domingo, 9 de diciembre de 2012

ÁFRICA , BRUMAS EN VEZ DE SOL.

ÁFRICA ,  BRUMAS EN VEZ DE SOL.

De verdad, que África es desdichada. He estado leyendo varias notas sobre el conflicto de la República Democrática del Congo,  una nación ubicada en el centro de ese continente,  antigua colonia del Reino de Bélgica, ésta última responsable  del genocidio de más de 8 millones de congoleses, en el período de dominación, mientras eran  esclavizados en las poderosas minas  y en la explotación de goma y marfil   - tales  recursos que solo desgracias le han  deparado al país africano - ,  así como del pérfido  asesinato  de Patricio Lumumba, líder de la independencia  nacional.

A partir de la independencia en 1960 saltó en 1965, nada menos, que la figura de Mobutu, propietario de una fortuna de más de $4.000 millones, quien  hábilmente  consiguió nacionalizar  los recursos mineros a favor de la burguesía nacional y de la burocracia estatal, sin dejar de ser un aliado de Occidente en tiempos de la Guerra Fría, ya que contribuyó con la desestabilización del gobierno marxista de Angola. 

Enfrentado a la guerrilla,  incapaz de derrocarlo, Mobutu salió del poder en 1997 a causa de la quiebra económica del país,   de las presiones internacionales e internas contra su gobierno dictatorial.   Además de la corrupción de su régimen,  era así también objeto  de acusaciones sobre violaciones a los derechos humanos. 

Asimismo,  las guerras de purificación étnica de Rwanda y del propio país erosionaron la permanencia del gobierno de Mobutu, derrocado finalmente en 1997  por  el líder guerrillero Laurent Kabila,   cercano a Angola, Namibia y Zimbabwe , pero después enemigo de Rwanda y Uganda, éstos  beneficiados en tiempos de Mobutu, al igual que las milicias y grupos tribales,  de la comercialización de los metales, particularmente del coltán, empleado hoy en la producción de alta tecnología.   

Kabila, el nuevo hombre fuerte del Congo, tuvo que enfrentar también la resistencia de los grupos guerrilleros patrocinados por Rwanda y Uganda.  Las tres naciones africanas antes citadas salieron  en su defensa y comenzó  lo que se ha dado en llamar  “la primera guerra mundial africana”,  una  conflagración internacionalizada,   la cual dejó como saldo la muerte de 4 millones de personas y el posterior asesinato de Kabila, quien fue sucedido en el poder por su hijo y actual presidente, Joseph Kabila;  el mismo que firmó la paz, especialmente con Rwanda (2002), ya que su vecina llegó  a  ocupar el este del país,  justamente, donde están las mejores existencias  del coltán, entre  otras minas. 

En el fondo,  la guerra en cita y  la que se escenifica ahora, tanto en la ciudad comercial de Goma, como en el este del Congo, eje de la crisis humanitaria,   yace  el interés por controlar los ricos yacimientos de metales, incluido el coltán, en el cual los grandes capitales transnacionales desempeñan un rol destacado al asociarse con militares, tribus y los ejércitos oficiales en conflicto,  a fin de granjearse el predominio de los vastos recursos, conexos al tráfico de armas.

De hecho, el mosaico de sectores obtienen réditos, unos más que otros.  Hay a la vez saqueos y contrabandos,  por eso  cada conflicto que salga a la luz  obedece al  exceso de rebatiñas,  en una miserable nación que es poseedora del 80% de todas las reservas conocidas del apetecido coltán,  a cuyo negocio Occidente ha de darle protección, ya sea manteniendo en el poder a Kabila hijo, mediante elecciones controversiales, que de algún modo ha sobrevivido, desde varios  meses atrás,  a los ataques militares de dos conocidos rebeldes de la guerrilla del M23, a saber,  Bosco Ntaganda,  - alias Terminator -  pretendido por la Corte Penal Internacional – y Sultani Makenga,  ambos  a las órdenes del gobierno (de la etnia tutsi) de  Rwanda,  que  persigue sin tregua a sus enemigos de la etnia de los hutus,  refugiados en el Congo.
Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas aprobó en octubre pasado que Ruanda fuera uno de los cinco nuevos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad. Desde el próximo 1 de enero del 2003, Ruanda ocupará el escaño africano de dicho  Consejo, por un periodo de dos años.  La decisión de la Organización habla por sí sola.
Por otro lado,  la islamización del África viene a ser una preocupación mayúscula. Los brutales episodios de Nigeria, específicamente las masacres contra los cristianos, lo mismo que la pena de muerte  decretada allí contra los homosexuales;  el avance de la tribu nómada Tuareg en el  norte de Malí, una tribu musulmana vinculada a al Qaeda, la cual ha emprendido una guerra contra el gobierno del país de las estrellas musicales de la música africana;  así como la caótica Somalia, cuyo débil gobierno ha estado a punto de caer por el grupo fundamentalista Al-Shabab; todo lo anterior, hace prever un panorama calamitoso todavía más intenso en el continente negro, que junto al Medio Oriente  parecieran asemejarse a  “las feas del baile”.  

Ronald Obaldía González (Opinión personal)

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