivo de fundar una comunidad próspera (basada en el café, primordialmente), fueron los inmigrantes italianos (casi 120 familias) que entraron por el puerto de Golfito, relegados en Italia después de la Segunda Guerra Mundial. Primero, por el presidente José Figueres Ferrer (1948 - 1949), avalado luego por el presidente Otilio Ulate Blanco (1949 - 1953), se le brindaron facilidades a la Sociedad Italiana de Colonización Agrícola (SICA), con tal de impulsar a estos colonos italianos "a poblar y ocupar gran cantidad de tierras, que aún para las décadas de los cincuenta y sesenta estaban libres". De este modo, se logró expandir la frontera agrícola, por lo que 45.000 personas habitan una zona dedicada a la producción agrícola, proyectos forestales y ecológicos, así también al turismo y el comercio, producto de su cercanía con las comunidades fronterizas de Panamá.
La presencia extranjera en la historia y el desarrollo nacional ha sido de enorme provecho. Solo hemos puesto el ejemplo de los orígenes de la colonización del cantón de San Vito. Se nos quedan atrás el Caribe, las antiguas comunidades bananeras de la zona sur, así como los cantones de Los Chiles, Upala y Guatuso, o bien, Guanacaste, entre otros. Los estudios acerca de los antecedentes de la composición étnica costarricense, han puesto de manifiesto la exclusión de críticas divisiones o discriminaciones.
Hubo algunos brotes racistas, particularmente contra los alemanes e italianos en la década de 1940, influenciados, más que todo, por la confrontación ideológica y militar en el lapso de la Segunda Guerra Mundial. Con la excepción de este caso especial, y tal vez otros menores por allí, la constructiva receptividad nativista hacia los diferentes flujos migratorios nos ha permitido enriquecer nuestra cultura cívica nacional.
Tal y como hemos visto, nos preguntamos si en su condición de migrantes económicos, los cientos de cubanos - jóvenes en su mayoría -, refugiados en los albergues, organizados por nuestra Comisión Nacional de Emergencias, al mismo tiempo (los cubanos) un capital humano de elevada formación académica e instrucción técnica, habrían de poseer motivos o intereses irrenunciables, en cuanto a abstenerse de escoger a Costa Rica como su destino en lugar de los Estados Unidos de América.
Siendo de otro modo, con la subrayada ayuda de las organizaciones internacionales, el Gobierno y la sociedad costarricense bien podría ponerse en práctica un experimento similar al aplicado con la comunidad italiana asentada en Coto Brus, a principios de la década de 1950.
Tengamos en cuenta que Costa Rica cada vez es más vieja. Eso ya lo conocemos desde tiempo atrás. Los más recientes datos lo prueban. La investigadora "del Programa Estado de la Nación", Natalia Morales, menciona que los adultos mayores representarán el 15% de la población para el periodo 2030-35, en el 2050 serán una cuarta parte. Morales recuerda que el fenómeno repercutirá en el sistema de pensiones, de salud, atención en centros de cuido, etcétera.
Por lo tanto, los cubanos aquí varados podrían repoblar zonas periféricas de bajo desarrollo, ya sea fundando Pymes y proyectos productivos. En cambio, en los Estados Unidos de América seguro que los esperan labores escasamente creativas. En fin, multiplicidad de tareas hay en nuestro país a la disposición de gente inteligente y capacitada como ellos.
Otrora, lo conseguimos a través del efecto positivo de nuestras políticas sociales y modernas leyes migratorias, las cuales giraron hacia la integración de los miles de inmigrantes centroamericanos, que, en su conjunto, representan uno de los principales factores de desarrollo y prosperidad nacional. Tan revelador sentido ostentan los generosos testimonios de la profesional costarricense y la servidora doméstica, con los cuales iniciamos este comentario, que al final concluyó en esta atrevida fórmula, la cual, por su parte, se aleja de "la tesis de puertas abiertas a la migración". Feliz Navidad, amigos todos.
Ronald Obaldía González (Opinión personal)
jueves, 17 de diciembre de 2015
VISIÓN REAL DEL FALLO DE LA CIJ. AUTOR: FREDDY PACHECO LEÓN.
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VISIÓN REAL DEL FALLO DE LA CIJ. Autor; Freddy Pacheco León
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EN BREVE: Sabíamos que esas 300 ha de isla Portillo, invadidas por el soldado Pastora y sus hombres, eran costarricenses. Pero Nicaragua decía y defendió lo contrario. Ahora que la Corte declaró que isla Portillo es nuestra, el titular en La Prensa de Nicaragua, resalta que PERDIERON isla Portillo. Y dicen además, que la laguna Harbor Head quedó enclavada en territorio costarricense. Así de importante fue esa sentencia. -
- Además, aunque Pastora dice lo contrario (no se puede esperar mucho de él) la CIJ condenó a Nicaragua por la apertura de los caños artificiales y POR EL DAÑO AMBIENTAL provocado sobre el humedal Ramsar. Y muy importante, A INDEMNIZAR A COSTA RICA por ese daño ambiental. Pago que habrá de plantearse dentro de los siguientes 12 meses (donde habría de acordarse entre los dos Estados). Si no fuere así, el asunto deberá ser llevado a La Haya para su decisión. No es correcto decir (como Pastora y por aquí) que no se le hubiera condenado a Nicaragua por ese daño al ecosistema costarricense.
-- En cuanto a la trocha, la Corte reafirmó lo determinado hace dos años al rechazar las medidas cautelares solicitadas por el equipo nicaragüense, en el sentido de que Nicaragua NO había podido demostrar el alegado daño causado a la navegabilidad del río San Juan (y los jueces dieron por buenos los estudios hechos por profesionales del ICE y otros, que cuantificaron el aumento en los sedimentos entre un 1 y un 2%). Pues bien, pese a eso, expresó correctamente que existe RIESGO ambiental con la construcción de la carretera y que, por tanto, debió de haberse presentado un estudio de impacto ambiental previo. Fallo que fortalece la normativa ambiental de ambas naciones (Nicaragua se ha negado a entregar sendos estudios, uno sobre el fallido proyecto hidroeléctrico Brito... que hubiera secado el río San Juan en un gran trecho, y el que pareciere también fallido proyecto del gigantesco canal interoceánico). Ahora las reglas tendrían que ser otras.
No se dio la llamada sentencia "salomónica" que algunos dijeron que se daría (otro error de algunos analistas). El fallo fue contundente a favor de Costa Rica y demostró que el equipo profesional costarricense es de la mayor calidad, con la incorporación de expertos extranjeros que siempre nos dieron confianza y que, como se demostró, siempre caminaron por buenos caminos. Los especialistas nacionales (encabezados por don Édgar Ugalde, don Arnoldo Brenes, don Sergio Ugalde...) con su trabajo calificado y gran dedicación nos han dado una gran alegría a la mayoría de los costarricenses. Vencieron, y vencieron bien, frente a un equipo nicaragüense que, algunos dijeron, eran altamente calificados, expertos reconocidos, que incluso habían "humillado a Colombia" (algo que no es cierto) y que seguramente se lucirían frente al equipo costarricense. Bueno, qué bueno que por aquí también se equivocaron.
Costa Rica ha recuperado su integridad y soberanía territorial en un área que mide más de CUATRO VECES lo que mide el parque La Sabana, aunque, como es lógico, se ve como un pequeño punto en los mapas a escala 1:50.000 del IGN.
Estoy celebrando (¡y no soy político!) y más cuando pienso en cómo nos sentiríamos los compatriotas en el hipotético caso de que la sentencia hubiere sido a favor de Nicaragua, y hubiéramos perdido (nosotros sí) ese rico humedal limonense.
Saludos cordiales.
Freddy Pacheco León
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